El Hombre y el Karma. II

Una Experiencia Ashrámica dentro del proceso kármico de la vida.

Después de estas amplias visiones de conjunto, que a muchos pueden cansar, singularmente si poseen una mente muy concreta o intelectual, creo necesario extender el razonamiento hacia expresiones más asequibles. Aunque al trazar el rumbo de mis escritos, pienso siempre que hay que abarcar lo grande para mejor comprender lo pequeño y que el estudio profundo de lo pequeño puede llevar a la consideración clara y concreta de lo grande, nunca dejo un término vago en que la mente se sienta un poco desplazada del estudio. Utilizo siempre, como ustedes habrán podido comprobar, algunas pequeñas anécdotas o experiencias que situadas en el centro de grandes y pequeños razonamientos, permiten obtener una mejor visión o perspectiva de lo dicho o estudiado. Este proceso, lo he seguido, hablando de mi Ashrama, del mundo dévico, del Devachán, etc. 

Este estudio ofrece por sus características, muchas dificultades en el orden anecdótico, habida cuenta la enorme cantidad de factores que intervienen en la ordenación kármica de la vida de un ser humano.

Cuando les hablaba anteriormente de la vinculación kármica con mi Maestro, con quien es ahora mi Maestro, y que a través de vidas y muertes, “se cruzó muchas veces en mi camino o destino de perfección”, les estoy brindando el más claro indicio de la acción del Karma, a través del tiempo y de la sucesión de las edades.

Recuerdo muy vivamente la Atlántida, Grecia y Egipto. En India viví poco, kármicamente hablando, pero sé con toda certeza que la India me espera para culminar en ella una gloriosa fase de mi destino kármico. No sé cuando será ni me importa, pero estoy seguro de ello. Lo que allí haré y cómo desenvolveré allí la actividad jerárquica de la que yo ahora empiezo a ocuparme, tampoco me importa, pero soy testigo de una Jerarquía Planetaria en funciones y de que pienso, vivo y trabajo para ella.

Cada unos de ustedes “recordará en su debido tiempo el origen kármico de muchas vinculaciones” que ahora les parecen extrañas y hasta contradictorias, por la tremenda confusión del mundo astral que nos envuelve. Pero, llegará un momento cumbre en la vida de cada cual en que serán conscientes del valor de los hechos kármicos que se producen y de que el hecho mismo de haber establecido contacto con el Maestro y con los compañeros de grupo en el Ashrama, nos habla de una Ley que se cumple en el tiempo y aún a pesar del tiempo. Pueden variar los marcos, las épocas y las situaciones, pero llegará una vida en la que ÉL aparecerá claro y radiante a nuestra vista, y desde entonces empezará a alborear para cada uno de nosotros “el destino de una vida superior en la que Karma y sus Leyes” adoptarán un significado mucho más profundo y mucho más espiritual o impersonal que hasta aquí lo hemos venido considerando.

Recuerdo, sin confusión alguna, que el Karma que me une a mi Maestro y a R… mi gran amigo hindú, nació precisamente antes que Lemuria viniese a la existencia. Les estoy hablando pues no de miles, sino de millones de años. Pero les digo también que el tiempo no tiene importancia alguna, cuando se analiza la acción de los distintos acontecimientos con una visión orientada hacia “la gran Memoria Cósmica” o “Archivos Akáshicos” a los que se refieren los tratados esotéricos conocidos por muchos de ustedes.

Utilizando el Antakarana, este hilo sutilísimo de luz creado entre la conciencia inferior y la superior o causal, los acontecimientos pasados o futuros adquieren una proyección mágica o simultánea en esta síntesis del tiempo que llamamos “ahora”, y que es realmente de orden eterno.

Cada vez que escribo, persiguiendo una meta definida como la que tiene hoy por objeto de hablar sobre el Karma, adopto conscientemente este género o tipo de percepción. Así se clarifican para mí tanto el pasado como el futuro y puedo entresacar de esta “memoria viviente de la Naturaleza” cuanto preciso para la clarificación de mis ideas. Pero, no me entretengo en “el recreo de los recuerdos”, que ha sido el pecado y el castigo de muchos impacientes investigadores, sino que cierro voluntariamente mi percepción akásica una vez finalizado el registro de hechos.

Por ello insisto en que una vida esotérica es de orden tan puro e impersonal, aunque nos movamos en las limitaciones y estrecheces de la vida organizada de nuestra personalidad en los tres mundos, con sus veleidades y caprichos, esperanzas y temores, que es muy fácil mancillarla, aún cuando nos creamos hombres espirituales y hablemos constantemente de los Maestros y de la Jerarquía.

Analizando la vida desde este punto central de observación del “ahora eterno”, que es una síntesis de observación, pudimos seguir, en determinada fase de nuestra enseñanza ashrámica el destino kármico de dos vidas humanas, una de ellas actualmente en el Devachán y la otra en encarnación física. Pudimos seguir su rastro desde sus inicios, en una fase de vida lunar y utilizando cuerpos animales. Me sorprendió mucho que el Karma pudiera iniciarse en unas vidas carentes al parecer de conciencia, como en el caso de dos animales, muy parecidos a nuestros perros, aunque distintos en otros aspectos. El hecho de su forma no tiene mucha importancia en el desarrollo de los hechos que intento narrar, pero inicialmente me pareció insólito unificar Karma con inconsciencia. Pero el Maestro me ilustró sobre este punto diciéndonos que inconsciencia es sólo una fase de conciencia, y que el Karma de Dios, como centro y vida del Universo lo preside y ordena todo.

Por una extraña circunstancia aquellos dos animales poseían determinados gustos o aficiones dentro del círculo-no-se-pasa de su alma grupal, que pudimos observar en muy dilatadas proporciones. La afinidad se debía -según dijo el Maestro- a ciertas condiciones cuyo origen se hallaba encerrado en la propia alma grupal, de la misma manera que ciertas afinidades químicas producen relaciones de simpatía o de antipatía entre dos células de un mismo cuerpo. Pero, lo más importante del hecho era su expresión exterior, sus impulsos de reunirse, de estar juntos, pastar en compañía y de ayudarse mutuamente ante cualquier tipo de agresividad exterior provocada por otros animales de la misma especie o de otras especies distintas. Lo que nos interesaba era ese vínculo existente de SIMPATÍA que parecía emanar de una fuente original común.

No pretendo, ni puedo permitirme el lujo de explicarles detalladamente todas las incidencias kármicas de estas dos existencias afines, que pudimos observar como un punto iluminado de referencia de nuestras investigaciones. Comprendan también que la investigación era llevada por el propio Maestro y que nuestra atención debía estar concentrada en sucesos importantes en el devenir de aquellas vidas, pues no nos interesaba en modo alguno el proceso particular, sino el estudio del proceso kármico en sí, pues, como decía el Maestro, comprender aquel proceso que constituye el Karma es el proceso de la Vida del propio Dios latente en todo.

De una vida instintiva animal, bajo los auspicios de un alma-grupo animal habitante de la Luna, cuando la Luna era una viviente tierra como la nuestra, hasta la encarnación de muchas UNIDADES de esta alma-grupo como hombres en la tierra, después de un doloroso proceso de asimilación de experiencias kármicas, pasaron unos lapsos de tiempo considerables. Las dos unidades de conciencia a que nos estamos refiriendo pasaron por tremendas vicisitudes, como todos nosotros las habremos pasado por nuestra vinculación humana con el antiguo planeta, que hoy convertido en una esfera muerta y en permanente desintegración, llamamos Luna. Transcurrieron muchas edades y épocas evolutivas hasta que trazado su destino de manera más clara y definida, tuvimos oportunidad de contemplar algunas de sus encarnaciones humanas. Al principio pudimos verlos reunidos casi constantemente. Las primeras encarnaciones, antes de Lemuria, y utilizando cuerpos toscos y disformes, gigantescos y pesados, estuvieron siempre juntos. 

Así los vimos en la prehistoria, con un cuerpo definidamente humano, una veces como hombre y mujer, otras del mismo sexo, pero siempre participando de un destino kármico muy parecido. Perdimos su rastro, pues lo que el Maestro intentaba, era hacernos penetrar en el Misterio oculto del Karma y del origen secreto de todas las relaciones kármicas de la vida, hasta una época en la que juntos como marido y mujer, al principio de la era atlante vivieron en las planicies de Yucatán. Más tarde los vimos como hermanos en Egipto, hijos de una familia principal, pero en una época al parecer muy alejada todavía de la de los Faraones de las primeras dinastías.

Recuerdo que en una de sus encarnaciones los vimos otra vez como marido y mujer, aunque con el sexo invertido de acuerdo con otra encarnación anterior, en un lugar que según el mapa mundial que el Maestro hacía desfilar por nuestra imaginación para situar nuestra conciencia en la exactitud de los hechos, correspondía a Rusia, aunque nada externo, es decir, lo que conocemos de este país, tenía aparente relación con lo que estábamos presenciando. Rusia, un país frío, sobre todo en la región del mapa mental del Maestro correspondiente a Siberia, aparecía en el registro akáshico como un país tropical, con gigantescas palmeras, vegetación lujuriante y unas especies animales muy parecidas a las que corrientemente, viven en los países muy cálidos del planeta…

La última encarnación de estos dos seres, a la que accedimos por voluntad del Maestro se hallaba muy cerca de nuestra era actual, en un rincón de Francia y en la época de Carlomagno, es decir, unos 750 años después de Jesucristo, según el cómputo cristiano. Otra vez como marido y mujer los vimos estrechamente unidos y compenetrados como siempre, llevando con sus hijos, una existencia muy humilde y con escasos relieves desde el punto de vista del orden social.

Perdimos después su rastro hasta llegar a nuestro tiempo actual. Uno de estos dos seres se halla encarnado en Norteamérica, ocupando un lugar social relevante en el mundo de las letras. El otro se halla descansando todavía en el Devachán y por los síntomas observados alrededor de la esfera devachánica envolvente, su proceso de reencarnación no está muy lejano…

Como habrán ustedes observado, el proceso evolutivo de estas dos almas ha sido seguido sin atenernos a un orden cronológico o regular del tiempo, debido a que resultaría imposible aunque fuese solamente, con una mera indicación o con un simple indicio SEGUIR LA TOTALIDAD de este proceso, que llenaría páginas y más páginas debido a lo extensísimo del trayecto kármico.

Lo único que se ha intentado es marcar ciertas pautas, en orden a la idea básica del Karma. Muchos de los vacíos observados o aparente falta de continuidad de esta idea en ciertos aspectos, deberán lógicamente ser llenados por la atenta observación y estudio de ustedes mismos. Tendrán que acudir por tanto, al recurso de la intuición y al empleo de la ley de analogía, para aclarar convenientemente sus ideas, en torno a lo hasta aquí expuesto.

– Conclusión

Después de considerar el proceso de estas dos vidas, kármicamente enlazadas desde etapas tan lejanas, pueden formularse las siguientes preguntas:

1) ¿Es que todo el proceso kármico de la vida es igual, o sea, el enlace de egos o de grupos de egos, desde un buen principio de los tiempos?

2) ¿Por qué han sido escogidos estas dos almas mencionadas para dar una idea de lo que significa el Karma dentro de la vida humana?

3) ¿Hay alguna razón especial para ello? ¿Resuelve lo dicho hasta aquí la profunda y angustiosa interrogante de quién soy, de dónde vengo y adónde voy? ¿Tiene algún significado para nosotros la resolución de este terrible misterio?

Estas y otras preguntas más podrían ser formuladas, pues la capacidad del hombre de avanzar hacia adelante y hacia arriba está enraizada en el estímulo creador de toda posible interrogante, pues, tal como decía Cristo: “Llamad y se os abrirá”, “Pedid y se os dará”. La base misma de la evolución se halla implícita en toda su majestad y en todo su poder en la capacidad augusta de llamar a la puerta (de los misterios) y de pedir alimento (espiritual), es decir, preguntar constantemente el origen de las cosas y de uno mismo.

No, no hay una razón especial en haber escogido estas dos almas para corroborar gráficamente el alcance singular de la idea. Desde el plano causal y observando analíticamente el proceso kármico de cualquier ser humano, se le ve ordinariamente y desde un buen principio enlazado con otra alma por ley de misteriosa afinidad, cuya fuente es eterna, y sólo en la esplendente vida de la Mónada, o Espíritu Puro, puede ser plenamente comprendida, pero utilizando como siempre la analogía, y observando los organismos unicelulares de las primitivas corrientes de vida y su paulatina escisión o división en dos partes iguales, podrían hallar un punto céntrico de referencia. La afinidad química nos da más adelante otra clave de este proceso, tal como anteriormente he señalado. 

Pero, ateniéndonos a la pregunta principal, yo diría que algo parecido a la escisión del UNO en DOS, y posteriormente del DOS en TRES, que dan origen al principio mismo de la evolución desde sus fuentes cósmicas, para seguir adelante con el SIETE, el DIEZ y el DOCE, se realiza en las fuentes originales de la vida humana. Pues, una unidad de vida partida en dos, llevará prendida siempre en cada una de las dos partículas el sello íntimo de aquella unidad primaria que ambas constituían. El principio mismo del Karma como ley y como principio de evolución se inicia pues en el UNO, que se escinde en dos, representando cada una de las partes divididas el sello o impronta del Espíritu o de la Materia. 

Por ello la función del Karma a través del tiempo es unificar Espíritu y Materia, el dos se resolverá en UNO, una fase evolutiva del Universo habrá terminado y otra fase praláyica de descanso cósmico se iniciará, dejando el karma en suspenso, teñido el éter con el color de sí mismo a la expectante espera de un nuevo período de actividad. Esto puede parecer muy abstruso y complicado, pero no lo es, si ejercitan ustedes la analogía en sus discernimientos.

El hecho de que ambas partes surgidas de un universo macrocelular con uno en funciones y resuelto ulteriormente en dos por analogía del proceso macrocósmico, no sigan idéntica trayectoria dentro del dilatado esquema evolutivo, se debe al hecho mismo de tendencias primarias y a la diversificación de experiencias, como en el caso reseñado de dos almas en evolución distinta, pero unidas por un lazo más fuerte que el tejido por los hilos del tiempo. Las dos almas aludidas, si bien no fueron escogidas al azar, pues el azar no existe para el esoterista, representan al menos o simbolizan, parte de un proceso que si no es enteramente igual para todas las almas, sí es muy semejante en líneas generales.

Tenemos por otra parte, que la tendencia de los seres humanos hacia su Arquetipo superior, el Ángel Solar, o sea, este infinito anhelo de reconstruir la unidad esencial de que formaban parte es una expresión de la ley misma de la evolución. El proceso de la iniciación que a través de las distintas purificaciones conduce a esta unidad, viene marcado por períodos muy definidos en que el principio masculino y el principio femenino consustanciales en todo ser humano, llegan un día a unificarse dentro de un ser andrógino capaz de crear desde el fondo de sí mismo todo cuanto el poder creador de la Mente divina es capaz de inspirarle. 

Siguiendo el proceso hasta sus últimas consecuencias en orden a nuestra comprensión humana, vemos dentro de nuestra más dilatada perspectiva la tarea creadora que se halla al final de todo proceso evolutivo: la reproducción de nuevos Universos pues, si somos realmente conscientes, apreciamos que el Espíritu Creador y la Materia Virgen del Espacio, más la experiencia resultante del proceso evolutivo en un Universo anterior son en realidad una Unidad indescriptible que se escindirá perpetuamente en dos, para llenar el marco insondable del espacio absoluto de nuevos, más variados y perfectos universos.

Comprendan también que pasar de ahí sería querer hurgar en las nebulosidades indescriptibles del Misterio. Queda no obstante algo aclarada la triple pregunta que se formula todo verdadero investigador de las leyes de la Vida: ¿Quién soy? ¿de dónde vengo? ¿a dónde voy? La analogía debe hacer el resto. No hay que esperar conclusiones concretas en torno a algo tan sutilísimo como es el principio o raíz de nosotros mismos y la ley de karma que ajusta constantemente a través del principio de Causa y Efecto, todas las posibles situaciones, pero si perseveramos en el intento y no nos dejamos impresionar por la grandiosidad de ciertas revelaciones y seguimos adelante con la mente y el corazón intrépidos hacia la meta presentida, adquiriremos una medida de gozo desconocida que nos compensará con creces de la inquietud y del tormento de toda sincera y potente búsqueda.

EL HOMBRE Y EL KARMA
V.B.Anglada

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Retorno del Alma a un nuevo nacimiento. I

LUEGO DEL PROCESO DEVACHANICO

La encarnación del alma humana después del Devachán

Quienes hayan seguido atentamente el proceso devachánico y apreciado en una amplia medida sus características especiales de “reposo del alma”, después de un proceso activo de vida, o ciclo de encarnación, le asaltará inmediatamente la pregunta de cuál es el proceso inmediato que sigue al de la vida devachánica. Lógicamente, y empleando constantemente la analogía, debemos considerar que de la misma manera que a un proceso de actividad en el nivel que sea, corresponde un período de reposo, a un proceso de reposo le sucede asimismo un período de actividad.

Veremos de qué manera se inicia para el alma humana el nuevo proceso de actividad una vez finalizado el ciclo devachánico. Al comienzo se la ve sumergida en un sueño muy profundo, dentro del cual no es consciente de nada. La esfera devachánica se ha reducido hasta convertirse en una especie de aura envolvente, pero sin color y sin matices, es decir sin deseos y sin sueños y por tanto sin fuerza alguna para realizarlos. En ese estado se ve cómo paulatinamente y “desde arriba” un hilo sutilísimo de luz, proveniente del Ángel Solar va descendiendo hasta penetrar en el alma humana y despertando en el corazón místico de la misma el propósito superior o anhelo de vida.

En ese momento empieza el alma a ser nuevamente consciente de sí misma, ha dejado de “SOÑAR”, por consumación de los deseos engendrados en una existencia anterior, y empieza de nuevo a considerarse a sí misma “tal como era antes del proceso devachánico”. En almas muy puras este recuerdo o conciencia de sí misma aparece con tanta nitidez que adquiere automáticamente y con conocimiento de causa la ordenación y dirección del nuevo estado. Su visión se orienta inmediatamente hacia el Ángel Solar, y de sus labios inmortales surgen nuevamente las palabras mágicas que son la esencia de todo sacrificio solar o cósmico: “Hágase tu voluntad”. El Ángel Solar que guarda en memoria infinita, el recuerdo de todas las existencias anteriores del alma a la que “arropa, protege y vivifica” SABE desde siempre cuál ha de ser el nuevo destino. 

Las condiciones ambientales, la calidad del mecanismo que deberá ser empleado, el país en dónde deberá nacer, la posición social, están muy claramente diseñados en el nuevo destino que el Ángel Solar ha proyectado para el alma del hombre. Tal como se puede leer en los libros secretos de la “Logia Blanca…” “el Ángel Solar ve el fin desde el principio”, y esta verdad se aplica no sólo a un nuevo nacimiento, o etapa de encarnación, sino que abarca la infinita serie de encarnaciones y períodos devachánicos del alma, desde el proceso mismo de la INDIVIDUALIZACIÓN hasta la consumación total del alma humana en el gran Misterio de la quinta Iniciación, en la que el Ángel Solar liberado del peso de su deuda de amor y sacrificio, retorna al Gran Corazón del Sol.

El proyecto de una nueva vida, o de una nueva encarnación, presupone para el alma humana, salir de un sueño y enfrentar una realidad, la realidad de sí misma frente a un nuevo orden de cosas y de situaciones. Esto involucra un hecho muy importante: recobrar una conciencia de vehículos. Ésta se realiza mediante la actividad de los “átomos permanentes” implicados en la historia de la vida del hombre. Son unos átomos especializadísimos y de cualidad misteriosa, cuya función es preservar el recuerdo de todos los hechos y experiencias del alma a través de las edades. En el ser humano existen ya sea en potencia o en latencia seis átomos permanentes plenamente desarrollados, uno para cada vehículo de expresión sean o no utilizados que van desde el átomo permanente físico, alrededor del cual se crea el cuerpo correspondiente, hasta el átomo permanente átmico que está conectado con la esencia monádica y guarda el secreto de la propia Vida de Dios. 

Pero a nosotros, de acuerdo con el presente estudio sólo nos interesan los “tres átomos permanentes” que estructuran los vehículos físico, emocional y mental. Comprenderán que los vehículos expresivos del hombre, o Tabernáculo del Espíritu Santo, a que se refería el gran Iniciado Pablo de Tarso, dependerá de la calidad de los recuerdos suministrados por los átomos permanentes, que registran a escala individual, la gran memoria akásica, eternamente viva de la Naturaleza, pues de la misma manera que un alma humana se proyecta hacia el futuro por el “recuerdo vivo de su pasado” un Logos Solar utiliza sus átomos permanentes, o registros akáshicos con todo su universal contenido, para la creación de un nuevo Universo, al final del Gran Pralaya, que es el sueño devachánico del propio Dios. Siempre debe ser utilizada la ley de analogía.

Daremos en esquema y a grandes rasgos el proceso de encarnación del alma humana:

a) La atención concentrada del Ángel Solar.

b) La conciencia más o menos despierta del alma humana, después del proceso devachánico.

c) La calidad de los recuerdos suministrados por el átomo permanente.

d) Las condiciones ambientales, los tipos de cuerpos a utilizar y las situaciones que deberán ser enfrentadas y desarrolladas.

e) Existe un factor o elemento primordial de carácter dévico, del cual no se ha hablado suficientemente en los estudios esotéricos, que a nuestra consideración es de importancia trascendental y al cual deberemos hacer referencia.

El proceso puede ser considerado así: La atención del Ángel Solar proyecta un diseño, o arquetipo del destino humano, sobre el alma que va a encarnar. En esta atención va implícita una Nota, Mántram, Verbo o Sonido, a la que responde el alma humana con su propia Voz, la cual actuando directamente sobre cada uno de los átomos permanentes los pone en actividad vibratoria. A este clamor invocativo acuden tres tipos de Devas: uno desde el plano mental concreto y desde el plano causal empieza a seleccionar materia afín al llamado invocativo y crea alrededor del átomo mental permanente, la envoltura que lo convertirá progresivamente en el vehículo mental que el hombre utilizará para pensar, recordar y discernir. 

Cuando la obra de este Deva se ha cumplido convenientemente, empieza a actuar otro Deva en el plano emocional, que siguiendo un proceso similar al primero, aglutina materia astral afín a la calidad vibratoria del átomo emocional permanente hasta conseguir estructurar una envoltura capaz de reaccionar a cualquier actividad de este tipo. Esta estructura abarca fases que van del más denso y materializado de los deseos, hasta el más puro y exaltado sentimiento de integridad y belleza. Todo dependerá de la elevación del alma humana y de la calidad de los recuerdos o experiencias emocionales.

La nota típica del alma, a través de los átomos permanentes, se encarga de dar su consentimiento o “rechazo” a ciertos tipos de energía.

El proceso en el plano físico si bien es similar a las acciones anteriores sufre una importante modificación que debe dar por resultado la creación de un tipo de cuerpo específico, hecho que entraña una labor por parte de los Señores del Karma, a través de sus devas mensajeros, de selección de aquellos seres humanos que kármicamente deben intervenir en el proceso físico de creación del cuerpo, me refiero a los padres. El proceso físico, el más denso, es sin embargo el más importante desde el punto de vista de “encarnación del alma”, pues implica la actividad directa de los Señores del Karma que “recogen el diseño específico del Ángel Solar donde están contenidos todos los recuerdos del alma y crean las debidas condiciones físicas para las futuras actividades del alma en encarnación”.

El Deva constructor del cuerpo físico, es el “Ángel Guardián” que ven los clarividentes alrededor de los niños y de las madres, que están en proceso de gestación del cuerpo físico de la nueva criatura. Este Deva tiene ante sí un “diseño causal”, pero las fuerzas y energías con las que trabaja son, si no más sutiles, al menos más complejas, pues no solamente actúa según un diseño espiritual del Alma Solar, sino que también a través de una serie de condiciones kármicas a las que no se ajustaron los devas anteriores que se limitaron a reproducir la nota vibratoria de los átomos permanentes mental y emocional y seleccionar materia de calidad vibratoria acorde en intensidad y armonía.

Se trata de un tipo de devas muy especializados que participan a la vez del diseño del Ángel Solar y de la influencia directa de los Señores del Karma, que suscitan, promueven, ordenan y ajustan el proceso a condiciones muy precisas e implacables. El hecho de nacer en un país determinado, el color de la piel, tener buena o mala salud, nacer pobre o rico, disponer de facultades o estar privado de ellas, tiene profundas repercusiones en la vida inmortal del alma y determina las futuras predisposiciones, cualidades y calidad de los vehículos.

A partir de este diseño de vida plenamente organizada en el orden social del alma humana en encarnación, hay ciertos procesos que esotéricamente trataremos de explicar, para dar una idea más completa de lo que llamamos “ciclo de encarnación humana”.

Existe un momento cumbre por analizar, es el momento mágico en que se realiza en el seno de la madre el misterio infinito de la concepción. Este momento regido directamente por los Señores del Karma, a través de sus huestes angélicas, tiene importancia causal y es supervisado muy directamente por el Ángel Solar en sus espirituales meditaciones.

Cuando los elementos masculinos y femeninos de los padres, han cumplido su misión, sobreviene la acción universal; el átomo permanente físico es introducido por el Deva constructor, en la célula portadora de los elementos masculinos, y al penetrar esta célula en el interior del santuario femenino “eternamente puro e inmaculado como la Madre Naturaleza”, se cierra el primer ciclo de la encarnación física del alma humana. El átomo permanente se convierte en el factor místico que promueve todo proceso ulterior. Encerrado en el claustro materno y sutilmente conectado con el alma que va a encarnar empieza a revivir un proceso recordatorio de experiencias realizadas y facultades adquiridas. Este proceso viene condicionado por la nota permanente del alma, que semialetargada todavía por influencia devachánica, asiste al proceso, únicamente en función de síntesis, es decir de propósito o intención de vida. 

El Ángel Solar, eternamente despierto, y vigilante dirige la función del Deva constructor a través de la nota típica del arquetipo diseñado por él y siguiendo un proceso rigurosamente kármico de “selección de materiales afines a la intención del ego a encarnar”. Este Deva constructor actúa en cierto modo como el Ave Fénix de la mitología, que perpetuamente resurge de sus propias cenizas. Los recuerdos del alma condensados en el átomo permanente, son las cenizas que permiten avivar el fuego del propósito del alma.

La primera actividad del Deva constructor es introducir el átomo físico permanente, en el óvulo femenino. Efectuada esta operación que entraña el Misterio infinito de la Concepción, el átomo se convierte en el motor básico del proceso que debe dar nacimiento al cuerpo físico del ser humano. Su vibración natural se convierte en el impulso de contracción y de dilatación que darán vida al movimiento de sístole y diástole del corazón del cuerpo, y es a través de este órgano que se irá diseñando y estructurando día tras día, hasta su plena realización lo que será el tabernáculo físico del alma. Ahora se podrá comprender más acabadamente el sentido de la frase védica, por muchos sólo parcialmente comprendida que dice: “Del Corazón Místico del Sol surge la Vida que condiciona el Universo”. Es en la analogía donde reside el poder mágico de la comprensión que debe conducir a la perfecta intuición y a la propia realización. 

Por ella nos convertimos en pequeños dioses conscientes del propio destino, en selectos microcosmos del gran Macrocosmos del cual dependemos y hacia el cual nos dirigimos. Es fácil saber de la actividad de Dios analizando críticamente nuestras mejores actividades, de la grandeza de Su amor al observar la inagotable reserva dentro de nuestro corazón y de Su propósito magnificente e indescriptible al observar desapasionadamente la orientación espiritual de nuestro destino como hombres.

V.B.Anglada

Zonas de Luz y Zonas de Sombra

ZONAS DE LUZ Y ZONAS DE SOMBRA

Ustedes se preguntarán quizás qué es lo que hay que entender por “zonas de luz” o por “zonas de sombra”, en relación con el tema que nos ocupa. Pues bien, aplicando la analogía, deberíamos hablar de posiciones planetarias, tal como lo hacen los astrólogos, y de los efectos que ellas determinan en relación con el planeta y con los seres humanos, es decir, en términos de cuadraturas, de trígonos, de sextiles, etc., posiciones éstas que tienen que ver con las formas geométricas que adoptan entre sí los cuerpos celestes y que, al parecer, tienen una total relación con las formas geométricas del aura etérica que constituye el campo magnético de un astro determinado.

Siempre hallaremos en la raíz de los movimientos celestes y de sus correspondientes tránsitos estelares, la actividad de una ley única de carácter absolutamente cósmico, la GRAVEDAD, y en el interior de su campo gravitatorio una Energía interna de tipo netamente “agravitatorio” que trata constantemente de liberarse, de proyectarse hacia el Cosmos espiritual y místico de donde realmente procede. Lo que trata de realizar el investigador esotérico es equilibrar dentro de sí ambos impulsos y dentro de tal equilibrio hallar la paz y el establecimiento de un verdadero ritmo de la acción.

Las determinantes de la acción universal afectando el minúsculo punto de vista presente en la Eternidad que llamamos hombre, tienen un carácter portentosamente místico y no son fácilmente reconocibles dado el atraso en que se mueve todavía la Ciencia Astrológica actual en relación con los profundos conocimientos que los antiguos sacerdotes Mayas, Egipcios y Caldeos poseían de la “Ciencia de los Cielos”, los cuales podían y sabían leer en los elevados firmamentos las posibilidades cíclicas de redención que podían convertir al ser humano en un verdadero Dios en manifestación física, de la misma manera que los verdaderos Alquimistas del pasado sabían cómo aprovechar las circunstancias cíclicas ambientales y el poder operante de ciertos definidos astros para transmutar los metales viles en oro puro.

Fue posible así añadir un dato positivo y afirmativo a la Ley del Karma que gravita sobre la humanidad desde el principio mismo de los tiempos, en el sentido de que “…los Astros inclinan, pero no obligan”, liberando la mente del hombre inteligente del estigma del “pecado original” y de la ciega sumisión a los datos históricos y religiosos suministrados por la tradición, condicionantes de los estados psicológicos del dolor, de la angustia, de la incertidumbre y del miedo…

Para comprender las Oportunidades cíclicas que originan el fenómeno de liberación o redención del alma humana, habríamos de reorientar todo el proceso científico actualmente enfocados en el movimiento particular y en la masa gravitatoria de los cuerpos, así como en el de las formas geométricas que adoptan en el espacio, hacia aquellas sutilísimas zonas “interespaciales” o “intermoleculares” donde el equilibrio y la armonía reinantes son como una ofrenda de los Dioses cósmicos para todos los hijos de los hombres que realicen el esfuerzo exigido y cuyas almas realmente anhelantes decidan solemnemente alcanzar la Liberación.

Bien, de acuerdo con lo que vamos exponiendo, será lógico comprender que el hombre superior deberá poseer una mente muy aguda y tremendamente despierta para poder intuir “los signos de los Nuevos Tiempos” y hacerse eco de las infinitas resonancias cósmicas dentro de su corazón ya que el Bien cósmico queda localizado dentro de este santuario del amor universal, en tanto que la mente supremamente expectante da una clara noción del Mal que debe ser evitado. Siendo así, vemos que los aspectos siderales, tanto de luz como de sombra, pueden ser fácilmente registrados y reconocidos. Ahí se halla también la explicación, para las mentes apercibidas, del axioma esotérico, anteriormente aludido, de “Los Astros inclinan, pero no obligan”.

Parece ser, pues, que la obra de KRISHNA, el Espíritu humano, se realiza preferentemente en aquellas zonas libres de tiempo y de masa gravitatoria que yo denomino “espacios intermoleculares”. De aquellos desconocidos centros de luz y de armonía se proyectan cada vez más frecuentemente sobre el ser humano, unas energías mucho más sutiles y dinámicas que las que hasta aquí han podido detectar los científicos y los psicólogos. Bien mirado, la Psicología actual, pese a sus tremendos avances en el estudio de la constitución psíquica del ser humano, no ha logrado penetrar todavía en aquellos sagrados retiros dentro del ser individual de donde emanan luz, paz y serenidad perfectas. Queda todavía un largo camino a recorrer antes de que la Psicología moderna se introduzca en aquellas zonas supraconscientes, como antaño lo hizo por las áreas más objetivas y con más poder gravitatorio que llaman subconsciencia y en donde al parecer se halla la raíz del karma humano.

El estadio objetivo de las zonas supraconscientes de la conciencia pertenecen a las Razas del futuro y podemos asegurar que es muy reducido el número de las selectas personalidades dentro de la gran familia humana, que lograron acceder a estas zonas misteriosas de luz dentro de su propio ser y descubrir allí que KRISHNA y ARJUNA, lo trascendente y lo inmanente del hombre, eran la misma cosa. El espacio y el tiempo dejan realmente de actuar dentro del corazón humano cuando se ha penetrado en estas zonas de elevada frecuencia vibratoria cósmica en donde los efectos de la Gravedad han dejado prácticamente de existir. El poder gravitatorio que condicionaba el proceso kármico dejó de actuar así sobre el Yo. Introducido éste en el espacio “intermolecular” de su propia vida en donde la luz y las sombras se hallan en un perfecto estado de equilibrio, asciende hacia las alturas de su propio ser y sabe entonces por la experiencia y no por los simples estudios y razonamientos que realmente “se puede triunfar de las estrellas” y de regir a voluntad su propio destino kármico…

Pregunta: Resulta sorprendente y al propio tiempo apasionante esta idea del karma tal como usted la ha presentado. Pero. .., ¿cómo actuar en nuestra vida para llegar a tales conclusiones acerca del simbolismo de KRISHNA y ARJUNA, o del Creador aparte de su Obra, tal como se expresa precisamente en el BAGAVAD GITA?

Respuesta: A mi entender el proceso es muy fácil de comprender, aunque muy difícil de ponerse en práctica, por cuanto ha de existir previamente una base de perfecto desapego en orden a los valores temporales, habida cuenta que son estos los que crean y perpetúan el karma. Bastará considerar al efecto el sentido de “mi” o de pertenencia, que aplicamos a todas las cosas que nos rodean y tendremos una idea muy gráfica de cómo hay que actuar en la vida para liberamos del peso agobiante de un aciago destino. Nuestra vida se halla en un estado de permanente tensión debido precisamente al increíble número de posesiones o pertenencias que van acumulándose en el interior del yo personal y que cristalizan en forma de karma. Me pregunta usted cómo hay que actuar para poder contemplar nuestra obra y sus consecuencias aparte de nosotros mismos. Pues bien, es dejando de acumular en el tiempo, olvidándonos completamente de nosotros mismos en la acción personal y social siendo consecuentes del proceso kármico que vamos generando, que iremos perdiendo progresivamente el peso de las seguridades que tan ardientemente anhela nuestro corazón y con él nuestra vida entera. Tengamos en cuenta al respecto que el paso que va del “mí” al “YO”, es decir, de ARJUNA a KRISHNA, es largo y fatigoso y que habrá que prescindir desde un buen momento del placer de los resultados espectaculares y del amor por el fruto de nuestras acciones. Observemos que la obra de KRISHNA en el corazón de ARJUNA, cuando éste se deja voluntaria y conscientemente “modelar” es lenta, callada, silenciosa y humilde. Es la Obra universal del Creador, el Cual, “…después de llenar el Universo con un pequeño fragmento de Sí Mismo, EL persiste… “, aparte por completo del resultado de Su cósmica Acción.

Pregunta: Me ha interesado muy particularmente cuanto ha dicho usted en relación con la Astrología Pero, ¿ cree usted realmente que el individuo puede liberarse de su destino sólo con proponérselo y romper así la cadena que lo ata inexorablemente al destino de los demás seres humanos con los cuales viene vinculado por efecto del karma?

Respuesta: Liberarse del personal destino no implica en manera alguna quebrantar los lazos de espiritual solidaridad que nos ligan a los demás seres, sino simplemente desligar nuestra conciencia de los hechos conforme estos se van produciendo en el incesante devenir de la vida. Es mirando el proceso “desde dentro y hacia arriba” y no “desde abajo y hacia afuera” que debe ser resuelta la incógnita de la acción. La idea de KRISHNA y ARJUNA está implícita en ambas actividades de la conciencia, la que se realiza en el nivel espiritual y la que se verifica en el nivel de las actividades físicas mediante la acción del Karma. KRISHNA contempla Su obra aparte de Sí mismo, tal como podemos apreciar en el BAGAVAD GITA, lo cual no quiere significar que se desentiende de su creación, o de ARJUNA, sino simplemente que la está observando desapasionadamente, con infinito desapego.

Con respecto a ARJUNA, pasa exactamente lo contrario; tan embebido se halla en su obra que ha perdido de vista el sentido de su infinita trascendencia y ha devenido material o sustancial, es decir, kármico. Por lo tanto, la idea de liberación del destino a la que usted se refiere, debe realizarse pensando más en KRISHNA que en ARJUNA, más en la Divinidad que en el Cesar. Tal como decía Cristo: “Hay que vivir en el mundo sin ser el mundo”. ¿Existe una frase mística que exprese tan gráficamente lo que debe hacer el individuo dentro de su corazón para liberarse de su destino kármico, de este destino que lo encadena irremisiblemente a un mundo irreal y caleidoscópico de sombras en movimiento?

Usted ha mencionado la Astrología.. . Pero, ¿qué sabemos realmente de esta Ciencia en lo que hace referencia a las almas fuertes, sinceras y audaces que adoptaron como divisa de su vida y como propósito de su existencia la Liberación? Tal como enseñaron los perfectos Astrólogos de Caldea, de Egipto, de la Atlántida… “Los Astros inclinan, pero no obligan”, poniendo en manos de los hombres inteligentes y de buena voluntad de todas las acciones el instrumento de liberación adecuado. Así nació evidentemente la casta de los Iniciados en la Ciencia del Desapego y de la verdadera Maestría en el Arte supremo de vivir, profundamente integrados dentro de las indescriptibles Leyes de la Necesidad Cósmica que creó el Destino perfecto de los Dioses y el de los propios seres humanos.

Pregunta: ¿Hay pues dos destinos a cumplir, el de Arjuna, el pequeño yo, y el de KRISHNA, que representa la vida espiritual del alma?

Respuesta: Un solo y único destino guía toda la Creación. KRISHNA, el Creador, envía constantemente a su reflejo ARJUNA, a cumplir el propósito permanente de Redención de la Vida de acuerdo con las sagradas Leyes de la Necesidad Cósmica. Así, ARJUNA, obra de KRISHNA, dotado de alma y de comprensión espiritual, pero ligado a las cosas temporales por efecto de aquella misma necesidad cósmica de expresión, reencarna cíclicamente para cumplir los propósitos de creación de KRISHNA. La parte de KRISHNA dotado de gravedad, de densidad y de peso kármico, o sea, ARJUNA, es la que se manifiesta en espacio y tiempo, es aquella parte de Sí mismo que va creando y al propio tiempo extinguiendo karma a través de las edades. Sin embargo, el propósito esencial de ambos aspectos del poder creador: KRISHNA y ARJUNA, es cumplimentar la Voluntad infinita de aquel supremo Logos cósmico (en el caso de nuestro planeta, el Logos solar)

que es causa de la Vida y que utiliza la obra de KRISHNA en el Espacio y la de ARJUNA en el tiempo para atender las leyes infinitas de la Necesidad Cósmica de Expresión a la que se sujetan todos los Logos creadores, sea cual sea su evolución dentro del Cosmos Absoluto. Quizás nos preguntemos todos el por qué del misterioso proceso de la incesante Creación. Podríamos decir únicamente, de acuerdo con la analogía, que nos es dado comprender la obra conjunta de KRISHNA y ARJUNA como el símbolo de las relaciones entre la Personalidad del hombre y su Alma superior, o las de Cristo con respecto al Maestro Jesús o las del Logos planetario en relación con SANAT KUMARA. Pero, no podemos introducimos todavía en el indescriptible Misterio de la Ley Cósmica de la Necesidad que está más allá y muy infinitamente por encima de lo que puede comprender nuestro humano entendimiento…

Pregunta: ¿Hay alguna fórmula concreta de resolución en nuestra vida para poder expresar el poder espiritual de KRISHNA?

Respuesta: Tal fórmula, caso de que existiese, debería estar condicionada por el grado de evolución de cada uno de nosotros. El fragmento de vida consciente, que es ARJUNA, debe lógicamente crecer hasta alcanzar la estatura espiritual de KRISHNA, o de CRISTO, si prefiere usted esta exaltada Entidad divina como guía de sus propósitos de redención solar. La tarea incesante de la evolución dentro de la humanidad ha creado a través del tiempo los sistemas de entrenamiento espiritual o de perfeccionamiento místico conocidos como el Yoga, o Ciencia de Unión con la Divinidad, o las disciplinas de carácter interno a que se sujetan muchos seres humanos para lograr la perfección de sus vidas psicológicas. Si llama usted “fórmulas concretas” a estos Yogas o a estas disciplinas, solamente tendrá que elegir la que le parezca más conveniente.

Pero ya, en alguna de nuestras conversaciones pasadas dijimos que la mejor fórmula espiritual de redención o de perfección, o sea, la que hace referencia al trabajo místico de ARJUNA dentro del propio corazón en su incesante búsqueda del aspecto superior de KRISHNA, es dejarse guiar única y exclusivamente por el propio KRISHNA, Quien sabe, mejor que nosotros cuál es el sendero que por vía de Evolución, de Rayo o de Temperamento nos corresponde. Pero, hay que decir también, una vez más, que debe vivirse muy atenta, profunda y silenciosamente para que KRISHNA, el Ángel Solar, se fije en nosotros, en el pequeño ARJUNA que sumergido en las aflicciones, dificultades y problemas del karma personal, intenta ascender a las Alturas en un sublime propósito de redención…

Vicente Beltrán Anglada