El Hombre y el Karma. II

Una Experiencia Ashrámica dentro del proceso kármico de la vida.

Después de estas amplias visiones de conjunto, que a muchos pueden cansar, singularmente si poseen una mente muy concreta o intelectual, creo necesario extender el razonamiento hacia expresiones más asequibles. Aunque al trazar el rumbo de mis escritos, pienso siempre que hay que abarcar lo grande para mejor comprender lo pequeño y que el estudio profundo de lo pequeño puede llevar a la consideración clara y concreta de lo grande, nunca dejo un término vago en que la mente se sienta un poco desplazada del estudio. Utilizo siempre, como ustedes habrán podido comprobar, algunas pequeñas anécdotas o experiencias que situadas en el centro de grandes y pequeños razonamientos, permiten obtener una mejor visión o perspectiva de lo dicho o estudiado. Este proceso, lo he seguido, hablando de mi Ashrama, del mundo dévico, del Devachán, etc. 

Este estudio ofrece por sus características, muchas dificultades en el orden anecdótico, habida cuenta la enorme cantidad de factores que intervienen en la ordenación kármica de la vida de un ser humano.

Cuando les hablaba anteriormente de la vinculación kármica con mi Maestro, con quien es ahora mi Maestro, y que a través de vidas y muertes, “se cruzó muchas veces en mi camino o destino de perfección”, les estoy brindando el más claro indicio de la acción del Karma, a través del tiempo y de la sucesión de las edades.

Recuerdo muy vivamente la Atlántida, Grecia y Egipto. En India viví poco, kármicamente hablando, pero sé con toda certeza que la India me espera para culminar en ella una gloriosa fase de mi destino kármico. No sé cuando será ni me importa, pero estoy seguro de ello. Lo que allí haré y cómo desenvolveré allí la actividad jerárquica de la que yo ahora empiezo a ocuparme, tampoco me importa, pero soy testigo de una Jerarquía Planetaria en funciones y de que pienso, vivo y trabajo para ella.

Cada unos de ustedes “recordará en su debido tiempo el origen kármico de muchas vinculaciones” que ahora les parecen extrañas y hasta contradictorias, por la tremenda confusión del mundo astral que nos envuelve. Pero, llegará un momento cumbre en la vida de cada cual en que serán conscientes del valor de los hechos kármicos que se producen y de que el hecho mismo de haber establecido contacto con el Maestro y con los compañeros de grupo en el Ashrama, nos habla de una Ley que se cumple en el tiempo y aún a pesar del tiempo. Pueden variar los marcos, las épocas y las situaciones, pero llegará una vida en la que ÉL aparecerá claro y radiante a nuestra vista, y desde entonces empezará a alborear para cada uno de nosotros “el destino de una vida superior en la que Karma y sus Leyes” adoptarán un significado mucho más profundo y mucho más espiritual o impersonal que hasta aquí lo hemos venido considerando.

Recuerdo, sin confusión alguna, que el Karma que me une a mi Maestro y a R… mi gran amigo hindú, nació precisamente antes que Lemuria viniese a la existencia. Les estoy hablando pues no de miles, sino de millones de años. Pero les digo también que el tiempo no tiene importancia alguna, cuando se analiza la acción de los distintos acontecimientos con una visión orientada hacia “la gran Memoria Cósmica” o “Archivos Akáshicos” a los que se refieren los tratados esotéricos conocidos por muchos de ustedes.

Utilizando el Antakarana, este hilo sutilísimo de luz creado entre la conciencia inferior y la superior o causal, los acontecimientos pasados o futuros adquieren una proyección mágica o simultánea en esta síntesis del tiempo que llamamos “ahora”, y que es realmente de orden eterno.

Cada vez que escribo, persiguiendo una meta definida como la que tiene hoy por objeto de hablar sobre el Karma, adopto conscientemente este género o tipo de percepción. Así se clarifican para mí tanto el pasado como el futuro y puedo entresacar de esta “memoria viviente de la Naturaleza” cuanto preciso para la clarificación de mis ideas. Pero, no me entretengo en “el recreo de los recuerdos”, que ha sido el pecado y el castigo de muchos impacientes investigadores, sino que cierro voluntariamente mi percepción akásica una vez finalizado el registro de hechos.

Por ello insisto en que una vida esotérica es de orden tan puro e impersonal, aunque nos movamos en las limitaciones y estrecheces de la vida organizada de nuestra personalidad en los tres mundos, con sus veleidades y caprichos, esperanzas y temores, que es muy fácil mancillarla, aún cuando nos creamos hombres espirituales y hablemos constantemente de los Maestros y de la Jerarquía.

Analizando la vida desde este punto central de observación del “ahora eterno”, que es una síntesis de observación, pudimos seguir, en determinada fase de nuestra enseñanza ashrámica el destino kármico de dos vidas humanas, una de ellas actualmente en el Devachán y la otra en encarnación física. Pudimos seguir su rastro desde sus inicios, en una fase de vida lunar y utilizando cuerpos animales. Me sorprendió mucho que el Karma pudiera iniciarse en unas vidas carentes al parecer de conciencia, como en el caso de dos animales, muy parecidos a nuestros perros, aunque distintos en otros aspectos. El hecho de su forma no tiene mucha importancia en el desarrollo de los hechos que intento narrar, pero inicialmente me pareció insólito unificar Karma con inconsciencia. Pero el Maestro me ilustró sobre este punto diciéndonos que inconsciencia es sólo una fase de conciencia, y que el Karma de Dios, como centro y vida del Universo lo preside y ordena todo.

Por una extraña circunstancia aquellos dos animales poseían determinados gustos o aficiones dentro del círculo-no-se-pasa de su alma grupal, que pudimos observar en muy dilatadas proporciones. La afinidad se debía -según dijo el Maestro- a ciertas condiciones cuyo origen se hallaba encerrado en la propia alma grupal, de la misma manera que ciertas afinidades químicas producen relaciones de simpatía o de antipatía entre dos células de un mismo cuerpo. Pero, lo más importante del hecho era su expresión exterior, sus impulsos de reunirse, de estar juntos, pastar en compañía y de ayudarse mutuamente ante cualquier tipo de agresividad exterior provocada por otros animales de la misma especie o de otras especies distintas. Lo que nos interesaba era ese vínculo existente de SIMPATÍA que parecía emanar de una fuente original común.

No pretendo, ni puedo permitirme el lujo de explicarles detalladamente todas las incidencias kármicas de estas dos existencias afines, que pudimos observar como un punto iluminado de referencia de nuestras investigaciones. Comprendan también que la investigación era llevada por el propio Maestro y que nuestra atención debía estar concentrada en sucesos importantes en el devenir de aquellas vidas, pues no nos interesaba en modo alguno el proceso particular, sino el estudio del proceso kármico en sí, pues, como decía el Maestro, comprender aquel proceso que constituye el Karma es el proceso de la Vida del propio Dios latente en todo.

De una vida instintiva animal, bajo los auspicios de un alma-grupo animal habitante de la Luna, cuando la Luna era una viviente tierra como la nuestra, hasta la encarnación de muchas UNIDADES de esta alma-grupo como hombres en la tierra, después de un doloroso proceso de asimilación de experiencias kármicas, pasaron unos lapsos de tiempo considerables. Las dos unidades de conciencia a que nos estamos refiriendo pasaron por tremendas vicisitudes, como todos nosotros las habremos pasado por nuestra vinculación humana con el antiguo planeta, que hoy convertido en una esfera muerta y en permanente desintegración, llamamos Luna. Transcurrieron muchas edades y épocas evolutivas hasta que trazado su destino de manera más clara y definida, tuvimos oportunidad de contemplar algunas de sus encarnaciones humanas. Al principio pudimos verlos reunidos casi constantemente. Las primeras encarnaciones, antes de Lemuria, y utilizando cuerpos toscos y disformes, gigantescos y pesados, estuvieron siempre juntos. 

Así los vimos en la prehistoria, con un cuerpo definidamente humano, una veces como hombre y mujer, otras del mismo sexo, pero siempre participando de un destino kármico muy parecido. Perdimos su rastro, pues lo que el Maestro intentaba, era hacernos penetrar en el Misterio oculto del Karma y del origen secreto de todas las relaciones kármicas de la vida, hasta una época en la que juntos como marido y mujer, al principio de la era atlante vivieron en las planicies de Yucatán. Más tarde los vimos como hermanos en Egipto, hijos de una familia principal, pero en una época al parecer muy alejada todavía de la de los Faraones de las primeras dinastías.

Recuerdo que en una de sus encarnaciones los vimos otra vez como marido y mujer, aunque con el sexo invertido de acuerdo con otra encarnación anterior, en un lugar que según el mapa mundial que el Maestro hacía desfilar por nuestra imaginación para situar nuestra conciencia en la exactitud de los hechos, correspondía a Rusia, aunque nada externo, es decir, lo que conocemos de este país, tenía aparente relación con lo que estábamos presenciando. Rusia, un país frío, sobre todo en la región del mapa mental del Maestro correspondiente a Siberia, aparecía en el registro akáshico como un país tropical, con gigantescas palmeras, vegetación lujuriante y unas especies animales muy parecidas a las que corrientemente, viven en los países muy cálidos del planeta…

La última encarnación de estos dos seres, a la que accedimos por voluntad del Maestro se hallaba muy cerca de nuestra era actual, en un rincón de Francia y en la época de Carlomagno, es decir, unos 750 años después de Jesucristo, según el cómputo cristiano. Otra vez como marido y mujer los vimos estrechamente unidos y compenetrados como siempre, llevando con sus hijos, una existencia muy humilde y con escasos relieves desde el punto de vista del orden social.

Perdimos después su rastro hasta llegar a nuestro tiempo actual. Uno de estos dos seres se halla encarnado en Norteamérica, ocupando un lugar social relevante en el mundo de las letras. El otro se halla descansando todavía en el Devachán y por los síntomas observados alrededor de la esfera devachánica envolvente, su proceso de reencarnación no está muy lejano…

Como habrán ustedes observado, el proceso evolutivo de estas dos almas ha sido seguido sin atenernos a un orden cronológico o regular del tiempo, debido a que resultaría imposible aunque fuese solamente, con una mera indicación o con un simple indicio SEGUIR LA TOTALIDAD de este proceso, que llenaría páginas y más páginas debido a lo extensísimo del trayecto kármico.

Lo único que se ha intentado es marcar ciertas pautas, en orden a la idea básica del Karma. Muchos de los vacíos observados o aparente falta de continuidad de esta idea en ciertos aspectos, deberán lógicamente ser llenados por la atenta observación y estudio de ustedes mismos. Tendrán que acudir por tanto, al recurso de la intuición y al empleo de la ley de analogía, para aclarar convenientemente sus ideas, en torno a lo hasta aquí expuesto.

– Conclusión

Después de considerar el proceso de estas dos vidas, kármicamente enlazadas desde etapas tan lejanas, pueden formularse las siguientes preguntas:

1) ¿Es que todo el proceso kármico de la vida es igual, o sea, el enlace de egos o de grupos de egos, desde un buen principio de los tiempos?

2) ¿Por qué han sido escogidos estas dos almas mencionadas para dar una idea de lo que significa el Karma dentro de la vida humana?

3) ¿Hay alguna razón especial para ello? ¿Resuelve lo dicho hasta aquí la profunda y angustiosa interrogante de quién soy, de dónde vengo y adónde voy? ¿Tiene algún significado para nosotros la resolución de este terrible misterio?

Estas y otras preguntas más podrían ser formuladas, pues la capacidad del hombre de avanzar hacia adelante y hacia arriba está enraizada en el estímulo creador de toda posible interrogante, pues, tal como decía Cristo: “Llamad y se os abrirá”, “Pedid y se os dará”. La base misma de la evolución se halla implícita en toda su majestad y en todo su poder en la capacidad augusta de llamar a la puerta (de los misterios) y de pedir alimento (espiritual), es decir, preguntar constantemente el origen de las cosas y de uno mismo.

No, no hay una razón especial en haber escogido estas dos almas para corroborar gráficamente el alcance singular de la idea. Desde el plano causal y observando analíticamente el proceso kármico de cualquier ser humano, se le ve ordinariamente y desde un buen principio enlazado con otra alma por ley de misteriosa afinidad, cuya fuente es eterna, y sólo en la esplendente vida de la Mónada, o Espíritu Puro, puede ser plenamente comprendida, pero utilizando como siempre la analogía, y observando los organismos unicelulares de las primitivas corrientes de vida y su paulatina escisión o división en dos partes iguales, podrían hallar un punto céntrico de referencia. La afinidad química nos da más adelante otra clave de este proceso, tal como anteriormente he señalado. 

Pero, ateniéndonos a la pregunta principal, yo diría que algo parecido a la escisión del UNO en DOS, y posteriormente del DOS en TRES, que dan origen al principio mismo de la evolución desde sus fuentes cósmicas, para seguir adelante con el SIETE, el DIEZ y el DOCE, se realiza en las fuentes originales de la vida humana. Pues, una unidad de vida partida en dos, llevará prendida siempre en cada una de las dos partículas el sello íntimo de aquella unidad primaria que ambas constituían. El principio mismo del Karma como ley y como principio de evolución se inicia pues en el UNO, que se escinde en dos, representando cada una de las partes divididas el sello o impronta del Espíritu o de la Materia. 

Por ello la función del Karma a través del tiempo es unificar Espíritu y Materia, el dos se resolverá en UNO, una fase evolutiva del Universo habrá terminado y otra fase praláyica de descanso cósmico se iniciará, dejando el karma en suspenso, teñido el éter con el color de sí mismo a la expectante espera de un nuevo período de actividad. Esto puede parecer muy abstruso y complicado, pero no lo es, si ejercitan ustedes la analogía en sus discernimientos.

El hecho de que ambas partes surgidas de un universo macrocelular con uno en funciones y resuelto ulteriormente en dos por analogía del proceso macrocósmico, no sigan idéntica trayectoria dentro del dilatado esquema evolutivo, se debe al hecho mismo de tendencias primarias y a la diversificación de experiencias, como en el caso reseñado de dos almas en evolución distinta, pero unidas por un lazo más fuerte que el tejido por los hilos del tiempo. Las dos almas aludidas, si bien no fueron escogidas al azar, pues el azar no existe para el esoterista, representan al menos o simbolizan, parte de un proceso que si no es enteramente igual para todas las almas, sí es muy semejante en líneas generales.

Tenemos por otra parte, que la tendencia de los seres humanos hacia su Arquetipo superior, el Ángel Solar, o sea, este infinito anhelo de reconstruir la unidad esencial de que formaban parte es una expresión de la ley misma de la evolución. El proceso de la iniciación que a través de las distintas purificaciones conduce a esta unidad, viene marcado por períodos muy definidos en que el principio masculino y el principio femenino consustanciales en todo ser humano, llegan un día a unificarse dentro de un ser andrógino capaz de crear desde el fondo de sí mismo todo cuanto el poder creador de la Mente divina es capaz de inspirarle. 

Siguiendo el proceso hasta sus últimas consecuencias en orden a nuestra comprensión humana, vemos dentro de nuestra más dilatada perspectiva la tarea creadora que se halla al final de todo proceso evolutivo: la reproducción de nuevos Universos pues, si somos realmente conscientes, apreciamos que el Espíritu Creador y la Materia Virgen del Espacio, más la experiencia resultante del proceso evolutivo en un Universo anterior son en realidad una Unidad indescriptible que se escindirá perpetuamente en dos, para llenar el marco insondable del espacio absoluto de nuevos, más variados y perfectos universos.

Comprendan también que pasar de ahí sería querer hurgar en las nebulosidades indescriptibles del Misterio. Queda no obstante algo aclarada la triple pregunta que se formula todo verdadero investigador de las leyes de la Vida: ¿Quién soy? ¿de dónde vengo? ¿a dónde voy? La analogía debe hacer el resto. No hay que esperar conclusiones concretas en torno a algo tan sutilísimo como es el principio o raíz de nosotros mismos y la ley de karma que ajusta constantemente a través del principio de Causa y Efecto, todas las posibles situaciones, pero si perseveramos en el intento y no nos dejamos impresionar por la grandiosidad de ciertas revelaciones y seguimos adelante con la mente y el corazón intrépidos hacia la meta presentida, adquiriremos una medida de gozo desconocida que nos compensará con creces de la inquietud y del tormento de toda sincera y potente búsqueda.

EL HOMBRE Y EL KARMA
V.B.Anglada

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Los accidentes no existen

Los accidentes no existen. Nadie muere, por ningún concepto, sin que esté preparado para morir. Esto se aplica tanto a la muerte en una catástrofe natural como en cualquier otra circunstancia.

Vosotros mismos elegís la forma en que moriréis, así como también el momento. Tratamos aquí con vuestras creencias tal como las conocéis en esta vida, y dejaremos para más adelante cualquier transmisión de creencias que pueda tener lugar de otras existencias. Pero, sean cuales sean las creencias que aceptéis, por las razones que sean, vuestro punto de poder “está” en el presente.

Es mucho más importante que entendáis esto y no que os preocupéis demasiado con las intrincadas «razones del pasado», porque un enfoque negativo puede haceros olvidar que estas creencias pueden cambiarse en el presente. Por diversas razones, albergáis creencias que podéis alterar en cualquier momento. Muchas personas mueren jóvenes, por ejemplo, porque creen firmemente que la vejez representa una degradación del espíritu y un insulto al cuerpo. No “quieren” yivjr en las condiciones en que creen que estarán durante la vejez. Algunos prefieren morir en lo que otros considerarían las circunstancias más angustiosas, arrastrados por las olas de un océano, o aplastados en un terremoto, o abatidos por los vientos de un huracán.

La muerte lenta en un hospital, o una experiencia con una enfermedad, sería algo impensable para tales personas. Parte de ello tiene que ver con el temperamento individual, y con diferencias y preferencias normales entre las personas. Hay mucha más gente consciente de su muerte inminente de lo que en general se cree. Lo saben, y fingen no saberlo, pero los que mueren en catástrofes naturales eligen la experiencia, el drama, incluso el terror. Prefieren abandonar la vida física en un arrebato de percepción, luchando por su vida, como un desafío, debatiéndose y no aceptándolo

Los desastres naturales poseen la gran energía evocadora de los poderes desatados, de la naturaleza que elude la disciplina del hombre, y por sus mismas características también le recuerdan a éste su propia psique; a su manera estos sucesos siempre implican el nacimiento de cierta creatividad que surge de las entrañas de la tierra y reforma su faz y la vida de los hombres.

Las reacciones individuales obedecen a este conocimiento innato; pues, a pesar de que el hombre teme el poder desatado de la naturaleza y trata de protegerse de él, al mismo tiempo se “deleita” en ella y se identifica con ella. Cuanto más «civilizado» se vuelve el hombre, más lo separan sus estructuras y prácticas sociales de su relación íntima con la naturaleza, y más catástrofes naturales habrá, porque en el fondo siente una gran necesidad de identificarse con la naturaleza; él mismo “la hará aparecer” en forma de terremotos, tornados e inundaciones, de modo que pueda sentir una vez más no sólo la energía de la naturaleza, sino la suya propia.

Como ningún otro suceso lo hace, un gran encuentro con toda la energía de los elementos de la naturaleza sitúa al hombre frente a frente con la increíble fuerza de la cual él emana.

A muchas personas una catástrofe natural les brinda su primera experiencia personal de la realidad de su relación como criaturas con el planeta. En estas condiciones, hombres que no se sienten parte de algo, de ninguna estructura, familia o país, pueden comprender de repente su camaradería con la tierra, su lugar en ella y su energía; el súbito reconocimiento de esa relación les hace sentir su propio poder para la acción.

En un ámbito muy distinto, a menudo los motines sirven al mismo propósito, y la liberación de energía, por las razones “que sean”, lleva a un grupo de personas al reconocimiento íntimo de que hay una vitalidad enormemente concentrada, algo que tal vez no habían conocido antes.

Este reconocimiento puede conducirlos -como ocurre a menudo- a aprehender su propia energía y a utilizarla de una manera muy creativa. Una catástrofe natural o un motín son baños de energía, potentes y sumamente positivos a su manera, “a pesar” de sus evidentes connotaciones. A “vuestro” entender, esto no absuelve en absoluto a quienes incitan revueltas, por ejemplo, ya que actúan dentro de un sistema de creencias conscientes en el que la violencia genera más violencia. Pero incluso en este caso tienen cabida las diferencias personales. Los incitadores de revueltas suelen buscar la manifestación de una energía que creen no poseer. Encienden fuegos psicológicos, y quedan tan desconcertados por los resultados como cualquier piró-mano. Si entendieran el poder y la energía que poseen y pudieran experimentarlos, no necesitarían esas tácticas.

Así como los problemas raciales pueden solucionarse de muchas maneras, mediante una revuelta o un desastre natural, o mediante una combinación de ambos, según la intensidad de la situación a nivel psicológico; y así como los síntomas físicos pueden ser peticiones de ayuda y reconocimiento, también las desgracias naturales pueden ser utilizadas por una parte de los habitantes de un país, o del mundo, para obtener ayuda de otras partes.

Evidentemente, hay muchas revueltas que se instigan conscientemente. Pero, sin duda, no ocurre que miles o millones de personas decidan conscientemente provocar un huracán, una inundación o un terremoto. En primer lugar, no creen conscientemente que semejante cosa sea posible. Aunque las creencias conscientes desempeñan un papel importante en estos casos, individualmente el «trabajo interno» se realiza de un modo tan inconsciente como los síntomas físicos que produce el cuerpo. Así como los síntomas parecen haber sido impuestos al cuerpo, “parece” que un desastre natural se impone al cuerpo de la Tierra. Las enfermedades repentinas se consideran aterradoras e impredecibles, y se supone que el paciente ha sido tal vez víctima de un virus. Los tornados o terremotos repentinos se observan bajo la misma luz, y se consideran el resultado de las corrientes de aire y la temperatura o de las fallas, en vez de virus. Las causas básicas de ambos casos, no obstante, son las mismas.

Así pues, hay tantas razones para las «enfermedades de la tierra» como enfermedades corporales. Hasta cierto punto lo mismo puede decirse de las guerras, si es que se considera la guerra como una pequeña infección; en el caso de una guerra mundial es una enfermedad colectiva. La guerra finalmente os enseña a honrar la vida. Las catástrofes naturales os recuerdan que no podéis hacer caso omiso de vuestro planeta o de vuestra condición de criaturas. Al mismo tiempo, estas experiencias proporcionan un contacto con las energías más profundas del ser, aun cuando se usen «destructivamente».

Ahora bien, los desastres naturales se producen más a un nivel emocional que en el de las creencias, a pesar de que estas últimas desempeñan un papel importante ya que generan las emociones.

El tono emocional general o nivel de sentimiento colectivo, a través de sus conexiones corporales con el entorno, provoca las condiciones exteriores físicas que inician semejante embestida de energía natural. Según las condiciones emocionales generales, los excesos se van acumulando físicamente, y luego se arrojan a la atmósfera con otra forma. Aquí intervienen las sustancias químicas fantasmas mencionadas anteriormente, así como las propiedades electromagnéticas de las emociones. Una roca en un río dividirá el agua, que deberá fluir alrededor del obstáculo.

Vuestras emociones son tan reales como las rocas. Vuestros sentimientos colectivos afectan el flujo de la energía, y su fuerza puede apreciarse claramente en una tormenta, que es la materialización local “exteriorizada” del estado emocional interno de las personas que experimentan la tormenta.

Así como las creencias conscientes determinan vuestra condición corporal, y así como el mantenimiento del cuerpo se realiza a un nivel inconsciente (aunque en consonancia con las creencias), también las catástrofes naturales son el resultado de las creencias, que originan estados emocionales que luego automáticamente se transforman en condiciones atmosféricas exteriores.

Así pues, según vuestras creencias, afrontaréis el problema físico presentado de esta forma. Reaccionaréis individualmente con vuestros propósitos en mente. Vuestras creencias, únicas y eminentemente privadas, contribuyen a provocar el estado emocional general. La reserva de energía emocional hacia la que fluyen vuestras emociones, no obstante, está compuesta de cargas emocionales “desiguales”; pero, en términos generales, la contribución individual de todos los que participan en ella desembocará en una estructura coherente que dará impulso y dirección a la tormenta, y le brindará su carga energética y su poder.

Tal como mencioné anteriormente en este libro, Ruburt y Joseph se vieron implicados en una inundación, así que utilizaré ese ejemplo y esta región en particular, a pesar de que la inundación en sí fue más extensa.

Localmente se compartían ciertas creencias: la región de Elmira sufría una depresión económica y se consideraba un barrio satélite del estado de Nueva York, aunque la situación no era lo suficientemente mala para recibir ayudas. La industria se había trasladado a otras zonas. Se despedía a la gente, desaparecían los viejos modos de ganarse la vida. No había un liderazgo local que inspirase confianza, y muchas personas se sentían mal e incómodas, deprimidas y sin salida alguna.

Algunos proyectos de renovación urbana acabaron con las casas de los pobres, y se destruyeron vecindarios muy antiguos. Esto acarreó una división social, ya que el grupo de los más pobres lo constituían negros y blancos de «clase baja». Los más acomodados formaban parte del Ayuntamiento, y los pobres desplazados no podían pagarse un hogar en los nuevos edificios. Mediante varias manipulaciones, todas bajo mano, se los apartó de los «mejores» barrios.

Los ricos y la gente pudiente se sentían amenazados, ya que su búsqueda de modernidad y progreso había alterado el statu quo, y ello había desatado la energía de los más necesitados. Se produjo un movimiento de las clases medias de la ciudad hacia los barrios periféricos, lo que supuso un cambio en el equilibrio impositivo, y un desbarajuste del comercio de la ciudad. La localidad no tenía un sentido de unidad como región, ni un sentimiento de orgullo como identidad cultural o natural.

Había también cierta tensión racial, indicios de revueltas inminentes que no llegaban a ocurrir. Un alcalde muy competente que había ocupado ese cargo durante algún tiempo salió derrotado en las elecciones. La política hizo su aparición, por varias razones que ahora no vienen al caso. Los vecinos con inclinaciones políticas sentían que no tenían ningún control de la situación, de modo que no cabía esperar una comunicación “eficaz” con el gobierno federal. En este sentido, se desarrolló una fuerte sensación de impotencia.

Culturalmente, la región no tenía una identidad propia, a pesar de que siempre ha luchado por hallar algún tipo de expresión característica, y la gente veía que los fondos gubernamentales se destinaban a otros sectores económicamente más deprimidos. Los vecinos albergaban sueños y esperanzas a nivel individual, y, colectivamente, éstos representaban una visión regional de mejora en diversas áreas. Al mismo tiempo, creció el sentimiento de desaliento. Jóvenes y viejos, tradicionalistas y rebeldes, se vieron envueltos en pequeñas escaramuzas, cuando algunos padres de la ciudad criticaron a los jóvenes de pelo largo en el parque; incidentes triviales, pero indicativos de una división de valores y una falta de comprensión entre generaciones.

Hasta cierto punto, estos mismos problemas existían en todas los barrios de la Costa Este que se vieron envueltos en esta misma inundación.

En vez de una inundación, podría haber habido una desastrosa revuelta social. Pero, debido al tono sentimental característico y único de la situación, las tensiones emocionales se descargaron en la atmósfera, donde se transformaron automáticamente. Una catástrofe natural podía proporcionar muchas respuestas. El río [Chemung] estaba muy céntrico, justo en el corazón de la parte comercial [de Elmira], por ejemplo.

Así como ciertos pueblos primitivos bailan la danza de la lluvia y la provocan conscientemente, dirigiendo deliberadamente las energías inconscientes, los habitantes de estas localidades hicieron lo mismo “automáticamente”, sin ser conscientes de los procesos implicados.

Así pues, generaron las nubes mediante un impulso inconsciente, liberando espontáneamente su estado emocional biológico, de modo que el exceso de reacciones químicas y hormonales afectó directamente a la atmósfera.

Poco tiempo antes, ciertas organizaciones religiosas locales habían hecho planes para organizar un gran encuentro religioso. Se aseguró la presencia de varios seguidores de un popular grupo religioso, y se dio bastante propaganda al evento. Tampoco esto fue accidental. Fue un intento por parte de ciertas sectas fundamentalistas para solucionar los problemas de otro modo, mediante la identificación religiosa, la conversión y el fervor.

Pero las creencias sobre las que se basaban estos planes no guardaban ninguna correlación con las creencias de la gran mayoría de la población, y por tanto el intento fracasó. El programa “estaba” basado en un conocimiento precognitivo de la inundación. La campaña religiosa no llegó a realizarse porque la organización evangelista se dejó atemorizar por la inundación.

Muchas personas de la comunidad religiosa alegaron que la inundación fue la voluntad de Dios, o que las personas habían sido castigadas por sus transgresiones. A su manera la inundación fue un evento religioso, ya que unió con la comunidad a diversos grupos de personas que no siempre eran muy humanitarios. Curiosamente, también sirvió para aislar a ciertos grupos de personas, y para sacar a la luz sus dificultades de una forma como no lo habría podido ninguna revuelta.

También humilló a algunos, al privarlos de las comodidades de su posición social y sus pertenencias, al menos momentáneamente, lo que los puso cara a cara con otras personas de diversos orígenes con quienes nunca se habrían relacionado.

Las crisis como éstas ponen de relieve diversas perspectivas de la realidad, ya que sale súbitamente a la luz lo que antes yacía oculto. En muchos casos, los pobres se salvaron, ya que la mayoría de los edificios viejos y bloques de apartamentos resistieron, mientras que los nuevos chalés no pudieron aguantar la embestida del agua. Muchos de los desposeídos necesitados acudieron a refugiarse al edificio universitario de Elmira. Mujeres que hasta entonces no tenían más propósito en la vida que jugar al bridge acabaron luchando por su supervivencia junto a sus hermanas más miserables. Muchos de los pobres que perdieron su alojamiento descubrieron en sí mismos sorprendentes dotes de liderazgo.

La zona del centro de la ciudad vio materializarse físicamente sus dificultades internas, que, aunque conocidas, siempre habían permanecido ocultas. La inundación la dejó en un estado semirruinoso y necesitada de ayuda urgente. El gobierno local se vio enfrentado de repente a una realidad que tenía poco que ver con sus habituales actividades legislativas. La crisis unió a las personas. La sensación de impotencia salió a la superficie para que todos la pudieran contemplar, y así proceder a la acción.

Hubo personas mayores, cargadas con creencias negativas sobre la vejez, que descubrieron una gran vitalidad y propósito bajo el estímulo de la supervivencia. Hubo personas cegadas por una creencia en la suprema importancia de las “cosas” que vieron cómo no les quedaba nada. Se dieron cuenta de la importancia relativa de las pertenencias, y sintieron dentro de su interior la emoción de una libertad que no habían experimentado desde la juventud.

La «enfermedad» oculta de la zona se hizo evidente para todos. La gente llegó de todas partes para ayudar. Por una vez, la solidaridad pasó por alto la estructura social. Los patrones de existencia establecidos se habían borrado en un día. En una u otra medida, cada persona involucrada en el suceso vio claramente su relación personal con la naturaleza de su vida hasta el momento, y percibió su afinidad con la comunidad. Además, todos sintieron la energía “perdurable” de la naturaleza y, pese a su “aparente” falta de previsión, la inundación les recordó la gran estabilidad permanente en que se basa la vida normal.

La fuerza del agua puso a cada individuo en contacto con un reconocimiento íntimo de su dependencia de la naturaleza, y le hizo cuestionar valores que durante mucho tiempo había dado por supuestos. Tales crisis fuerzan automáticamente a las personas a examinar sus valores, a efectuar elecciones inmediatas que les procuran ciertos reconocimientos a los que antes habían estado ciegos.

La inundación, por tanto, materializó físicamente los problemas internos de la región, y a la vez liberó energías que habían estado atrapadas en la desesperanza.

La zona se convirtió en un punto focal de atención psíquica y física, lo que “atrajo” otra energía. Cada persona involucrada en el suceso tuvo sus propias razones para participar en él, y gracias a esa situación creada colectivamente pudo solucionar problemas particulares.

Muchas creencias antiguas se esfumaron automáticamente ante la realidad del momento. Incontables personas dieron salida a su capacidad de acción y de iniciativa, enterrada desde hacía mucho tiempo. Se asignaron fondos federales inmediatamente a esta región, que se convirtió en un foco de atención. Muchas personas solas se vieron forzadas -o más bien se forzaron ellas mismas- a pasar por una situación en la que se hizo imperativo que se relacionaran con los demás. Como éste no es el tema principal de este libro, no puedo adentrarme más en él.

No obstante, hablaremos de la experiencia de Ruburt y Joseph con la inundación, ya que su participación puede arrojar luz a la experiencia de muchas otras personas.

Extracto de Habla Seth III
A través de Jane Roberts

Ajai Alai – Mirabai Ceiba

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Este mantra trae una gran sensibilidad hacia el Ser, que le dará el poder de que lo que usted diga debe suceder. Cuando canta este mantra tiene el poder para superar cualquier cosa Letra:
AJAI ALAI ABHAI ABAI – Invencible, indestructible, sin miedo, en todas partes
ABHU AJU ANAAS AKAAS – No nacido, por siempre, indestructible, dentro de todo
AGANJ ABHANJ ALAKH ABHAKH – Invencible, indivisible, invisible, libre de necesidades
AKAAL DEYAL ALEKH ABHEKH – Inmortal, bondadoso, inimaginable, sin forma
ANAAM AKAAM AGAAH ADHAAH – Sin identidad, libre de deseo, insondable, indañable
ANAATHE PRAMAATHE AJONI AMONI – Sin maestro, destructor de todo, más allá del nacimiento y muerte y el silencio
NA RAAGE, NA RANGE, NA RUPE, NA REKHE – Más allá del amor, más allá de la forma y el color
AKARMANG ABHARMANG AGANJE ALEKHE – Más allá del karma, más allá de la vida, inconquistable, indescriptible

Enfocados en el concepto de que podemos crear

Queridos maestros y hermanos ¿Enfocados en el concepto de que podemos crear nuestra realidad, a partir de LA CAUSA Y EFECTO, es decir por ejemplo que al proyectar amor desde nuestro corazón hacia los demás declarando en presente y positivo que estamos sanos y que somos felices, esto puede desactivar la acción negativa de la enfermedad, en este caso “colectiva” convirtiéndola instantáneamente en salud? (María)

Deberán entender que en la realidad donde ustedes viven la palabra “instantáneo” no existe. Ustedes viven en una realidad lenta, tardía y muy adormecida, éste es el problema crucial de sus vidas y por esta razón ustedes “sufren”. Cuando la vibración del deseo positivo es emanada en forma de energías-pensamientos, estas se demoran hasta desencadenar su realización, ya que para que ustedes obtengan los resultados positivos, deberán esperar que les llegue la onda vibratoria del deseo y éste es lento, porque las energías-pensamientos que lo generaron son también lentos, ya que toda esa energía se está moviendo dentro de una dimensión primaria, la cual no los ayuda a plasmarse y ejecutarse con la debida rapidez del deseo-pensamiento. 

En pocas palabras queremos decir, que el deseo positivo, la proyección de amor hacia los demás, la emanación de salud y felicidad que ustedes irradian a través de las ondas vibratorias positivas de sus energías-pensamientos… DARÁN LOS RESULTADOS ESPERADOS… pero no instantáneamente, si no tomará su tiempo para plasmarse, significa que la onda vibratoria del deseo positivo pueda alimentar a todos los seres del planeta. Solo aquí podrán tener la seguridad que LA CAUSA DEL DESEO-POSITIVO Y LA PROYECCIÓN DE AMOR FORMÓ UN EFECTO DE SALUD.

Es muy importante que el concepto del DESEO sea muy bien entendido. DESEAR algo, no solo es pensarlo y emanarlo, esto nosotros lo llamamos FANTASÍA porque no se ha concretizado… DESEAR significa… HACERLO REALIDAD… plasmarlo y ejecutarlo en la realidad en que viven.Imaginémonos por un instante que todos los seres del planeta proyectaran amor por los demás, emanando energías-pensamientos de: Respeto, salud, cordialidad, humildad, franqueza, sinceridad, hermandad, bienestar etc. Si la vida en el planeta fuera así, no estaríamos hablando de sufrimiento, enfermedades, hambre, pobreza, penurias, desdichas, desgracias, gripes mortales, epidemias, plagas etc. Estaríamos hablando de: Belleza, salud, amor, amistad, hermandad, fraternidad, unión, armonía, respeto, fortuna, prosperidad, tranquilidad, paz, seguridad, etc. Y si ustedes vivieran “pensando, emanando y plasmando” energías de conocimiento, entendimiento y amor, las energías-pensamientos-negativas serían erradicadas del planeta por siempre jamás… 

Pocos son aquellos que lo entienden y pocos aquellos que emanan sus energías-pensamientos llenos de AMOR… por esta razón ustedes continuarán “sufriendo” hasta entender que la energía-negativa-cinabria: Corroe, aniquila, oxida, enmohece, carcome y arrasa todo lo que encuentra a su paso, produciendo en su camino DOLOR, PADECIMIENTO, TORMENTO, MALESTAR, TORTURA, MARTIRIO, PENA, AFLICCIÓN, LÁGRIMAS, AMARGURA y mucho más… Sentimos mucho hablarles de esta manera, siempre seremos directos, crudos y verdaderos cuando ustedes formulen sus preguntas. Tendrán que entender la realidad en que viven y de la seriedad de estos temas. Si no logran comprenderlo, entonces continuarán viviendo en la fantasía que ustedes mismos han creado para no confrontarse con la verdad. 

(El Ser Uno – 3/5/09)
http://www.elseruno.com/

Dieta Alcalina para Prevenir el Cáncer, por el Dr. Alberto Martí Bosch

Por Mindalia Televisión

Dieta Alcalina para Prevenir el Cáncer, por el Dr Alberto Martí Bosch en las III Jornadas de la Salud “Descubriendo” que tuvo lugar en Socuéllamos (Castilla-La Mancha) el 27 de Enero 2018.

DR. ALBERTO MARTÍ BOSCH

Licenciado en Cirugía y Medicina por la Universidad Autonoma de Barcelona. Trabajó muchos años con niños como oncólogo pediátrico hasta que dados los escasos resultados que obtenía con los tratamientos convencionales y, sobre todo, viendo día a día el enorme sufrimiento que con ellos les causaba abandonó definitivamente su práctica.

Hoy, veinte años después y tras formarse ampliamente en disciplinas que no se enseñan en las facultades de medicina, aborda el cáncer de una forma holística teniendo en cuenta ante todo el principio hipocrático de “Lo primero, no hacer daño”. Tratamiento que tiene en cuenta los aspectos psicológicos y emocionales además del físico, ámbito éste en el que desintoxicar, resolver posibles carencias vitamínicas, minerales, ortomoleculares, enzimáticas y hormonales potenciando así el sistema inmune y equilibrare el organismo bioenergéticamente son pasos siempre útiles y necesarios.

 

 

Fuente

El poder no implica básicamente una superioridad sobre otro

La mayoría de los delincuentes, tanto dentro como fuera de la prisión, comparten una sensación de impotencia y de resentimiento. Por tanto, tratan de demostrarse que son en verdad muy fuertes, para lo cual recurren a actos antisociales que a menudo implican violencia.

Desean ser fuertes, pero creen que carecen de poder personal. Los han condicionado, y se han condicionado ellos mismos, para creer que deben luchar para conseguir algo de provecho. La agresión se convierte en un modo de supervivencia. Creen tanto en el poder de los demás y en su propia impotencia que se ven forzados a cometer acciones agresivas casi como medidas “preventivas” contra una violencia aún mayor de la que creen que serán víctimas.

Se sienten aislados y solos, no queridos, llenos de una rabia que suele expresarse constantemente a través de una serie continuada de delitos menores. Esto es así tanto si se cometen delitos graves como si no; por tanto, la simple expresión de agresión sin comprensión no sirve de nada.

En el caso de los delincuentes y sus sistemas de creencias, la agresión asume un valor positivo, pues es una condición para la supervivencia. Muchas otras características que podrían mitigar este comportamiento se minimizan, y “pueden” verse como peligrosas. Creen…

(Empezó a sonar el teléfono.)
Haz lo que quieras.

Respondí a la llamada mientras Jane salía del trance. Era para ella, de una amiga que vive en Nueva York. No seguimos con la sesión, que fue una de las más cortas que tengo registradas.

Aisláis a los delincuentes en un entorno que no les ofrece ningún tipo de compensación. Todo el sistema de prisiones -con barrotes incluidos- es un recordatorio constante para el preso de cuál es su situación, y eso refuerza su dificultad original.

Se los priva de toda vida normal hogareña y, a la vez que se fuerza una concentración general en su problema, se les reducen al mínimo todos los otros estímulos. A su modo, los vigilantes y funcionarios de prisiones comparten las creencias de sus prisioneros, lo cual refuerza la idea de fuerza y poder en ambos bandos, y hace que cada uno vea al otro como enemigo.

Los guardias están seguros de que los encarcelados son la lacra de la humanidad y que deben mantenerlos a raya a toda costa. Ambas partes aceptan el concepto de agresión y violencia humanas como método de supervivencia. La energía de los prisioneros se emplea en tareas a menudo aburridas y carentes de interés, si bien algunos centros tratan de proporcionarles algún tipo de formación profesional.

No obstante, tanto los prisioneros como los funcionarios dan por sentado que la mayor parte de esas personas entre rejas reincidirán una y otra vez. Los encerrados proyectan sus problemas personales en la sociedad, y la sociedad les devuelve el «favor». De la misma manera, es habitual que las personas crean que ciertas características son animales o malvadas, y traten de aislar esas partes de otros campos de su actividad, lo cual afecta al poder o a su falta, y a las actitudes relacionadas con él.

Recordad a Augusto, a quien mencionamos anteriormente en este libro. Augusto se sentía “impotente”, pues veía el poder en función de la agresión y la violencia, así que aisló esa parte de sí mismo y la proyectó en un «segundo ser». Sólo cuando este segundo ser entraba en funcionamiento, desplegaba todo su poder. Al creer que la agresividad y el poder eran una sola cosa, la fuerza para actuar equivalía a la fuerza para ser agresivo. Y la agresión se equiparaba a la violencia.


Pues bien, en cierto modo ésa fue una transferencia de un problema realizada de una forma excepcional. La necesidad de actuar y de asumir el control de la acción es algo de máxima importancia en los seres conscientes, así que Augusto creó para sí una posición de poder desde la cual “podía” funcionar al menos durante un tiempo. Pero tenía que fingir amnesia para ocultarse a sí mismo ese mecanismo. Cuando el poder se equipara a la violencia, se cree que aquél es necesario para regular la agresión normal en la conducta; y, como el poder se considera violento, en cierta medida se siente miedo a actuar. La bondad se considera equivalente a la falta de poder, y se equiparan maldad y poder. Al no querer enfrentarse a ese «mal» en sí mismo, se lo dirige hacia afuera y se transfiere a otro campo.

Como sociedad, tal vez se proyecte hacia los delincuentes, como nación hacia un país extranjero. Como individuos quizá lo hagáis hacia un jefe, un sindicato, o cualquier otro sector de la sociedad. Sea cual sea el área que elijáis, os sentiréis relativamente débiles en comparación con la fuerza que habéis proyectado hacia afuera. Así pues, hacéis frente a vuestro propio poder denegado cada vez que os encontráis en una situación en la que os sentís débiles ante alguien o algo que os asusta.

El poder no implica básicamente una superioridad “sobre otro”. Existe el poder del amor, por ejemplo, y el poder de amar. Ambos implican una acción y vitalidad enormes, y un impulso agresivo que no tiene nada que ver con la violencia. Pero muchas personas padecen síntomas físicos o sufren situaciones desagradables porque tienen miedo de utilizar su propio “poder de acción”, y equiparan el poder con la agresión en el sentido de violencia.

Estos sentimientos despiertan culpas artificiales. La persona que defiende a capa y espada la pena de muerte cree que “él mismo” debería realmente ser condenado a muerte, para pagar por la gran agresión (violencia) que tiene dentro de él y no se atreve a expresar.

El delincuente o asesino que es ejecutado muere por el «mal» que hay dentro de cada miembro de su sociedad, y se produce una transferencia mágica.

El amor se ve impulsado por todos los elementos de la agresión natural, y es muy poderoso; pero, como habéis trazado esas divisiones entre el bien y el mal, el amor parece ser débil y la violencia fuerte. Esto queda reflejado en muchos niveles de vuestra actividad. El «demonio» se convierte en una figura poderosa del mal, por ejemplo, y el odio se ve como algo mucho más “eficiente” que el amor. A los hombres les enseñan a personificar la agresividad con todas esas actitudes antisociales que no puede manifestar normalmente. La mente criminal las expresa por él; de ahí las actitudes ambiguas por parte de la sociedad, que muchas veces idealiza a los renegados.

El detective y el delincuente llevan distintas versiones de la misma máscara. En consonancia con estas ideas, practicáis la segregación y aisláis a los enfermos como seres impotentes, encerráis juntos a los delincuentes, y confináis a los viejos en instituciones o en guetos culturales con los de su clase. En todos estos casos hay una transferencia de problemas personales, y agrupaciones de creencias.

El elemento criminal representa las propias agresiones temidas y no afrontadas. Cada individuo encubre estos temores, y a quienes los expresan socialmente se los encierra en prisión. Así como el encarcelamiento forzado de hombres violentos conduce a menudo a motines, el encubrimiento personal de la agresión normal suele producir motines psicológicos y estallidos de síntomas físicos.

En todos estos casos, se realizan pocos esfuerzos para comprender los problemas básicos subyacentes, y la segregación social hace acumular la presión, por decirlo así, de modo que los que albergan creencias similares se ven inmersos en situaciones que sólo perpetúan las causas básicas.

Sin saberlo, los enfermos suelen ceder a los médicos su poder para actuar de una forma sana. Los médicos aceptan esta cesión pues comparten el mismo sistema de creencias, de modo que obviamente la profesión médica necesita tanto a los pacientes como los enfermos necesitan los hospitales. Vuestra sociedad no comprende la naturaleza de la agresión normal, y la considera violenta. Las prisiones y los organismos de aplicación de la ley necesitan delincuentes de la misma forma que los delincuentes los necesitan a ellos, ya que operan dentro del mismo sistema de creencias. Ambas partes aceptan la violencia como método de conducta y supervivencia. Si no comprendéis que sois vosotros los que creáis vuestra propia realidad, quizás atribuyáis todos los buenos resultados a un dios personificado, y necesitéis la existencia de un demonio para explicar la realidad indeseable. De este modo, en la sociedad occidental las iglesias necesitan tanto a un demonio como a un dios.

La agresión natural es sencillamente el poder de actuar.

Vuestra actitud respecto a estas cuestiones os dirá mucho acerca de vosotros mismos e influirá en vuestra realidad personal.

Si equiparáis el poder a la juventud, aislaréis a los ancianos, les transferiréis vuestra “impotencia” rechazada, y os parecerán una amenaza a vuestro bienestar. Si creéis que la violencia es poder, castigaréis a los delincuentes con una actitud vengadora, pues entenderéis la vida como una “lucha de poder” y os concentraréis en los actos de violencia sobre los que leéis. Así atraeréis estos aspectos a vuestra vida personal y os enfrentaréis a la violencia, lo cual reforzará vuestras convicciones. Si aceptáis la idea básica de que el mal es más poderoso que el bien, vuestras buenas acciones no fructificarán debido al marco de referencia de vuestras creencias; puesto que creéis que esas acciones tienen muy poco poder.

Hay muchas creencias secundarias relacionadas con estas convicciones. Todas ellas pueden funcionar de tal forma que no os permitís usar vuestras facultades, lo cual hace que proyectéis esas creencias al exterior hacia otros. Si aceptáis la idea de que el conocimiento es «malo», por ejemplo, de acuerdo con esta creencia veréis que todo esfuerzo por aprender es inútil u os causa malestar. No confiaréis en ningún conocimiento que adquiráis con facilidad pues creeréis que tenéis que “pagar” por la consecución de sabiduría. Las interpretaciones literales de la Biblia conducen normalmente a estas conclusiones, de modo que la persecución del conocimiento, que constituye un impulso biológico innato, se convierte en una actividad prohibida.

Debéis entonces proyectar la sabiduría hacia los demás y rechazarla para vosotros, si no queréis afrontar un dilema sobre vuestro valor personal.

A lo largo de los siglos los monjes, sacerdotes y organizaciones religiosas se han separado del resto de la humanidad. Se los ha honrado y temido, amado y odiado. Se han envidiado sus conocimientos, y a la vez se los ha conservado con un respeto supersticioso.

Se respeta al practicante de vudú y el sanador, al doctor brujo y el sacerdote, pero también inspiran cierto terror por su conocimiento y poder. El hombre que cura y el hombre que maldice representan para muchas personas el poder del conocimiento. Quienes sostienen ideas fundamentalistas ven el poder religioso como algo aterrador. La agresión normal, considerada como algo malo, es arrinconada dentro del ser, y también se la ve “fuera” por todas partes.

Algunas personas hacen divisiones artificiales en su vida, de modo que consideran seguro actuar en ciertos campos pero peligroso en otros. Si creéis que la riqueza es algo perverso, por ejemplo, no os permitiréis desarrollar ninguna facultad que pueda reportaros riqueza, e inhibiréis talentos que de por sí consideráis buenos simplemente porque podrían procuraros éxito económico.

Así pues, vuestras creencias son sumamente importantes por la forma en que tratáis el poder de acción personal.

La utilización de vuestra energía personal os lleva a una relación íntima con vuestra fuente de poder. La curación implica un gran impulso natural agresivo de energía, crecimiento, y el foco de la vitalidad. Cuanto más “impotentes” os sintáis, menos “capaces” seréis de utilizar vuestras facultades curativas. Os veréis forzados a proyectarlas hacia afuera en un médico, un sanador o un agente externo. Si vuestra “creencia” en el médico «funciona» y los síntomas desaparecen, hayáis alivio físico, pero ello daña más vuestra fe en vosotros mismos. Si no realizáis ningún esfuerzo eficaz para afrontar vuestros problemas, los síntomas simplemente reaparecerán de otro modo, y se iniciará el mismo proceso. Tal vez acabéis perdiendo la fe en vuestro médico pero no en el estamento médico en general, y vayáis de una consulta a otra.

Pero el cuerpo posee su propia integridad, y la enfermedad suele ser una señal natural de desequilibrio, un mensaje físico que debéis escuchar para luego hacer los ajustes necesarios.

Cuando estos ajustes se realizan siempre desde el exterior, se pone en peligro la coherencia innata del cuerpo, y se perturba su relación íntima con la mente. Además, se adormecen sus poderes naturales de sanación. El desencadenante de las reacciones innatas que debieran ser los estímulos internos, pasan a serlos medios «externos».

La fe del individuo se transfiere cada vez más a un agente externo. Esto impide que haya un diálogo interno de autocuestionamiento, y la autocuración que podría tener lugar se produce por la “creencia” en otro.

Me refiero principalmente a la cultura occidental. En otras civilizaciones, y especialmente en lo que consideráis el pasado, el médico brujo operaba dentro de un contexto natural que todos aceptaban, y aunque incitaba a las fuerzas naturales “en nombre” de su paciente, que momentáneamente era incapaz de hacerlo por sí mismo, lo devolvía a su fuente de origen y revivía en él su sentido del poder. Cuando una persona se siente impotente, acaba por morir.

El punto de poder está en el presente, cuando vuestro ser no físico se funde con la realidad corporal. El simple reconocimiento de este hecho puede revitalizar vuestra vida.

Desde vuestro punto de vista, vuestra especie se halla en un estado de evolución. Parte de esta experiencia consiste en una fascinación natural por los sucesos externos. Estáis desarrollando unas facultades de la conciencia que a su modo son únicas, vuestras, tal como lo es vuestro entorno. Ello requiere un enfoque intenso, ya que estáis implicados en un proceso de aprendizaje en el que debéis explorar todos los elementos inherentes en esa situación.

A lo largo de esta aventura, no obstante, durante el estado de sueño os mantenéis siempre en contacto con la realidad de la que surge vuestra experiencia física. Según vuestra concepción temporal, al final lograréis unir la comprensión interna con vuestro ser físico, y conformar el mundo sobre una base consciente. El objetivo de este libro es ayudaros a hacer precisamente esto.

Cuanto más implicados estáis con complejos organismos físicos, más energía proyectáis hacia afuera y más os cautivan las manifestaciones «exteriores». Básicamente esto es un método de aprendizaje natural. Vuestra vida interna se transforma en realidad corpórea. A medida que la percibís y os “relacionáis” con ella, empezáis a cuestionaros primero su origen y luego su significado.

Esto os lleva de regreso a vosotros mismos, y a un reconocimiento de vuestras propias facultades. Lo que ahora creáis inconscientemente, vuestra especie acabará por crearlo conscientemente. La infinita capacidad de la conciencia se enfoca en una realidad en particular, que luego se expande. Vuestras creaciones temporales se añaden a las capacidades “con que” las creasteis. Aprendéis a través de vuestras creaciones. La mente, físicamente dirigida, utiliza enormes fuentes de poder y energía junto con una ilimitada creatividad, de modo que cada día físico es en realidad absolutamente único. Así pues, no podéis esperar que una parte de vuestro entorno permanezca estático, y vuestro organismo se encuentra constantemente en un estado de cambio.

Vuestra estructura social, desde las más grandes urbes a la más diminuta granja, desde los barrios más ricos a los más pobres, desde los monasterios a las prisiones, refleja la situación interna del ser individual y las creencias personales que alberga cada uno de vosotros.

Si empleáis el punto de poder adecuadamente, sentiréis la energía no física transformada en poder personal eficaz mediante vuestra intersección con la carne. Seréis capaces de utilizar ese poder conscientemente, intencionadamente, para cambiar vuestra experiencia personal, y así cambiar el marco social al menos en parte. Los ejercicios que propongo ayudan a la evolución de vuestra conciencia, y también os servirán de una manera que ahora no podéis ni sospechar. La conformidad con vuestro propio poder se traducirá automáticamente en vuestra experiencia, y no sólo activará vuestra vida onírica sino que os proporcionará una fuerza adicional que os ayudará en vuestra realidad de vigilia. Ya no necesitaréis transformar vuestra sensación de poder a los demás. Todos los ejercicios proporcionados anteriormente en este libro son requisitos para ello, para que “entendáis” cómo debe utilizarse el punto de poder. El reconocimiento de los sentimientos personales y el trabajo con las creencias ampliará vuestra comprensión de quiénes sois.

Si odiáis a vuestro padre, por ejemplo, no podéis emplear el punto de poder para convenceros de que lo amáis, pero los ejercicios os ayudarán a entender las razones del odio.

No podéis emplear el punto de poder para controlar a otras personas, porque automáticamente caeréis presa de vuestras propias creencias. En cualquier caso, debéis ser “conscientes” de vuestro poder y creeros merecedores de él. Muchos de los capítulos de este libro tienen el objetivo de convenceros de vuestra propia valía. Debéis vivir vuestros sentimientos, no negarlos, de modo que no tenéis que utilizar el punto de poder para tratar de negar la realidad de vuestras emociones.

Cuando comprendáis la naturaleza de la hipnosis natural, ya no sentiréis la necesidad de generar “nuevos” sentimientos negativos. Vuestra carga de inhibiciones se reducirá. Como confiaréis más en vosotros, expresaréis naturalmente vuestros sentimientos, y su contención ya no producirá reacciones explosivas. Las emociones irán y vendrán, y el contacto con el poder será mayor. Es sumamente importante que prestéis atención al fluir de vuestra conciencia. “esto solo” os ayudará a ver en qué áreas rechazáis vuestros impulsos u os dais instrucciones que conducen a una sensación de impotencia.

El ejercicio del punto de poder tiene como objetivo que os familiaricéis con vuestra propia energía y vuestra capacidad para dirigirla. Los ejercicios de hipnosis natural os permitirán dirigir y enfocar ese poder con mayor eficacia.

Cada uno debe trabajar a partir de su propia realidad. No hay otro modo. Si estáis llenos de rabia, no digáis: «Estoy colmado de paz», y esperéis resultados. Con eso sólo taparéis vuestros sentimientos e “inhibiréis” vuestra energía y poder. Si estáis furiosos, golpead una almohada y experimentad la ira, pero sin violencia hacia otras personas. Expresadla hasta que os sintáis físicamente agotados. Si lo hacéis sinceramente, comprenderéis las razones de esa ira, y a menudo os resultarán muy obvias. Simplemente no queríais afrontarlas.

En casi todos los casos [de esta índole], los sentimientos expresan una sensación de impotencia por vuestra parte, pues habéis delegado vuestra fuerza a una situación o persona y sentís que en comparación vuestros esfuerzos son inútiles. “De ser así” recurrid al punto de poder y sentid cómo la energía de vuestro propio ser se irradia a vuestra experiencia. El conocimiento de vuestro poder os libera de todo temor y, por tanto, de toda ira.

Jane me comentó que Seth abordaría pronto los efectos de nuestras creencias sobre nuestro entorno, y que explicaría cómo el clima mental de nuestra especie es responsable de nuestro «clima» exterior. Tiene intención de hablar de las grandes inundaciones locales de junio de 1972, como punto de enfoque para dictar su información, ya que nosotros vivimos una experiencia personal con esa catástrofe, aquí en Elmira. Jane añadió que Seth explicaría que nuestra especie se ha acostumbrado a verse como seres fuera de la naturaleza, tanto que hemos olvidado que somos parte de ella.

Extracto de Habla Seth III
A través de Jane Roberts

Retorno del Alma a un nuevo nacimiento. I

LUEGO DEL PROCESO DEVACHANICO

La encarnación del alma humana después del Devachán

Quienes hayan seguido atentamente el proceso devachánico y apreciado en una amplia medida sus características especiales de “reposo del alma”, después de un proceso activo de vida, o ciclo de encarnación, le asaltará inmediatamente la pregunta de cuál es el proceso inmediato que sigue al de la vida devachánica. Lógicamente, y empleando constantemente la analogía, debemos considerar que de la misma manera que a un proceso de actividad en el nivel que sea, corresponde un período de reposo, a un proceso de reposo le sucede asimismo un período de actividad.

Veremos de qué manera se inicia para el alma humana el nuevo proceso de actividad una vez finalizado el ciclo devachánico. Al comienzo se la ve sumergida en un sueño muy profundo, dentro del cual no es consciente de nada. La esfera devachánica se ha reducido hasta convertirse en una especie de aura envolvente, pero sin color y sin matices, es decir sin deseos y sin sueños y por tanto sin fuerza alguna para realizarlos. En ese estado se ve cómo paulatinamente y “desde arriba” un hilo sutilísimo de luz, proveniente del Ángel Solar va descendiendo hasta penetrar en el alma humana y despertando en el corazón místico de la misma el propósito superior o anhelo de vida.

En ese momento empieza el alma a ser nuevamente consciente de sí misma, ha dejado de “SOÑAR”, por consumación de los deseos engendrados en una existencia anterior, y empieza de nuevo a considerarse a sí misma “tal como era antes del proceso devachánico”. En almas muy puras este recuerdo o conciencia de sí misma aparece con tanta nitidez que adquiere automáticamente y con conocimiento de causa la ordenación y dirección del nuevo estado. Su visión se orienta inmediatamente hacia el Ángel Solar, y de sus labios inmortales surgen nuevamente las palabras mágicas que son la esencia de todo sacrificio solar o cósmico: “Hágase tu voluntad”. El Ángel Solar que guarda en memoria infinita, el recuerdo de todas las existencias anteriores del alma a la que “arropa, protege y vivifica” SABE desde siempre cuál ha de ser el nuevo destino. 

Las condiciones ambientales, la calidad del mecanismo que deberá ser empleado, el país en dónde deberá nacer, la posición social, están muy claramente diseñados en el nuevo destino que el Ángel Solar ha proyectado para el alma del hombre. Tal como se puede leer en los libros secretos de la “Logia Blanca…” “el Ángel Solar ve el fin desde el principio”, y esta verdad se aplica no sólo a un nuevo nacimiento, o etapa de encarnación, sino que abarca la infinita serie de encarnaciones y períodos devachánicos del alma, desde el proceso mismo de la INDIVIDUALIZACIÓN hasta la consumación total del alma humana en el gran Misterio de la quinta Iniciación, en la que el Ángel Solar liberado del peso de su deuda de amor y sacrificio, retorna al Gran Corazón del Sol.

El proyecto de una nueva vida, o de una nueva encarnación, presupone para el alma humana, salir de un sueño y enfrentar una realidad, la realidad de sí misma frente a un nuevo orden de cosas y de situaciones. Esto involucra un hecho muy importante: recobrar una conciencia de vehículos. Ésta se realiza mediante la actividad de los “átomos permanentes” implicados en la historia de la vida del hombre. Son unos átomos especializadísimos y de cualidad misteriosa, cuya función es preservar el recuerdo de todos los hechos y experiencias del alma a través de las edades. En el ser humano existen ya sea en potencia o en latencia seis átomos permanentes plenamente desarrollados, uno para cada vehículo de expresión sean o no utilizados que van desde el átomo permanente físico, alrededor del cual se crea el cuerpo correspondiente, hasta el átomo permanente átmico que está conectado con la esencia monádica y guarda el secreto de la propia Vida de Dios. 

Pero a nosotros, de acuerdo con el presente estudio sólo nos interesan los “tres átomos permanentes” que estructuran los vehículos físico, emocional y mental. Comprenderán que los vehículos expresivos del hombre, o Tabernáculo del Espíritu Santo, a que se refería el gran Iniciado Pablo de Tarso, dependerá de la calidad de los recuerdos suministrados por los átomos permanentes, que registran a escala individual, la gran memoria akásica, eternamente viva de la Naturaleza, pues de la misma manera que un alma humana se proyecta hacia el futuro por el “recuerdo vivo de su pasado” un Logos Solar utiliza sus átomos permanentes, o registros akáshicos con todo su universal contenido, para la creación de un nuevo Universo, al final del Gran Pralaya, que es el sueño devachánico del propio Dios. Siempre debe ser utilizada la ley de analogía.

Daremos en esquema y a grandes rasgos el proceso de encarnación del alma humana:

a) La atención concentrada del Ángel Solar.

b) La conciencia más o menos despierta del alma humana, después del proceso devachánico.

c) La calidad de los recuerdos suministrados por el átomo permanente.

d) Las condiciones ambientales, los tipos de cuerpos a utilizar y las situaciones que deberán ser enfrentadas y desarrolladas.

e) Existe un factor o elemento primordial de carácter dévico, del cual no se ha hablado suficientemente en los estudios esotéricos, que a nuestra consideración es de importancia trascendental y al cual deberemos hacer referencia.

El proceso puede ser considerado así: La atención del Ángel Solar proyecta un diseño, o arquetipo del destino humano, sobre el alma que va a encarnar. En esta atención va implícita una Nota, Mántram, Verbo o Sonido, a la que responde el alma humana con su propia Voz, la cual actuando directamente sobre cada uno de los átomos permanentes los pone en actividad vibratoria. A este clamor invocativo acuden tres tipos de Devas: uno desde el plano mental concreto y desde el plano causal empieza a seleccionar materia afín al llamado invocativo y crea alrededor del átomo mental permanente, la envoltura que lo convertirá progresivamente en el vehículo mental que el hombre utilizará para pensar, recordar y discernir. 

Cuando la obra de este Deva se ha cumplido convenientemente, empieza a actuar otro Deva en el plano emocional, que siguiendo un proceso similar al primero, aglutina materia astral afín a la calidad vibratoria del átomo emocional permanente hasta conseguir estructurar una envoltura capaz de reaccionar a cualquier actividad de este tipo. Esta estructura abarca fases que van del más denso y materializado de los deseos, hasta el más puro y exaltado sentimiento de integridad y belleza. Todo dependerá de la elevación del alma humana y de la calidad de los recuerdos o experiencias emocionales.

La nota típica del alma, a través de los átomos permanentes, se encarga de dar su consentimiento o “rechazo” a ciertos tipos de energía.

El proceso en el plano físico si bien es similar a las acciones anteriores sufre una importante modificación que debe dar por resultado la creación de un tipo de cuerpo específico, hecho que entraña una labor por parte de los Señores del Karma, a través de sus devas mensajeros, de selección de aquellos seres humanos que kármicamente deben intervenir en el proceso físico de creación del cuerpo, me refiero a los padres. El proceso físico, el más denso, es sin embargo el más importante desde el punto de vista de “encarnación del alma”, pues implica la actividad directa de los Señores del Karma que “recogen el diseño específico del Ángel Solar donde están contenidos todos los recuerdos del alma y crean las debidas condiciones físicas para las futuras actividades del alma en encarnación”.

El Deva constructor del cuerpo físico, es el “Ángel Guardián” que ven los clarividentes alrededor de los niños y de las madres, que están en proceso de gestación del cuerpo físico de la nueva criatura. Este Deva tiene ante sí un “diseño causal”, pero las fuerzas y energías con las que trabaja son, si no más sutiles, al menos más complejas, pues no solamente actúa según un diseño espiritual del Alma Solar, sino que también a través de una serie de condiciones kármicas a las que no se ajustaron los devas anteriores que se limitaron a reproducir la nota vibratoria de los átomos permanentes mental y emocional y seleccionar materia de calidad vibratoria acorde en intensidad y armonía.

Se trata de un tipo de devas muy especializados que participan a la vez del diseño del Ángel Solar y de la influencia directa de los Señores del Karma, que suscitan, promueven, ordenan y ajustan el proceso a condiciones muy precisas e implacables. El hecho de nacer en un país determinado, el color de la piel, tener buena o mala salud, nacer pobre o rico, disponer de facultades o estar privado de ellas, tiene profundas repercusiones en la vida inmortal del alma y determina las futuras predisposiciones, cualidades y calidad de los vehículos.

A partir de este diseño de vida plenamente organizada en el orden social del alma humana en encarnación, hay ciertos procesos que esotéricamente trataremos de explicar, para dar una idea más completa de lo que llamamos “ciclo de encarnación humana”.

Existe un momento cumbre por analizar, es el momento mágico en que se realiza en el seno de la madre el misterio infinito de la concepción. Este momento regido directamente por los Señores del Karma, a través de sus huestes angélicas, tiene importancia causal y es supervisado muy directamente por el Ángel Solar en sus espirituales meditaciones.

Cuando los elementos masculinos y femeninos de los padres, han cumplido su misión, sobreviene la acción universal; el átomo permanente físico es introducido por el Deva constructor, en la célula portadora de los elementos masculinos, y al penetrar esta célula en el interior del santuario femenino “eternamente puro e inmaculado como la Madre Naturaleza”, se cierra el primer ciclo de la encarnación física del alma humana. El átomo permanente se convierte en el factor místico que promueve todo proceso ulterior. Encerrado en el claustro materno y sutilmente conectado con el alma que va a encarnar empieza a revivir un proceso recordatorio de experiencias realizadas y facultades adquiridas. Este proceso viene condicionado por la nota permanente del alma, que semialetargada todavía por influencia devachánica, asiste al proceso, únicamente en función de síntesis, es decir de propósito o intención de vida. 

El Ángel Solar, eternamente despierto, y vigilante dirige la función del Deva constructor a través de la nota típica del arquetipo diseñado por él y siguiendo un proceso rigurosamente kármico de “selección de materiales afines a la intención del ego a encarnar”. Este Deva constructor actúa en cierto modo como el Ave Fénix de la mitología, que perpetuamente resurge de sus propias cenizas. Los recuerdos del alma condensados en el átomo permanente, son las cenizas que permiten avivar el fuego del propósito del alma.

La primera actividad del Deva constructor es introducir el átomo físico permanente, en el óvulo femenino. Efectuada esta operación que entraña el Misterio infinito de la Concepción, el átomo se convierte en el motor básico del proceso que debe dar nacimiento al cuerpo físico del ser humano. Su vibración natural se convierte en el impulso de contracción y de dilatación que darán vida al movimiento de sístole y diástole del corazón del cuerpo, y es a través de este órgano que se irá diseñando y estructurando día tras día, hasta su plena realización lo que será el tabernáculo físico del alma. Ahora se podrá comprender más acabadamente el sentido de la frase védica, por muchos sólo parcialmente comprendida que dice: “Del Corazón Místico del Sol surge la Vida que condiciona el Universo”. Es en la analogía donde reside el poder mágico de la comprensión que debe conducir a la perfecta intuición y a la propia realización. 

Por ella nos convertimos en pequeños dioses conscientes del propio destino, en selectos microcosmos del gran Macrocosmos del cual dependemos y hacia el cual nos dirigimos. Es fácil saber de la actividad de Dios analizando críticamente nuestras mejores actividades, de la grandeza de Su amor al observar la inagotable reserva dentro de nuestro corazón y de Su propósito magnificente e indescriptible al observar desapasionadamente la orientación espiritual de nuestro destino como hombres.

V.B.Anglada

Creación y Evolución

«Dios, el Padre, es el pensamiento compulsivo y contemplativo llamado vida, una continuidad que nunca puede detenerse, así como tampoco vuestros pensamientos pueden hacerlo. Para que el pensamiento, o la vida, sea una expansión siempre continua hasta el infinito, debe tener una razón para continuar. La razón sois vosotros. Cada uno de vosotros se convirtió en una parte de la mente de Dios, para que a través de vosotros, la vida pudiera continuar extendiéndose hasta el infinito, el cual, de hecho, no tiene medida en el tiempo, porque el infinito existe en este momento, es la continuidad y eternidad del ahora.”

Ramtha

¿Quién puso las luces en los cielos? ¿Quién diseñó el encanto de las flores y la magnificencia de los árboles? ¿Y quién creó el enigma y la maravilla llamada hombre? No fue Dios, la totalidad de la vida. Fuisteis vosotros, los dioses, los maravillosos hijos de un Padre amante de todo, quienes crearon todo lo que existe. Todo. El Padre es la sustancia, la masa de pensamiento de la cual vienen todas las cosas. Pero vosotros, que poseéis la capacidad de pensar y la capacidad de sentir, y la divina esencia del libre albedrío, sois los supremos creadores en la vida.

Dios es, en verdad, la totalidad del pensamiento, la fuente de todo lo que existe. Pero sois vosotros quienes habéis tomado del pensamiento que el Padre es, y habéis creado todo el esplendor y el encanto de la forma creada. A través de vuestro poder creativo y vuestra soberanía de dioses, tenéis la capacidad de aceptar, mantener, y contemplar el pensamiento; y a través de esa inteligencia habéis formado cada cosa que existe.

Imagina por un momento alguna fantasía, una fantasía que sea excitante, emocionante, volátil para tu ser. Ahora siente toda la emoción de esa fantasía. Es así como vuestro universo fue creado, así fue creado el hombre, y así es como se crea cada cosa.

Mis amados maestros, vosotros sois, en verdad, los creadores de toda la vida. Vosotros sois quienes fabricaron las espectaculares estrellas que veis en vuestros cielos. Vosotros sois quienes crearon las realidades de color, diseño, textura y olor. Vosotros sois, en verdad, las magníficas criaturas de un Padre magnífico que es verdaderamente todo lo que existe. No sois los bastardos del universo, sois sus creadores. Sois la suprema inteligencia de Dios expresándose en vuestra propia creación llamada hombre; y toda la vida está ahí, esperando vuestra presencia, vuestro pensamiento, vuestro sentimiento.

Vosotros, mis amados hermanos, sois criaturas eminentes de proporciones divinas, que guardan latente dentro de sus seres la inteligencia y el poder de crear todas las cosas… y ni siquiera lo sabéis. Sois más que criaturas de carne; sois entidades extraordinarias expresándose a través de la forma, para así continuar con las capacidades creativas que existen dentro de vosotros.

Sin vuestros procesos creativos de pensamiento, vuestra soberbia inteligencia, y la profunda emoción dentro de vuestras almas —sin todo lo invisible que existe en vosotros— no seríais nada. Y sin vuestras capacidades creativas la vida tampoco sería nada, porque el pensamiento no podría propagarse para convertirse en los valores de vida o en la eternidad que aún tiene que ser vivida.

Sin vuestros valores creativos, nada sería reconocido por lo que es. ¿Cual sería el sentido de la vida y la belleza de una flor si no hubiera nadie que apreciara su encanto? No tendría significado sin vosotros.

Sin vosotros, este lugar vuestro sería sólo un planeta sin forma revolcándose en los espermas de la creatividad. Sin vosotros, nunca habrían existido las estaciones ni brotado las flores. Y el sol nunca hubiera salido, ni soplado los vientos; pues vosotros creasteis este reino de acuerdo con vuestros propios designios y propósitos, y todas las cosas nacieron gustosamente para glorificar al Dios que yace dentro de todos vosotros.

¿Quién diseñó este magnífico lugar para que habitarais, sino vosotros?

¿No sois acaso las criaturas de suprema inteligencia? Realmente lo sois. Vosotros no evolucionasteis hasta ese punto, siempre lo habéis sido.

Ahora, yo estoy aquí para enseñaros a convertiros en seres ilimitados, pero primero os voy a enseñar lo preciosos que sois y lo mucho que valéis. Para saber que sois seres divinos, para entender la suprema inteligencia y el impresionante poder que poseéis, es importante que entendáis cuál es vuestra herencia. Es importante que entendáis cómo os convertisteis al principio, en chispas de luz de increíble poder, y cómo habéis evolucionado hasta convertiros en el enigma llamado hombre. Así pues, empezaré a explicar.

En vuestro Libro de los Libros dice: «En el principio fue el Verbo y todo estaba en el Verbo». ¡De lo más inexacto! La palabra no era nada sin el pensamiento, pues el pensamiento es la base y el creador de todo lo que es.

En el principio, —en lo que tú llamarías el principio— sólo existía la infinitud del pensamiento; ahora, a la infinitud del pensamiento yo la llamaré Dios, el Padre. Lo que tú llamas Dios es, en un entendimiento más ilimitado, el pensamiento, la causa principal y el fundamento de toda la vida. Todo lo que es, siempre ha sido y siempre será, se deriva del pensamiento, la inteligencia que es la mente de Dios.

Por lo tanto, en el principio existía el espacio infinito del pensamiento. Y Dios siempre habría permanecido como pensamiento sin forma si no se hubiera contemplado a sí mismo, si no hubiera volcado y replegado hacia dentro, hacia sí mismo, el pensamiento que él era. Cuando el Padre contempló el pensamiento que él era, se extendió en una forma única de sí mismo, porque cada vez que se contempla un pensamiento, la acción del razonamiento puro expande el pensamiento; éste se convierte en algo más, se magnifica. De esta manera, el Padre, que nunca antes había extendido su ser, se contempló a sí mismo hasta convertirse en una mayor grandeza.

¿Qué produjo en el Padre el deseo de comprenderse a sí mismo y ampliar su existencia? El amor. La pura esencia, el puro propósito del pensamiento contemplativo, es el amor. Fue el amor de Dios por sí mismo lo que le dio el deseo de contemplarse y convertirse en una forma única y extendida de sí mismo.

A raiz de aquel movimiento del amor nacisteis todos vosotros. Porque cuando Dios se abrazó a sí mismo y se amó hasta una mayor grandeza, todos vosotros os convertisteis en aquello en lo que Dios se había extendido. Cada uno de vosotros se convirtió, en aquel mismo momento maravilloso, en una parte ilustre del primer pensamiento contemplado y extendido.

Siendo la primera unidad engendrada por Dios Padre, cada uno de vosotros se convirtió en un dios de Dios, en un hijo del Padre, y en una parte de la divina inteligencia, la mente de Dios. Vosotros, los dioses, sois la única creación que viene directamente de Dios. Sois la única creación que siempre será un duplicado exacto de lo que el Padre es, porque sois el Padre en una forma ampliada de sí mismo. Todo lo que el Padre es, él lo es infinitamente en el conjunto de sus amados hijos.

Dios, el Padre, es el pensamiento compulsivo y contemplativo llamado vida, una continuidad que nunca puede detenerse, así como tampoco vuestros pensamientos pueden hacerlo. Para que el pensamiento, o la vida, sea una expansión siempre continua hasta el infinito, debe tener una razón para continuar. La razón sois vosotros. Cada uno de vosotros se convirtió en una parte de la mente de Dios, para que a través de vosotros, la vida pudiera continuar extendiéndose hasta el infinito, el cual, de hecho, no tiene medida en el tiempo, porque el infinito existe en este momento, es la continuidad y eternidad del ahora.

Con el propósito de avanzar, el Padre os dio a cada uno de vosotros la única cosa que siempre existió y siempre existirá: la totalidad del pensamiento, o sea, la totalidad de Dios. A cada uno de vosotros os fue dado, por el Padre y para el Padre, todo lo que vosotros sois: una inteligencia divina y una voluntad creativa y soberana. A través de esa inteligencia y de la voluntad libre, se os dio el poder de tomar el pensamiento que el Padre es y extender lo que sois de acuerdo con vuestros propios procesos de pensamiento contemplativo.

Dios, la mente divina, se extiende continuamente y aumenta a través de cada uno de vosotros. El Padre se convierte instantáneamente en todo aquello en lo que vosotros os convertís al extenderos. Y todo aquello que el Padre llegue a ser—a través de la expansión de todos sus amados hijos— en eso os convertiréis al momento, porque cada hijo es el receptor de todo lo que el Padre es. Así, a través de vuestros propios pensamientos contemplativos siempre podéis ser lo que Dios es: un reino continuo, expansivo, extraordinariamente maravilloso.

En vuestro comienzo, cuando el pensamiento se contempló a sí mismo, se extendió en el principio de pensamiento llamado luz. La luz fue lo primero que se creó, porque siempre que el pensamiento se contempla y se expande, baja a una frecuencia vibratoria que emite luz. La luz es, por lo tanto, la primera forma a la que desciende el pensamiento contemplado y expandido.

Vuestra herencia original se remonta al nacimiento de la luz; pues cada partícula de luz nacida del primer pensamiento contemplado, se convirtió en un individuo, un dios, un hijo. Así, en el momento de la creación, todos os convertisteis en lo que se llama seres de luz.

Todos fueron creados como seres en ese mismo momento. Todas las entidades que han existido o existirán, fueron creadas del pensamiento hasta convertirse en luz cuando Dios se contempló a sí mismo. La luz, que emanaba del espacio de pensamiento, se convirtió en parte adyacente de la mente de Dios, el flujo de todo pensamiento o «río de pensamiento».

La luz en la que os convertisteis cada uno era y es la inteligencia que vosotros sois; es Dios en su forma extendida de luz. Esa luz divina, que es vuestro cuerpo original y permanente, es el espíritu de vuestro ser, o lo que yo llamo el Dios de vuestro ser, porque vuestro espíritu es Dios, la mente de Dios en forma individual. Hasta este día aún poseéis vuestro espíritu original, el Dios-yo original, el cuerpo de luz original en el que os convertisteis en toda vuestra gloria cuando el pensamiento, vuestro amado Padre, se contempló y extendió hasta convertirse en la luz.

Ahora, en vuestros comienzos, cuando el pensamiento, o Dios, pasó a través del espíritu de vuestro ser, se creó una emoción, pero era efímera. Así que vuestra alma se creó a través de vuestra fuerza creativa, para absorber el río de amor que salía de Dios el Padre. Se creó con el propósito de capturar el flujo continuo del río de pensamiento y llevarlo a un estado de quietud -lo que se llama memoria— en forma de emoción.

Tu alma, que vive dentro de tu espíritu, es lo que te permite ser un principio creativo. Porque para crear debes poseer la capacidad de retener la imagen del pensamiento clara y firme en la memoria. De esta manera, puedes templar el pensamiento y expandirlo hasta formar los valores creativos que llamas realidad.

Por ejemplo, para crear una flor nueva y única, tiene que emerger el pensamiento de una flor. El pensamiento de la flor se toma del flujo de pensamiento siempre continuo, que es uno con el espíritu o la luz de tu ser. El pensamiento, entonces, se mantiene claramente en el alma como una imagen, en forma de emoción. A través del deseo, puedes recobrar ahora la imagen del pensamiento «flor», contemplarla y extenderla en cualquier forma única, color, o tamaño que desees. Ahora puedes de manera única, crear una flor, la que tú quieras y en el momento en que tú lo desees. Manteniendo el pensamiento perfectamente inmóvil en la memoria, puedes dibujar su retrato perfectamente.

Sin tu alma, no podrías extender al Padre hasta la forma creada, pues no podrías mantener el pensamiento inmóvil para contemplarlo y extenderlo hasta la creación.

Ahora, lo que tú llamas creación es realmente el valor de la vida que siempre ha existido. La creación no tiene un principio y, ciertamente, no tiene fin. Y los creadores a partir de la sustancia del pensamiento sois todos vosotros, las entidades de luz, los dioses. Todas las cosas han sido creadas por los hijos a partir del pensamiento que el Padre es. Y todo cuanto los hijos crean, se convierte en el yo extendido del Padre.

Todo lo que ves a tu alrededor se llama materia. El Padre es la materia, porque todas las cosas son Dios. Pero los creadores y diseñadores de la materia son los maestros artesanos que todos vosotros sois, los dioses que sois; pues tuvisteis, desde un principio, el propósito inteligente de crear en materia cualquier ideal que pudierais visualizar a través del pensamiento.

Todas las cosas nacen del pensamiento, todas. Cada objeto material tuvo como punto de partida un pensamiento que fue abrazado en emoción para formar un ideal de creación. Antes de que algo fuese creado, el alma primero visualizó ese pensamiento como un ideal. Todo lo material fue creado y formado por los dioses mediante un ideal de pensamiento visualizado, utilizando la materia que es el Padre.

Ahora, toda la materia está rodeada de luz. Vuestros científicos empiezan a sospechar —y han acertado en su suposición— que si se toma la luz y se disminuye o reduce su frecuencia vibratoria, se convierte en materia bruta. ¿Y de dónde vino la luz? Del pensamiento, de Dios.

Siempre que contemplas el pensamiento y lo abrazas emocionalmente. éste se extiende hasta la frecuencia vibratoria de la luz. Si reduces el movimiento de las partículas de la luz y lo condensas, creas el electrum, un campo electromagnético que contiene polos positivo y negativo, lo que tú llamas electricidad. Si reduces y condensas el pensamiento más aún, más allá de campos electromagnéticos, el electrum se coagula en materia bruta. La materia bruta se agrupa entonces en la estructura molecular y celular llamada forma. Y la forma se mantiene unida debido al pensamiento que el alma visualizó como ideal de creación.

Todas las cosas se crean tomando lo que no tiene velocidad —el pensamiento— y extendiéndolo hasta aquello que sí la tiene —la luz— y luego reduciendo la velocidad de la luz hasta que creas esto y aquello y todo lo que hay a tu alrededor.

Amados maestros, sois vosotros quienes habéis creado, a través de vuestros propios procesos de pensamiento, la belleza y el esplendor de todo lo que existe. Sois vosotros quienes habéis creado todas las cosas —desde el pensamiento hasta la luz, el electrum, la materia y la forma— simplemente pensándolas y sintiéndolas hasta darles vida. Pues vosotros, que erais pensamiento reducido a luz, contemplasteis esa luz en la que os habías convertido, y la amasteis; al hacer esto, redujisteis la luz otro escalón para crear el electrum. Al contemplar el electrum en el que Dios se había convertido a través de vuestros procesos de pensamiento, lo redujisteis nuevamente hasta la materia bruta, o «pensamiento coagulado», la forma más baja de pensamiento y a la vez otra dimensión del Padre en sí mismo.

Por lo tanto, vuestro primer movimiento fue el reconocimiento de lo que se llama «la ciencia del pensamiento transformado en materia». Y esta ciencia nunca se os enseñó; fue simplemente entendida, porque era un proceso de vida en el cual estabais envueltos. Fue a partir de esta ciencia, de este entendimiento, que empezaron las formas creadas.

En el principio de las formas creadas, los dioses se contemplaron a sí mismos —las luces que eran— y crearon el ideal de luz en materia al crear lo que se llama soles. Y había trillones de billones de ellos. Innumerables. Todos los soles fueron creados gracias al enfoque o la fusión de materia gaseosa que resultaba de la reducción del electrum. Y a partir de los grandes soles —las chispas centrales de la vida— fueron creadas y lanzadas a sus órbitas las esferas rotativas llamadas planetas. Y sobre las esferas, los dioses crearon diseños; y os llevó eones aprender a diseñar.

¿Quién creó este universo y todos los universos que rodean un ciclo solar incluso mayor? Vosotros lo hicisteis, en verdad. Vosotros los diseñasteis simplemente. Cada cosa que creasteis, a través del pensamiento contemplado, aumentó vuestra experiencia, permitiendo que los sentimientos —el tesoro más auténtico del pensamiento— se originaran en vuestra alma. Y fue a través de los sentimientos como se creó el plano de la materia.

Vuestra divinidad yace en que vosotros sois, de hecho, las primeras chispas de luz. Y en que vosotros, los creadores, habéis creado desde el Padre con vuestra voluntad soberana todo lo que existe. ¡Todo! Dios no creó los universos: él es los universos. Vosotros los creasteis a partir de vuestros procesos de pensamiento sintiéndolos en vuestras almas.

LA MAYORÍA DE VOSOTROS estaba entre los dioses que vinieron a este lugar vuestro llamado Tierra hace muchos eones, y aquí creasteis toda la vida y la hicisteis evolucionar. Durante millones de años, tal como vosotros conocéis el tiempo, tomasteis del pensamiento que el Padre es y, con vuestra suprema inteligencia y poder creativo, diseñasteis vuestros ideales de creación.

Vosotros, las entidades de luz, formulasteis aquí organismos vivos a partir de la bacteria que se formó por la reacción de la materia gaseosa con el agua. Ese fue el barro con el cual creasteis los diferentes valores de vida. Y al principio, vuestras creaciones eran meramente materia agrupada expresándose como «un montón de algo». Vuestra creatividad era muy simple, porque apenas empezabais a entender la realidad de la materia y cómo crear a partir de ella. Pero tras eones de tiempo, creasteis las plantas y los animales, y cada criatura viviente sobre este plano.

Las criaturas fueron concebidas por vosotros como una expresión de vuestra emoción creativa, como una expresión de vida creativa; formas de vida que poseían movilidad y podían expresarse por sí mismas. La flor fue creada por un grupo de vosotros. Se introdujo el color. Se añadió el aroma. Y más tarde surgieron varios aspectos de la flor en diferentes diseños.

Debéis entender que vosotros no trabajasteis para crear estas cosas, pues como seres de luz no teníais un cuerpo con el que trabajar. Cualquier cosa que deseabais crear, simplemente os convertíais en ella. Para dar sustancia a la materia, para darle personalidad, para darle inteligencia y diseño, os convertíais en una parte de cada cosa que creabais. Una vez que cada creación se convertía en parte viviente de la inteligencia de su creador, os separabais de vuestras creaciones, siempre en busca de creaciones mayores.

Ninguna de las cosas que creasteis aquí seria tan hermosa y sublimé tendría un significado con propósito, si no tuviera dentro de sí el «aliento vida» de su creador. Vosotros sois quienes infundieron en vuestras creaciones la inteligencia, o patrones de memoria genética llamados instinto. Es lo que dio a vuestras creaciones un propósito de ser y los medios —-a través de procesos de reproducción y del intercambio de genes— para que evolucionaran nuevas especies. Con todo, las nuevas especies aún llevarían dentro la inteligencia del instinto, el aliento de vida de los grandes dioses creativos que pusieron en marcha los patrones de la evolución. Por eso todas las cosas vivientes tienen dentro de sí la divina esencia que es la chispa de vida, que viene de vosotros, los dioses, sus creadores.

No fue hasta que una cadena de alimentación hubo sido claramente establecida, que los dioses decidieron crear un vehículo de materia a través del cual pudieran experimentar sus creaciones y continuar expresando su creatividad, pero como ellos mismos más que como sus creaciones. Y por esto, crearon la encarnación llamada hombre.

Ahora, el pensamiento es una frecuencia penetrante, una esencia que pasa a través de la materia. Por eso los dioses, que eran pensamiento en forma de luz, podían convertirse en la flor y sin embargo nunca olerla, nunca conocer su esencia. Ellos eran como la brisa que soplaba entre los árboles, pero nunca podían sentir o abrazar al árbol. Ellos podían pasar a través de la piedra, pero no podían sentirla porque el pensamiento no es afectado por la materia que la piedra es, pues le falta sensibilidad para sentir la esencia de una vibración más baja.

Para que los dioses pudieran oler la flor, sostenerla, adornarse con ella, para que pudieran conocer su belleza y experimentar su viveza, tenían que crear un vehículo de materia que vibrara a la misma velocidad que la flor. De este modo, la encarnación llamada hombre, se creó después de que se hubieran creado todas las demás cosas, para que los dioses pudieran sentir y experimentar sus propias creaciones, y expresar su capacidad creativa a través de a materia bruta, o lo que llamáis «masa solidificada», el pensamiento llevado a su forma más baja.

El hombre fue creado según un ideal de pensamiento, para ser un vehículo que los dioses pudieran conducir desde adentro. Era el cuerpo perfecto un dios, pues podía contener el alma y estar envuelto por el espíritu del dios. A través de un cuerpo, los dioses podían tocar la flor y oler su esencia; y la experiencia de aquello sería grabada para siempre en sus almas como setimientos, el tesoro de sus acciones. Ahora podían mirar realmente un árbol y contemplarlo, saborear su olor y tocar su belleza. Ahora los dioses podían verse tocarse, abrazarse y hablarse el uno al otro. Ahora podían alimentarse y observarse y ser completamente volátiles el uno para el otro. Y ahora los dioses, como hombres, tenían una aventura en materia totalmente nueva con la que jugar, para adquirir la esencia invisible llamada sentimientos.

De esta manera, los dioses, seres de luz sin densidad material, crearon una densidad apropiada para su ideal. A través de la masa del cuerpo ellos podían expresarse en una nueva realidad: pensamiento manifestado en la forma llamada materia. Con eso se convirtieron en Dios, pensamiento divino manifestado en la inteligencia de la masa celular llamada humanidad. Y así se convirtieron en Dios-hombre, hombre-Dios: Dios expresándose en la maravilla de la forma humana; hombre expresando al Dios dentro de sí mismo para continuar la expansión de su Padre hacia la eternidad.

Los primeros hombres surgieron después de muchos experimentos hechos por un grupo de dioses. Al principio, sólo fueron creados del género masculino, y ni siquiera tenían genitales. Los genitales estaban en su interior, de manera que pudieran reproducirse por sí mismos a través del proceso llamado clonación. Por esto, todos los cuerpos masculinos se parecían mucho al principio de su creación. Y eran criaturas bastante humildes, que te parecerían muy grotescas hoy en día. Pero para los dioses, en aquellos tiempos, eran muy hermosas. Por desgracia, no eran muy sigilosas y continuamente eran devoradas por los animales de los alrededores. Así, los dioses las probaron y modificaron durante mucho tiempo hasta que fueron merecedoras de posesión completa. Una vez que el cuerpo hubo sido perfeccionado, muchos de los dioses, con gran júbilo, tomaron posesión de los cuerpos para emprender una nueva aventura en la exploración de la vida.

Los cuerpos que habitaban los dioses fueron diseñados para albergar una estructura de fuerza que capacitara a los seres de luz para mejorar continuamente sus cuerpos, de modo que éstos pudieran vivir y coexistir en un medio muy peligroso. El cuerpo fue diseñado para que la memoria de cada pensamiento que el dios abrazara emocionalmente fuera grabada en cada célula y así transferida a través del proceso de clonación.

Cuando la matriz del hombre,[1] o mujer, se creó mucho después como una forma de hombre más perfeccionada, ello permitió la singularidad y el mayor refinamiento del cuerpo a través de la división de los genes.

[1] (N.T.) Aquí Ramtha hace un juego con las palabras en inglés womb of man (matriz del hombre), y woman (mujer).

El hombre llevaría en su semilla los patrones del entendimiento que había alcanzado hasta ese punto, y la mujer los llevaría en su óvulo. A través del acto de copulación, los patrones genéticos de ambos se juntarían para crear una entidad incluso más avanzada, basada en el aprendizaje y las realizaciones de sus padres. Sin embargo, a través de este proceso estaban creando solamente un cuerpo mejor, no un mejor espíritu.

A medida que el entendimiento de los dioses viviendo como hombres empezó a crecer —por necesidades de supervivencia— el cuerpo fue continuamente perfeccionado desde su forma primitiva o, como vosotros decís «evolucionó», un proceso que ha continuado durante más de diez millones y medio de años, según vuestro cómputo del tiempo. Eso es lo que ha tomado que vosotros os convirtierais en lo que sois en este momento.

Vuestro cuerpo es joven. El hombre, en su verticalidad y movilidad, sólo tiene diez millones y medio de años. Pero vosotros, los seres de luz, siempre habéis existido. Porque, ¿cómo se puede determinar el principio del pensamiento contemplativo basándose en el tiempo, cuando éste no existía? De modo que sois antiguos, y durante billones de años, tal como los llamáis en vuestra manera de medir el tiempo, creasteis con el electrum. Después, bajar el electrum hasta la materia se convirtió para vosotros en una aventura nueva y diferente. Y a través de billones de años de diseño y exploración, el hombre llegó finalmente a ser una criatura viviente y con aliento, de pensamiento coagulado y materia densa.

Todo lo que existe en este plano lo creasteis vosotros. Es por eso que la realidad no estaría aquí si no fuera por todos vosotros. Los animales son amados porque han recibido el aliento de vida a través de vosotros, sus creadores. Las flores son amadas, porque llevan en ellas los patrones de vuestra belleza… Toda la vida lo lleva. Y todo es gracias a vosotros.

¿Quiénes sois vosotros? Vosotros sois los grandes dioses de luz, los grandes creadores de toda la vida. Sois el pensamiento grande e infinito, ampliado y rebajado hasta la materia creativa. Sois Dios, el pensamiento eterno, experimentando la forma llamada humanidad. Sois Dios manifestado como hombre para continuar la expansión del pensamiento hasta la eternidad.

Extracto de: El libro blanco – Ramtha

Elevar nuestra energía evita enfermedades

¿Muchas de las personas que reciben canalizaciones, nos están comunicando que elevando nuestra energía evitaremos enfermedades que surgirán en el futuro, inclusive “EL SER UNO” nos dice que dejando de comer carne roja podremos tener más salud y con ello impediremos la entrada de bacterias, gérmenes y virus? ¿Cómo podemos resguardarnos de estas enfermedades? (Luís Felipe – España) 

En primer lugar tienen que entender que las enfermedades se producen siempre por procesos químicos mal efectuados o pésimamente mezclados. La química comienza en el cerebro, es allí donde el laboratorio energético origina y combina los elementos químicos del pensamiento. Como el pensamiento no es correcto, claro y diáfano, el cual debería funcionar con una base verdadera, mejor dicho con una formula exacta, entonces produce pensamientos incorrectos, consecuentemente estarán “enfermos”, queremos decir que ustedes producen, emanan y se retroalimentan de pensamientos que pululan en el ambiente, cuyas estructuras y fórmulas están totalmente distorsionadas. El entendimiento de la enfermedad, ustedes la analizan de afuera hacia adentro y la atacan cuando ya proliferó y se desenvolvió. Este es la gran equivocación de los investigadores y científicos referente al conocimiento de las enfermedades.

Nosotros podemos decirles que no coman carne roja o que los productos y alimentos que ingieren están químicamente saturados de elementos dañinos a la salud, hasta aquí nuestro consejo es eficaz y correcto. Pero lo que nosotros queremos que ustedes entiendan es: El comienzo y degeneración química de lo que ustedes llaman: Enfermedad. Nosotros: Los Seramitas de la Ciudad Interna y todas LAS ENERGÍAS DE LUZ, encargados de ustedes y del planeta, estamos comunicando a todos nuestros Mensajeros de La Luz que ELEVEN LA ENERGÍA DE SUS PENSAMIENTOS…porque es la única manera que ustedes tienen de protegerse y evitar la entrada de: bacterias, gérmenes y virus en sus sistemas. Porque la energía elevada se encuentra alrededor de LOS ÁTOMOS, PARTÍCULAS Y DE LAS CÉLULAS. La LUZ o mejor dicho LA LUMINOSIDAD del FOTÓN que se encuentra en el centro del Núcleo del Átomo resguardarán sus células y preservará sus cuerpos de cualquier interferencia o ataque masivo de las criaturas-cinabrias. 

Todos ustedes están proclamando la entrada de una NUEVA CONSCIENCIA a partir del año 2,012… ¿Qué significa? Muchos de ustedes creen que entrar al conocimiento y entendimiento de una nueva consciencia es: Transformar mágicamente la energía y después de ello les esperará EL PARAÍSO donde ustedes elevarán y se encarnarán en otros planetas porque serán llevados en las naves interplanetarias de los hermanos mayores… ¿verdad? Como quisiéramos que todo fuera así. Entrar a formar parte de una NUEVA CONSCIENCIA UNIVERSAL, significa primeramente…RESPONSABILIDAD y para tenerla y adquirirla, ustedes deberán pasar por una DEPURACIÓN cerebral y material y éstas por lo general se obtienen por las experiencias y vivencias dolorosas que el planeta y los seres tendrán que experimentar.

Esta enseñanza, éste aprendizaje maduro, prudente, juicioso y equilibrado no lo conseguirán de la noche a la mañana, ustedes tendrán que formarlo, construirlo y hacerlo parte de su realidad. La entrada al 2,012 es el primer paso a tener esta consciencia, pero para poseerla ustedes tienen que asumir…LA RESPONSABILIDAD DE SU CAUSA Y EFECTO y después de asumirla deberán mantenerla, en sí mismos y en el planeta, de esta forma atesorarán los fundamentos del nuevo cambio, el cual primero comenzará en las energías-pensamientos de ustedes y después abarcará todo el planeta.

Al elevar las energías-pensamientos a través de la ACCIÓN, OBRA Y PENSAMIENTO ustedes formarán alrededor de sus cuerpos un CAMPO DE LUZ su nombre es: CAMPO GRAVITACIONAL. Este campo los protegerá de todo mal, pero para construirlo, emanarlo y cimentarlo, ustedes deberán construir primero las bases de una vida de: CONOCIMIENTO, ENTENDIMIENTO Y AMOR. 

Ustedes y el planeta efectivamente cambiarán, pero no será por un milagro o por magia, o porque el Astro Sol los alimentará, o debido a los Ovnis o a los hermanos mayores que se encuentran alrededor del planeta, o a nosotros los Seramitas, o a la ayuda de la Hermandad Blanca etc. La magia consistirá en que ustedes entenderán a través del sufrimiento, de las propias experiencias y vivencias que aún faltan por experimentar, ustedes llegarán a entender el por que de todo lo que se avecina y solo comprendiendo en carne propia…USTEDES, SOLO USTEDES REALIZARÁN EL MILAGRO Y LA TRANSFORMACIÓN. Nosotros estamos junto a ustedes ayudándolos, transmitiéndoles y apoyándolos en todo el esfuerzo que están haciendo de sus vidas y del planeta. Les enseñamos a entender, explicándoles el por que de las cosas…pero son ustedes, hermanos…los que construirán un nuevo mundo y una nueva realidad.

(El Ser Uno – 2/5/09)
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Krishnamurti ~ Descubran qué se entiende por palabras como Vida, Dios, …

Hemos estado hablando acerca de los factores deteriorantes en la existencia humana y dijimos que el miedo es una de las causas fundamentales de este deterioro. También dijimos que el seguimiento de cualquier forma de autoridad, ya sea impuesta por uno mismo o establecida desde fuera, así como de cualquier forma de imitación o copia, destruye la iniciativa, la creatividad y bloquea el descubrimiento de lo verdadero.

La verdad no es algo que pueda seguirse; tiene que ser descubierta. Ustedes no pueden encontrar la verdad por medio de ningún libro, de ninguna acumulación de experiencias. Como lo discutimos el otro día, cuando la experiencia se convierte en un recuerdo, ese recuerdo destruye la comprensión creadora. Cualquier sentimiento de malicia o envidia, por leve que sea, es también destructivo de esta comprensión creadora sin la cual no existe la felicidad. La felicidad no puede comprarse, ni llega cuando uno la persigue; está ahí cuando no hay conflicto.

Ahora bien, ¿no es muy importante, especialmente cuando todavía estamos en la escuela, comenzar a comprender la significación de las palabras? La palabra, el símbolo, se ha vuelto para todos nosotros una cosa extraordinariamente destructivo y no nos percatamos de esto. ¿Saben qué entiendo por símbolo? El símbolo es la sombra de la verdad. El disco fonográfico, por ejemplo, no es la voz real; pero la voz ha sido registrada en el disco y eso es lo que escuchamos. La palabra, el símbolo, la imagen, la idea no es la verdad; pero adoramos la imagen, veneramos el símbolo, asignamos una gran significación a la palabra, y todo esto es muy destructivo, porque entonces la palabra, el símbolo, la imagen se vuelve sumamente importante. Así es como los templos, las iglesias y las distintas religiones organizadas con sus símbolos, creencias y dogmas se convierten en factores que impiden a la mente ir más allá y descubrir la verdad. 

De modo que no queden presos en las palabras, en los símbolos, que automáticamente cultivan el hábito. El hábito es un factor extremadamente destructivo, porque cuando quieren pensar creativamente, el hábito se pone en medio.

Quizás ustedes no comprendan la plena significación de lo que estoy diciendo, pero lo harán si piensan al respecto. Salgan de vez en cuando a pasear solos y reflexionen sobre estas cosas. Descubran qué se entiende por palabras como “vida”, “Dios”, “deber”, “cooperación”, todas esas palabras extraordinarias que usamos con tanta prodigalidad.

¿Se han preguntado alguna vez qué significa “deber”? ¿Deber hacia qué? Hacia los ancianos, hacia lo que dice la tradición: que ustedes deben sacrificarse por sus padres, por su país, por sus dioses. Esa palabra “deber” se ha vuelto extraordinariamente significativa para ustedes, ¿verdad? Está cargada de mucha significación que se les impone. Se les enseña que tienen un deber hacia su país, hacia sus dioses, hacia su prójimo; pero mucho más importante que la palabra “deber” es que descubran por sí mismos cuál es la verdad. Sus padres y la sociedad usan esa palabra “deber” como un medio de moldearles, de ajustarles conforme a las idiosincrasias particulares de ellos, a sus hábitos de pensamiento, a sus agrados y desagrados, esperando de ese modo garantizar su propia seguridad. Así que tómense tiempo, sean pacientes, analicen, investiguen y descubran por sí mismos qué es verdadero en todo esto. No acepten meramente la palabra “deber”, porque donde hay “deber” no hay amor.

Del mismo modo, tomemos la palabra “cooperación”. El estado quiere que ustedes cooperen con él. Si cooperan con algo sin comprenderlo, están meramente imitando, copiando. Pero si comprenden, si descubren la verdad de algo, entonces al cooperar están viviendo, moviéndose con ello y ello forma parte de ustedes.

Es, entonces, muy necesario percatamos de las palabras, de los símbolos e imágenes que mutilan nuestro pensar. Percatarnos de eso y descubrir si podemos ir más allá es esencial, si hemos de vivir creativamente sin desintegrarnos.

¿Saben?, permitirnos que la palabra “deber” nos mate. La idea de que tienen un deber hacia sus padres, hacia sus relaciones, hacia el país, los sacrifica, Hace que salgan y vayan a pelear, a matar y a ser muertos o lisiados. El político, el líder dice que es necesario destruir a otros para proteger la comunidad, el país, la ideología o el estilo de vida; así, el matar se vuelve una parte de nuestro deber y pronto nos vemos envueltos en el espíritu militar. El espíritu militar les vuelve obedientes, hace que sean físicamente muy disciplinados; pero en lo interno sus mentes son destruidas poco a poco porque están imitando, siguiendo, copiando. Se convierten en una herramienta de los mayores, del político, en un instrumento de la propaganda. Llegan a aceptar la matanza para proteger a su país como algo inevitable, porque alguien dice que es necesaria. Pero sin importar quién lo diga, ¿no deberían examinarlo muy claramente por sí mismos?

Matar es, obviamente, la más destructiva y corrupta de las acciones en la vida, especialmente matar a otro ser humano, porque cuando uno mata está lleno de odio, por mucho que pueda racionalizarlo, y crea también antagonismo en los demás. Podemos matar con una palabra igual que con una acción; y matar a otros seres humanos jamás ha resuelto ninguno de nuestros problemas. La guerra jamás ha curado ninguna de nuestras enfermedades económicas o sociales, ni ha dado origen a una comprensión mutua en las relaciones humanas; no obstante, todo el mundo está preparándose perpetuamente para la guerra. Son muchas las razones que se exponen para explicar por qué es necesario matar gente; y también hay muchas razones para no matar. Pero no se dejen arrastrar por ningún razonamiento, porque hoy pueden tener una buena razón para no matar y mañana podrán tener una razón mucho más fuerte para matar.

Primero vean la verdad de ello, perciban lo esencial que es no matar. Sin tener en cuenta lo que puedan haber dicho otros, desde la más alta a la más baja de las autoridades, descubran por sí mismos la verdad de la cuestión; y cuando estén internamente claros al respecto, entonces podrán analizar los detalles. Pero no empiecen razonando, porque cada razón puede ser enfrentada por una razón contraria y quedan atrapados en la red de los razonamientos. Lo importante es que vean directamente por sí mismos cuál es la verdad, y entonces pueden empezar a usar la razón. Cuando perciben por sí mismos lo verdadero, cuando saben que matar a otro no es amor, cuando internamente sienten la verdad de que no debe haber antagonismo en la relación con otro, ninguna cantidad de razonamientos puede destruir esa verdad. Entonces no hay político ni sacerdote ni padre que puedan sacrificarles por una idea o por la propia seguridad de ellos.

Los viejos siempre han sacrificado a los jóvenes. Cuando ustedes sean mayores, ¿sacrificarán a su vez a los jóvenes? ¿No quieren poner fin a este sacrificio? Porque ésta es la más destructivo forma de vivir, es uno de los mayores factores de deterioro humano. Para terminar con ello, cada uno de ustedes, como individuo, tiene que descubrir por sí mismo la verdad. Sin pertenecer a ninguna organización, tienen que descubrir la verdad que hay en no matar, en sentir amor, en no tener antagonismo. Entonces, ninguna cantidad de palabras, de agudos razonamientos podrán persuadirles para que maten o sacrifiquen a otro ser humano.

Es muy importante, pues, mientras son jóvenes, que examinen, que examinen estas cosas por sí mismos, y de ese modo echen los cimientos para el descubrimiento de la verdad.

Interlocutor: ¿Cuál es el propósito de la creación?

K.: ¿Estás realmente interesado en eso? ¿Qué es lo que entiendes por “creación”? ¿Cuál es el propósito del vivir? ¿Por qué existen ustedes, por qué leen, estudian, dan exámenes? ¿Cuál es el propósito de la relación, la relación de padres e hijos, de marido y mujer? ¿Qué es la vida? ¿Es eso lo que quieres decir cuando preguntas: “¿Cuál es el propósito de la creación?”. ¿Cuándo formulas una pregunta así? Cuando internamente no ves con claridad, cuando te sientes confundido, desdichado, cuando estás a oscuras, cuando no percibes ni sientes por ti mismo la verdad de ello; entonces quieres saber cuál es el propósito de la vida.

Y bien, hay muchas personas que te dirán cuál es el propósito de la vida, te dirán lo que dicen los libros sagrados. Personas ingeniosas seguirán inventándole diversos propósitos a la vida. El grupo político tendrá un propósito, el grupo religioso tendrá otro y así sucesivamente. ¿Y cómo vas a descubrir cuál es el propósito de la vida cuando tú mismo estás confundido? Ciertamente, en tanto estés confundido, sólo podrás recibir una respuesta también confusa. Si tu mente está perturbada, si no se halla realmente quieta, cualquier respuesta que recibas lo será a través de esta pantalla de confusión, de ansiedad, de temor; por lo tanto, la respuesta llegará desnaturalizada. Lo importante, pues, no es preguntar cuál es el propósito de la vida, sino aclarar la confusión que hay dentro de uno. Es como un ciego que pregunta: “¿Qué es la luz?”. Si trato de decirle qué es la luz, él escuchará de acuerdo con su ceguera, con su oscuridad; pero en el instante en que pueda ver, jamás preguntará qué es la luz. La luz está ahí.

De igual modo, si puedes aclarar la confusión dentro de ti mismo, descubrirás cuál es el propósito de la vida; no tendrás que preguntar por él, no tendrás que buscarlo. Para estar libres de la confusión tenemos que ver y comprender las causas que originan la confusión; y las causas de la confusión están muy claras. Se hallan arraigadas en el “yo”, que está deseando constantemente expandirse mediante la posesión, mediante el devenir, el éxito, la imitación; y los síntomas son los celos, la envidia, la codicia, el temor. En tanto exista esta confusión interna, estarás siempre buscando respuestas externas; pero cuando la confusión interna se haya aclarado, entonces conocerás el significado de la vida.

EL ARTE DE VIVIR
J. Krishnamurti

El Hombre y el Karma I

Hablar del Karma y de la ley de Causa y Efecto (otro principio hermético), en lo que a nuestro orden personal se refiere, es una cosa, hablar de un sistema de relaciones kármicas que van de lo individual a lo cósmico, es otra. No obstante, para una mayor clarificación de este tema, tendremos que atenernos a esto último pues la raíz del Karma no está en lo individual, en lo particular que nos atañe en el presente ciclo de vida, sino que hay que buscarlo más allá de las orillas o fronteras de nuestro universo.

Existe una relación perenne entre la pequeña vida de un ser humano, condicionado por las leyes del espacio y del tiempo y la Vida esplendente e indescriptiblemente magnífica que crea, condiciona y rige un sistema Solar. Las relaciones de esta Vida Solar, con las Grandes Vidas de otros sistemas solares y cósmicos, deben ser estudiados con mucha atención, pues nos darán la clave de nuestro pequeño esquema personal, familiar y social, condicionado por un particular sistema de relaciones.

En la augusta paz del Ashrama y con la visión lejana que facilita el contacto con un elevado Ser cuya consciencia gravita más en lo universal que en lo humano, hemos tenido oportunidad de comprobar algunas de las relaciones que en forma de conjunciones magnéticas, establece el Señor del Mundo con los augustos Señores de otros mundos de nuestro Sistema. Estas conjunciones llevadas al más allá trascendente de nuestras más elevadas concepciones, nos dieron siempre la idea y el convencimiento de la existencia perpetua de una Hermandad Cósmica de la que participan grupos de Logos, constituyendo familias y un ilimitado campo de relaciones, dentro y más allá de nuestro Sistema Solar.

La mente se me ha perdido, particularmente hablando, cuando impulsado por la ley de analogía universal he intentado profundizar algo más en la ley de Karma, tomando como punto de partida mi relación con el Maestro y el Ashrama y siguiendo adelante tratando de establecer anteriores y futuras relaciones, desde el centro de mi vida espiritual y extendiéndola hasta trascender el limitado campo de percepciones impuesto en mi mente, corazón y ánimo, por el círculo-no-se-pasa, de mis capacidades actuales de percepción.

Y el resultado ha sido siempre el retorno a mí mismo con una sola convicción: Mi Yo superior está kármicamente enlazado a mi yo inferior o personal, por ciertas leyes definidas que utilizan el tiempo como meros puntos de referencia y contacto, pero que se extienden en ondas espirales concéntricas hasta el propio Corazón de Dios. Sólo al llegar a este punto, descansa la inquietud angustiosa de mi yo que busca y es consciente de una fraternidad más allá de las fronteras de mí mismo. Y entonces empiezo a comprender y amar más a todos cuantos me rodean y hacerles partícipes de mi hallazgo. Bien mirado, una comprobación del yo, más allá del yo, de una experiencia tan interesante y ofrece tanta paz y seguridad, que bien vale la pena compartirla con los demás.

– La singularidad del Karma

El estudio de las leyes soberanas del Karma empezó poco después de nuestra experiencia en el Devachán. El Maestro nos dijo “que si bien todo estaba indisolublemente relacionado: hombres, planetas y las más lejanas estrellas, el hecho de participar como grupo en un estudio jerárquico de las leyes de la vida, nos daría la oportunidad de resolver de una vez para siempre la terrible incógnita de nuestra existencia: quiénes somos, de dónde venimos y adónde vamos”. Pues -nos decía-, “sólo cuando la mente halle dentro de su propio destino investigador, algo tan grande que le libere de ulteriores inquietudes, es cuando empieza la verdadera investigación interna”.

“Por ello -seguía diciendo-, fuisteis testigos de la labor que realiza el mundo dévico en relación con el reino humano, cuando visteis y comprobasteis experimentalmente la relación kármica de ambos mundos o corrientes evolutivas que hacen posible que las energías de los mundos internos y las fuerzas que operan en los mundos externos, hallen un adecuado cauce de expresión dentro de la existencia. El hecho mismo de que reconozcáis y que apliquéis la ley de analogía, es un hecho kármico de la más elevada trascendencia. Por la sola acción de reconocerla y aplicarla, tenéis derecho a un lugar en el Ashrama y a una constante sucesión de conocimientos superiores dentro de vuestra conciencia. Reconoced, si no, lo mucho que ha cambiado vuestra vida y las situaciones que se crean en vosotros y a vuestro alrededor desde que ingresasteis en el mismo. 

El hecho que me reconozcáis como centro del Ashrama y como vuestro mentor espiritual, es una prueba de la relación kármica, forjada, mantenida y expresada sin desviaciones a través de las edades. Cada uno de vosotros sabe internamente cuándo, dónde y cómo dentro de las infinitas oquedades del tiempo y de las inescrutables profundidades del espacio, empezó esta relación kármica que nos mantiene juntos aquí y ahora participando algo más conscientemente que la mayoría de los seres humanos del destino, gloria y Vida del Bienaventurado Ser que utiliza el planeta tierra como Cuerpo de expresión”.

Yo, personalmente, recuerdo fragmentos de esta historia del pasado que la “memoria” de Dios trae a nuestro recuerdo, a través de la luz astral que se filtra del archivo akáshico de la Naturaleza, de cómo y cuándo establecí contacto por primera vez con mi Maestro. Se asombrarían ustedes si les hablara de los enormes ciclos de tiempo transcurridos desde entonces. Pero si me atengo a mis propias percepciones actuales, aunque operando en el seno del pasado, podría hablarles de razas extinguidas y de civilizaciones perdidas o enterradas bajo el polvo de los siglos, aún antes de Lemuria y Atlántida, hasta llevarles a cierto punto cíclico, pero siempre en presente para mí, en que ESTABLECÍ contacto por primera vez con mi Maestro.

En las primeras etapas de la humanidad “los que serían hombres más adelante y los devas” vivían en fraternal armonía. Fue precisamente aquí en este punto y en cualquier remoto lugar del planeta donde a través de los registros akáshicos y fundida mi conciencia con la de mi Maestro, fui consciente de mi relación Kármica con ÉL. El día que tuve tal experiencia de contacto con los hechos de este pasado que trasciende los límites impuestos a la conciencia por el espacio y el tiempo, me di cuenta del valor del término Karma. El Karma trasciende el tiempo de nuestra conciencia aunque lo condiciona dentro de sus inteligentes leyes de relación, pero utilizando un género de percepción especial de indescriptible sutilidad, el más remoto pasado adquiere para uno caracteres de ACTUALIDAD. En tal tipo de percepción, recordar es vivir de nuevo un hecho con toda la intensidad que fue vivido en el momento mismo de producirse. Por ello puedo hablarles del pasado con tanta seguridad como les hablo del presente. 

Esta es una de las singularidades del Karma.

– Karma y perfección

Esto que vengo diciendo no tendría en realidad valor alguno, por tratarse de una experiencia muy particular que atañe mayormente a las relaciones kármicas de mi yo personal con mi Ángel Solar y en última instancia con mi Maestro, en el Ashrama; pero sí lo tendrá, si analizando esta experiencia como dato de referencia se dan cuenta ustedes, de que el Karma es una expresión de la necesidad del propio Dios de manifestar la intensidad infinita de su Vida espiritual, a través de nuestro universo, y a través de éste con otros Universos o Sistemas Solares. Pues Karma es ante todo relación. Se inicia desde el mismo momento en que existe necesidad de expresión. Un Universo es siempre hijo de la Necesidad. Expresión de esta Necesidad es, desde otro ángulo de vista, auto reconocimiento y punto de partida de la Gran meditación cósmica que crea estrellas, galaxias, sistemas solares, planetas, hombres y átomos. 

Pues, el Universo, tal como lo entendemos, es decir, como un conjunto formado por un Sol central y un grupo de planetas oscilantes, nos habla de la fricción constante entre una vida central y un cuerpo de relaciones, dentro y fuera del entero Sistema de Expresión. Esta fricción engendra una especie particular de energía cósmica -del cual la electricidad tal como la conocemos, es una débil expresión- que permite la estabilidad y permanencia de cualquier cuerpo Universal de expresión con todo su contenido dentro de un impulso infinito, de constante y permanente perfección de todas las cosas creadas. Es esta estabilidad y permanencia de un Universo y en el Impulso de Perfección eterna, que subyace la raíz o fuente del Karma.

Vienen después los Señores del Karma, Registradores y Contenedores del indescriptible Archivo de los Hechos que se producen dentro y fuera del ámbito planetario que regulan, dirigen y llevan a su máximo y total cumplimiento todas las acciones y reacciones, todos los impulsos eléctricos y todas las fricciones que se producen y realizan en el interior de la vasta esfera del Universo, con sus planos de evolución, las infinitas Vidas condicionantes, y distintas evoluciones, reinos, razas, y humanidades… a un implacable destino de perfección.

La perfección de todo lo existente “dentro y fuera del universo” es el destino final del Karma. El bien y el mal que se producen, como causa y como efecto de fricciones, adoptan para el esoterista un término clave: “energía”, la potencialidad de un propósito divino espiritual venciendo la resistencia de la sustancia material que le sirve de vehículo, llevándola progresivamente al estado de pureza virginal. Pues, tal como se nos dice en los textos sagrados de los libros de consulta de los Iniciados de la Jerarquía, “…el Universo viene teñido de Karma, desde un proceso anterior, en el que la Entidad que le dio vida, realizó “una de sus vastísimas experiencias de contacto”.

Así pues, ustedes serán conscientes de que las encarnaciones o ciclos de vida de los seres humanos en busca de la perfección, tienen su analogía superior en la Vida de los Grandes Seres Solares y Cósmicos que llenan de mundos los espacios siderales. En grandeza imposible de describir, pero siguiendo idéntico Impulso de Perfección, o sea, de llevar la materia a un estado virginal en que no se distinga de la Pureza del Espíritu que la engendró se halla implícito el misterio del Karma, y de todas las relaciones que produce y suscita esta Ley, por doquier y en todos los seres.

Permítanme, pues, repetir que Karma es relación o vinculación de Vida y Forma, de Espíritu y Materia, de Energía y Fuerza, de Alma y Personalidad… El dolor que produce la fricción o relación, queda compensado en cada ciclo de vida, o en cada nueva encarnación, por el infinito placer y el gozo supremo de la vinculación. De ahí que la vida de todo ser es de alegría o de tristeza, de gozo o de inquietud, de placer o de dolor, dependiendo estos estados, de las etapas específicas en que predomine la relación en forma de dolor o de fricción o del gozo producido por vinculación e identificación del aspecto material cada vez más sensible con el aspecto espiritual cada vez más incluyente.

Partiendo de aquí, tendrán quizás ustedes una idea más clara de lo que representa implícitamente el Karma como ley, en su doble vertiente de dolor y gozo, simbolizados estos dos estados en un ciclo de existencia o encarnación y en otro de descanso en el Devachán, en el que se realizan los grandes sueños de la personalidad humana, que simbolizan, en tal estado, el permanente anhelo o SUEÑO de la materia, de identificarse con el Espíritu que la engendró.

Este trabajo tendrán que analizarlo quizás varias veces, antes de entresacarle sus profundos significados universales y adquirir aquella visión que debe elevar las mentes y corazones a considerar el Karma como una oportunidad cíclica de vida, conducente al gozo supremo y no como un castigo de determinadas actitudes adoptadas durante el proceso de la existencia.

Hay que tener en cuenta que: “…Karma no es premio ni castigo, sino una oportunidad renovada de vida”.

– Otras consideraciones esotéricas respecto al Karma

Si han seguido atentamente el hilo de mis ideas, serán conscientes de que el enigma del Universo se halla implícito en la actividad de aquellas misteriosas Entidades Cósmicas que llamamos los Señores del Karma. La liberación del Karma humano se realiza en el momento en que el hombre penetra conscientemente en el plano búdico después de la desintegración de su cuerpo causal. Pero, esta intensidad de vida que llamamos liberación y que consideramos desde un ángulo meramente analítico, y para la mayoría muy hipotético, conduce a un estado de conciencia, en que el hombre se da cuenta de su vinculación con la fuente kármica de la Vida y que su misión desde este momento ha de tener una expresión singularmente ideal: colaborar conscientemente en el destino kármico de la humanidad, por identificación con el proceso liberador del principio mental emanado de los Señores del Karma.

El Karma es ante todo “necesidad de manifestación”, es decir, “necesidad de un proceso activo de purificación a través de los distintos tamices de la materia”. Esta necesidad de “manifestación”, abarca el entero sistema del cosmos y más allá del mismo, teniendo presente constantemente que allí donde existe “objetividad” o manifestación, allí está actuando la ley del Karma. Ello podrá parecer como una limitación de las augustas facultades de las Grandes Entidades de nuestro Sistema Solar y allende el mismo que llenan con su vida esplendente y misteriosa, las augustas oquedades del eterno e infinito espacio. Pero, por otra parte, no hay que olvidar que el Universo objetivo tiene por finalidad reflejar la Gloria Pura de Dios, una necesidad de autoexpresarse o autorreconocerse en un aspecto inferior, como ocurre cuando nos contemplamos en un espejo. 

Lo que hay en la imagen del espejo es irreal, un reflejo, una distorsión de la realidad, desde el punto de vista puramente analítico, pero si tenemos en cuenta que sólo el reflejo de nuestra imagen, puede hacernos conscientes de aquello que permanece todavía MACULADO, nos daremos cuenta de la necesidad objetiva del reflejo y de la actividad consecuente del deseo de liberación de toda la entidad consciente y de la actividad que nace de este reconocimiento interno, que llamamos la acción del Karma.

Karma es pues una necesidad que abarca todos los planos del Sistema y empieza a ser objetiva, en forma de propósito, en el plano mental que es donde se fragua todo sistema de relación kármica y en donde se inicia la misteriosa actividad de los factores dévicos en sus infinitas jerarquías y gradaciones.

Los Señores del Karma y los cuatro Grandes Señores de la Llama o Grandes Kumaras que canalizan el Karma cósmico, trabajan con los hijos de los hombres en los tres mundos por medio del principio mental y a través de la evolución dévica. Así se va produciendo el necesario reajuste que debe convertir al ser humano en un factor realmente consciente en el gran drama de la evolución planetaria, para poder contribuir con su inteligente esfuerzo a la actividad liberadora que a través de la ley del Karma se va realizando en el Universo.

Cuando hablo por ejemplo de los factores dévicos que van implícitos en el gran misterio de la electricidad, mi intención no es otra que tratar de clarificar la mente en el sentido de las grandes verdades que podrían ser reveladas a través del estudio del mundo de los devas y de la participación de los mismos, en sus distintas jerarquías, al desarrollo del gran karma de resolución de la Vida de los grandes Seres que vitalizan a los planetas del Sistema Solar en donde vivimos, nos movemos y tenemos el Ser, del propio Sol central y de todos aquellos sistemas relacionados con el nuestro, dentro del Gran Misterio de la Fraternidad Cósmica.

Puede parecer extraña o muy nebulosa esta descripción, pero deben ustedes tener presente una cosa muy importante al estudiar esotéricamente cuánto ocurre en el universo y a nuestro alrededor, y muy especialmente al tratar de estudiar las leyes del Karma y la acción de los Señores del Karma en lo que respecta a nuestra vida particular, y es que a través de la analogía hermética -clave de todo posible conocimiento y enlace entre lo conocido y lo desconocido- hay que considerar que un universo es realmente una familia, con un padre central, el Sol, y una madre, los éteres de sustancia eléctrica, que en su íntima unión de amor o de conjunción magnética, dan vida a unos hijos, los planetas, constituyendo así la representación universal de todo cuanto se refleja después en el mundo manifestado de los hombres, el reino humano. Al hablar de Karma y de Aquellas Gloriosas Entidades que lo dirigen sabiamente, debemos tener en cuenta los siguientes factores en orden a relaciones y vinculaciones:

1. La relación del alma superior humana o Ángel Solar, con un Logos planetario.

2. La relación de la personalidad humana con aquella gran Personalidad que llamamos Sanat Kumara.

3. La relación del cuerpo humano con sus distintos sistemas condicionantes, el nervioso, el circulatorio y el vegetativo, sus centros etéricos y glándulas endocrinas, con los distintos centros planetarios, por medio de los cuales, Sanat Kumara, distribuye y ordena el Plan infinito del Logos planetario y se ajusta voluntariamente a la ley de Karma.

Karma, pues, representa la posibilidad infinita de redención de la Vida por medio de la Sustancia, es decir, de la Vida a través de la forma, y si queremos profundizar algo más en el misterio del Karma y de la actividad de los Grandes Señores que lo dirigen, sólo hay que elevar el razonamiento de lo particular a lo universal, que es la regla a que se ajusta el esoterista y el verdadero discípulo, y ver el universo, en donde se realiza la total evolución de la Entidad Solar, desde el punto de vista de lo que es realmente particular, es decir, desde sí mismo, y ampliar su pequeña vida hasta el área de lo Cósmico. 

Veremos así un sinnúmero de factores que nos ilustrarán acerca del orden cósmico en que se desenvuelve todo cuanto existe, desde el Sol físico hasta el propio corazón, desde la Voluntad de Dios hasta nuestra pequeña voluntad y desde el infinito sistema de circulación de la energía universal hasta su microcósmica asimilación de estas desconocidas corrientes de vida dentro de su humilde, pero perfecto sistema de circulación sanguínea, de respiración, de las energías emocionales y del pensamiento.

Pues, aplicar la ley de analogía, es empezar a comprender a Dios. Cuando el gran Hermes decía que “igual es arriba que abajo, igual es abajo que arriba”, nos daba para siempre la clave de la ordenación esotérica de la vida, o sea, nos permitía establecer un enlace directo entre la verdad y el buscador, entre el realizador y la obra, entre el constructor y el Universo, entre Dios y el hombre.

Al hablar pues, de nuestro Karma personal o familiar, con su complejo sistema de relaciones sociales, debemos tener en cuenta también la vinculación logoica, el grupo de familias logoicas, las relaciones de simpatía infinita entre distintos grupos de Logos para llegar así a ser más conscientes de la Ley del Karma, que hasta aquí ha venido siendo únicamente mostrada dentro de su dimensión humana.

Las vinculaciones de nuestro planeta con los demás planetas del Sistema Solar, y las de nuestro Logos Solar con las Constelaciones de la Osa Mayor y de las Pléyades, así como la misteriosa relación con Sirio y otras Constelaciones más poderosas y lejanas todavía a que refieren los tratados esotéricos, nos hablan asimismo, de una Ley de atracción “familiar” que agrupa a Constelaciones Cósmicas y Sistemas Solares, como nosotros vivimos agrupados en familias y en relaciones particulares, desde el punto de vista social.

Todo es lo mismo. El orden en que viene estructurado todo y las necesidades esenciales dentro de este orden son idénticas, solamente varía el grado de expresión, su infinita magnificencia cuando nos referimos a Entidades Cósmicas. Únicamente es apreciable dentro de la infinita oquedad de un espacio virgen o de éter radiante, la amplitud del “círculo-no-se-pasa”, que lo condiciona todo, desde la humilde radiación de un átomo de materia física densa, hasta la del más esplendente Sol…

EL HOMBRE Y EL KARMA
V.B.Anglada

Ramtha ~ Muerte o Ascensión

«La muerte no es una regla necesaria en este reino. Es mucho más fácil llevarte el cuerpo contigo, entonces no tienes que nacer de nuevo a través del canal del nacimiento en una conciencia que, lamentablemente, no acepta tu memoria.”

Ramtha

Estudiante: Recientemente me he dado cuenta de que voy a tener un bebé, y me gustaría saber, antes que nada, por qué este bebé eligió venir a mí, y cómo elegimos a nuestros padres.

Ramtha: ¿Cómo elige cada uno a sus padres para tener un vehículo de expresión? Hay muchas razones, muchas respuestas. Pero todos los que se han ido de este plano y quieren volver a este nivel, están esperando a entidades que vayan a tener niños. Todos aquellos que tuvieron descendencia en vidas pasadas, siempre poseen patrones genéticos de vida —lo que tú llamas padres— a través de los cuales pueden volver.

La mayoría elegirá padres que le son familiares, entidades que han sido sus padres o sus hijos en otras vidas. Sin embargo, hay entidades que eligen padres que no conocen sólo porque les proveen de un vehículo a través del cual expresarse en este plano. Para algunos, muchas veces no hay un vehículo través del cual venir cuando quieren regresar, y tal vez tienen que esperar cientos de años hasta que encuentran disponible una encarnación adecuada para ellos.

Nadie es realmente el padre o la madre de ningún otro. Todos somos hijos e hijas del principio Madre/Padre de la vida llamado Dios. Todos aquí somos hermanos y hermanas uno del otro. Tus hijos y tus padres son en realidad tus hermanos, y partes iguales de la mente de Dios.

Cada entidad sabe antes de venir aquí que no está volviendo para ser la más bella, el más rico o el más desgraciado de los pobres. Vuelve aquí porque quiere vivir aquí y emprender el aprendizaje emocional de este nivel, para obtener entendimientos emocionales que quiere satisfacer dentro de su ser. Ese es el verdadero tesoro de las experiencias de tu vida, tanto aquí como en otros planos o dimensiones, pues eso es lo único que permanece contigo a través de la eternidad.

La entidad que te ha elegido a ti, maestra, fue lo que llamas el padre del padre de tu padre. Va a volver a través del linaje que él empezó hace más de un siglo. Tu deseo de engendrar hermanos le permite su regreso, porque ahora tiene un vehículo a través del cual poder volver. Esta entidad espera «en fila», por decirlo de alguna manera, el fruto que vas a traer. Hay muchas entidades en esta audiencia que tienen entidades a su alrededor, en su campo luminoso, que están ahí «esperando en la fila» a que ocurra la concepción.

Estudiante: ¿Quiere decir eso que, si es el padre del padre de mi padre, es un muchacho?

Ramtha: Efectivamente. ¿Te parece bien?

Estudiante: Oh, sí ¡Muchísimo! Ramtha, tengo otra pregunta. ¿Siempre tenemos que atravesar el canal del nacimiento para volver aquí?

Ramtha: Para contestar tu pregunta, maestra, deseo que entiendas que este es el plano de la percepción tridimensional. Es el plano donde el pensamiento es visible en la forma tridimensional llamada materia. Este plano es la densidad de la materia porque el pensamiento se ha extendido hasta una frecuencia vibratoria llamada luz, que luego se ha reducido para convertirse en electrum, del electrum pasar a materia sólida y de la materia sólida convertirse en la solidez de este plano. Por lo tanto, la materia de este plano es luz cuya frecuencia vibratoria se ha reducido hasta tomar su forma más densa.

Para que todas las cosas tengan aquí la misma densidad tienen que vibrar en la misma frecuencia. Por lo tanto, tu cuerpo está vibrando en la misma frecuencia que la silla en que te sientas. Este nivel existe para ti porque los sentidos de tu cuerpo han sido diseñados para percibir las frecuencias de luz más lentas, llamadas materia.

Como tú eres, en esencia, una energía de luz cuya frecuencia vibratoria es mayor que la densidad de la materia, si no poseyeras un cuerpo material, pasarías a través de la materia de este plano. Por eso el cuerpo es lo que te permite, a través de su densidad y sus órganos sensoriales, percibir, experimentar, e interactuar con la materia de este plano.

Por lo tanto, si deseas ser parte de esta frecuencia, debes habitar y formar parte de un cuerpo manifestado. Una manera de poseer un cuerpo es nacer a través del canal del nacimiento. La única otra manera de tener un cuerpo para experimentar este plano es: nacer a través del canal del nacimiento, conservar totalmente la integridad del Yo, y activar la totalidad del órgano llamado cerebro. Una vez que has abierto plenamente la capacidad de tu cerebro, puedes, voluntariamente, ordenar al cuerpo que aumente su frecuencia vibratoria hasta pasar del nivel de la materia al nivel de la luz. Esto se llama «ascensión».

La ascensión es simplemente la manera de llevar la totalidad de tu ser a otra dimensión de tu conciencia aceptada. La muerte es ciertamente una manera de llegar ahí, pero eso significa permitir que la estructura del cuerpo envejezca, se desmorone, y deje de ser. Entonces ya no tienes tu cuerpo. La ascensión es llevarte el cuerpo contigo.

Todos aquellos que han ascendido en este plano, conquistaron lo máximo, que es la muerte. Ellos aprendieron a elevar, mediante el poder de su pensamiento, la frecuencia vibratoria de las estructuras moleculares de su cuerpo, hasta el punto en que pudieron llevárselo con ellos hasta la existencia de la luz, pasando así por encima de la muerte para siempre.

Estudiante: No estoy segura de entender de qué forma la ascensión te capacita para volver a este plano.

Ramtha: Verás, maestra: cuando llevas tu cuerpo contigo, puedes aumentar o disminuir su frecuencia a cualquier nivel que elijas. Así, si eliges volver a esta frecuencia, nunca más tienes que buscar otro cuerpo, con otro ego, para experimentar otra vida, con otra familia, en otro lugar. No es necesario nacer otra vez en este plano de pensamiento limitado, sólo para experimentar la programación de la conciencia social y tener que luchar por la expresión del Yo para recobrar tu saber interior. No necesitas aprender de nuevo que el cuerpo puede restablecer su forma de luz pura, aquella de la cual procede. No tienes que aprender otra vez que esto es simplemente una ilusión y un juego.

Cuando domines la ascensión, conservarás tu cuerpo para siempre, y podrás ir y venir cuando quieras con tu propio cuerpo. Entonces, en cualquier momento que desees ser parte de este plano otra vez, todo lo que tienes que hacer es bajar la vibración del cuerpo hasta que vibre en la misma frecuencia que este plano, y aquí estás.

Todos los que están aquí son capaces de ascender, porque aquello que se esconde detrás de la ilusión de la carne es el creador de todos los universos; y tú, por decisión propia y a través del pensamiento ilimitado, puedes hacer que ocurra esta manifestación. Cuando aprendes a dominar el juicio en contra de tus propios pensamientos y te permites recibir todo el pensamiento, tienes el poder y la capacidad de convertirte en cualquier ideal que imagines. Entonces puedes hacer o convertirte en cualquier cosa con el pensamiento. puedes tomar tu pensamiento, concentrarlo en el cuerpo, y ordenarle a éste que vibre más rápido. El cuerpo, entonces, se elevará hasta el ideal que el pensamiento está manteniendo firmemente. La totalidad del cuerpo empezará a vibrar a una velocidad mucho mayor. Mientras hace esto, la temperatura del cuerpo aumentará y el cuerpo empezará a brillar. Al continuar vibrando más rápidamente, la materia del cuerpo pasará a luz pura, y de ahí a pensamiento puro. 

Entonces, aquello que era visible deja de ser visto.

Estudiante: Parece que la ascensión es una cosa difícil de alcanzar, pues no se habla mucho de gente que haya ascendido.

Ramtha: Al contrario, maestra, la ascensión es muy fácil de alcanzar. En verdad, es mucho más simple que morir. Lo que es difícil de conseguir es superar el juicio en contra de tus propios pensamientos. Lo que es realmente difícil de conseguir es superar la ilusión del tiempo para permitirte a ti mismo la paciencia de hacerlo. Pero una vez lo consigues, la ascensión es simplemente un pensamiento más. Entonces has conservado tu cuerpo para el resto de los tiempos, y puedes ser un viajero en cualquier plano y en cualquier momento que lo desees.

Estudiante: ¿Y nunca experimentas la muerte?

Ramtha: Nunca. ¿Cómo podrías cuando estás por encima de ella? Sabes, la muerte es una gran ilusión. La muerte es una realidad aceptada en este plano, la cual todos piensan que debe existir, por eso, se ha convertido en una realidad. Entidad, la única realidad es la vida, todo lo demás es una ilusión. Las ilusiones son pensamientos, que a su vez son juegos que se convierte en realidades.

La muerte no es una regla necesaria en este reino. Es mucho más fácil llevarte el cuerpo contigo, entonces no tienes que nacer de nuevo a través del canal del nacimiento en una conciencia que, lamentablemente, no acepta tu memoria.

Estudiante: Entonces, ¿no tenemos que morir?

Ramtha: Nadie tiene que morir. Tú morirás sólo si crees que lo harás. Pero el cuerpo no necesita morir. Los dioses que lo diseñaron no lo hicieron para que durara sólo un breve instante en el tiempo. Diseñaron el cuerpo para que viviera de sus glándulas, no de sus órganos; y a través del flujo de hormonas de sus glándulas, el cuerpo fue diseñado para vivir cientos de miles de años y nunca envejecer. Así fue como se programó en sus estructuras celulares. Hasta hace poco tiempo en vuestra historia, las entidades vivían durante miles de años.

La muerte es sólo el fin del cuerpo, no de la personalidad-yo. Pero es a través de las actitudes de la personalidad-yo que la fuerza vital del cuerpo se degrada, y el cuerpo provoca lo que se llama muerte.

Tu cuerpo responde sólo a lo que se le dice que haga. Tu alma, que está junto a tu corazón, gobierna la totalidad del cuerpo a través de su estructura emocional. El alma es lo que hace que las hormonas se repartan por todo el cuerpo para mantener la vida en él. El alma no hace esto por sí misma, sino bajo la dirección de tus actitudes y tus procesos de pensamiento. A causa de tus actitudes aquí, las hormonas dejan de crearse en el cuerpo después de la pubertad. Cuando éstas dejan de ser creadas, la hormona de la muerte se activa en el cuerpo y éste, en su totalidad, comienza a descomponerse, a envejecer y a morir. La hormona de la muerte se activa en el cuerpo porque tú vives bajo el sentimiento de culpabilidad y el juicio de ti mismo, y el miedo a la muerte. Y para ti, la belleza se basa totalmente en la apariencia de la juventud, no en el carácter del ser de alguien. Anticipas tu muerte al pagar la póliza de seguros de tu propio entierro. Pagas otra póliza para proteger tus tesoros si enfermas. 

Estás haciendo todo lo posible para acelerar la enfermedad y la muerte de tu cuerpo porque la esperas totalmente.

El cuerpo es sólo un sirviente, un instrumento del pensamiento colectivo. Es una creación magnífica, el instrumento más refinado que existe. Pero no fue creado para tener una mente por sí mismo. Fue creado específicamente para ser un sirviente, y vivirá sólo el tiempo que tú le permitas vivir. Si tú aceptas los pensamientos de envejecimiento, esperando que el cuerpo se deteriore y muera, o te niegas a ti mismo amor, felicidad y alegría, tu cuerpo gradualmente descenderá hasta la corrupción de la muerte.

Sabes, maestra, en este preciso momento tú puedes parar el tiempo por completo y vivir en la eternidad de este ahora, si así lo eliges. Porque, ¿no es el tiempo una ilusión? ¿Quién lo ha visto? Existe aquí una gran hipocresía, te niegas a creer en lo invisible pero adoras totalmente al tiempo y estás esclavizado por él.

Tú tienes el poder exactamente dentro de ti, exactamente donde estás, de retroceder la edad de tu cuerpo que tu cuerpo envejezca y muera, cambia tu actitud. Deja que tu actitud diga que el cuerpo vivirá para siempre y así será. Suprime todas las cosas en tu vida que han reconocido el final de ella, y así ésta nunca tendrá fin. Nunca incluyas la palabra «viejo» en tu entendimiento del vocabulario; incluye «para siempre» en tu entendimiento. Cesa la celebración de tus cumpleaños, porque eso aún le da más credibilidad al proceso de envejecimiento. Si te complace reconocer tu nacimiento, hazlo, pero retrocede la cuenta de tus años y vuélvete más joven. Si no estás esperando tu muerte, nunca la conocerás.

Vive siempre en el presente. Nunca aceptes otro futuro más que este ahora. Tu ahora será la eternidad si tú se lo permites ser. Nunca contemples cuánto tiempo vas a vivir, pues vivirás para siempre. Contempla la eternidad de tu cuerpo, y en eso se convertirá. Así de simple es.

Ámate a ti misma, maestra. Bendice tu cuerpo. Hablale a tu alma, que es el señor de tu ser, y ordénale que produzca las enzimas de la juventud, y eso hará. Sabe que el cuerpo puede vivir para siempre. ¿Y cómo vive para siempre? Diciéndoselo.

La inmortalidad se alcanza sólo cuando uno acaba con el concepto de la mortalidad. Esta parodia llamada muerte podría ser eliminada por la totalidad de la humanidad si ellos vivieran no en el pasado o en el futuro, sino en la continuidad de este ahora y si la actitud de vivir fuera más grande que la perspectiva de morir. Esto será eliminado en los años venideros, pues el tiempo dejará de existir y este entendimiento se habrá convertido en una realidad viva dentro de cada uno sobre vuestro plano. Entonces la muerte se habrá convertido en algo sin sentido.

Estudiante: ¿Es la ascensión algo que tú puedas prever que muchos de nosotros alcancemos en esta vida?

Ramtha: Muy pocos ascenderán en esta vida, pues pocos se darán cuenta y apreciarán verdaderamente lo que se ha enseñado aquí. Muchos morirán porque reconocen la vejez y el deterioro, y se preocupan por la espléndida máquina que los lleva sólo hasta el punto en que se vea bonita. Por lo tanto, ellos envejecerán, y el cuerpo caerá en la corrupción. Entonces, el espíritu y el alma serán liberados de su unión con el cuerpo. De todos modos, para poder volver a este plano de densidad de la materia, necesitarán un vehículo a través del cual expresar; de este modo funciona el renacimiento de los maestros.

La mayoría aquí morirá. Pero eso no significa que eso sea todo para ellos. Simplemente significa que la máscara del cuerpo se separa, y deberán tomar otra. Pero si realmente eligen volver aquí, volverán a una conciencia que les facilitará la ascensión, pues ésta pronto será una realidad comprendida y aceptada.

Estudiante: ¿Hay alguna cosa que pueda hacer o darle a mi cuerpo que ayude a mi bebé?

Ramtha: La única cosa que necesitas hacer con respecto a tu cuerpo, maestra, es no preocuparte del aspecto que tenga. Sabe que es hermoso a todas horas y tu bebé sentirá lo mismo cuando salga. No importa cuánto hayas engordado, él será un alma feliz. ¿Has aprendido?

Estudiante: Mucho, gracias.

Ramtha: Y maestra, cuando críes a tu hermano, nunca le digas que la vida será más dulce cuando crezca. Hacerle eso a otra entidad es algo muy limitado. Crea el entendimiento de que cada momento de su vida es importante. Permite a tu niño crecer despacio, y déjale ser un niño tanto tiempo como él lo desee. Entonces serás una maravillosa bendición para uno de tus amados hermanos, y podrás compartir su alegría de estar en este plano. Que asi sea.

Extracto de: El libro blanco – Ramtha

Guru Ram Das / Ra Ma Da Sa

 

Sat Nam Fest Closing Ceremony with Mirabai Ceiba, Snatam Kaur, Jai-Jagdeesh

Como parte de la ceremonia de clausura del Sat Nam Fest 2011, Mirabai Ceiba encabezó una meditación de Guru Ram Das / Ra Ma Da Sa con maravillosos movimientos de manos (comunicaciones celestes) dirigidos por Snatam Kaur y Jai-Jagdeesh. Era una forma mágica de terminar el festival.

Las palabras. Los sonidos. Pensamiento positivo y …

Las palabras. Los sonidos. 

“… Recuerda la potencia creadora de las palabras y los sonidos, y cuánto las expresiones en voz alta crean en tu interior y a tu alrededor.

No existe una palabra, ni siquiera una de ella, que no cree algo: esto puede ser una sanación, una fuerza sanadora, puede ser la materialización de aquello que con esa palabra expresas.

Por ello, debes de estar siempre atenta a cada palabra, porque como crea puede destruir, como sana puede herir.

Habla a tu cuerpo como si fuera un niño para amar, comprender, tranquilizar, contener, ayudar.

Expresando a él aceptación, comprensión, ayuda, por la disonancia que en ese momento está manifestando, iniciará la sanación que el Amor así expresado hará suceder.

Luego de esta expresión, puedes pedir a él de dejar ir la disonancia.

Une a la expresión un toque cariñoso y el llevar allí la Luz junto a Mí.

No te preocupes si no conoces los sonidos terapéuticos y permanece serena: ellos nacerán espontáneamente en tu corazón, si pides a Mi de ayudarte a recordarlos, a recibirlos del Universo, a emitirlos en los modos y en los tiempos necesarios.

Esto ocurrirá si tu mente ya habrás alejado, si estarás allí con el corazón, en el silencio absoluto, en la abertura total, en unión a la Luz, con todo tu Amor.

Las palabras, los sonidos y todas las expresiones, pueden ser una sanación para tu cuerpo, para tu corazón, y para todos los que deseas ayudar.”


Pensamiento positivo y Visualización

“… Recuerda que la mente siempre te hablará sólo de aquello que conoce, por lo tanto, cuando le hablas de lo desconocido o creas lo inimaginable, ella se aleja.

La mente no sabe reconocer la diferencia entre la realidad que la circunda y las imágenes y la realidad que puedes crear con tus pensamientos y con tus visualizaciones.

He aquí que puedes comprender qué hora eres lo que tú has creado con tus pensamientos, palabras, acciones y vibraciones.

Por ello puedes convertirte en lo que decides crear con ellos.

Con alegría imagina cosas maravillosas para ti, para todo lo que existe dentro de ti, para tu corazón, para tu cuerpo, para tu Alma.

Imagina las cosas más bonitas y más grandes para todo lo que te rodea.

Permítele a la Niña que existe en ti de soñar con lo desconocido, de tener todo el espacio necesario para su fantasía, su creatividad.

Si puede tu Niña manifestarlo siempre, creará no sólo la sanación, sino que atraerá todo lo que también es necesario para ti y todo lo que ahora ni siquiera puedes imaginar.

Si tu Niña es libre de hacer volar su fantasía, creará una realidad maravillosa, llena de magias y ofrendas.

Y junto a su fantasía, y a sus sueños, también volará tu corazón y tu Alma.”

Extraído del libro: Sanarse y ayudar a sanar
Autora: Satya

Satya ~ Agradecer

“… Las puertas cerradas que encuentres, si las abres, pueden revelarte un mundo mágico, los obstáculos pueden traerte luego una infinidad de ofrendas, las disonancias de tu cuerpo pueden hacerte descubrir comprensiones y sabidurías.

Por ello, cuando encuentras una dificultad, descubres una herida del corazón, o tu cuerpo manifiesta una disonancia, agradece ante todo con intensidad, dirigiendo tu mirada al Cielo, sonriendo a todo lo que de grande, de bonito y de mágico, ya existe detrás y está llegando a ti.

Esta gratitud hará abrir las puertas más inexpugnables, hará que se derrumben las paredes más fuertes, te llevará a superar las dificultades más grandes, te llevará a la sanación y a la transformación en todo.

Agradecer ante todo, lleva a la aceptación, a la comprensión, a la visión total, a la transformación, a la sanación, y nos hace dar los pasos necesarios, las acciones requeridas.”

Comentario

Parece absurdo dar las gracias por lo que no nos gusta o está haciéndonos sufrir, por lo que no querríamos, o que está impidiéndonos algo, o está cambiando nuestros programas.

Pero realmente dar las gracias por cada cosa y ante todo, crea y permite lo inimaginable, lo que creemos imposible.

“… La aceptación de todo y de todos, hecha con Amor, la gratitud alegre, el compartir humildemente las dificultades que encuentras para aceptar y ser agradecida por todo, lleva a lograr grandes conquistas, completa de prisa muchas sanaciones, incluso la sanación de lo Antiguo, y permite la llegada de nuevas ofrendas para ti misma y para los demás.

Continua a aceptar con Amor, a agradecer con alegría, a sonreír a todo y a todos, ininterrumpidamente, permanece despegada de todo, de todos, y de ti mismo, mantén la mirada al Cielo, a la meta de tu Alma: vivirás alegre por las magias que ocurrirán, inimaginables ahora para ti, te sentirás transportada por la ola del Amor que te llevará alto, que permitirá a tu Alma de volar libre en el Cielo.”

Recuerda que:

Las dificultades son:

– herramientas que dan forma,
– entrenadores que transforman,
– medios para extraer lo que existe dentro,
– la posibilidad de manifestar la Esencia luminosa, 
– peldaños para subir siempre más alto, 
– espejos para reflejarse,
– bancos de prueba, 
– maestros de vida.

Para superar las dificultades es necesario deponer las armas de la mente y abrir la puerta del corazón.

Para cada problema existe una solución,
para cada pregunta existe una respuesta,
por cada derrota existe una victoria,
por cada fracaso existe un existo,
por cada final existe un inicio. 

* Observar el pasado para sanar, 
comprender, perdonar, amar

“… Si quieres, te acompañaré con Amor a ver una bonita película: tu vida.

Con alegría te enseñaré cómo observarla.

Una fuerza nueva te donaré para que tú puedas hacerlo sencillamente y serenamente.

Permitirás así el despertar de una grande fuerza que saldrá de ti mientras harás esto.

Comprenderás así que todo lo que existe en ti y a tu alrededor, forma parte de una película que todavía no ha terminado.

Verás las imágenes de una manera nueva y con una luz nueva, porque ahora has traído a tu vida una nueva luz.

Cuando ves una película que te gusta mucho, vives emociones intensas, incluso sabiendo que es una película: esto es lo que ocurre en la vida, esto es la vida.

En algunas imágenes nos detendremos para observar mejor, para poder coger la esencia de aquella situación experimentada, de aquella experiencia vivida, de aquel encuentro ocurrido.

Nos detendremos para comprender si allí es necesaria una sanación o una transformación, si puedes obtener una enseñanza o recibir una comprensión.

Así podrás aprender y comprender lo que no has aprendido y comprendido ni mientras estabas viviendo aquella situación, aquella experiencia, aquel encuentro, ni después.

Llevaremos Luz al pasado para aumentar la Luz en el presente, para llevar aún más Luz en el futuro.

Una parte de ti te empujará a mirar junto a Mí esta película y a volverla a ver muchas veces, porque es atraída de ello, porque intuye todas las ofrendas que existen detrás.

Una parte te empujará en cambio a escapar lejos, porque teme descubrir cosas que pueden hacerte sufrir todavía más, o c las heridas.

Una parte te empujará a venir Conmigo, porque sabe que recorreremos el camino que te conduce dentro de ti para descubrir tu belleza, tu grandeza, tus tesoros, tu Esencia de Alma Luminosa, de Hija de la Luz.

Una parte te llamará en cambio hacia otros caminos, hacia otros lugares, sintiendo que el camino hacia uno mismo es el más pesado, aunque sabe que es el más bonito, el más rico de ofrendas y magias.

Una parte te hará sentir demasiado frágil y débil para poder ver la película junto a Mí. En esos momentos llámaMe, y con la esencia del Guerrero de Luz, di: 

– No soy frágil, no soy débil, sencillamente siento mi corazón frágil y débil, pero ahora con mi fuerza lo sanaré y lo haré fuerte – .

Di esto en voz alta para escuchar toda la fuerza que existe en ti, que te permitirá de observar la película sin sufrir, sin desear de escapar, que te llevará a amarla y a descubrir cuánto es bonita.

Después que toda la película habrás vuelto a ver junto a Mí y todo habrás comprendido, transformado, sanado, te sentirás mucho más fuerte, sentirás que no temerás más nada de lo que en la película de la vida vivirás, sintiendo que en realidad la vida es una película.

No huirás de nada, ya no reprimirás los sentimientos y las emociones, todo lo afrontarás con entusiasmo, vivirás con intensidad.

Es así que vivirás la vida como una niña que está jugando, descubrirás tu grandeza, permaneciendo humilde. 

Alegre alargarás la mano hacia Mí y correrás feliz hacia las aventuras que la vida te donará.”


Pregunta:

Temo de hacer esto porque todavía sufro cuando afloran los recuerdos de lo que he sufrido por mis padres. Temo de no haberlos realmente perdonados…

Respuesta:

“Como una niña ven a Mis brazos para observar junto a Mí aquellas partes de la película que has vivido con ellos.

Sonreirás a ellos y a tus padres, porque descubrirás cuánto también tú ahora estás protegiéndote y defendiendo con los mismos medios, modos y expresiones usadas por ellos.

Con facilidad descubrirás las raíces, las causas, los temores, las necesidades, que han llevado a aquellas expresiones, a usar aquellos medios.

Con simplicidad te desapegarás de ellos, con alegría comprenderás que ellos no necesitaron protegerse y defenderse, como en realidad no lo necesitas tú. 

Descubrirás cuánto aquellas expresiones, aquellos modos, aquellos medios, no protegen en realidad, no defienden, sino que impiden al Amor de satisfacer el corazón, a la Luz de hacer resplandecer la Esencia, a Nuestras ofrendas de llegar.

Es así que comprenderás a tus padres y aún más los perdonarás, los querrás como Almas que te han donado una gran oportunidad de crecimiento y evolución.

Resurgirán sí otras bellezas tuyas.

Sabrás donar nuevas ayudas, porque todo esto te permitirá de intuir aún más lo que puede existir detrás a cada expresión y acción o no expresión y no acción.

Donarás las sabidurías que tu vivencia ahora puede donarte, y éstos son las ofrendas más bellas, son las ayudas más grandes.”

– Lo cotidiano como medio de sanación

“… Lleva tu atención al lugar dónde te encuentras, lleva conciencia en todo lo que haces y vives, observa con desapego las emociones que existen en tu corazón, las sensaciones que experimentas.

Todo puede ser un medio para comprender las raíces, las causas, las motivaciones, los objetivos, de las disonancias del cuerpo, de los sufrimientos del corazón.

Además de poder coger todo esto, puedes intuir el modo y el medio que usar para sanar, para desarmar, para transformar.

Los lugares pueden despertar sensaciones ya conocidas.

Los sonidos, las imágenes, los perfumes, pueden ayudar a recordar.

Las palabras pueden contener Nuestros mensajes, más allá de las fuentes de donde provienen.

Un atleta cuando se prepara a una competición no piensa en otra cosa, no lleva su mirada más allá de su campo de entrenamiento, no se pierde en los recuerdos del pasado o en los pensamientos por el futuro, todo lo contrario, vive intensamente su entrenamiento, está ininterrumpidamente atento a su preparación.

Si vives la cotidianidad así, sabrás vivir conscientemente las sensaciones y las emociones, podrás descubrir para recordar, para intuir, para recibir.

Y además de aquello puede llevarte a la sanación, puedes aprovechar ocasiones de crecimiento, puedes aprender lecciones nuevas, puedes recordar sabidurías antiguas.

También esta es una manera para alejar la mente, limpiar los ‘antenas’, afinar los sentidos.

Cuando el corazón será vaciado de todo aquello que no es Amor, no es Luz, no es alegría, la Luz tendrá la posibilidad de hacerlo fuerte y de hacerte fuerte, el Amor podrá colmarlo y podrá satisfacerte totalmente.

Así te será más fácil percibir y comprender lo invisible y lo ‘sutil’ de todo.

Incluso si no has vaciado completamente tu corazón, tú compórtate igualmente como ahora te he sugerido, porque esto te lleva a lograr la satisfacción del corazón, la libertad del Alma. 

Y como ves, no queda espacio para los recuerdos del pasado, para las ansiedades del futuro, para las ilusiones del mundo, sólo para soñar lo que te está esperando.”

“… Cuando dos ‘Corazones’ se encuentran mucho puede ocurrir, nacer y concluirse.

Las Almas se encuentran para crecer y evolucionar juntas, para iluminarse cada vez más la una con la otra, para sanar juntas, para concluir lo que en otros viajes han iniciado juntas.

Muchas veces ocurre que se hacen más viajes para concluir aquello que no se ha concluido cuando existía la oportunidad.

Esto es debido porque en ese momento no se ha prestado la atención necesaria, no se ha vivido con conciencia, no se ha comprendido cuánto ha ocurrido, no se ha hecho lo que era necesario.

Si no se vive con atención y conciencia, las ocasiones no crean lo que pueden crear, no cierran, no concluyen, no desarman, lo que es posible.

Y por lo tanto la sanación que podría ocurrir en ese momento, no ocurre. 

Por ello, presta siempre mucha atención a los encuentros que haces, toma todo lo que surge, lo comprendas o no.

Siente los encuentros como ofrendas de Amor, incluso si en ese momento no sientes Amor hacia quien encuentras, o sientes sentimientos muy diferentes al Amor.

Si ese encuentro tiene un objetivo, si forma parte del diseño del Alma para lograr una sanación, esta sucederá cuando estés preparada, cuando sea el momento justo, lo recuerdes o no.

Si sientes la certeza total de que realmente es una ofrenda, sentirás también el Amor, porque en realidad todo lo que lleva a sanar, a crecer, son ofrendas de Amor.

Y como siempre, para sentirla tal, no debe existir la mente ni siquiera por un instante, sólo el corazón, y el silencio que permite de comprender muchas cosas.

LlámaMe y siénteMe a tu lado para ayudarte a vivir todo.

Aferrada a Mi será mucho más fácil sentirte un Alma que encuentra otras Almas, ver a todos como Almas en camino, relacionarte como un Alma que ha elegido el Amor y la Luz.

Y así te acercarás cada vez más al Amor de Almas.”

“… Los sentimientos no luminosos y de no amor, impiden al Amor de fluir, a las ofrendas del Amor de llegar. 

Limitan tu expresión y la del otro, obstaculizan el logro de todo lo que os podía ser.

Estos sentimientos impiden de comprender o de intuir el motivo de aquel encuentro, de aquella relación, por lo tanto hacen perder aquella ocasión.

Te siempre tu corazón libre de estos sentimientos, tenlo ligero, observando con claridad todo lo que contiene para tener una visión clara.

Así sabrás cómo actuar para hacer que en tu corazón sólo exista Amor, Luz, alegría, paz.

Cada uno es un ‘espejo’ viviente para alguien, porque permite al otro de descubrirse a sí mismo.

Esto puede ayudarte a no juzgar y a no culpabilizar a nada ni a nadie. 

Aprenderás a querer ese ‘espejo’ que está recordándote que todo aquello que de él te crea dificultad, existe también en ti.

Puede ser en una pequeñísima parte, o expresado por ti de manera muy diferente.”

Crear cambios

“… Cuando sufres, cuando la sanación no llega a pesar de tus esfuerzos, observa si puedes cambiar algo de tu alrededor.

Muchas veces los cambios externos permiten cambios internos y viceversa.

Una disonancia puede ser una ayuda para hacerte llegar a lugares mejores para ti y para tu crecimiento, o para ayudarte a comprender que el lugar dónde vives ya cumplió su ciclo, sirvió para las etapas que has logrado.

Lugares nuevos, imágenes y perfumes nuevos, pueden crear la sanación.

Puede ser necesario un gran cambio: de trabajo, de lugar, de manera de vivir.

Puede ser un pequeño cambio o un cambio en pequeñas cosas, que crea en ti el terreno fértil por la flor de la sanación. 

Puede bastar una conciencia nueva para llevarte a cambiar una actitud, una manera de comportarte, de reaccionar.

Esto te hará sentir, ver y vivir todo lo que te rodea de manera nueva, como si todo hubiera cambiado, aunque en realidad nada de tu cotidianidad o de lo que está a tu alrededor ha cambiado.

Tendrás la confirmación de que nada en la vida tiene un significado igual para todos ni se vive de la misma manera: todo depende de cómo se reacciona ante las personas, en diferentes situaciones, en todo lo que se vive.”

Actuar con intensidad

“… Cuando hayas comprendido qué es lo que la sanación requiere, actúa intensamente, porque la intensidad en los pasos, en las acciones, lleva a grandes sanaciones, lleva a lograrla rápidamente.

La intensidad expresa tu deseo de sanar, y esto moviliza grandes energías dentro tuyo y alrededor tuyo.

La intensidad Me permite de actuar intensamente contigo y en ti, y de completar así todo lo que has iniciado.

No temas si sientes que dentro de ti se están movilizando muchas cosas y muy rápidamente.

Ama todo cuánto está ocurriendo, recordando que la intensidad disminuye el sufrimiento que puede existir en la sanación cuando toque las heridas.”

Extraído del libro: Sanarse y ayudar a sanar
Autora: Satya