Conquístate a tí mismo

Para obtener aquello que se llama sabiduría interior tienes que volverte humilde y mirar quién eres —no lo que te dice el espejo, sino quién eres tú— y ver lo que está dentro de ti, el sublime Dios individual. Y tienes que dejar de tener prisionero al Yo. Todos vosotros lo hacéis, con excepción de una entidad en este salón, una entidad. ¿Sabes lo que es una prisión? Puedo manifestarte un calabozo o dos para que puedas entender lo que la verdad siente cuando está tras las rejas, y las ratas comen a tus pies, y los piojos se mueven en tu cabeza, y los gusanos salen del hedor de tu excremento.

Eres prisionero de ti mismo, así como yo lo fui. Porque aunque el deseo de dominar, de donde yo procedo, estaba ahí, yo no entendía la carne, el pensamiento coagulado y sus necesidades, deseos, ni su conciencia en un plano de existencia más bajo. Yo no sabía qué supondría eso. De modo que terminé en medio de un gran conflicto y en una época grandiosa y terrible en vuestro tiempo, todo pasado, en el cual las cosas tenian que enderezarse en conciencia y dentro del Yo. ¿Sabes cómo encelas tu verdad? No sabes quién eres. Yo fui un lémur hediondo, desalmado. ¿Sabes quién eres tú? ¿Conoces la virtud que está dentro de ti? ¿Sabes qué viniste a hacer aquí? Todas las culpas de tu vida las colocas sobre los hombros de otros, todos lo habéis hecho. Todos los demás son responsables de tu infelicidad. Eso es un gran disparate, pero es también un gran aprendizaje.

Cuando sepas quién eres —en mi vida necesité 63 años para aprenderlo— te mirarás a ti mismo y sabrás, rápidamente, quién ha creado todos los destinos que has vivido por elección propia. Y toda la infelicidad es cuestión de elección propia, así como la felicidad. Pero lo elegiste tú, y nadie más. Cuando tengas la humildad de mirarte a ti mismo, de sentirte, y de preguntarte por qué y luego decir: «Sé por qué», y puedas razonar con el Yo, entonces le habrás quitado las barras de la prisión a la verdad, que es el pájaro que se eleva en un cielo llamado felicidad, virtud, unidad y paz. Durante la última parte de mis 63 años de iluminación, yo dormí bien.

Dormí bien porque era un hombre pacífico. Había llegado a un acuerdo con todas las cosas, había hecho la paz con todas las cosas y aprendí a amar, respetar y admirar a mis mejores adversarios, porque yo constituía su amenaza. Aprendí a amarlos porque aprendí a amar la elegancia llamada Ramtha, en verdad.

Tu vida es vida, tras vida, tras vida. En una vida se pueden vivir un millón de años. ¿Sabes por qué te toma tanto, tantas vidas? Por tu incapacidad de mirar quién eres. Juzgas a otro, y un día, en verdad, decidirás vivir el juicio que has expresado, será por tu propio bien, para que comprendas mejor a otros a través del medio llamado el Yo. Pero en su mayor parte, has aprendido sólo una cosa en cada una de tus vidas. Has sido muy lento para acelerar la sabiduría interior, porque te has negado a mirar quién lo ha creado; te has negado.

Bueno, puedo decir, entidad, que has sido toda entidad concebible que haya sido creada por los genes del hombre y la mujer. Has sido todos los colores, desde lo peor, como un lémur, hasta lo más arrogante, como un atlante. Has sido todo eso, todo. Pero ¿por qué no acelerar en una vida lo que puede proclamarse en un momento, y revelar el Yo en la compasión del alma, mirando quién eres? Y yo empecé a comprender quién era Ramtha. Y decididamente amaba lo que yo era, en verdad, y me sentí muy complacido con la entidad, así que llegué a ser yo. ¿Por qué? Porque estaba en paz con el Dios Desconocido, al que había encontrado a través de mí mismo, y la manera maravillosa, única y poderosa de crear mi destino y conducir a mi pueblo a un entendimiento mayor. Y cuando me perdoné a mí mismo y comprendí por qué, lo que había hecho antes ya no importó, pues ya no me atormentaba. Ya no dolía, ya no me impulsaba a conquistar.

Te he enseñado muy bien. Pero te digo —y la mayoría de vosotros aún no sabéis lo que estoy diciendo— que todo lo que has sido, lo has sido con el fin de obtener entendimiento, amor. Cuando el hombre creó el bien y el mal, la verdad sentenciosa, también creó el temor y la culpa y la incapacidad de progresar en la vida espiritual. Cuando digo espiritual, hablo de toda la vida, no simplemente de algo maravilloso de lo cual hablar en términos filosóficos, o en ciertos días de tu semana, sino todos los días. Entonces te vuelves inhibido y te ahogas en tu propio pesar, te pierdes en tu propio menosprecio y te rechaza tu propio Yo. Te digo que todo lo que has hecho en todas tus vidas está bien. Dios, el Padre, que es la resonancia de esta maravillosa estructura molecular, no te ha juzgado; no conoce el juicio, pues no conoce la perfección, que es una limitación total. Él simplemente es. Es el estado de ser que ama, que es todo por sí mismo. 

Y ese ser es el poder que abarca a todos vosotros que estáis aquí, a todas las gentes en todas partes.

Dios nunca te juzgó, nunca clamó para que fueras un santo o un demonio. Eso lo hiciste tú mismo, de nuevo por no saber quién eras. Si el Padre, en todo lo que él es, ha encontrado mucha bondad en tu maravilloso ser, y has obtenido y todavía tienes vida en este momento que sigue, para vivir, para que rebose el Yo divino, te aseguro, amada entidad, cuando yo te diga que eres Dios, vívelo para que puedas perdonar, y ver y comprender por qué has sido como has sido, en verdad.

De modo que el Dios Desconocido era todas las cosas: el crepúsculo, el pajaro nocturno y su susurro en el arbusto, el ave salvaje en su vuelo matinal de temporada, la risa de los niños y la magia de los amantes, el color rubí del vino y la dulzura de la miel. Es todas las cosas; todas las cosas que son perpetuas. Yo conocí al Dios Desconocido en todos estos endimientos. No hubo un maestro que me enseñara esto. El Ram, el maestro, el conquistador, estaba dentro de mí para comprender; fue la necesidad de comprender. De modo que me dejaron con mi herida profunda para que me curara, me sentara, reflexionara y pensara. Lo único que tenía era a mí mismo, en verdad, solo, sentado sobre una gran roca, no en una silla maravillosa como ésta. En medio de eso, razoné sobre el perdón antes de que existiera tal palabra. Y razoné sobre el Yo antes de que hubiera tal identidad. Y razoné sobre Dios y el Yo como uno, para resolver el misterio.

Lo que hice en mi vida te lo he enseñado elocuentemente, y lo he manifestado valientemente en tu vida para que tuvieras la oportunidad de mostrar el mismo deseo de ser humilde para ver quién eres. Y para todos aquellos de vosotros que todavía cierran los ojos, yo no puedo enseñarle a la única imposibilidad que pueda existir: una mente cerrada. Ellos ni oyen ni perciben, porque pone en peligro su verdad encerrada que les proporciona seguridad. Tú, ¿cómo te conoces a ti mismo? Como la paloma que está en la prisión. Perdónate a ti mismo. El Padre siempre te ha perdonado; ha comprendido.

Contempla quién eres; contémplalo. Contempla tu ira; ¿por qué estás furioso? Contempla tus celos; ¿por qué eres celoso? Contempla tu envidia; ¿por qué eres envidioso? Contempla tus inseguridades y entiende por qué. Contempla tus juicios; ¿por qué juzgas? Contempla tu crueldad; ¿por qué no eres compasivo? Y contempla tu risa; ¿dónde está? Reflexiona sobre todo esto que te he contado. No tienes la paciencia para aguantar 63 años, puesto que eres muy veloz. La impaciencia es desdeñosa. Ahora la necesitas totalmente.

Pero en mi vida, esa fue mi vida. Y eso me hizo ser quien soy para ti en esta hora, y ha conservado la personalidad del Yo llamado Ramtha el Grande, para que el conocimiento infinito de Dios pudiera salir desde este recipiente establecido y enseñarte en términos familiares.

Si quieres ser como yo soy, piensa como yo pienso. Y hazlo aplicable a todas tus costumbres y ceremonias, no importa cuáles sean, pero hazlo.

RAMTHA

Extracto de GUÍA DEL INICIADO PARA CREAR LA REALIDAD

Ramtha ~ La servidora de la Conciencia. La Energía.

MENSAJEROS

Los estudiantes avanzados están murmurando entre ellos que estás recibiendo un montón de información. 

Así es. Y he pasado por alto muchos detalles que son muy útiles para tu futuro aprendizaje, pero me gusta hacer eso. Al entregar esta filosofía, te envío «mensajeros» para que te ayuden a manifestarla y la veas como una verdad. Que así sea. Ahora, ¿qué es un mensajero? Una entidad que te trae el correo es un mensajero; una entidad que te llama por teléfono es un mensajero; alguien que interactua contigo o da origen a una situación cuyo resultado produce una filosofía que se puede experimentar como verdad. Ahora, te voy a enviar muchos mensajeros. La única razón por la que te estoy dando lo que hoy, te doy es porque este año en tu tiempo acabará en descubrimientos fabulosos. Y cuando ellos lleguen, recordarás haber estado en esta audiencia y escuchado estas palabras. Y me atrevo a decir que buscarás tus notas y lápices y encontrarás una persona a quien dibujarle estas ilustraciones, las líneasde tiempo, etc.

– LA ENERGÍA: UNA ONDA Y UNA PARTÍCULA

Ahora dejaremos esto por un momento y vamos a hablar sobre la energía. ¿Cuántos habéis oído que la energía está relacionada con el aspecto de la serpiente? Levantad la mano. ¿Cuántos habéis oído que la energía está relacionada con el conocimiento? Es lo que representa la serpiente. Levantad la mano. Que así sea. Se llama así puesto que a eso se asemeja una onda de energía. Ahora, la energía no simplemente empieza y luego termina. Empieza con un pensamiento y termina con un pensamiento. Dos niveles de conciencia contienen energía. Ahora, la energía se mueve de este modo: ondula. El nivel de conciencia que se proyecte a la experiencia nos dice qué tipo de energía debemos esperar. Si tenemos una inteligencia muy avanzada, un nivel de conciencia elevado, entonces lo que sentirás provenir de ahí serán estallidos de ese tipo de energía. 

Es más, las entidades que poseen la habilidad de manifestar sus pensamientos tienen este tipo de energía que irradia desde ellas. En entidades que son lentas y perezosas, que definitivamente están en este primer nivel de la línea de tiempo, a quienes la vida no les interesa mucho, su energía será larga, ondulada, precedida y terminada por pensamientos y conclusiones.

¿Qué significa esto, estas líneas de onda? Cuando dices que alguien posee una energía maravillosa, ¿qué es lo que quieres decir? ¿O qué quieres decir cuando dices: «Siento una energía negativa en esa persona»?

¿Alguna vez en tu vida has hecho esas declaraciones? Levanta la mano. Ahora, eso significa que esa energía es virgen; es una onda portadora de pensamiento; es pensamiento en movimiento. Así que si alguien tiene una energía perjudicial, lo sientes porque se trata de la conciencia de persona que fluye por su cerebro y sale en forma de mente. Y esa mente se desplaza por este campo. Y cuando tú la recoges aquí atrás en tu cerebro (cerebelo inferior), tu cerebro descifra esa energía y la convierte en campos de pensamiento colectivo. En otras palabras, la sopesa: ¿es bueno o es malo? ¿Bueno o malo? La energía no es ni buena ni mala, ni positiva ni negativa, es ambas cosas. Y a la luz de toda la eternidad no hay nada bueno ni malo. Pero para que seas creador y Dios —como dije que lo eras— entonces debe haber algo dentro de ti que haga resonar la divinidad.

En otras palabras, debe haber algo más que la digestión que equivalga a tu naturaleza divina. ¿Qué es?

Hay un término sumamente mal empleado, y se llama lo que está escondido. Lo que está escondido es conocimiento sagrado. Pero ¿cuál es ese conocimiento sagrado? Es que mientras no dejes al descubierto lo que está escondido, nunca recibirás el conocimiento sagrado. Pero a manera de comentario filosófico, diríamos que aquello que está escondido significa, sencillamente, que dentro de cada onda de energía hay un campo portador de mente, y que esa energía es tanto partícula como onda y que comienza con una idea o pensamiento. Cuando se libera, es movida hacia un campo y concluye como realidad.

Entonces observa el espacio que hay entre tú y tu compañero. Date la vuelta y mide el espacio que hay entre vosotros dos. ¿Qué existe en ese espacio? ¿Puedes sentir la energía de tu compañero? ¿Está vivo o muerto? ¿Qué es lo que no logras ver? Ahora el espacio entre tú y yo. ¿Qué podemos decir sobre él? Ese espacio se llama aquello que está escondido. Es lo invisible. Y lo invisible sencillamente dice que esta atmósfera a tu alrededor es un campo energético dentro del cual hay potenciales y energía, y que se ve como esto.

Toca a tu compañero en el hombro. El espacio requerido para tocar el nombro de tu compañero es toda la distancia que se necesita para regresar al séptimo nivel. Todo aquello que desees en la vida —una fortuna fabulosa, juventud radiante, salud, longevidad—, la energía que hace falta para producir todo eso en tu vida requiere menos campo que el que se necesita para tocar el hombro de tu compañero. Entonces hazlo de nuevo y contempla eso; eso que está escondido. Ahora, la atmósfera en el tiempo lineal -la atmósfera de este salón, aquellos campos que conforman los elementos de la Tierra, el sistema solar y la galaxia— están todos compuestos del mismo campo energético en etapas evolutivas diferentes. Pero es el mismo campo en distintas etapas. Este lugar aquí abajo (primer plano), justo donde tú estás, contiene todo esto (los siete niveles de la realidad).

– EL OBSERVADOR COLAPSA LOS CAMPOS DE ENERGÍA

Ahora, ¿qué hay de divino en ti? Lo que hay de divino dentro de ti es Conciencia y Energía que se congela a través de los mecanismos de un cerebro humano. ¿Por qué es eso importante? Porque si estás rodeado de esto —y debes estar rodeado de esto que se enrolla o se desenrolla o se comprime; está por todos lados—, ¿entonces qué es lo que afecta este campo? El pensamiento. Se llama el Observador. ¿Y dónde está el Observador? Está dentro de tu cabeza.

Si tienes el poder de crear la realidad significa que tienes el poder de afectar este campo de aquí (las bandas que rodean el cuerpo). ¿Y qué hay en este campo? Todo esto (los siete niveles) en diferentes etapas hasta regresar aquí (Punto Cero). ¿Cómo puedes tú afectar dicho campo? Si tú eres esta entidad (el Observador) y tienes un pensamiento aquí (lóbulo frontal), entonces estás afectando el campo que te rodea. 

¿Cómo lo haces? Toda la materia, toda la masa —aquello sobre lo que estás sentado, lo que llevas puesto, la composición de tu cuerpo— todo está hecho de partículas subatómicas. ¿Has oído hablar de los átomos? ¿No te parece interesante que los términos átomo y Adán se pronuncien de un modo similar en inglés; el primer hombre, la primera partícula? ¿Cómo es un átomo? Tiene un núcleo, ¿correcto? No te duermas. ¿De qué está compuesto el núcleo? De protones. ¿Qué más? ¿Qué hay dentro de un proton? Un quark. ¿De dónde vinieron ellos? Aquí mismo (sexto plano) es el campo de los quark. Y aquí (quinto plano) está el campo de los protones.

Más abajo (cuarto plano) está el cierre del núcleo, y en todo esto de aquí abajo (primero, segundo y tercer planoss) está la acción de la materia y la antimateria, los llamados electrones y positrones. Entonces lo que un átomo es, es la disponibilidad de potencial.

Si desenrollas un átomo a nivel de su núcleo, obtendrás una bomba atómica. ¿Cuántos de vosotros conocéis el poder de la bomba atómica? ¿No es interesante que la energía procede de aquello que está escondido? Mientras más pequeña la partícula, más poderosa es la energía. ¿Se te ha ocurrido alguna vez, principiante, de dónde vino esa energía? Quizás la energía que se despliega al dividir el núcleo está fraccionando, en realidad, esta energía embobinada que ha sido comprimida al disminuir la velocidad del tiempo. ¿Te parece lógico? ¿Es una buena filosofía? Porque si lo divides, la energía que obtienes es aquella que es común a esos niveles. Y eso es lo que es un átomo. No es más que aquello que está escondido: siete niveles de realidad en una partícula.

Ahora, ¿qué afecta al átomo? Si toda masa está compuesta de átomos, ¿cómo llegó hasta aquí? Un átomo no es más que atmósferas de otros planos coaguladas y cerradas. ¿Son sensibles? Bueno, si tenemos un núcleo y su capa exterior con electrones y positrones que giran a su alrededor, eso quiere decir que cada electrón que se mueve alrededor de este átomo, lo hace porque nosotros le permitimos que lo haga. ¿Y cómo lo permitimos nosotros? Lo damos por hecho. En otras palabras, tú eres el Observador. Si te enfocaras en esta partícula en especial, este átomo, si te enfocaras en sus electrones, podrías invertir la rotación de los electrones de este átomo. ¿Por qué puedes hacer eso? Porque es tu naturaleza divina. Si se supone que debes evolucionar y hacer conocido lo desconocido ¿cuál es la facultad en ti que es responsable de esa misión? Es la conciencia enfocada. Cuando tienes un pensamiento, si te enfocaras en este átomo y le agregaras o le quitaras electrones, podrías cambiar la esencia de su energía.

¿Por qué? El campo que existe entre tú y yo, no lo ves; y como no lo ves, hace esto. Está en movimiento, impulso. En el instante en que dejas de mirar la atmósfera entre tú y yo, comienzas a ver lucecitas. ¿Cuántos de vosotros las habéis visto? Alguien te dijo que sólo era un problema en tu globo ocular. No es nada de eso.

Esas lucecitas son, de hecho, ondas energéticas que se colapsan en una partícula con una luz orbital, que se llama electrón. En el momento en que dejas de enfocarte en el campo invisible, las luces desaparecen. 

Entonces lo único que ves es lo que observas a una distancia cercana, o sea, tú a mí y yo a ti. Mientras ignores este campo, él permanece inerte, o sea, que no lo activas, y permanece quieto. En el momento en el que te enfoques en lo que está escondido, le quitas el velo.

Ahora, Conciencia y Energía crean la naturaleza de la realidad. Cualquier objeto sólido se hace sólido por medio de su creador. Y el creador de dicho objeto acepta que sea sólido, de modo que permanece sólido. Pero la verdad es que esta noche cuando vayas a la cama, tu recámara desaparecerá o se difuminará, y la luz de tu refrigerador se apagará lentamente, porque en el momento en que te dispones a dormir, ya no estás observando la recámara. Y en el momento en el que ya no la observas, se difumina. ¿Estás de acuerdo? Así es.

Entonces, ¿cómo es posible que al levantar un poco un párpado, eches un vistazo a la recámara y veas todo como se supone que debe estar. ¿Quién determina que es así como va a estar? ¿Dices que eres tú? Esta en lo correcto. Pero ¿y si despertaras una mañana y vieras que estás en el vigésimo tercer universo? ¿Que pasaría con tu recámara? Bueno, depende. Verás, esto es una trampa, porque si te despertaras pensando que es en el vigésimo tercer universo y lo supieras de forma absoluta, estarías allí. Sería muy claro. En el momento en que te preguntaras: «¿Qué pasó con mi recámara?», te despertarías. ¿Comprendes? Ahora, eres tan poderoso que cualquier cosa que coloques en tu lóbulo frontal, ya sea basura o divinidad, afecta la energía.

Cualquier cosa que pienses está o liberando energía de su pasado o colapsándola en su futuro. Así que ahora quiero que hagas esto con tus brazos.5 Esto es energía. Vamos… Cuando permitimos que exista, se mueve de esta manera.6 ¿Qué sucede cuando nos enfocamos en ella? Se transforma en materia. ¿Qué sucede cuando nos olvidamos de ella? Hora de divertirse. Así es como funciona. Ahora, en el primer plano tienes una fabulosa atmósfera llena de potenciales, pero lo que sucede, y la razón por la cual la gente permanece en las mismas líneas de tiempo encarnación tras encarnación tras encarnación, es que han destinado su poder consciente a las necesidades de su cuerpo. Y una vez que lo hacen, nacen en un cuerpo que está genéticamente predispuesto a ser de determinado modo, y entonces dejan que el cuerpo crezca a su manera. El cuerpo está en piloto automático genético. ¿Me sigues?

Ahora, mientras el cuerpo está en piloto automático, todo en tu vida está establecido. No hay nada que entre ni nada que salga de ella; todo está fijo. Y así, día tras día, dejas que tu cuerpo cree la realidad. Ahora, ¿qué sabe tu cuerpo acerca de crear la realidad? Lo único que sabe es sobrevivir, y que para eso necesita comer, dormir y orinar. Necesita limpiar sus desperdicios y, después de un descanso, rejuvenece. Eso es lo que sabe; se llama supervivencia. La mayoría de la gente, aunque muy bien instruida, nunca va más allá del nivel de supervivencia en sus vidas. Nunca se introducen en el espacio libre de la creatividad, así que la magia nunca les sucede. Si el cuerpo y el cerebro están operando una vida basada en el día a día ¿qué va a traer entonces el mañana? Sabes lo que el mañana traerá porque has vivido millones de mañanas, de modo que tu mañana es simplemente tu pasado. 

La energía se mueve en ondulaciones, como una serpiente. Ramtha demuestra este moviento con su brazo y con la palma de su mano abierta. Cuando la onda de energía se colapsa en una partícula, el movimiento ondulante se detiene, y la mano se cierra en un puño, el cual representa la partícula.

Si vas a la escuela y aprendes todo ese conocimiento, será sólo teoría memorizada, y la única razón por la que aprendes eso es para poder ganarte la vida y así alimentar tu cuerpo. ¿Comprendes?

Ahora, si te sientes atraído hacia otra persona magnéticamente, puede que nunca antes te hayas sentido atraído por este espíritu, pero te atrae este tipo de cuerpo. ¿Y por qué? Porque el tipo de cuerpo es igual al tipo de cuerpo que tú posees y lo complementa. Esto supone una resonancia magnética. De modo que tienes relaciones, copulas y engendras hijos. ¿Qué clase de hijos vas a tener? Tendrás hijos que serán un poco mejores que tú, pero ¿nacerán con la habilidad para crear intuitivamente? ¿O necesitarán que se los eduque para crear? Entonces, ¿cuántas existencias como ésta crees que has vivido, en las que dejaste que tu cuerpo dictara tu vida? Infinitas.

¿Por qué es tan importante la magia? Porque la magia nunca les sucede abiertamente a aquellos que llevan una vida gobernada por su genética. ¿Por qué? Porque es el Observador dentro de nosotros, el Espíritu dentro de nosotros, el que tiene el poder de revelar lo desconocido; no es el cuerpo. Pero si somos débiles y vivimos solamente para el yo material, nunca desarrollaremos el enfoque necesario para quitarle el velo a la distancia entre tú y yo y convertirla en una realidad.

¿Quieres escapar, entonces, de esta vida? ¿Te parece muy horrible? Es una bendición, porque no importa si mueres esta noche, vas a nacer otra vez en esta existencia. ¿Y a qué clase de padres regresarás? A aquellos que sean iguales al nivel de aceptación que tienes ahora. De modo que vas a nacer otra vez. Este cuerpo y este cerebro perecerán, y toda su memoria cognitiva se irá con ellos. Entonces estarás en un cuerpo totalmente nuevo que tendrás que volver a desarrollar y de cuya programación genética no estás muy seguro.

Así que no vas a recordar esta vida. Y piensas que es malo y quieres salir de esta vida, pero sólo vas a saltar a otro fuego. ¿Sabes cuantas veces lo has estado haciendo? Durante eones. Digamos, con seguridad que durante 40.000 años has estado en un progreso estático. ¿Quién es responsable, entonces, de toda esta tecnología? Unas pocas personas . ¿ Y por qué produjeron dicha tecnología? Porque esos seres poseían una habilidad que tú vas a aprender—recibirás la inspiración—y vas a desarrollar. Se trata de la capacidad de imaginación para tomar el conocimiento y colocarlo en componentes de creatividad llena de pensamiento y luego estar en posesión de ese pensamiento. Si estás en posesión de una imaginación así durante un buen periodo de tiempo, y la aceptas, entonces ese pensamiento afectará el campo; lo que era se disolverá y pasará a un estado líquido. La imaginación volverá a afectar este estado de modo que se coagulará, no como lo que solía ser, sino lo que será.

La gente espiritual es aquella que ha liderado los descubrimientos. La gente espiritual fueron los filósofos de la antigüedad que te han dado a ti y a tus generaciones los fundamentos de una filosofía que siempre habla sobre lo que está escondido dentro del individuo. Y en cada civilización sólo ha habido unos pocos que han brillado y han causado impacto en la totalidad de la cultura. Pero tú no fuiste el responsable del microchip, ni de la física que lo creó. No fuiste el creador de la descomposición del núcleo del átomo. Tampoco fuiste la entidad que creó los usos telepáticos en forma de teléfono. No creaste las microondas, ni la televisión, ni los autos. No tejiste el tapete sobre el cual estás sentado. ¿Entonces qué hiciste? Trabajaste para ellos. Ahora, cuando despertamos conscientemente, llega un momento en el que sabemos. Yo tuve mi momento, y tú tendrás el tuyo. En ese momento, de repente, nos separamos de nuestra ignorancia y nos elevamos a una bruma de libertad que se llama saber interior. 

En el momento en que sepas que tu pensamiento enfocado afecta la vida, cuando realmente lo sepas, ese es el momento en el que empezarás a ocuparte de disciplinar tu manera de pensar; pues si dejas que esto te domine, te destruirá. Si el espíritu despierta en ello, te liberará. El gozo no tiene nada que ver con lo físico. El gozo consiste en ser el amo de lo físico, no su esclavo. 

De modo que si tú has creado cada cosa en tu vida, entonces eres el responsable de todo lo que has hecho.

Eres responsable de tus éxitos y fracasos, y fuiste tú quien decidió si era un éxito o un fracaso. Si tú eres la persona responsable de tu felicidad o depresión, fuiste tú quien escogió sentir de esa manera. Fue así de sencillo y siempre lo ha sido.

En el momento en el que sabes que tu mente puede cambiar esto y acelerarlo —cuando sabes eso—, en ese momento tu vida cambia. ¿Y cómo cambia? Dices: «Ahora sé que el poder estaba dentro de mí. Todo lo que pienso, lo manifiesto. Mi realidad es sólo equivalente a mi pensamiento desbocado, pero qué pasaría si me sentara quieto un momento y me preguntara: ¿qué es lo que quiero de esta vida? ¿Qué es lo que nunca he sabido? ¿Qué es lo que nunca he experimentado? Si uso menos de la décima parte de mi cerebro, ¿qué debo hacer para activar el resto? ¿Y qué amplio potencial poseería si en verdad pudiera hacerlo?»

Ahora escribe una lista. ¿Qué quisieras hacer? Si tu vida se pudiera prolongar y pudieras cambiar todo de acuerdo con lo que estás pensando y de acuerdo con tu aceptación, ¿cuán diferente serías hoy? Muy, muy diferente, porque en ese momento comprenderías que el cerebro funciona con destellos de imágenes, hologramas, y que cada vez que fulguran, decimos que esto es pensar. Y cada vez que hay un destello, sucede en el lóbulo frontal. Y cada vez que sucede algo así en este punto, está afectando este campo.

¿Qué tal entonces si yo pudiera dibujar un pensamiento y lo pudiera mantener durante un periodo de tiempo intencional? ¿Aplicaría la misma ley al uso intencional del principio del Observador para crear la realidad. En verdad sí. Porque el momento en que lo mantienes con absoluta aceptación, es el momento en el que cambias tu línea de tiempo. Todo empieza a cambiar hacia un flujo. Lo que sueñes aquí, lo que sostengas aquí (lóbulo frontal), cuando te levantes, tu vida comenzará a deshacerse, vas a decir: «Esto no es lo que yo vi». Sí, es lo que viste; porque a medída que todo se desmorona, lo que decimos es que, si pudiéramos desbaratar a las partículas de una mesa, ella desaparecería, y lo que veríamos donde estaba la mesa sería un campo radiante de luz. Eso es cambio, ¿verdad? Entonces, ¿cuán limitada es tu vida? La vida que has llevado en esta línea de tiempo ha estado atascada y continúa reencarnándose. 

¿Qué hay más allá de este lugar? ¿Hay algo más por vivir, algo más por ser, algo más por saber? Sí que lo hay. Pero ¿qué tienes que hacer para estar en esa línea de tiempo? Tienes que disolver el pasado, porque todos los aquí presentes pensáis lo relacionado con el futuro basados en el pasado. ¿Y qué es lo que te mantiene allí? La culpa, la negatividad, el temor y el miedo a cambiar. ¿Qué sucede cuando te enfocas en algo maravilloso en tu vida? Empiezan a desmoronarse muchas cosas en tu vida. ¿Por qué? Porque la energía que las mantiene unidas debe liberarse para que aquello que deseas se pueda reformar.

– SER DIOS ES DAR VIDA

Es suficiente por hoy. Quiero terminar este día diciéndote lo que por tanto tiempo has oído, pero nunca comprendido: Dios es amor. ¿Qué significa eso? Dítelo a ti mismo. ¿Qué significa? Amor es la acción de siempre dar. No es tomar. Dios, esta entidad de aquí (Punto Cero), da y mantiene inmutable el principio de la vida para que ella se pueda explorar. Cuando te ames a ti mismo, no se tratará de un abrazo apasionado, o de consolarte con palabras poéticas. Amor es la acción de dar. Dar. Dios nunca toma, solamente da. A partir de ese momento la vida se expandió; jamás se redujo. Dios es incapaz de juzgar; es incapaz de juzgarte, de odiarte, de condenarte. No existen tales cosas, sólo existe el permitir.

Saber lo que es el amor es abrirse y dar. Es como derribar el embalse y dejar salir el agua que está retenida en la represa; es un dar de conciencia. Cuando aprendas a amarte a ti mismo, aprenderás a amarte de este modo. No te darás objetos, sino libertad. Dejarás de juzgarte en cuanto a si eres un éxito o un fracaso. Dejarás de sentirte culpable sobre el pasado, porque nunca tendrás un futuro mientras estés anclado a la culpa.

Renunciarás a tus enemigos porque, cuando lo hagas, ellos renunciarán ti. Eso es amarte a ti mismo. Se necesita demasiada energía para tener un enemigo y mantenerlo siempre presente en la mente.

Amarse a sí mismo es perdonarse y decirse a uno mismo: «A la luz de toda la eternidad, ¿de qué valió este acto? ¿Lo suficiente como para dejarme rezagado para siempre? ¿O para expandirme de modo que pueda ver más allá de la montaña?» Dios es amor porque te da cada día de tu vida y te apoya con la energía necesaria para crear vida. Y tienes tu tiempo y tu época. Cuando puedas hacer lo mismo contigo, entonces el amor nacerá dentro de ti. No cuentes con el hecho de que la gente te ame; son incapaces de hacerlo. Cuenta contigo para amarte. Y la manera de amarte a ti mismo es darte libertad, paz. Cuando te des eso a ti mismo, procederás a darlo a otros. Dales, dales.

Dale a la gente el espacio para que cometa errores. ¿Y qué? Ellos están al borde de la sabiduría. La virtud no es la abstinencia de la vida; es vivir la vida. Mantente apartado de la gente. “No los busques para cometer un error. Ámalos; permíteles. No esclavices a nadie ni practiques juegos de control. Dales libertad y sé honesto y veraz con ellos. Y la honestidad consiste en: «Te doy lo que yo más anhelo». Perdona a tus padres si no te criaron de la manera apropiada. Nadie sabe cómo criar a nadie de la manera apropiada. Pero celebra el hecho de que tienes vida y que tus padres te la dieron. Da. Da. No tomes. No tomes; da, y en la acción de dar te conviertes en Dios. Cuando eres compasivo, tu Dios es compasivo. Cuando eres misericordioso, tu Dios es misericordioso. ¿Cómo puedes esperar perdonarte a ti mismo y no perdonar a tus enemigos? Solamente cuando te perdonas a ti mismo posees la sabiduría para poner en acción ese poder con relación a otros.

Aquellos que toman son víctimas; y todos han sido tomadores. Piensas que la vida te debe algo, que tus padres te deben algo, que tus amigos te deben algo, que tu amante te debe algo. Nadie te debe nada. Eres tomador, no un dador. Si eres tomador, entonces no encarnas a Dios. Si ere dador, encarnas el poder divino dentro de ti, porque los recursos no tienen fin.

Quiero que esta noche, antes de irte a dormir, tengas un tiempo tranquilidad, y quiero que seas disciplinado al respecto. Quiero que te sientes a pensar en tres cosas que quisieras que te sucedieran en la vida sólo tres cosas. Un sueño; puede ser cualquier cosa. Puede ser un espíritu más glorioso, o puede ser tener una vida lúcida o sueños lúcidos. Puede ser una fortuna fabulosa. Puede ser cualquier cosa, siempre y cuando la aceptes. Ahora, si no aceptas lo que pones por escrito, no te sucederá.

Así que regresa a tu cuarto de sueños y busca algo que hayas perdido a lo largo del camino. La mayoría de vosotros lo perdisteis durante la niñez. Regresa y encuentra algo que desees que te suceda. Pero asegúrate de que esté dentro del rango de tu aceptación. Luego ponló por escrito y haz un dibujo de cada uno de los deseos.

Cuando termines, quiero que te contemples a ti mismo. Y quiero que te enfoques en lo que quieres cambiar en ti mismo. Todo es posible. No hay algo así como una adicción permanente al pasado. Es sólo temporal.

Enfócate en tu carencia, duda, cualquier cosa, tus enfermedades, y luego escríbelas. ¿Qué tres cosas quieres cambiar en tu vida? Escríbelas y haz un dibujo de cada una de ellas. Es todo lo que quiero que hagas.

Y antes de dormir —no veas la televisión— lee, para que te quedes dormido con pensamientos elevados en tu mente. ¿Qué es lo que necesitas leer? Lee sobre la mecánica cuántica, sobre cómo crear la realidad, sobre el concepto de otra vida y quién serás en esa vida. Date alimento para el espíritu; no para el cuerpo, sino para el espíritu. Y vete a dormir con eso en tu cerebro.

Ahora, yo te amo. ¿Y cómo puedo hacerlo? Porque yo te doy, y porque tú eres la razón de que me haya manifestado de esta manera. ¿Y qué es lo que yo amo en ti? Lo que yo fui. Sois dioses olvidados, completamente. Estáis en un estado amnésico en cuanto a vuestra propia divinidad. Muchos de vosotros sois supersticiosos y dogmáticos. Lo que te he enseñado es muy sencillo. Ciertamente es muy complejo si lo entendemos en términos biológicos. Y puede parecer muy enredado y perturbador hablar sobre lo escondido que se manifiesta como energía. Pero todo se aclarará.

Hay mucho que no sabes. Yo jamás defendería mi ignorancia con tanto celo, y ciertamente, nunca pondría barreras de duda para mantener intacta mi ignorancia. Ya te has hecho lo peor que te hayas podido infligir. No hay nada peor que lo que ya has hecho. Y nunca estarás poseído ni serás miembro de un culto, ni serás un seguidor, ni se te va a lavar el cerebro. Ya te ha sucedido eso; eres eso. Nunca retrocederás; solamente avanzarás. Así que mañana vamos a manifestar la realidad, la alegría, y una nueva disciplina. Que así sea.

Saludo al Dios dentro de ti. Ese es el significado de este gesto.(1) Puedes retirarte. Que así sea. Eso es todo.

(1) Ramtha junta sus manos como en una plegaria, las lleva a la altura de su séptimo sello, y se inclina en una reverencia. Con este gesto,Ramtha saluda al Dios interior de cada persona.

RAMTHA

Extracto de GUÍA DEL INICIADO PARA CREAR LA REALIDAD

Creación y Evolución

«Dios, el Padre, es el pensamiento compulsivo y contemplativo llamado vida, una continuidad que nunca puede detenerse, así como tampoco vuestros pensamientos pueden hacerlo. Para que el pensamiento, o la vida, sea una expansión siempre continua hasta el infinito, debe tener una razón para continuar. La razón sois vosotros. Cada uno de vosotros se convirtió en una parte de la mente de Dios, para que a través de vosotros, la vida pudiera continuar extendiéndose hasta el infinito, el cual, de hecho, no tiene medida en el tiempo, porque el infinito existe en este momento, es la continuidad y eternidad del ahora.”

Ramtha

¿Quién puso las luces en los cielos? ¿Quién diseñó el encanto de las flores y la magnificencia de los árboles? ¿Y quién creó el enigma y la maravilla llamada hombre? No fue Dios, la totalidad de la vida. Fuisteis vosotros, los dioses, los maravillosos hijos de un Padre amante de todo, quienes crearon todo lo que existe. Todo. El Padre es la sustancia, la masa de pensamiento de la cual vienen todas las cosas. Pero vosotros, que poseéis la capacidad de pensar y la capacidad de sentir, y la divina esencia del libre albedrío, sois los supremos creadores en la vida.

Dios es, en verdad, la totalidad del pensamiento, la fuente de todo lo que existe. Pero sois vosotros quienes habéis tomado del pensamiento que el Padre es, y habéis creado todo el esplendor y el encanto de la forma creada. A través de vuestro poder creativo y vuestra soberanía de dioses, tenéis la capacidad de aceptar, mantener, y contemplar el pensamiento; y a través de esa inteligencia habéis formado cada cosa que existe.

Imagina por un momento alguna fantasía, una fantasía que sea excitante, emocionante, volátil para tu ser. Ahora siente toda la emoción de esa fantasía. Es así como vuestro universo fue creado, así fue creado el hombre, y así es como se crea cada cosa.

Mis amados maestros, vosotros sois, en verdad, los creadores de toda la vida. Vosotros sois quienes fabricaron las espectaculares estrellas que veis en vuestros cielos. Vosotros sois quienes crearon las realidades de color, diseño, textura y olor. Vosotros sois, en verdad, las magníficas criaturas de un Padre magnífico que es verdaderamente todo lo que existe. No sois los bastardos del universo, sois sus creadores. Sois la suprema inteligencia de Dios expresándose en vuestra propia creación llamada hombre; y toda la vida está ahí, esperando vuestra presencia, vuestro pensamiento, vuestro sentimiento.

Vosotros, mis amados hermanos, sois criaturas eminentes de proporciones divinas, que guardan latente dentro de sus seres la inteligencia y el poder de crear todas las cosas… y ni siquiera lo sabéis. Sois más que criaturas de carne; sois entidades extraordinarias expresándose a través de la forma, para así continuar con las capacidades creativas que existen dentro de vosotros.

Sin vuestros procesos creativos de pensamiento, vuestra soberbia inteligencia, y la profunda emoción dentro de vuestras almas —sin todo lo invisible que existe en vosotros— no seríais nada. Y sin vuestras capacidades creativas la vida tampoco sería nada, porque el pensamiento no podría propagarse para convertirse en los valores de vida o en la eternidad que aún tiene que ser vivida.

Sin vuestros valores creativos, nada sería reconocido por lo que es. ¿Cual sería el sentido de la vida y la belleza de una flor si no hubiera nadie que apreciara su encanto? No tendría significado sin vosotros.

Sin vosotros, este lugar vuestro sería sólo un planeta sin forma revolcándose en los espermas de la creatividad. Sin vosotros, nunca habrían existido las estaciones ni brotado las flores. Y el sol nunca hubiera salido, ni soplado los vientos; pues vosotros creasteis este reino de acuerdo con vuestros propios designios y propósitos, y todas las cosas nacieron gustosamente para glorificar al Dios que yace dentro de todos vosotros.

¿Quién diseñó este magnífico lugar para que habitarais, sino vosotros?

¿No sois acaso las criaturas de suprema inteligencia? Realmente lo sois. Vosotros no evolucionasteis hasta ese punto, siempre lo habéis sido.

Ahora, yo estoy aquí para enseñaros a convertiros en seres ilimitados, pero primero os voy a enseñar lo preciosos que sois y lo mucho que valéis. Para saber que sois seres divinos, para entender la suprema inteligencia y el impresionante poder que poseéis, es importante que entendáis cuál es vuestra herencia. Es importante que entendáis cómo os convertisteis al principio, en chispas de luz de increíble poder, y cómo habéis evolucionado hasta convertiros en el enigma llamado hombre. Así pues, empezaré a explicar.

En vuestro Libro de los Libros dice: «En el principio fue el Verbo y todo estaba en el Verbo». ¡De lo más inexacto! La palabra no era nada sin el pensamiento, pues el pensamiento es la base y el creador de todo lo que es.

En el principio, —en lo que tú llamarías el principio— sólo existía la infinitud del pensamiento; ahora, a la infinitud del pensamiento yo la llamaré Dios, el Padre. Lo que tú llamas Dios es, en un entendimiento más ilimitado, el pensamiento, la causa principal y el fundamento de toda la vida. Todo lo que es, siempre ha sido y siempre será, se deriva del pensamiento, la inteligencia que es la mente de Dios.

Por lo tanto, en el principio existía el espacio infinito del pensamiento. Y Dios siempre habría permanecido como pensamiento sin forma si no se hubiera contemplado a sí mismo, si no hubiera volcado y replegado hacia dentro, hacia sí mismo, el pensamiento que él era. Cuando el Padre contempló el pensamiento que él era, se extendió en una forma única de sí mismo, porque cada vez que se contempla un pensamiento, la acción del razonamiento puro expande el pensamiento; éste se convierte en algo más, se magnifica. De esta manera, el Padre, que nunca antes había extendido su ser, se contempló a sí mismo hasta convertirse en una mayor grandeza.

¿Qué produjo en el Padre el deseo de comprenderse a sí mismo y ampliar su existencia? El amor. La pura esencia, el puro propósito del pensamiento contemplativo, es el amor. Fue el amor de Dios por sí mismo lo que le dio el deseo de contemplarse y convertirse en una forma única y extendida de sí mismo.

A raiz de aquel movimiento del amor nacisteis todos vosotros. Porque cuando Dios se abrazó a sí mismo y se amó hasta una mayor grandeza, todos vosotros os convertisteis en aquello en lo que Dios se había extendido. Cada uno de vosotros se convirtió, en aquel mismo momento maravilloso, en una parte ilustre del primer pensamiento contemplado y extendido.

Siendo la primera unidad engendrada por Dios Padre, cada uno de vosotros se convirtió en un dios de Dios, en un hijo del Padre, y en una parte de la divina inteligencia, la mente de Dios. Vosotros, los dioses, sois la única creación que viene directamente de Dios. Sois la única creación que siempre será un duplicado exacto de lo que el Padre es, porque sois el Padre en una forma ampliada de sí mismo. Todo lo que el Padre es, él lo es infinitamente en el conjunto de sus amados hijos.

Dios, el Padre, es el pensamiento compulsivo y contemplativo llamado vida, una continuidad que nunca puede detenerse, así como tampoco vuestros pensamientos pueden hacerlo. Para que el pensamiento, o la vida, sea una expansión siempre continua hasta el infinito, debe tener una razón para continuar. La razón sois vosotros. Cada uno de vosotros se convirtió en una parte de la mente de Dios, para que a través de vosotros, la vida pudiera continuar extendiéndose hasta el infinito, el cual, de hecho, no tiene medida en el tiempo, porque el infinito existe en este momento, es la continuidad y eternidad del ahora.

Con el propósito de avanzar, el Padre os dio a cada uno de vosotros la única cosa que siempre existió y siempre existirá: la totalidad del pensamiento, o sea, la totalidad de Dios. A cada uno de vosotros os fue dado, por el Padre y para el Padre, todo lo que vosotros sois: una inteligencia divina y una voluntad creativa y soberana. A través de esa inteligencia y de la voluntad libre, se os dio el poder de tomar el pensamiento que el Padre es y extender lo que sois de acuerdo con vuestros propios procesos de pensamiento contemplativo.

Dios, la mente divina, se extiende continuamente y aumenta a través de cada uno de vosotros. El Padre se convierte instantáneamente en todo aquello en lo que vosotros os convertís al extenderos. Y todo aquello que el Padre llegue a ser—a través de la expansión de todos sus amados hijos— en eso os convertiréis al momento, porque cada hijo es el receptor de todo lo que el Padre es. Así, a través de vuestros propios pensamientos contemplativos siempre podéis ser lo que Dios es: un reino continuo, expansivo, extraordinariamente maravilloso.

En vuestro comienzo, cuando el pensamiento se contempló a sí mismo, se extendió en el principio de pensamiento llamado luz. La luz fue lo primero que se creó, porque siempre que el pensamiento se contempla y se expande, baja a una frecuencia vibratoria que emite luz. La luz es, por lo tanto, la primera forma a la que desciende el pensamiento contemplado y expandido.

Vuestra herencia original se remonta al nacimiento de la luz; pues cada partícula de luz nacida del primer pensamiento contemplado, se convirtió en un individuo, un dios, un hijo. Así, en el momento de la creación, todos os convertisteis en lo que se llama seres de luz.

Todos fueron creados como seres en ese mismo momento. Todas las entidades que han existido o existirán, fueron creadas del pensamiento hasta convertirse en luz cuando Dios se contempló a sí mismo. La luz, que emanaba del espacio de pensamiento, se convirtió en parte adyacente de la mente de Dios, el flujo de todo pensamiento o «río de pensamiento».

La luz en la que os convertisteis cada uno era y es la inteligencia que vosotros sois; es Dios en su forma extendida de luz. Esa luz divina, que es vuestro cuerpo original y permanente, es el espíritu de vuestro ser, o lo que yo llamo el Dios de vuestro ser, porque vuestro espíritu es Dios, la mente de Dios en forma individual. Hasta este día aún poseéis vuestro espíritu original, el Dios-yo original, el cuerpo de luz original en el que os convertisteis en toda vuestra gloria cuando el pensamiento, vuestro amado Padre, se contempló y extendió hasta convertirse en la luz.

Ahora, en vuestros comienzos, cuando el pensamiento, o Dios, pasó a través del espíritu de vuestro ser, se creó una emoción, pero era efímera. Así que vuestra alma se creó a través de vuestra fuerza creativa, para absorber el río de amor que salía de Dios el Padre. Se creó con el propósito de capturar el flujo continuo del río de pensamiento y llevarlo a un estado de quietud -lo que se llama memoria— en forma de emoción.

Tu alma, que vive dentro de tu espíritu, es lo que te permite ser un principio creativo. Porque para crear debes poseer la capacidad de retener la imagen del pensamiento clara y firme en la memoria. De esta manera, puedes templar el pensamiento y expandirlo hasta formar los valores creativos que llamas realidad.

Por ejemplo, para crear una flor nueva y única, tiene que emerger el pensamiento de una flor. El pensamiento de la flor se toma del flujo de pensamiento siempre continuo, que es uno con el espíritu o la luz de tu ser. El pensamiento, entonces, se mantiene claramente en el alma como una imagen, en forma de emoción. A través del deseo, puedes recobrar ahora la imagen del pensamiento «flor», contemplarla y extenderla en cualquier forma única, color, o tamaño que desees. Ahora puedes de manera única, crear una flor, la que tú quieras y en el momento en que tú lo desees. Manteniendo el pensamiento perfectamente inmóvil en la memoria, puedes dibujar su retrato perfectamente.

Sin tu alma, no podrías extender al Padre hasta la forma creada, pues no podrías mantener el pensamiento inmóvil para contemplarlo y extenderlo hasta la creación.

Ahora, lo que tú llamas creación es realmente el valor de la vida que siempre ha existido. La creación no tiene un principio y, ciertamente, no tiene fin. Y los creadores a partir de la sustancia del pensamiento sois todos vosotros, las entidades de luz, los dioses. Todas las cosas han sido creadas por los hijos a partir del pensamiento que el Padre es. Y todo cuanto los hijos crean, se convierte en el yo extendido del Padre.

Todo lo que ves a tu alrededor se llama materia. El Padre es la materia, porque todas las cosas son Dios. Pero los creadores y diseñadores de la materia son los maestros artesanos que todos vosotros sois, los dioses que sois; pues tuvisteis, desde un principio, el propósito inteligente de crear en materia cualquier ideal que pudierais visualizar a través del pensamiento.

Todas las cosas nacen del pensamiento, todas. Cada objeto material tuvo como punto de partida un pensamiento que fue abrazado en emoción para formar un ideal de creación. Antes de que algo fuese creado, el alma primero visualizó ese pensamiento como un ideal. Todo lo material fue creado y formado por los dioses mediante un ideal de pensamiento visualizado, utilizando la materia que es el Padre.

Ahora, toda la materia está rodeada de luz. Vuestros científicos empiezan a sospechar —y han acertado en su suposición— que si se toma la luz y se disminuye o reduce su frecuencia vibratoria, se convierte en materia bruta. ¿Y de dónde vino la luz? Del pensamiento, de Dios.

Siempre que contemplas el pensamiento y lo abrazas emocionalmente. éste se extiende hasta la frecuencia vibratoria de la luz. Si reduces el movimiento de las partículas de la luz y lo condensas, creas el electrum, un campo electromagnético que contiene polos positivo y negativo, lo que tú llamas electricidad. Si reduces y condensas el pensamiento más aún, más allá de campos electromagnéticos, el electrum se coagula en materia bruta. La materia bruta se agrupa entonces en la estructura molecular y celular llamada forma. Y la forma se mantiene unida debido al pensamiento que el alma visualizó como ideal de creación.

Todas las cosas se crean tomando lo que no tiene velocidad —el pensamiento— y extendiéndolo hasta aquello que sí la tiene —la luz— y luego reduciendo la velocidad de la luz hasta que creas esto y aquello y todo lo que hay a tu alrededor.

Amados maestros, sois vosotros quienes habéis creado, a través de vuestros propios procesos de pensamiento, la belleza y el esplendor de todo lo que existe. Sois vosotros quienes habéis creado todas las cosas —desde el pensamiento hasta la luz, el electrum, la materia y la forma— simplemente pensándolas y sintiéndolas hasta darles vida. Pues vosotros, que erais pensamiento reducido a luz, contemplasteis esa luz en la que os habías convertido, y la amasteis; al hacer esto, redujisteis la luz otro escalón para crear el electrum. Al contemplar el electrum en el que Dios se había convertido a través de vuestros procesos de pensamiento, lo redujisteis nuevamente hasta la materia bruta, o «pensamiento coagulado», la forma más baja de pensamiento y a la vez otra dimensión del Padre en sí mismo.

Por lo tanto, vuestro primer movimiento fue el reconocimiento de lo que se llama «la ciencia del pensamiento transformado en materia». Y esta ciencia nunca se os enseñó; fue simplemente entendida, porque era un proceso de vida en el cual estabais envueltos. Fue a partir de esta ciencia, de este entendimiento, que empezaron las formas creadas.

En el principio de las formas creadas, los dioses se contemplaron a sí mismos —las luces que eran— y crearon el ideal de luz en materia al crear lo que se llama soles. Y había trillones de billones de ellos. Innumerables. Todos los soles fueron creados gracias al enfoque o la fusión de materia gaseosa que resultaba de la reducción del electrum. Y a partir de los grandes soles —las chispas centrales de la vida— fueron creadas y lanzadas a sus órbitas las esferas rotativas llamadas planetas. Y sobre las esferas, los dioses crearon diseños; y os llevó eones aprender a diseñar.

¿Quién creó este universo y todos los universos que rodean un ciclo solar incluso mayor? Vosotros lo hicisteis, en verdad. Vosotros los diseñasteis simplemente. Cada cosa que creasteis, a través del pensamiento contemplado, aumentó vuestra experiencia, permitiendo que los sentimientos —el tesoro más auténtico del pensamiento— se originaran en vuestra alma. Y fue a través de los sentimientos como se creó el plano de la materia.

Vuestra divinidad yace en que vosotros sois, de hecho, las primeras chispas de luz. Y en que vosotros, los creadores, habéis creado desde el Padre con vuestra voluntad soberana todo lo que existe. ¡Todo! Dios no creó los universos: él es los universos. Vosotros los creasteis a partir de vuestros procesos de pensamiento sintiéndolos en vuestras almas.

LA MAYORÍA DE VOSOTROS estaba entre los dioses que vinieron a este lugar vuestro llamado Tierra hace muchos eones, y aquí creasteis toda la vida y la hicisteis evolucionar. Durante millones de años, tal como vosotros conocéis el tiempo, tomasteis del pensamiento que el Padre es y, con vuestra suprema inteligencia y poder creativo, diseñasteis vuestros ideales de creación.

Vosotros, las entidades de luz, formulasteis aquí organismos vivos a partir de la bacteria que se formó por la reacción de la materia gaseosa con el agua. Ese fue el barro con el cual creasteis los diferentes valores de vida. Y al principio, vuestras creaciones eran meramente materia agrupada expresándose como «un montón de algo». Vuestra creatividad era muy simple, porque apenas empezabais a entender la realidad de la materia y cómo crear a partir de ella. Pero tras eones de tiempo, creasteis las plantas y los animales, y cada criatura viviente sobre este plano.

Las criaturas fueron concebidas por vosotros como una expresión de vuestra emoción creativa, como una expresión de vida creativa; formas de vida que poseían movilidad y podían expresarse por sí mismas. La flor fue creada por un grupo de vosotros. Se introdujo el color. Se añadió el aroma. Y más tarde surgieron varios aspectos de la flor en diferentes diseños.

Debéis entender que vosotros no trabajasteis para crear estas cosas, pues como seres de luz no teníais un cuerpo con el que trabajar. Cualquier cosa que deseabais crear, simplemente os convertíais en ella. Para dar sustancia a la materia, para darle personalidad, para darle inteligencia y diseño, os convertíais en una parte de cada cosa que creabais. Una vez que cada creación se convertía en parte viviente de la inteligencia de su creador, os separabais de vuestras creaciones, siempre en busca de creaciones mayores.

Ninguna de las cosas que creasteis aquí seria tan hermosa y sublimé tendría un significado con propósito, si no tuviera dentro de sí el «aliento vida» de su creador. Vosotros sois quienes infundieron en vuestras creaciones la inteligencia, o patrones de memoria genética llamados instinto. Es lo que dio a vuestras creaciones un propósito de ser y los medios —-a través de procesos de reproducción y del intercambio de genes— para que evolucionaran nuevas especies. Con todo, las nuevas especies aún llevarían dentro la inteligencia del instinto, el aliento de vida de los grandes dioses creativos que pusieron en marcha los patrones de la evolución. Por eso todas las cosas vivientes tienen dentro de sí la divina esencia que es la chispa de vida, que viene de vosotros, los dioses, sus creadores.

No fue hasta que una cadena de alimentación hubo sido claramente establecida, que los dioses decidieron crear un vehículo de materia a través del cual pudieran experimentar sus creaciones y continuar expresando su creatividad, pero como ellos mismos más que como sus creaciones. Y por esto, crearon la encarnación llamada hombre.

Ahora, el pensamiento es una frecuencia penetrante, una esencia que pasa a través de la materia. Por eso los dioses, que eran pensamiento en forma de luz, podían convertirse en la flor y sin embargo nunca olerla, nunca conocer su esencia. Ellos eran como la brisa que soplaba entre los árboles, pero nunca podían sentir o abrazar al árbol. Ellos podían pasar a través de la piedra, pero no podían sentirla porque el pensamiento no es afectado por la materia que la piedra es, pues le falta sensibilidad para sentir la esencia de una vibración más baja.

Para que los dioses pudieran oler la flor, sostenerla, adornarse con ella, para que pudieran conocer su belleza y experimentar su viveza, tenían que crear un vehículo de materia que vibrara a la misma velocidad que la flor. De este modo, la encarnación llamada hombre, se creó después de que se hubieran creado todas las demás cosas, para que los dioses pudieran sentir y experimentar sus propias creaciones, y expresar su capacidad creativa a través de a materia bruta, o lo que llamáis «masa solidificada», el pensamiento llevado a su forma más baja.

El hombre fue creado según un ideal de pensamiento, para ser un vehículo que los dioses pudieran conducir desde adentro. Era el cuerpo perfecto un dios, pues podía contener el alma y estar envuelto por el espíritu del dios. A través de un cuerpo, los dioses podían tocar la flor y oler su esencia; y la experiencia de aquello sería grabada para siempre en sus almas como setimientos, el tesoro de sus acciones. Ahora podían mirar realmente un árbol y contemplarlo, saborear su olor y tocar su belleza. Ahora los dioses podían verse tocarse, abrazarse y hablarse el uno al otro. Ahora podían alimentarse y observarse y ser completamente volátiles el uno para el otro. Y ahora los dioses, como hombres, tenían una aventura en materia totalmente nueva con la que jugar, para adquirir la esencia invisible llamada sentimientos.

De esta manera, los dioses, seres de luz sin densidad material, crearon una densidad apropiada para su ideal. A través de la masa del cuerpo ellos podían expresarse en una nueva realidad: pensamiento manifestado en la forma llamada materia. Con eso se convirtieron en Dios, pensamiento divino manifestado en la inteligencia de la masa celular llamada humanidad. Y así se convirtieron en Dios-hombre, hombre-Dios: Dios expresándose en la maravilla de la forma humana; hombre expresando al Dios dentro de sí mismo para continuar la expansión de su Padre hacia la eternidad.

Los primeros hombres surgieron después de muchos experimentos hechos por un grupo de dioses. Al principio, sólo fueron creados del género masculino, y ni siquiera tenían genitales. Los genitales estaban en su interior, de manera que pudieran reproducirse por sí mismos a través del proceso llamado clonación. Por esto, todos los cuerpos masculinos se parecían mucho al principio de su creación. Y eran criaturas bastante humildes, que te parecerían muy grotescas hoy en día. Pero para los dioses, en aquellos tiempos, eran muy hermosas. Por desgracia, no eran muy sigilosas y continuamente eran devoradas por los animales de los alrededores. Así, los dioses las probaron y modificaron durante mucho tiempo hasta que fueron merecedoras de posesión completa. Una vez que el cuerpo hubo sido perfeccionado, muchos de los dioses, con gran júbilo, tomaron posesión de los cuerpos para emprender una nueva aventura en la exploración de la vida.

Los cuerpos que habitaban los dioses fueron diseñados para albergar una estructura de fuerza que capacitara a los seres de luz para mejorar continuamente sus cuerpos, de modo que éstos pudieran vivir y coexistir en un medio muy peligroso. El cuerpo fue diseñado para que la memoria de cada pensamiento que el dios abrazara emocionalmente fuera grabada en cada célula y así transferida a través del proceso de clonación.

Cuando la matriz del hombre,[1] o mujer, se creó mucho después como una forma de hombre más perfeccionada, ello permitió la singularidad y el mayor refinamiento del cuerpo a través de la división de los genes.

[1] (N.T.) Aquí Ramtha hace un juego con las palabras en inglés womb of man (matriz del hombre), y woman (mujer).

El hombre llevaría en su semilla los patrones del entendimiento que había alcanzado hasta ese punto, y la mujer los llevaría en su óvulo. A través del acto de copulación, los patrones genéticos de ambos se juntarían para crear una entidad incluso más avanzada, basada en el aprendizaje y las realizaciones de sus padres. Sin embargo, a través de este proceso estaban creando solamente un cuerpo mejor, no un mejor espíritu.

A medida que el entendimiento de los dioses viviendo como hombres empezó a crecer —por necesidades de supervivencia— el cuerpo fue continuamente perfeccionado desde su forma primitiva o, como vosotros decís «evolucionó», un proceso que ha continuado durante más de diez millones y medio de años, según vuestro cómputo del tiempo. Eso es lo que ha tomado que vosotros os convirtierais en lo que sois en este momento.

Vuestro cuerpo es joven. El hombre, en su verticalidad y movilidad, sólo tiene diez millones y medio de años. Pero vosotros, los seres de luz, siempre habéis existido. Porque, ¿cómo se puede determinar el principio del pensamiento contemplativo basándose en el tiempo, cuando éste no existía? De modo que sois antiguos, y durante billones de años, tal como los llamáis en vuestra manera de medir el tiempo, creasteis con el electrum. Después, bajar el electrum hasta la materia se convirtió para vosotros en una aventura nueva y diferente. Y a través de billones de años de diseño y exploración, el hombre llegó finalmente a ser una criatura viviente y con aliento, de pensamiento coagulado y materia densa.

Todo lo que existe en este plano lo creasteis vosotros. Es por eso que la realidad no estaría aquí si no fuera por todos vosotros. Los animales son amados porque han recibido el aliento de vida a través de vosotros, sus creadores. Las flores son amadas, porque llevan en ellas los patrones de vuestra belleza… Toda la vida lo lleva. Y todo es gracias a vosotros.

¿Quiénes sois vosotros? Vosotros sois los grandes dioses de luz, los grandes creadores de toda la vida. Sois el pensamiento grande e infinito, ampliado y rebajado hasta la materia creativa. Sois Dios, el pensamiento eterno, experimentando la forma llamada humanidad. Sois Dios manifestado como hombre para continuar la expansión del pensamiento hasta la eternidad.

Extracto de: El libro blanco – Ramtha

Ramtha ~ Muerte o Ascensión

«La muerte no es una regla necesaria en este reino. Es mucho más fácil llevarte el cuerpo contigo, entonces no tienes que nacer de nuevo a través del canal del nacimiento en una conciencia que, lamentablemente, no acepta tu memoria.”

Ramtha

Estudiante: Recientemente me he dado cuenta de que voy a tener un bebé, y me gustaría saber, antes que nada, por qué este bebé eligió venir a mí, y cómo elegimos a nuestros padres.

Ramtha: ¿Cómo elige cada uno a sus padres para tener un vehículo de expresión? Hay muchas razones, muchas respuestas. Pero todos los que se han ido de este plano y quieren volver a este nivel, están esperando a entidades que vayan a tener niños. Todos aquellos que tuvieron descendencia en vidas pasadas, siempre poseen patrones genéticos de vida —lo que tú llamas padres— a través de los cuales pueden volver.

La mayoría elegirá padres que le son familiares, entidades que han sido sus padres o sus hijos en otras vidas. Sin embargo, hay entidades que eligen padres que no conocen sólo porque les proveen de un vehículo a través del cual expresarse en este plano. Para algunos, muchas veces no hay un vehículo través del cual venir cuando quieren regresar, y tal vez tienen que esperar cientos de años hasta que encuentran disponible una encarnación adecuada para ellos.

Nadie es realmente el padre o la madre de ningún otro. Todos somos hijos e hijas del principio Madre/Padre de la vida llamado Dios. Todos aquí somos hermanos y hermanas uno del otro. Tus hijos y tus padres son en realidad tus hermanos, y partes iguales de la mente de Dios.

Cada entidad sabe antes de venir aquí que no está volviendo para ser la más bella, el más rico o el más desgraciado de los pobres. Vuelve aquí porque quiere vivir aquí y emprender el aprendizaje emocional de este nivel, para obtener entendimientos emocionales que quiere satisfacer dentro de su ser. Ese es el verdadero tesoro de las experiencias de tu vida, tanto aquí como en otros planos o dimensiones, pues eso es lo único que permanece contigo a través de la eternidad.

La entidad que te ha elegido a ti, maestra, fue lo que llamas el padre del padre de tu padre. Va a volver a través del linaje que él empezó hace más de un siglo. Tu deseo de engendrar hermanos le permite su regreso, porque ahora tiene un vehículo a través del cual poder volver. Esta entidad espera «en fila», por decirlo de alguna manera, el fruto que vas a traer. Hay muchas entidades en esta audiencia que tienen entidades a su alrededor, en su campo luminoso, que están ahí «esperando en la fila» a que ocurra la concepción.

Estudiante: ¿Quiere decir eso que, si es el padre del padre de mi padre, es un muchacho?

Ramtha: Efectivamente. ¿Te parece bien?

Estudiante: Oh, sí ¡Muchísimo! Ramtha, tengo otra pregunta. ¿Siempre tenemos que atravesar el canal del nacimiento para volver aquí?

Ramtha: Para contestar tu pregunta, maestra, deseo que entiendas que este es el plano de la percepción tridimensional. Es el plano donde el pensamiento es visible en la forma tridimensional llamada materia. Este plano es la densidad de la materia porque el pensamiento se ha extendido hasta una frecuencia vibratoria llamada luz, que luego se ha reducido para convertirse en electrum, del electrum pasar a materia sólida y de la materia sólida convertirse en la solidez de este plano. Por lo tanto, la materia de este plano es luz cuya frecuencia vibratoria se ha reducido hasta tomar su forma más densa.

Para que todas las cosas tengan aquí la misma densidad tienen que vibrar en la misma frecuencia. Por lo tanto, tu cuerpo está vibrando en la misma frecuencia que la silla en que te sientas. Este nivel existe para ti porque los sentidos de tu cuerpo han sido diseñados para percibir las frecuencias de luz más lentas, llamadas materia.

Como tú eres, en esencia, una energía de luz cuya frecuencia vibratoria es mayor que la densidad de la materia, si no poseyeras un cuerpo material, pasarías a través de la materia de este plano. Por eso el cuerpo es lo que te permite, a través de su densidad y sus órganos sensoriales, percibir, experimentar, e interactuar con la materia de este plano.

Por lo tanto, si deseas ser parte de esta frecuencia, debes habitar y formar parte de un cuerpo manifestado. Una manera de poseer un cuerpo es nacer a través del canal del nacimiento. La única otra manera de tener un cuerpo para experimentar este plano es: nacer a través del canal del nacimiento, conservar totalmente la integridad del Yo, y activar la totalidad del órgano llamado cerebro. Una vez que has abierto plenamente la capacidad de tu cerebro, puedes, voluntariamente, ordenar al cuerpo que aumente su frecuencia vibratoria hasta pasar del nivel de la materia al nivel de la luz. Esto se llama «ascensión».

La ascensión es simplemente la manera de llevar la totalidad de tu ser a otra dimensión de tu conciencia aceptada. La muerte es ciertamente una manera de llegar ahí, pero eso significa permitir que la estructura del cuerpo envejezca, se desmorone, y deje de ser. Entonces ya no tienes tu cuerpo. La ascensión es llevarte el cuerpo contigo.

Todos aquellos que han ascendido en este plano, conquistaron lo máximo, que es la muerte. Ellos aprendieron a elevar, mediante el poder de su pensamiento, la frecuencia vibratoria de las estructuras moleculares de su cuerpo, hasta el punto en que pudieron llevárselo con ellos hasta la existencia de la luz, pasando así por encima de la muerte para siempre.

Estudiante: No estoy segura de entender de qué forma la ascensión te capacita para volver a este plano.

Ramtha: Verás, maestra: cuando llevas tu cuerpo contigo, puedes aumentar o disminuir su frecuencia a cualquier nivel que elijas. Así, si eliges volver a esta frecuencia, nunca más tienes que buscar otro cuerpo, con otro ego, para experimentar otra vida, con otra familia, en otro lugar. No es necesario nacer otra vez en este plano de pensamiento limitado, sólo para experimentar la programación de la conciencia social y tener que luchar por la expresión del Yo para recobrar tu saber interior. No necesitas aprender de nuevo que el cuerpo puede restablecer su forma de luz pura, aquella de la cual procede. No tienes que aprender otra vez que esto es simplemente una ilusión y un juego.

Cuando domines la ascensión, conservarás tu cuerpo para siempre, y podrás ir y venir cuando quieras con tu propio cuerpo. Entonces, en cualquier momento que desees ser parte de este plano otra vez, todo lo que tienes que hacer es bajar la vibración del cuerpo hasta que vibre en la misma frecuencia que este plano, y aquí estás.

Todos los que están aquí son capaces de ascender, porque aquello que se esconde detrás de la ilusión de la carne es el creador de todos los universos; y tú, por decisión propia y a través del pensamiento ilimitado, puedes hacer que ocurra esta manifestación. Cuando aprendes a dominar el juicio en contra de tus propios pensamientos y te permites recibir todo el pensamiento, tienes el poder y la capacidad de convertirte en cualquier ideal que imagines. Entonces puedes hacer o convertirte en cualquier cosa con el pensamiento. puedes tomar tu pensamiento, concentrarlo en el cuerpo, y ordenarle a éste que vibre más rápido. El cuerpo, entonces, se elevará hasta el ideal que el pensamiento está manteniendo firmemente. La totalidad del cuerpo empezará a vibrar a una velocidad mucho mayor. Mientras hace esto, la temperatura del cuerpo aumentará y el cuerpo empezará a brillar. Al continuar vibrando más rápidamente, la materia del cuerpo pasará a luz pura, y de ahí a pensamiento puro. 

Entonces, aquello que era visible deja de ser visto.

Estudiante: Parece que la ascensión es una cosa difícil de alcanzar, pues no se habla mucho de gente que haya ascendido.

Ramtha: Al contrario, maestra, la ascensión es muy fácil de alcanzar. En verdad, es mucho más simple que morir. Lo que es difícil de conseguir es superar el juicio en contra de tus propios pensamientos. Lo que es realmente difícil de conseguir es superar la ilusión del tiempo para permitirte a ti mismo la paciencia de hacerlo. Pero una vez lo consigues, la ascensión es simplemente un pensamiento más. Entonces has conservado tu cuerpo para el resto de los tiempos, y puedes ser un viajero en cualquier plano y en cualquier momento que lo desees.

Estudiante: ¿Y nunca experimentas la muerte?

Ramtha: Nunca. ¿Cómo podrías cuando estás por encima de ella? Sabes, la muerte es una gran ilusión. La muerte es una realidad aceptada en este plano, la cual todos piensan que debe existir, por eso, se ha convertido en una realidad. Entidad, la única realidad es la vida, todo lo demás es una ilusión. Las ilusiones son pensamientos, que a su vez son juegos que se convierte en realidades.

La muerte no es una regla necesaria en este reino. Es mucho más fácil llevarte el cuerpo contigo, entonces no tienes que nacer de nuevo a través del canal del nacimiento en una conciencia que, lamentablemente, no acepta tu memoria.

Estudiante: Entonces, ¿no tenemos que morir?

Ramtha: Nadie tiene que morir. Tú morirás sólo si crees que lo harás. Pero el cuerpo no necesita morir. Los dioses que lo diseñaron no lo hicieron para que durara sólo un breve instante en el tiempo. Diseñaron el cuerpo para que viviera de sus glándulas, no de sus órganos; y a través del flujo de hormonas de sus glándulas, el cuerpo fue diseñado para vivir cientos de miles de años y nunca envejecer. Así fue como se programó en sus estructuras celulares. Hasta hace poco tiempo en vuestra historia, las entidades vivían durante miles de años.

La muerte es sólo el fin del cuerpo, no de la personalidad-yo. Pero es a través de las actitudes de la personalidad-yo que la fuerza vital del cuerpo se degrada, y el cuerpo provoca lo que se llama muerte.

Tu cuerpo responde sólo a lo que se le dice que haga. Tu alma, que está junto a tu corazón, gobierna la totalidad del cuerpo a través de su estructura emocional. El alma es lo que hace que las hormonas se repartan por todo el cuerpo para mantener la vida en él. El alma no hace esto por sí misma, sino bajo la dirección de tus actitudes y tus procesos de pensamiento. A causa de tus actitudes aquí, las hormonas dejan de crearse en el cuerpo después de la pubertad. Cuando éstas dejan de ser creadas, la hormona de la muerte se activa en el cuerpo y éste, en su totalidad, comienza a descomponerse, a envejecer y a morir. La hormona de la muerte se activa en el cuerpo porque tú vives bajo el sentimiento de culpabilidad y el juicio de ti mismo, y el miedo a la muerte. Y para ti, la belleza se basa totalmente en la apariencia de la juventud, no en el carácter del ser de alguien. Anticipas tu muerte al pagar la póliza de seguros de tu propio entierro. Pagas otra póliza para proteger tus tesoros si enfermas. 

Estás haciendo todo lo posible para acelerar la enfermedad y la muerte de tu cuerpo porque la esperas totalmente.

El cuerpo es sólo un sirviente, un instrumento del pensamiento colectivo. Es una creación magnífica, el instrumento más refinado que existe. Pero no fue creado para tener una mente por sí mismo. Fue creado específicamente para ser un sirviente, y vivirá sólo el tiempo que tú le permitas vivir. Si tú aceptas los pensamientos de envejecimiento, esperando que el cuerpo se deteriore y muera, o te niegas a ti mismo amor, felicidad y alegría, tu cuerpo gradualmente descenderá hasta la corrupción de la muerte.

Sabes, maestra, en este preciso momento tú puedes parar el tiempo por completo y vivir en la eternidad de este ahora, si así lo eliges. Porque, ¿no es el tiempo una ilusión? ¿Quién lo ha visto? Existe aquí una gran hipocresía, te niegas a creer en lo invisible pero adoras totalmente al tiempo y estás esclavizado por él.

Tú tienes el poder exactamente dentro de ti, exactamente donde estás, de retroceder la edad de tu cuerpo que tu cuerpo envejezca y muera, cambia tu actitud. Deja que tu actitud diga que el cuerpo vivirá para siempre y así será. Suprime todas las cosas en tu vida que han reconocido el final de ella, y así ésta nunca tendrá fin. Nunca incluyas la palabra «viejo» en tu entendimiento del vocabulario; incluye «para siempre» en tu entendimiento. Cesa la celebración de tus cumpleaños, porque eso aún le da más credibilidad al proceso de envejecimiento. Si te complace reconocer tu nacimiento, hazlo, pero retrocede la cuenta de tus años y vuélvete más joven. Si no estás esperando tu muerte, nunca la conocerás.

Vive siempre en el presente. Nunca aceptes otro futuro más que este ahora. Tu ahora será la eternidad si tú se lo permites ser. Nunca contemples cuánto tiempo vas a vivir, pues vivirás para siempre. Contempla la eternidad de tu cuerpo, y en eso se convertirá. Así de simple es.

Ámate a ti misma, maestra. Bendice tu cuerpo. Hablale a tu alma, que es el señor de tu ser, y ordénale que produzca las enzimas de la juventud, y eso hará. Sabe que el cuerpo puede vivir para siempre. ¿Y cómo vive para siempre? Diciéndoselo.

La inmortalidad se alcanza sólo cuando uno acaba con el concepto de la mortalidad. Esta parodia llamada muerte podría ser eliminada por la totalidad de la humanidad si ellos vivieran no en el pasado o en el futuro, sino en la continuidad de este ahora y si la actitud de vivir fuera más grande que la perspectiva de morir. Esto será eliminado en los años venideros, pues el tiempo dejará de existir y este entendimiento se habrá convertido en una realidad viva dentro de cada uno sobre vuestro plano. Entonces la muerte se habrá convertido en algo sin sentido.

Estudiante: ¿Es la ascensión algo que tú puedas prever que muchos de nosotros alcancemos en esta vida?

Ramtha: Muy pocos ascenderán en esta vida, pues pocos se darán cuenta y apreciarán verdaderamente lo que se ha enseñado aquí. Muchos morirán porque reconocen la vejez y el deterioro, y se preocupan por la espléndida máquina que los lleva sólo hasta el punto en que se vea bonita. Por lo tanto, ellos envejecerán, y el cuerpo caerá en la corrupción. Entonces, el espíritu y el alma serán liberados de su unión con el cuerpo. De todos modos, para poder volver a este plano de densidad de la materia, necesitarán un vehículo a través del cual expresar; de este modo funciona el renacimiento de los maestros.

La mayoría aquí morirá. Pero eso no significa que eso sea todo para ellos. Simplemente significa que la máscara del cuerpo se separa, y deberán tomar otra. Pero si realmente eligen volver aquí, volverán a una conciencia que les facilitará la ascensión, pues ésta pronto será una realidad comprendida y aceptada.

Estudiante: ¿Hay alguna cosa que pueda hacer o darle a mi cuerpo que ayude a mi bebé?

Ramtha: La única cosa que necesitas hacer con respecto a tu cuerpo, maestra, es no preocuparte del aspecto que tenga. Sabe que es hermoso a todas horas y tu bebé sentirá lo mismo cuando salga. No importa cuánto hayas engordado, él será un alma feliz. ¿Has aprendido?

Estudiante: Mucho, gracias.

Ramtha: Y maestra, cuando críes a tu hermano, nunca le digas que la vida será más dulce cuando crezca. Hacerle eso a otra entidad es algo muy limitado. Crea el entendimiento de que cada momento de su vida es importante. Permite a tu niño crecer despacio, y déjale ser un niño tanto tiempo como él lo desee. Entonces serás una maravillosa bendición para uno de tus amados hermanos, y podrás compartir su alegría de estar en este plano. Que asi sea.

Extracto de: El libro blanco – Ramtha

Espejos perfectos el Uno del Otro

Servidores de los dioses en forma humana

Ramtha ~ 

Esta historia es producto de la actitud del hombre para perfeccionar el amor y de la forma como él mismo lo ha limitado. Cuando Duvall regresó, se había mejorado y perfeccionado gracias al acto de amor hacia Debra, pero en su búsqueda de una nueva vida, se involucró erróneamente con los celos y la posesión de su hermosa hija, no la posesión de su alma, sino de su forma física, olvidando incluso su independencia como el dios que ella era.

Cuando Duvall —el hijo de Arius y la encantadora— pereció en esta vida, ya en su vejez, lo hizo en la penumbra del presagio de que iba a tener que regresar. Cómo lloró. Y tuvo que esperar mucho tiempo después de que todos hubieron faltado, incluso su amada hija, como consecuencia de los actos de sus propios pensamientos y accidentes. Y su historia ha continuado y continúa hasta el día de hoy. ¿Y se ha perfeccionado él? Lo ha intentado con perseverancia. Sin embargo, se ha permitido la extravagancia de perderse en la pequeñez de la ilusión, que no hace desaparecer el sentimiento del momento, sino que lo entierra en un tiempo olvidado para que después éste regrese promiscuamente en el futuro. Él es el resultado directo en este plano de su deseo limitado. Y Duvall-Debra ha muerto y conocido más de diez mil muertes en total.

Y si todas las actitudes del hombre sumadas nos dan lo que llamamos celos, odio, envidia, guerra, desprecio, juicio… y todo lo que ha dado credibilidad a esto se hizo en nombre del amor, el hombre tendrá que morir diez mil vidas y más en manos de estas ilusiones y actitudes hasta alcanzar un nivel de amor total y deidad absoluta, y así poder regresar al Atrio e ir aun más lejos, hasta el pensamiento de la Fuente y el Padre, hasta la luz amada y siempre continua.

A las hijas no las creasteis con vuestros genitales y vuestro vientre, vosotros simplemente proveéis por medio de un acto de amor o lujuria —como lo queráis llamar—, la oportunidad para que un gran dios venga a completar cualquier cosa que se haya lanzado a perfeccionar o simplemente a ser una luz para el mundo. Pero vosotros no sois dueños de su Espíritu, nunca lo seréis. Ni tampoco lo perderéis, pues habéis estado juntos durante eones, una y otra vez. Nunca os habéis perdido. Duvall nunca perdió a su hija. Ella vendría a ser en vidas futuras su madre, su hermana, su abuela, su abuelo, su enemigo y su amigo, su mandatario y su sirviente, su amigo y señor. Vosotros nunca perdéis a nadie.

Si vosotros amáis en libertad, ganáis todo, incluyendo la oportunidad de distinguir entre vosotros y Dios dentro de vosotros mismos, que aprendéis las ilusiones y la medida del pensamiento limitado, y en la belleza de este proceso regresáis hasta Dios. Vosotros siempre seréis Dios, ésa es la verdad. Vosotros siempre seréis la Fuente. El científico dice que para ser alguien primero debes ser creado. Sin embargo, vosotros interrumpís vuestra vida constantemente, siempre lo habéis hecho, y a través de la amargura de vuestro ser os seguiréis desarrollando una y otra vez tratando de ser algo mejor. Nunca intentes ser algo mejor, sé algo mejor. Os aseguro que hay una gran diferencia entre estas dos declaraciones.

Esta historia se ha seguido repitiendo, una y otra vez hasta ahora. Siempre debemos pronunciar el ahora como el momento perfecto. Si alguna vez habéis contemplado y os habéis preguntado acerca de vuestro linaje, vuestro linaje nunca fueron los monos. Vuestro linaje nunca fue el hombre ignorante. Queridos maestros, vuestro linaje y vuestra herencia fueron los dioses, y sus primeros descendientes en este plano fueron seres maravillosos. Permitios la oportunidad, utilizando la pureza de la paciencia y prescindiendo del tiempo, de contemplar vuestros juicios y decisiones y evaluar en los términos más elocuentes y apropiados vuestra actitud hacia cualquier persona; determinad ahora, sabiamente, si para vosotros valen la pena más de diez mil vidas a cambio de conquistar esa obsesión en un momento. Si lo valen, ¡disfrutad la eternidad!

Yo soy Ramtha el Iluminado. Reflexionad y aprended de estos momentos tan elocuentes que os he ofrecido. Tenéis miles de libros que hablan de este tema infinitamente. Yo lo he expuesto de manera muy simple para que vosotros lo consideréis. Podéis iros en paz y con vuestro corazón reconfortado. Ha llegado la era de vuestro renacimiento. Celebrémoslo.

LA BÚSQUEDA DE LA UNIDAD, EL REGRESO A CASA

Yo sé con toda certeza que la búsqueda de la identidad del hombre se ha basado en la búsqueda de otra persona. Todos vosotros buscáis a otras personas para completaros. Estáis siguiendo el regreso natural hacia vuestro propio entendimiento. Todos vosotros tenéis un fin, todos vosotros poseéis un Dios.

Cuando el hombre encuentra su consumación en el vientre de su ser, la mujer, el hombre encuentra el término de ese mandato, pues sus órganos y sus glándulas han sido satisfechas, y también su alma. Y cuando el hombre se haya unido con su pareja, una vez más volverá a mirar a las estrellas. Y en el ruido y la conmoción de la ciudad, el graznido de los gansos, el relinchar de los caballos, el bramido de las vacas, los comerciantes y oportunistas, los funcionarios del gobierno, los príncipes y los impostores, los grandes edificios, los granjeros con sus aceitunas, su queso y su vino… cuando se haya entendido todo esto —y quizás ya hayas perdido tu deseo y ninguna de estas cosas te tiente—, ve caminando hacia el horizonte y busca un tronco donde sentarte, y desde allí mira al cielo en la medianoche y encuentra una de las joyas que cuelga de tus cielos. ¡Qué maravillosa es su luz!

Mira a la luna, la encantadora, que con su luz plateada y su belleza siempre te está tentando. Y mira al libro del infinito.(1) Observa la joya, cómo con su grandeza nunca eclipsa a las luces más pequeñas. La luna nunca sería tan tentadora si no tuviera de fondo al infinito, desde el cual puede brillar. Y mientras tú estás sentado en tu tronco viendo esa grandeza, te darás cuenta de que cuando el hombre sea completo de nuevo, él mismo se convertirá en ese ser que solía mirar hacia abajo y contemplar cómo poder mejorarse.

(1) La inmensidad del espacio.

Y cuando él llegue a este entendimiento, el hombre buscará su valía por sí mismo. ¿Qué es más grande en la retrospección de su historia que llegar hasta el mismo elemento que hizo a la estrella tan encantadora, a la luna tan grandiosa, a ese tronco tan robusto, y a su propio cuerpo tan hermoso? Y aunque él sea Dios, ¿cuál es la fuerza superior que lo hizo Dios? Él buscará la fuerza que le guíe, momento a momento, en su creatividad. Y tratará de descubrir el maravilloso elemento que produjo la medida y el florecimiento de su creatividad, el mismo que le permitió todas sus agonías y actitudes, sus ilusiones y desilusiones, su odio y su guerra, su rendición y su amargura.

Cuando el hombre busque el amor, en su jornada de regreso hacia su yo divino, encontrará a su Padre, su semilla, su eternidad. Y cuando el hombre busca a su Padre, su inmortalidad en el reino del siempre jamás está asegurada, yo os lo garantizo, pues cuando encuentre al Padre, éste no estará ahí simplemente esperándole. Él sabrá que una vez más lo único que tiene que hacer es reconocerse a sí mismo al margen de la tempestad de pensamientos que continuamente invaden la extensión de sus perímetros. Y una vez más se sentirá felizmente atrapado en el esplendor de Dios Todopoderoso, en su ser continuo y abundante.

¿Y qué le sucedió a la diosa Dove? Ella y sus descendientes no se convirtieron en hombres, sino en los seres de luz que serían los grandes creadores de las elusivas naves de luz y de la hermandad interestelar. Cuando el hombre sentado en el tronco se pregunte de nuevo dónde está la luz de Dios y mire a los cielos en busca de su divinidad —pues todos los hombres saben que allí se encuentra—, la diosa Dove y sus descendientes se reagruparán en el acto jubiloso de haber encontrado al Padre y haber sido uno con él una vez más.

Yo soy Ramtha el Iluminado, maestro extraordinario, tejedor de cuentos maravillosos y revelador de la verdad. ¿Y cómo sé yo estas cosas? Porque yo he sido todas estas cosas. Y en mi vida, la búsqueda de mi totalidad comenzó cuando me cuestioné la vida misma; de este modo, para convertirme en el Dios Desconocido, me convertí en las cosas que eran desconocidas para mí. Mi semilla nunca salió de mis genitales, nunca la he derramado. He tenido un cuerpo, pero no he tenido descendencia, no existe nadie que proceda de mi linaje.

Os amo enormemente, y a todos vosotros os he valorado en el lapso de tiempo que hemos pasado juntos, pues por vosotros y gracias a vosotros me he convertido en lo que soy. Todos esos lugares donde he estado, siempre os diré dónde están y cómo llegar a ellos. Y cuando otros os enseñen con acertijos y confundan a vuestra tierna alma, yo nunca haré eso, pues fue con mi propio esfuerzo como aprendí acerca del viento y del sol, la madre sol, y de los secretos de un gran árbol y la muerte de una anciana. Me convertí en todas estas cosas que yo aprendí en mi vida, pues lo desconocido para mí fue dónde se encontraba el Dios Desconocido. Y cuando otros traten de confundiros, podéis sentir la confusión si lo deseáis; pero, ¿cuántos sonetos, papiros, canciones, audiencias y cuanta pretensión hacen falta para poder apreciar esa estrella que cuelga de vuestro cielo? ¿Cuánta gente tiene que dedicarle todo su intelecto y complicarlo, cuando lo único que tenéis que hacer es salir ahí afuera y mirarla? Ella misma os hablará.
Así soy yo.

Yo estoy con todos vosotros, pues ahora soy el viento y la personalidad fugaz que vive en él. Yo soy la síntesis de la luz, pues vosotros, al no ver el viento, no podéis verme. Pero lo que yo he amado, vosotros podéis amar. Y el viento se mueve entre aquello que vosotros y yo hemos amado. Si queréis verme yo me convertiré en todas las cosas para vosotros, pues tengo el poder para hacerlo. Y me puedo convertir en verdad, en la anciana y el anciano, en una niña pequeña, y en el viento, pues yo ya no soy cautivo, ni estoy enamorado ni perdido en la limitación de un hombre pequeño sentado en un tronco; yo llevo conmigo las reflexiones de su corazón y su desesperación.

Yo, como el viento que soy, os puedo ayudar a todos. Si fuera simplemente lo que hay dentro de este cuerpo, haría muy poco por vuestra educación y conocimiento. ¿Por qué queréis verme? ¿Por qué queréis saber quién soy? Ahora, lo más importante no se encuentra en la delicadeza del cuerpo, sino en la delicadeza del Espíritu. Y todos aquellos que queréis verme, lo haréis, os lo aseguro, pues cuando lleguéis a mi reino yo estaré allí y me aseguraré de que hacéis vuestra transición. Y cuando sea el momento escucharéis mi voz y veréis el viento. ¿Y continuaré per-feccionándoos? En verdad lo haré, pues nunca seré lo que vosotros queréis que sea, de la misma manera que el viento nunca fue lo que yo quise que fuera; tuve que convertirme en él. Así es como voy a ser con todos vosotros.

Yo soy un señor virtuoso en mi inteligencia suprema. Yo he experimentado todas estas cosas, cada una de ellas. Y gracias a éstas he obtenido compasión y sabiduría y he desarrollado el amor. Vosotros sois mi familia, vosotros sois mi gran familia, pues yo nunca tuve descendencia a través de mi semilla. Y a cada uno de vosotros, y a vuestros suaves labios, manos y frentes, siempre os daré todo lo que el viento os pueda dar con su evasión y su atavío, pues ésa siempre ha sido mi promesa a todos vosotros.

Vivid vuestras vidas bajo el modelo de la paz absoluta, sin la complicación de las acciones que os puedan inculcar inteligencias ajenas. Vividlas con el propósito de aprender y saber, y cuando seáis sabios os convertiréis en cada faceta del honor y la sabiduría, y en el bien intencionado que se os ha enseñado, pues os elevaréis hasta el viento como yo lo hice. Y si aplicáis estos principios aunque sea una sola vez, y no surten efecto y decidís no continuar, entonces, queridos míos, ésa será vuestra pérdida desafortunada en ese momento, pero esperemos que sea la ganancia en el futuro. Todos estos principios funcionan, todos están gobernados por leyes precisas, con las cuales el Padre ha gobernado todas las cosas.

Ahora regresad a vuestros reinos, vuestras casas y vuestros mercados, y mirad de vez en cuando a vuestros cielos en la oscuridad. Dejad que ellos os recuerden quiénes sois. Nunca renunciéis a vuestro estandarte a causa de nadie, pues ya habéis visto las tragedias que esto ha causado en todos los tiempos. Recordar vuestra historia salvará vuestros mañanas. Aplicaos en las buenas obras. Y cuando miréis a vuestra estrella, vedla de cerca, y veréis que os sonríe. Ése soy yo.

Yo soy Ramtha el Iluminado, en verdad, sirviente de la Fuente, Dios Todopoderoso, vida maravillosa y fuerza del trueno. Yo soy el sirviente del Cristo que es el ideal perfecto del movimiento. Y yo soy vuestro sirviente, mis amados hermanos, pues vosotros sois todas estas cosas de las que os he hablado.

Ésta es mi despedida. ¡Que así sea!

Extracto de: Los orígenes de la civilización humana – Ramtha