El Hombre y el Karma. II

Una Experiencia Ashrámica dentro del proceso kármico de la vida.

Después de estas amplias visiones de conjunto, que a muchos pueden cansar, singularmente si poseen una mente muy concreta o intelectual, creo necesario extender el razonamiento hacia expresiones más asequibles. Aunque al trazar el rumbo de mis escritos, pienso siempre que hay que abarcar lo grande para mejor comprender lo pequeño y que el estudio profundo de lo pequeño puede llevar a la consideración clara y concreta de lo grande, nunca dejo un término vago en que la mente se sienta un poco desplazada del estudio. Utilizo siempre, como ustedes habrán podido comprobar, algunas pequeñas anécdotas o experiencias que situadas en el centro de grandes y pequeños razonamientos, permiten obtener una mejor visión o perspectiva de lo dicho o estudiado. Este proceso, lo he seguido, hablando de mi Ashrama, del mundo dévico, del Devachán, etc. 

Este estudio ofrece por sus características, muchas dificultades en el orden anecdótico, habida cuenta la enorme cantidad de factores que intervienen en la ordenación kármica de la vida de un ser humano.

Cuando les hablaba anteriormente de la vinculación kármica con mi Maestro, con quien es ahora mi Maestro, y que a través de vidas y muertes, “se cruzó muchas veces en mi camino o destino de perfección”, les estoy brindando el más claro indicio de la acción del Karma, a través del tiempo y de la sucesión de las edades.

Recuerdo muy vivamente la Atlántida, Grecia y Egipto. En India viví poco, kármicamente hablando, pero sé con toda certeza que la India me espera para culminar en ella una gloriosa fase de mi destino kármico. No sé cuando será ni me importa, pero estoy seguro de ello. Lo que allí haré y cómo desenvolveré allí la actividad jerárquica de la que yo ahora empiezo a ocuparme, tampoco me importa, pero soy testigo de una Jerarquía Planetaria en funciones y de que pienso, vivo y trabajo para ella.

Cada unos de ustedes “recordará en su debido tiempo el origen kármico de muchas vinculaciones” que ahora les parecen extrañas y hasta contradictorias, por la tremenda confusión del mundo astral que nos envuelve. Pero, llegará un momento cumbre en la vida de cada cual en que serán conscientes del valor de los hechos kármicos que se producen y de que el hecho mismo de haber establecido contacto con el Maestro y con los compañeros de grupo en el Ashrama, nos habla de una Ley que se cumple en el tiempo y aún a pesar del tiempo. Pueden variar los marcos, las épocas y las situaciones, pero llegará una vida en la que ÉL aparecerá claro y radiante a nuestra vista, y desde entonces empezará a alborear para cada uno de nosotros “el destino de una vida superior en la que Karma y sus Leyes” adoptarán un significado mucho más profundo y mucho más espiritual o impersonal que hasta aquí lo hemos venido considerando.

Recuerdo, sin confusión alguna, que el Karma que me une a mi Maestro y a R… mi gran amigo hindú, nació precisamente antes que Lemuria viniese a la existencia. Les estoy hablando pues no de miles, sino de millones de años. Pero les digo también que el tiempo no tiene importancia alguna, cuando se analiza la acción de los distintos acontecimientos con una visión orientada hacia “la gran Memoria Cósmica” o “Archivos Akáshicos” a los que se refieren los tratados esotéricos conocidos por muchos de ustedes.

Utilizando el Antakarana, este hilo sutilísimo de luz creado entre la conciencia inferior y la superior o causal, los acontecimientos pasados o futuros adquieren una proyección mágica o simultánea en esta síntesis del tiempo que llamamos “ahora”, y que es realmente de orden eterno.

Cada vez que escribo, persiguiendo una meta definida como la que tiene hoy por objeto de hablar sobre el Karma, adopto conscientemente este género o tipo de percepción. Así se clarifican para mí tanto el pasado como el futuro y puedo entresacar de esta “memoria viviente de la Naturaleza” cuanto preciso para la clarificación de mis ideas. Pero, no me entretengo en “el recreo de los recuerdos”, que ha sido el pecado y el castigo de muchos impacientes investigadores, sino que cierro voluntariamente mi percepción akásica una vez finalizado el registro de hechos.

Por ello insisto en que una vida esotérica es de orden tan puro e impersonal, aunque nos movamos en las limitaciones y estrecheces de la vida organizada de nuestra personalidad en los tres mundos, con sus veleidades y caprichos, esperanzas y temores, que es muy fácil mancillarla, aún cuando nos creamos hombres espirituales y hablemos constantemente de los Maestros y de la Jerarquía.

Analizando la vida desde este punto central de observación del “ahora eterno”, que es una síntesis de observación, pudimos seguir, en determinada fase de nuestra enseñanza ashrámica el destino kármico de dos vidas humanas, una de ellas actualmente en el Devachán y la otra en encarnación física. Pudimos seguir su rastro desde sus inicios, en una fase de vida lunar y utilizando cuerpos animales. Me sorprendió mucho que el Karma pudiera iniciarse en unas vidas carentes al parecer de conciencia, como en el caso de dos animales, muy parecidos a nuestros perros, aunque distintos en otros aspectos. El hecho de su forma no tiene mucha importancia en el desarrollo de los hechos que intento narrar, pero inicialmente me pareció insólito unificar Karma con inconsciencia. Pero el Maestro me ilustró sobre este punto diciéndonos que inconsciencia es sólo una fase de conciencia, y que el Karma de Dios, como centro y vida del Universo lo preside y ordena todo.

Por una extraña circunstancia aquellos dos animales poseían determinados gustos o aficiones dentro del círculo-no-se-pasa de su alma grupal, que pudimos observar en muy dilatadas proporciones. La afinidad se debía -según dijo el Maestro- a ciertas condiciones cuyo origen se hallaba encerrado en la propia alma grupal, de la misma manera que ciertas afinidades químicas producen relaciones de simpatía o de antipatía entre dos células de un mismo cuerpo. Pero, lo más importante del hecho era su expresión exterior, sus impulsos de reunirse, de estar juntos, pastar en compañía y de ayudarse mutuamente ante cualquier tipo de agresividad exterior provocada por otros animales de la misma especie o de otras especies distintas. Lo que nos interesaba era ese vínculo existente de SIMPATÍA que parecía emanar de una fuente original común.

No pretendo, ni puedo permitirme el lujo de explicarles detalladamente todas las incidencias kármicas de estas dos existencias afines, que pudimos observar como un punto iluminado de referencia de nuestras investigaciones. Comprendan también que la investigación era llevada por el propio Maestro y que nuestra atención debía estar concentrada en sucesos importantes en el devenir de aquellas vidas, pues no nos interesaba en modo alguno el proceso particular, sino el estudio del proceso kármico en sí, pues, como decía el Maestro, comprender aquel proceso que constituye el Karma es el proceso de la Vida del propio Dios latente en todo.

De una vida instintiva animal, bajo los auspicios de un alma-grupo animal habitante de la Luna, cuando la Luna era una viviente tierra como la nuestra, hasta la encarnación de muchas UNIDADES de esta alma-grupo como hombres en la tierra, después de un doloroso proceso de asimilación de experiencias kármicas, pasaron unos lapsos de tiempo considerables. Las dos unidades de conciencia a que nos estamos refiriendo pasaron por tremendas vicisitudes, como todos nosotros las habremos pasado por nuestra vinculación humana con el antiguo planeta, que hoy convertido en una esfera muerta y en permanente desintegración, llamamos Luna. Transcurrieron muchas edades y épocas evolutivas hasta que trazado su destino de manera más clara y definida, tuvimos oportunidad de contemplar algunas de sus encarnaciones humanas. Al principio pudimos verlos reunidos casi constantemente. Las primeras encarnaciones, antes de Lemuria, y utilizando cuerpos toscos y disformes, gigantescos y pesados, estuvieron siempre juntos. 

Así los vimos en la prehistoria, con un cuerpo definidamente humano, una veces como hombre y mujer, otras del mismo sexo, pero siempre participando de un destino kármico muy parecido. Perdimos su rastro, pues lo que el Maestro intentaba, era hacernos penetrar en el Misterio oculto del Karma y del origen secreto de todas las relaciones kármicas de la vida, hasta una época en la que juntos como marido y mujer, al principio de la era atlante vivieron en las planicies de Yucatán. Más tarde los vimos como hermanos en Egipto, hijos de una familia principal, pero en una época al parecer muy alejada todavía de la de los Faraones de las primeras dinastías.

Recuerdo que en una de sus encarnaciones los vimos otra vez como marido y mujer, aunque con el sexo invertido de acuerdo con otra encarnación anterior, en un lugar que según el mapa mundial que el Maestro hacía desfilar por nuestra imaginación para situar nuestra conciencia en la exactitud de los hechos, correspondía a Rusia, aunque nada externo, es decir, lo que conocemos de este país, tenía aparente relación con lo que estábamos presenciando. Rusia, un país frío, sobre todo en la región del mapa mental del Maestro correspondiente a Siberia, aparecía en el registro akáshico como un país tropical, con gigantescas palmeras, vegetación lujuriante y unas especies animales muy parecidas a las que corrientemente, viven en los países muy cálidos del planeta…

La última encarnación de estos dos seres, a la que accedimos por voluntad del Maestro se hallaba muy cerca de nuestra era actual, en un rincón de Francia y en la época de Carlomagno, es decir, unos 750 años después de Jesucristo, según el cómputo cristiano. Otra vez como marido y mujer los vimos estrechamente unidos y compenetrados como siempre, llevando con sus hijos, una existencia muy humilde y con escasos relieves desde el punto de vista del orden social.

Perdimos después su rastro hasta llegar a nuestro tiempo actual. Uno de estos dos seres se halla encarnado en Norteamérica, ocupando un lugar social relevante en el mundo de las letras. El otro se halla descansando todavía en el Devachán y por los síntomas observados alrededor de la esfera devachánica envolvente, su proceso de reencarnación no está muy lejano…

Como habrán ustedes observado, el proceso evolutivo de estas dos almas ha sido seguido sin atenernos a un orden cronológico o regular del tiempo, debido a que resultaría imposible aunque fuese solamente, con una mera indicación o con un simple indicio SEGUIR LA TOTALIDAD de este proceso, que llenaría páginas y más páginas debido a lo extensísimo del trayecto kármico.

Lo único que se ha intentado es marcar ciertas pautas, en orden a la idea básica del Karma. Muchos de los vacíos observados o aparente falta de continuidad de esta idea en ciertos aspectos, deberán lógicamente ser llenados por la atenta observación y estudio de ustedes mismos. Tendrán que acudir por tanto, al recurso de la intuición y al empleo de la ley de analogía, para aclarar convenientemente sus ideas, en torno a lo hasta aquí expuesto.

– Conclusión

Después de considerar el proceso de estas dos vidas, kármicamente enlazadas desde etapas tan lejanas, pueden formularse las siguientes preguntas:

1) ¿Es que todo el proceso kármico de la vida es igual, o sea, el enlace de egos o de grupos de egos, desde un buen principio de los tiempos?

2) ¿Por qué han sido escogidos estas dos almas mencionadas para dar una idea de lo que significa el Karma dentro de la vida humana?

3) ¿Hay alguna razón especial para ello? ¿Resuelve lo dicho hasta aquí la profunda y angustiosa interrogante de quién soy, de dónde vengo y adónde voy? ¿Tiene algún significado para nosotros la resolución de este terrible misterio?

Estas y otras preguntas más podrían ser formuladas, pues la capacidad del hombre de avanzar hacia adelante y hacia arriba está enraizada en el estímulo creador de toda posible interrogante, pues, tal como decía Cristo: “Llamad y se os abrirá”, “Pedid y se os dará”. La base misma de la evolución se halla implícita en toda su majestad y en todo su poder en la capacidad augusta de llamar a la puerta (de los misterios) y de pedir alimento (espiritual), es decir, preguntar constantemente el origen de las cosas y de uno mismo.

No, no hay una razón especial en haber escogido estas dos almas para corroborar gráficamente el alcance singular de la idea. Desde el plano causal y observando analíticamente el proceso kármico de cualquier ser humano, se le ve ordinariamente y desde un buen principio enlazado con otra alma por ley de misteriosa afinidad, cuya fuente es eterna, y sólo en la esplendente vida de la Mónada, o Espíritu Puro, puede ser plenamente comprendida, pero utilizando como siempre la analogía, y observando los organismos unicelulares de las primitivas corrientes de vida y su paulatina escisión o división en dos partes iguales, podrían hallar un punto céntrico de referencia. La afinidad química nos da más adelante otra clave de este proceso, tal como anteriormente he señalado. 

Pero, ateniéndonos a la pregunta principal, yo diría que algo parecido a la escisión del UNO en DOS, y posteriormente del DOS en TRES, que dan origen al principio mismo de la evolución desde sus fuentes cósmicas, para seguir adelante con el SIETE, el DIEZ y el DOCE, se realiza en las fuentes originales de la vida humana. Pues, una unidad de vida partida en dos, llevará prendida siempre en cada una de las dos partículas el sello íntimo de aquella unidad primaria que ambas constituían. El principio mismo del Karma como ley y como principio de evolución se inicia pues en el UNO, que se escinde en dos, representando cada una de las partes divididas el sello o impronta del Espíritu o de la Materia. 

Por ello la función del Karma a través del tiempo es unificar Espíritu y Materia, el dos se resolverá en UNO, una fase evolutiva del Universo habrá terminado y otra fase praláyica de descanso cósmico se iniciará, dejando el karma en suspenso, teñido el éter con el color de sí mismo a la expectante espera de un nuevo período de actividad. Esto puede parecer muy abstruso y complicado, pero no lo es, si ejercitan ustedes la analogía en sus discernimientos.

El hecho de que ambas partes surgidas de un universo macrocelular con uno en funciones y resuelto ulteriormente en dos por analogía del proceso macrocósmico, no sigan idéntica trayectoria dentro del dilatado esquema evolutivo, se debe al hecho mismo de tendencias primarias y a la diversificación de experiencias, como en el caso reseñado de dos almas en evolución distinta, pero unidas por un lazo más fuerte que el tejido por los hilos del tiempo. Las dos almas aludidas, si bien no fueron escogidas al azar, pues el azar no existe para el esoterista, representan al menos o simbolizan, parte de un proceso que si no es enteramente igual para todas las almas, sí es muy semejante en líneas generales.

Tenemos por otra parte, que la tendencia de los seres humanos hacia su Arquetipo superior, el Ángel Solar, o sea, este infinito anhelo de reconstruir la unidad esencial de que formaban parte es una expresión de la ley misma de la evolución. El proceso de la iniciación que a través de las distintas purificaciones conduce a esta unidad, viene marcado por períodos muy definidos en que el principio masculino y el principio femenino consustanciales en todo ser humano, llegan un día a unificarse dentro de un ser andrógino capaz de crear desde el fondo de sí mismo todo cuanto el poder creador de la Mente divina es capaz de inspirarle. 

Siguiendo el proceso hasta sus últimas consecuencias en orden a nuestra comprensión humana, vemos dentro de nuestra más dilatada perspectiva la tarea creadora que se halla al final de todo proceso evolutivo: la reproducción de nuevos Universos pues, si somos realmente conscientes, apreciamos que el Espíritu Creador y la Materia Virgen del Espacio, más la experiencia resultante del proceso evolutivo en un Universo anterior son en realidad una Unidad indescriptible que se escindirá perpetuamente en dos, para llenar el marco insondable del espacio absoluto de nuevos, más variados y perfectos universos.

Comprendan también que pasar de ahí sería querer hurgar en las nebulosidades indescriptibles del Misterio. Queda no obstante algo aclarada la triple pregunta que se formula todo verdadero investigador de las leyes de la Vida: ¿Quién soy? ¿de dónde vengo? ¿a dónde voy? La analogía debe hacer el resto. No hay que esperar conclusiones concretas en torno a algo tan sutilísimo como es el principio o raíz de nosotros mismos y la ley de karma que ajusta constantemente a través del principio de Causa y Efecto, todas las posibles situaciones, pero si perseveramos en el intento y no nos dejamos impresionar por la grandiosidad de ciertas revelaciones y seguimos adelante con la mente y el corazón intrépidos hacia la meta presentida, adquiriremos una medida de gozo desconocida que nos compensará con creces de la inquietud y del tormento de toda sincera y potente búsqueda.

EL HOMBRE Y EL KARMA
V.B.Anglada

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El Hombre y el Karma I

Hablar del Karma y de la ley de Causa y Efecto (otro principio hermético), en lo que a nuestro orden personal se refiere, es una cosa, hablar de un sistema de relaciones kármicas que van de lo individual a lo cósmico, es otra. No obstante, para una mayor clarificación de este tema, tendremos que atenernos a esto último pues la raíz del Karma no está en lo individual, en lo particular que nos atañe en el presente ciclo de vida, sino que hay que buscarlo más allá de las orillas o fronteras de nuestro universo.

Existe una relación perenne entre la pequeña vida de un ser humano, condicionado por las leyes del espacio y del tiempo y la Vida esplendente e indescriptiblemente magnífica que crea, condiciona y rige un sistema Solar. Las relaciones de esta Vida Solar, con las Grandes Vidas de otros sistemas solares y cósmicos, deben ser estudiados con mucha atención, pues nos darán la clave de nuestro pequeño esquema personal, familiar y social, condicionado por un particular sistema de relaciones.

En la augusta paz del Ashrama y con la visión lejana que facilita el contacto con un elevado Ser cuya consciencia gravita más en lo universal que en lo humano, hemos tenido oportunidad de comprobar algunas de las relaciones que en forma de conjunciones magnéticas, establece el Señor del Mundo con los augustos Señores de otros mundos de nuestro Sistema. Estas conjunciones llevadas al más allá trascendente de nuestras más elevadas concepciones, nos dieron siempre la idea y el convencimiento de la existencia perpetua de una Hermandad Cósmica de la que participan grupos de Logos, constituyendo familias y un ilimitado campo de relaciones, dentro y más allá de nuestro Sistema Solar.

La mente se me ha perdido, particularmente hablando, cuando impulsado por la ley de analogía universal he intentado profundizar algo más en la ley de Karma, tomando como punto de partida mi relación con el Maestro y el Ashrama y siguiendo adelante tratando de establecer anteriores y futuras relaciones, desde el centro de mi vida espiritual y extendiéndola hasta trascender el limitado campo de percepciones impuesto en mi mente, corazón y ánimo, por el círculo-no-se-pasa, de mis capacidades actuales de percepción.

Y el resultado ha sido siempre el retorno a mí mismo con una sola convicción: Mi Yo superior está kármicamente enlazado a mi yo inferior o personal, por ciertas leyes definidas que utilizan el tiempo como meros puntos de referencia y contacto, pero que se extienden en ondas espirales concéntricas hasta el propio Corazón de Dios. Sólo al llegar a este punto, descansa la inquietud angustiosa de mi yo que busca y es consciente de una fraternidad más allá de las fronteras de mí mismo. Y entonces empiezo a comprender y amar más a todos cuantos me rodean y hacerles partícipes de mi hallazgo. Bien mirado, una comprobación del yo, más allá del yo, de una experiencia tan interesante y ofrece tanta paz y seguridad, que bien vale la pena compartirla con los demás.

– La singularidad del Karma

El estudio de las leyes soberanas del Karma empezó poco después de nuestra experiencia en el Devachán. El Maestro nos dijo “que si bien todo estaba indisolublemente relacionado: hombres, planetas y las más lejanas estrellas, el hecho de participar como grupo en un estudio jerárquico de las leyes de la vida, nos daría la oportunidad de resolver de una vez para siempre la terrible incógnita de nuestra existencia: quiénes somos, de dónde venimos y adónde vamos”. Pues -nos decía-, “sólo cuando la mente halle dentro de su propio destino investigador, algo tan grande que le libere de ulteriores inquietudes, es cuando empieza la verdadera investigación interna”.

“Por ello -seguía diciendo-, fuisteis testigos de la labor que realiza el mundo dévico en relación con el reino humano, cuando visteis y comprobasteis experimentalmente la relación kármica de ambos mundos o corrientes evolutivas que hacen posible que las energías de los mundos internos y las fuerzas que operan en los mundos externos, hallen un adecuado cauce de expresión dentro de la existencia. El hecho mismo de que reconozcáis y que apliquéis la ley de analogía, es un hecho kármico de la más elevada trascendencia. Por la sola acción de reconocerla y aplicarla, tenéis derecho a un lugar en el Ashrama y a una constante sucesión de conocimientos superiores dentro de vuestra conciencia. Reconoced, si no, lo mucho que ha cambiado vuestra vida y las situaciones que se crean en vosotros y a vuestro alrededor desde que ingresasteis en el mismo. 

El hecho que me reconozcáis como centro del Ashrama y como vuestro mentor espiritual, es una prueba de la relación kármica, forjada, mantenida y expresada sin desviaciones a través de las edades. Cada uno de vosotros sabe internamente cuándo, dónde y cómo dentro de las infinitas oquedades del tiempo y de las inescrutables profundidades del espacio, empezó esta relación kármica que nos mantiene juntos aquí y ahora participando algo más conscientemente que la mayoría de los seres humanos del destino, gloria y Vida del Bienaventurado Ser que utiliza el planeta tierra como Cuerpo de expresión”.

Yo, personalmente, recuerdo fragmentos de esta historia del pasado que la “memoria” de Dios trae a nuestro recuerdo, a través de la luz astral que se filtra del archivo akáshico de la Naturaleza, de cómo y cuándo establecí contacto por primera vez con mi Maestro. Se asombrarían ustedes si les hablara de los enormes ciclos de tiempo transcurridos desde entonces. Pero si me atengo a mis propias percepciones actuales, aunque operando en el seno del pasado, podría hablarles de razas extinguidas y de civilizaciones perdidas o enterradas bajo el polvo de los siglos, aún antes de Lemuria y Atlántida, hasta llevarles a cierto punto cíclico, pero siempre en presente para mí, en que ESTABLECÍ contacto por primera vez con mi Maestro.

En las primeras etapas de la humanidad “los que serían hombres más adelante y los devas” vivían en fraternal armonía. Fue precisamente aquí en este punto y en cualquier remoto lugar del planeta donde a través de los registros akáshicos y fundida mi conciencia con la de mi Maestro, fui consciente de mi relación Kármica con ÉL. El día que tuve tal experiencia de contacto con los hechos de este pasado que trasciende los límites impuestos a la conciencia por el espacio y el tiempo, me di cuenta del valor del término Karma. El Karma trasciende el tiempo de nuestra conciencia aunque lo condiciona dentro de sus inteligentes leyes de relación, pero utilizando un género de percepción especial de indescriptible sutilidad, el más remoto pasado adquiere para uno caracteres de ACTUALIDAD. En tal tipo de percepción, recordar es vivir de nuevo un hecho con toda la intensidad que fue vivido en el momento mismo de producirse. Por ello puedo hablarles del pasado con tanta seguridad como les hablo del presente. 

Esta es una de las singularidades del Karma.

– Karma y perfección

Esto que vengo diciendo no tendría en realidad valor alguno, por tratarse de una experiencia muy particular que atañe mayormente a las relaciones kármicas de mi yo personal con mi Ángel Solar y en última instancia con mi Maestro, en el Ashrama; pero sí lo tendrá, si analizando esta experiencia como dato de referencia se dan cuenta ustedes, de que el Karma es una expresión de la necesidad del propio Dios de manifestar la intensidad infinita de su Vida espiritual, a través de nuestro universo, y a través de éste con otros Universos o Sistemas Solares. Pues Karma es ante todo relación. Se inicia desde el mismo momento en que existe necesidad de expresión. Un Universo es siempre hijo de la Necesidad. Expresión de esta Necesidad es, desde otro ángulo de vista, auto reconocimiento y punto de partida de la Gran meditación cósmica que crea estrellas, galaxias, sistemas solares, planetas, hombres y átomos. 

Pues, el Universo, tal como lo entendemos, es decir, como un conjunto formado por un Sol central y un grupo de planetas oscilantes, nos habla de la fricción constante entre una vida central y un cuerpo de relaciones, dentro y fuera del entero Sistema de Expresión. Esta fricción engendra una especie particular de energía cósmica -del cual la electricidad tal como la conocemos, es una débil expresión- que permite la estabilidad y permanencia de cualquier cuerpo Universal de expresión con todo su contenido dentro de un impulso infinito, de constante y permanente perfección de todas las cosas creadas. Es esta estabilidad y permanencia de un Universo y en el Impulso de Perfección eterna, que subyace la raíz o fuente del Karma.

Vienen después los Señores del Karma, Registradores y Contenedores del indescriptible Archivo de los Hechos que se producen dentro y fuera del ámbito planetario que regulan, dirigen y llevan a su máximo y total cumplimiento todas las acciones y reacciones, todos los impulsos eléctricos y todas las fricciones que se producen y realizan en el interior de la vasta esfera del Universo, con sus planos de evolución, las infinitas Vidas condicionantes, y distintas evoluciones, reinos, razas, y humanidades… a un implacable destino de perfección.

La perfección de todo lo existente “dentro y fuera del universo” es el destino final del Karma. El bien y el mal que se producen, como causa y como efecto de fricciones, adoptan para el esoterista un término clave: “energía”, la potencialidad de un propósito divino espiritual venciendo la resistencia de la sustancia material que le sirve de vehículo, llevándola progresivamente al estado de pureza virginal. Pues, tal como se nos dice en los textos sagrados de los libros de consulta de los Iniciados de la Jerarquía, “…el Universo viene teñido de Karma, desde un proceso anterior, en el que la Entidad que le dio vida, realizó “una de sus vastísimas experiencias de contacto”.

Así pues, ustedes serán conscientes de que las encarnaciones o ciclos de vida de los seres humanos en busca de la perfección, tienen su analogía superior en la Vida de los Grandes Seres Solares y Cósmicos que llenan de mundos los espacios siderales. En grandeza imposible de describir, pero siguiendo idéntico Impulso de Perfección, o sea, de llevar la materia a un estado virginal en que no se distinga de la Pureza del Espíritu que la engendró se halla implícito el misterio del Karma, y de todas las relaciones que produce y suscita esta Ley, por doquier y en todos los seres.

Permítanme, pues, repetir que Karma es relación o vinculación de Vida y Forma, de Espíritu y Materia, de Energía y Fuerza, de Alma y Personalidad… El dolor que produce la fricción o relación, queda compensado en cada ciclo de vida, o en cada nueva encarnación, por el infinito placer y el gozo supremo de la vinculación. De ahí que la vida de todo ser es de alegría o de tristeza, de gozo o de inquietud, de placer o de dolor, dependiendo estos estados, de las etapas específicas en que predomine la relación en forma de dolor o de fricción o del gozo producido por vinculación e identificación del aspecto material cada vez más sensible con el aspecto espiritual cada vez más incluyente.

Partiendo de aquí, tendrán quizás ustedes una idea más clara de lo que representa implícitamente el Karma como ley, en su doble vertiente de dolor y gozo, simbolizados estos dos estados en un ciclo de existencia o encarnación y en otro de descanso en el Devachán, en el que se realizan los grandes sueños de la personalidad humana, que simbolizan, en tal estado, el permanente anhelo o SUEÑO de la materia, de identificarse con el Espíritu que la engendró.

Este trabajo tendrán que analizarlo quizás varias veces, antes de entresacarle sus profundos significados universales y adquirir aquella visión que debe elevar las mentes y corazones a considerar el Karma como una oportunidad cíclica de vida, conducente al gozo supremo y no como un castigo de determinadas actitudes adoptadas durante el proceso de la existencia.

Hay que tener en cuenta que: “…Karma no es premio ni castigo, sino una oportunidad renovada de vida”.

– Otras consideraciones esotéricas respecto al Karma

Si han seguido atentamente el hilo de mis ideas, serán conscientes de que el enigma del Universo se halla implícito en la actividad de aquellas misteriosas Entidades Cósmicas que llamamos los Señores del Karma. La liberación del Karma humano se realiza en el momento en que el hombre penetra conscientemente en el plano búdico después de la desintegración de su cuerpo causal. Pero, esta intensidad de vida que llamamos liberación y que consideramos desde un ángulo meramente analítico, y para la mayoría muy hipotético, conduce a un estado de conciencia, en que el hombre se da cuenta de su vinculación con la fuente kármica de la Vida y que su misión desde este momento ha de tener una expresión singularmente ideal: colaborar conscientemente en el destino kármico de la humanidad, por identificación con el proceso liberador del principio mental emanado de los Señores del Karma.

El Karma es ante todo “necesidad de manifestación”, es decir, “necesidad de un proceso activo de purificación a través de los distintos tamices de la materia”. Esta necesidad de “manifestación”, abarca el entero sistema del cosmos y más allá del mismo, teniendo presente constantemente que allí donde existe “objetividad” o manifestación, allí está actuando la ley del Karma. Ello podrá parecer como una limitación de las augustas facultades de las Grandes Entidades de nuestro Sistema Solar y allende el mismo que llenan con su vida esplendente y misteriosa, las augustas oquedades del eterno e infinito espacio. Pero, por otra parte, no hay que olvidar que el Universo objetivo tiene por finalidad reflejar la Gloria Pura de Dios, una necesidad de autoexpresarse o autorreconocerse en un aspecto inferior, como ocurre cuando nos contemplamos en un espejo. 

Lo que hay en la imagen del espejo es irreal, un reflejo, una distorsión de la realidad, desde el punto de vista puramente analítico, pero si tenemos en cuenta que sólo el reflejo de nuestra imagen, puede hacernos conscientes de aquello que permanece todavía MACULADO, nos daremos cuenta de la necesidad objetiva del reflejo y de la actividad consecuente del deseo de liberación de toda la entidad consciente y de la actividad que nace de este reconocimiento interno, que llamamos la acción del Karma.

Karma es pues una necesidad que abarca todos los planos del Sistema y empieza a ser objetiva, en forma de propósito, en el plano mental que es donde se fragua todo sistema de relación kármica y en donde se inicia la misteriosa actividad de los factores dévicos en sus infinitas jerarquías y gradaciones.

Los Señores del Karma y los cuatro Grandes Señores de la Llama o Grandes Kumaras que canalizan el Karma cósmico, trabajan con los hijos de los hombres en los tres mundos por medio del principio mental y a través de la evolución dévica. Así se va produciendo el necesario reajuste que debe convertir al ser humano en un factor realmente consciente en el gran drama de la evolución planetaria, para poder contribuir con su inteligente esfuerzo a la actividad liberadora que a través de la ley del Karma se va realizando en el Universo.

Cuando hablo por ejemplo de los factores dévicos que van implícitos en el gran misterio de la electricidad, mi intención no es otra que tratar de clarificar la mente en el sentido de las grandes verdades que podrían ser reveladas a través del estudio del mundo de los devas y de la participación de los mismos, en sus distintas jerarquías, al desarrollo del gran karma de resolución de la Vida de los grandes Seres que vitalizan a los planetas del Sistema Solar en donde vivimos, nos movemos y tenemos el Ser, del propio Sol central y de todos aquellos sistemas relacionados con el nuestro, dentro del Gran Misterio de la Fraternidad Cósmica.

Puede parecer extraña o muy nebulosa esta descripción, pero deben ustedes tener presente una cosa muy importante al estudiar esotéricamente cuánto ocurre en el universo y a nuestro alrededor, y muy especialmente al tratar de estudiar las leyes del Karma y la acción de los Señores del Karma en lo que respecta a nuestra vida particular, y es que a través de la analogía hermética -clave de todo posible conocimiento y enlace entre lo conocido y lo desconocido- hay que considerar que un universo es realmente una familia, con un padre central, el Sol, y una madre, los éteres de sustancia eléctrica, que en su íntima unión de amor o de conjunción magnética, dan vida a unos hijos, los planetas, constituyendo así la representación universal de todo cuanto se refleja después en el mundo manifestado de los hombres, el reino humano. Al hablar de Karma y de Aquellas Gloriosas Entidades que lo dirigen sabiamente, debemos tener en cuenta los siguientes factores en orden a relaciones y vinculaciones:

1. La relación del alma superior humana o Ángel Solar, con un Logos planetario.

2. La relación de la personalidad humana con aquella gran Personalidad que llamamos Sanat Kumara.

3. La relación del cuerpo humano con sus distintos sistemas condicionantes, el nervioso, el circulatorio y el vegetativo, sus centros etéricos y glándulas endocrinas, con los distintos centros planetarios, por medio de los cuales, Sanat Kumara, distribuye y ordena el Plan infinito del Logos planetario y se ajusta voluntariamente a la ley de Karma.

Karma, pues, representa la posibilidad infinita de redención de la Vida por medio de la Sustancia, es decir, de la Vida a través de la forma, y si queremos profundizar algo más en el misterio del Karma y de la actividad de los Grandes Señores que lo dirigen, sólo hay que elevar el razonamiento de lo particular a lo universal, que es la regla a que se ajusta el esoterista y el verdadero discípulo, y ver el universo, en donde se realiza la total evolución de la Entidad Solar, desde el punto de vista de lo que es realmente particular, es decir, desde sí mismo, y ampliar su pequeña vida hasta el área de lo Cósmico. 

Veremos así un sinnúmero de factores que nos ilustrarán acerca del orden cósmico en que se desenvuelve todo cuanto existe, desde el Sol físico hasta el propio corazón, desde la Voluntad de Dios hasta nuestra pequeña voluntad y desde el infinito sistema de circulación de la energía universal hasta su microcósmica asimilación de estas desconocidas corrientes de vida dentro de su humilde, pero perfecto sistema de circulación sanguínea, de respiración, de las energías emocionales y del pensamiento.

Pues, aplicar la ley de analogía, es empezar a comprender a Dios. Cuando el gran Hermes decía que “igual es arriba que abajo, igual es abajo que arriba”, nos daba para siempre la clave de la ordenación esotérica de la vida, o sea, nos permitía establecer un enlace directo entre la verdad y el buscador, entre el realizador y la obra, entre el constructor y el Universo, entre Dios y el hombre.

Al hablar pues, de nuestro Karma personal o familiar, con su complejo sistema de relaciones sociales, debemos tener en cuenta también la vinculación logoica, el grupo de familias logoicas, las relaciones de simpatía infinita entre distintos grupos de Logos para llegar así a ser más conscientes de la Ley del Karma, que hasta aquí ha venido siendo únicamente mostrada dentro de su dimensión humana.

Las vinculaciones de nuestro planeta con los demás planetas del Sistema Solar, y las de nuestro Logos Solar con las Constelaciones de la Osa Mayor y de las Pléyades, así como la misteriosa relación con Sirio y otras Constelaciones más poderosas y lejanas todavía a que refieren los tratados esotéricos, nos hablan asimismo, de una Ley de atracción “familiar” que agrupa a Constelaciones Cósmicas y Sistemas Solares, como nosotros vivimos agrupados en familias y en relaciones particulares, desde el punto de vista social.

Todo es lo mismo. El orden en que viene estructurado todo y las necesidades esenciales dentro de este orden son idénticas, solamente varía el grado de expresión, su infinita magnificencia cuando nos referimos a Entidades Cósmicas. Únicamente es apreciable dentro de la infinita oquedad de un espacio virgen o de éter radiante, la amplitud del “círculo-no-se-pasa”, que lo condiciona todo, desde la humilde radiación de un átomo de materia física densa, hasta la del más esplendente Sol…

EL HOMBRE Y EL KARMA
V.B.Anglada

El Consejo Karmico

El Consejo Kármico

 

Hoy quiero contarles acerca de un grupo de Seres Espirituales que se conocen como el Consejo Kármico o Junta Kármica. Este es un grupo de Ocho Maestros Ascendidos que administran justicia y oportunidad para las almas de la Tierra. Estos seres son quienes definen si un alma ha ganado el derecho a la Ascensión, o si esta debe volver a la Tierra. También son los que otorgan dispensaciones a las almas que evolucionan en la Tierra, y a las organizaciones espirituales que agrupan a estas almas.

 
La Junta Kármica también es la que recibe y aprueba las peticiones de otros Maestros para traer más dispensaciones a la Tierra. Esto lo podemos ver en el siguiente extracto del último dictado de la Maestra Kristine que pronto publicaremos en el website:

 

Qué tristeza porque realmente yo fui una de las Maestras que apoyó y patrocinó la dispensación en Suramérica a través del Mensajero Walter Velásquez. Y cuando yo pedí la dispensación de un Mensajero para Suramérica, la Junta Kármica me dijo: “queremos que eso se lleve a cabo, ¿pero qué tanto crees que las personas van a responder a esa dispensación y la van a elevar?, Nosotros los miembros de la Junta Kármica no estamos dispuestos a dar de nuestra luz para que esa dispensación crezca y florezca, si las personas en Suramérica no multiplican los talentos que se les den”. Y yo les dije: “Amados Maestros de la Junta Kármica, yo tengo la esperanza en que estas almas van a reconocer y van a valorar esta enseñanza”.

 
Otro interesante extracto con respecto a la Junta Kármica lo encontramos en el último dictado de la Madre Teresa en donde ella se refiere a la importancia de la pureza por encima de la sabiduría y el conocimiento espiritual. Ella nos cuenta su experiencia presentándose ante la Junta Kármica al final de su última encarnación en la Tierra:
 
 

Yo nunca conocí la Llama Violeta en mi última encarnación. Yo nunca conocí las enseñanzas sobre el karma, la reencarnación o ningún tipo de enseñanzas avanzadas, mis amados. Sin embargo, cuando me presenté ante el Consejo Kármico, les aseguro que Dios y los miembros de este cuerpo celestial nunca me preguntaron:

“¿Madre Teresa, cuántos decretos de Llama Violeta hiciste?”“¿Madre Teresa, practicaste todos los ejercicios de la Kábala?”“¿Madre Teresa, cuántas veces al día practicabas la Kriya yoga?”“¿Madre Teresa, cuántos libros sobre espiritualidad o teosofía leíste?”

Les aseguro amados, que ninguna de esas fue la pregunta. La única pregunta que recibí fue:

¿Madre Teresa, qué hiciste por elevar la conciencia planetaria?

Y yo les respondí: “Amados de mi corazón, lo único que yo hice fue servir a Dios en cada criatura”.

La siguiente es la lista de los Ocho miembros del Consejo Kármico:
 
1. El Gran Director Divino
 
2. Kuan Yin (La Diosa de la Misericordia)
 
3. Porcia (La Diosa de la Justicia)
 
4. La Maestra Lady Nada
 
5. Palas Atenea (La Diosa de la Verdad)
 
6. El Elohim Ciclopea
 
7. La Diosa de la Libertad
 
8. El Dyani Buda Vairochana.
 
Podemos pedirle a la Junta Kármica dispensaciones espirituales para nuestra vida y para nuestra organización “Teosofía es el Camino”.

Este Consejo se encarga pues de mantener el juego activo y en perfecta armonía y equilibrio para todos permanentemente.

Cada año, durante las fechas de los solsticios, el Consejo hace efectiva su presencia ajustando y calibrando los nuevos equilibrios energéticos que entre todos nosotros se hayan producido.

El Consejo está compuesto en la actualidad por la Maestra Pallas Atenea, la Maestra Kwan Yin, el Amado Vista, la Maestra Portia, la Diosa de la Libertad, el Señor Saithru, la Maestra Nada, Shri Magra, la Madre María y recientemente han pasado a formar parte de este Consejo el Arcángel Miguel y el Arcángel Gabriel.

El retiro etérico del Consejo Kármico se encuentra localizado en un templo etérico de gran Misericordia y Amor cuya correspondencia física es el Royal Teton (Parque Nacional Grand Teton en Wyoming, USA).

 “Son los Seres Divinos reguladores del Karma individual y colectivo de la humanidad. Todo ser al desencarnar es invitado a comparecer ante este tribunal para analizar el uso y calificación de la energía divina que se le dio a esa individualidad en su pasada encarnación. Está compuesta por:

 Pallas Atenea – Kwan Yin – Vista – Portia

 Diosa de la Libertad – Señor Saithru – Lady Nada

http://windowslive.ning.com/forum/topic/show?id=5394312:Topic:203797&xgs=1&xg_source=msg_share_topic

 

El Karma; Ley de Causa y efecto, nuestra responsabilidad


 

Cuando juzgamos creamos karma negativo, le estamos diciendo a otra alma si es digna o indigna. Cristo no juzgó ni siquiera aquellos que le escupieron en la cara, ni a quienes le vejaron y torturaron. Pidió perdón para ellos. ¿Es que Cristo no conocía el significado de la justicia?

La mayoría de la gente cree que nuestra evolución de desarrolla en una única vida. Sin embargo, el alma vive distintas vidas a través de diferentes personalidades. La perspectiva del alma es inmensa y no tiene las limitaciones de la personalidad.

Las almas que han optado por un sendero de evolución han encarnado sus energías muchas veces. Para cada encarnación, el alma crea una personalidad y un cuerpo diferentes. Cada personalidad hace su contribución a la evolución de su alma y lo hace con sus lecciones por aprender, consciente o inconscientemente y mediante sus experiencias.

Cada característica física, emocional y psicológica que constituyen la personalidad está perfectamente adecuada a los objetivos del alma.

Desde el punto de vista del alma, todas sus encarnaciones son simultáneas, todas sus personalidades existen a la vez. Por tanto, cualquier liberación (superación) de negatividad que tenga lugar en una de las encarnaciones, tendrá efectos beneficiosos para todas las demás encarnaciones del alma.

El alma existe. No tiene principio ni fin, pero fluye hacia la totalidad. La personalidad es una herramienta energética a la que el alma se amolda para funcionar dentro del mundo físico. Cada personalidad es única, porque la configuración de energía de la conciencia que la formó es única. Es la imagen de la conciencia.

Cada acción, cada pensamiento y cada sentimiento está motivado por una intención y esa intención es una causa que va unida a un efecto. Si participamos en la causa es imposible no participar en el efecto. Por tanto, somos responsables de todos nuestros actos. Se ha de ser cuidadoso eligiendo las intenciones en función de los efectos que deseamos generar.

Dentro de la realidad física, la dinámica del karma se refleja gracias a la siguiente ley:

“A cada fuerza de acción le corresponde una fuerza de reacción igual y opuesta”


La persona que proyecta odio hacia los demás experimentará la intención del odio de los demás. La persona que proyecta amor hacia los demás experimentará la intención de amor de los demás. Luego:

“recibes del mundo lo que tú le das al mundo”


En esta 3ª dimensión ocurre que nos manejamos con las variables tiempo/espacio, estas hacen que no siempre percibamos la relación causa-efecto de nuestras intenciones de manera instantanea, directa y clara. Si no se conoce el alma, la reencarnación y el karma, no siempre será posible que la personalidad comprenda el significado de los acontecimientos de su vida, o que comprenda los efectos de sus respuestas ante ellos.

Por ejemplo; una persona que se aprovecha de los demás genera un desequilibrio de energía que debe corregirse mediante la experiencia de que los demás se aprovechen de ella. Si esto no puede conseguirse en el transcurso de la vida de esta personalidad, otra de sus personalidades pasará por este trance. Si esa personalidad no comprende que la experiencia de que los demás se aprovechen de ella es el efecto de una causa previa, se lo tomará de manera personal (el karma es impersonal), quizas se enfade o se deprima. Cada una de estas respuestas genera karma, otro desequilibrio de energía que, a su vez deberá ser equilibrado (deuda kármica).

Para convertirse en un todo, el alma debe equilibrar su energía. Tiene que experimentar los efectos que ha causado.

Para sanar karma, la personalidad debe ver más allá de sí misma y percibir la interacción de las almas. Esta percepción genera automaticamante compasión.

Dado que no podemos saber lo que está sanando a través de cada interacción, no podemos juzgar lo que vemos. Por ejemplo, si vemos a una persona durmiendo en pleno invierno en un parque, no sabemos lo que se está completando en su alma. Es apropiado que respondamos de forma compasiva, pero no es apropiado que percibamos la situación como algo injusto, porque no lo es. Cuando juzgamos creamos karma negativo, le estamos diciendo a otra alma si es digna o indigna. Cristo no juzgó ni siquiera aquellos que le escupieron en la cara, ni a quienes le vejaron y torturaron. Pidió perdón para ellos. ¿Es que Cristo no conocía el significado de la justicia?

Significa esto que no debemos actuar ante situaciones que consideramos inasumibles e incomprensibles: no. Si un coche choca con el nuestro, y el otro conductor está ebrio. Lo adecuado es que el otro conductor asuma la responsabilidad de los daños ante los tribunales. Pero no es apropiado permitir que nuestras acciones estén motivadas por un sentimiento de indignación, de enjuiciamiento o de victimización. Estas evaluaciones son juicios que nos hacen vernos superiores a la otra persona.

Los sentimientos son los medios a través de los cuales, podemos discernir las partes de sí misma que el alma intenta sanar (acción del alma en la materia física).

El camino hacia su propia alma discurre a través del corazón.

unaredhumana.com

Ahora os propongo un video
Se trata de un estupendo programa de tv llamado “Hacete Cargo” por Claudio María Dominguez.
http://preparemonosparaelcambio.blogspot.com/2012/02/karma.html

http://www.youtube.com/watch?v=yXR8XlCohgc

Circulo Metafisico Argentino “Diserta, Juan Orsini” Paralelismo entre
la Ley Metafísica de Causa y Efecto y la física cuántica.

La ley física nos dice que a toda acción le sigue una reacción y la ley
metafísica de Causa y Efecto nos dice lo mismo: que a toda causa le
sigue un efecto.

Nada sucede por casualidad.
La palabra casualidad solo encierra la ignorancia de la Ley de Causa y Efecto.

Existe una solución de continuidad entre todos los acontecimientos precedentes, consecuentes y subsecuentes.

Hay siempre una relación entre todo lo que ha ocurrido y lo que seguirá ocurriendo.

Todo el universo es regido por estas leyes.
Estan en continua accion, se las conozca o no, siempre se cumplen,
tanto en el micro como en el macrocosmos. Son las leyes que rigen la
vida. Circulo Metafisico Argentino. http://www.circulometafisico.com.ar

KARMA – DARMA

La
ley del karma es la misma ley de causa o efecto, la cual afirma: “que
todo efecto tiene su causa, y toda causa tiene su efecto”; nada se da
por azar en el universo. Nada ocurre sin causa, es decir, sin una
secuencia de causas, ya que las causas y los efectos residen en los
sucesos o sea en lo que acontece como resultado de un evento anterior.
Existe siempre una relación entre lo que pasa y lo que sigue.

Todo
pensamiento generado por nuestra mente, todo acto realizado por
nosotros tiene sus resultados, los cuales pueden ser directos o
indirectos, inmediatos, a mediano o largo plazo, los cuales se eslabonan
en forma coordinada, creando una larga cadena de causas y efectos. Buda
decía refiriéndose a esta ley “los efectos siguen a las causas como la
sombra al cuerpo” y refiriéndose Jesús a la misma ley, dijo: “con la
vara que mides serás medido”.

Muchas
veces nos preguntamos: cuál es la razón por la cual ciertos eventos
suceden, ya sea en nuestra propia vida, o en la vida de nuestros
allegados, de nuestros conciudadanos y aún del propio planeta. Por
ejemplo: un desastre natural o un fracaso en una empresa o negocio, lo
cual afecta a un grupo de seres, dejándolos de un momento a otro en la
incertidumbre o en la ruina; y nosotros para dar una explicación
simplemente nos contentamos con decir que fue un castigo de Dios. En
realidad, hemos de decir, que es Dios nuestro padre, un padre todo
omniamoroso, omnipresente y omnisciente, que jamás castiga, pero que
tampoco es el alcahuete de nuestros errores. Su actitud ante éstos, es
el perdón y la comprensión. Dios ha creado leyes o principios
universales para mantener el equilibrio de la creación y uno de ellos es
la ley de karma-Darma, la cual permite que se logre la armonía en todos
los reinos del plano físico y de los planos mental y espiritual.

Existen
muchas clases de karma: individual, colectivo o familiar, nacional, de
religión y el de un planeta, a su vez, el karma puede ser, de acuerdo a
la causa: de mérito o de demérito. Todo se concatena, todo está unido.
Causas agradables van a producir efectos agradables; causas
desagradables generarán efectos desagradables; si criticamos seremos
criticados, si juzgamos seremos juzgados, si dañamos algo de alguien,
algo nuestro será dañado. Nada se da por azar. De igual manera, si
sembramos bondad, dulzura y esperanza, eso mismo recibiremos: aquello
que sembremos, eso mismo cosecharemos.

La
ley del karma en sus diversas formas nos ayuda a regresar a nuestro
propio origen, a nuestra verdadera esencia; nos ayuda a alcanzar el
equilibrio interior, ya sea por medio de la belleza o el dolor. Si el
hombre procurase alcanzar la propia belleza, la verdadera paz y armonía
en su interno como en el medio que lo rodea, a través de la armonía que
nos proyecta la naturaleza o bien por intermedio de los gratos momentos
de la vida, podría alcanzar la luz para volver a su causa original. Sin
embargo, la mayoría de las veces, el hombre para alcanzar esa luz, para
retomar el camino de regreso a casa del padre, prefiere el karma de
demérito, es decir los dolores humanos; aquéllos, que a veces nos llegan
como sentimientos de tristeza, de angustia y de confusión, los cuales
nos llevan a vivir los accidentes, las enfermedades y los grandes golpes
de la vida, como aquellos que de un momento a otro nos llevan de la
opulencia a la ruina económica y los cuales son simplemente resultado de
lo que hemos creado para aprender a buscar la luz en nuestro propio
interno; sin embargo, cualquiera que sea el camino escogido para el
hombre, servirá para encontrar la paz interior, ya que esto sólo
dependerá del buen o mal uso de la energía divina. No es la ola la que
ahoga al hombre, sino la acción del desdichado que marcha
deliberadamente hacia ella poniéndose bajo la acción de las leyes que
gobiernan el movimiento del mar.

Existen
dos posibilidades únicas de integración en las acciones humanas, que si
son hechos como causa generarán un efecto. Hablemos primero de las
posibilidades energéticas negativas que impiden el desenvolvimiento del
ser humano.

La
primera de ellas, hablando en términos de energía se denomina LITMIO:
la acción conductual de este tipo de línea produce estancamiento y su
causa está en entorpecer voluntariamente la evolución de otros seres en
el aspecto pensante. En el momento en que el hombre en forma consciente o
inconsciente entorpece a otro ser en su avance a otro nivel de
pensamiento, ya sea por manipulación o simplemente por qué impide que
otro ser pueda encontrar su propio camino espiritual, el efecto será el
que esas líneas se adhieran a sus órganos internos entorpeciendo su
acción y produciendo como consecuencia las llamadas enfermedades
físicas, las cuales muchas veces pueden ser traumáticas como es el caso
del cáncer, el mal de Parkinson, la epilepsia y la parálisis.

La
segunda se denomina línea electrónica DALMI: la acción conductual de
este tipo de línea, es la dualidad, la pereza mental y la indecisión.
Dualidad, que muchas veces se manifiesta como indolencia, pereza, falta
de autonomía e indecisión. La causa ser indecisos y el crear dependencia
de alguien, el efecto la indolencia y la falta de autonomía, la
incapacidad de decidir sobre algo; existe un peso y un impedimento que
no le permite lograrlo.

La
tercera línea electrónica es llamada: SIGMA: la acción conductual de
este tipo de línea produce las pasiones y emociones; su causa la
programación de emociones fuertes o pasionales tales como las iras, las
agresiones, las injurias y los reproches, los cuales van a producir como
efecto dolores físicos, accidentes de tipo físico como fracturas,
explosiones de ira, de celos y de odio, con sus consecuencias a nivel de
nuestros propios órganos los cuales manifiestan por ejemplo úlceras,
problemas en los órganos de los sentidos, etc.

La
cuarta línea electrónica es KUMTI: La acción conductual de este tipo de
línea produce desequilibrio, temor y angustia. Cuando el hombre pierde
la capacidad de autogobierno y de autocontrol, genera como causa
desequilibrio nervioso y su efecto va a ser la miseria, la angustia, el
estrés, las enfermedades y en el peor de los casos, el cáncer.

La
quinta línea electrónica es KAPPA: Su acción conductual es el
rompimiento de su conexión interior y los vicios. La causa consumo de
drogas alucinógenas, el alcohol y todo tipo de tóxicos. Su efecto
consiste en que estas sustancias dentro del organismo van a producir el
rompimiento del equilibrio físico y mental, provocando la
autodestrucción del ser, de sus neuronas y protoneuronas.

Por
último, tenemos la línea electrónica llamada PUR: Su acción conductual
es el desacuerdo en las discusiones; la causa: las discusiones, el estar
provocándolas, y su efecto es la producción o descarga de partículas de
energía que generan violencia y que terminan muchas veces en pleitos y
tragedias.

Estos
tipos de energía constantemente están rodeando el medio ambiente en el
cual el hombre se desenvuelve, ya que este medio está constituido por
una triple dimensión social cuyos factores son: el medio ambiente, el
trabajo y por último la escuela, la familia y general el medio que nos
rodea. A través de la relación que el hombre lleva con otros seres puede
generar todo un mundo de desequilibrio y desconciertos, o bien la puede
convertir en un verdadero paraíso. En el momento en que ser humano
logra alcanzar el equilibrio, alcanzando verdaderos niveles de madurez,
comenzará a utilizar la energía adecuadamente, usando correctamente su
libre albedrío y en ese momento hacen su aparición las energías de tipo
electrónico llamadas energías positivas.

La
primera de ellas es la línea electrónica DALTON: la acción conductual
es el verdadero amor, las virtudes, el carisma, la ayuda desinteresada y
siempre amorosa, produciendo en el ser, el ensanchamiento del alma, la
limpieza del recipiente kármico superior, y permitiendo la adquisición
de nuevos conocimientos, para ser aplicados en el propio bien y en el de
los demás: todo esto permitirá la integración de la conciencia divina
con el Yo inferior.

La
segunda es la línea electrónica NEMUR: la acción conductual es el
trabajo pensante y la creatividad enfocados y dirigidos por el amor
divino. La unión de estas dos primeras energías positivas produce
radiaciones de tipo GAMMA, las cuales van directo al yo superior
permitiéndonos la comunicación y comunión plena con nuestra propia
divinidad.

La
tercera es la línea electrónica DUAL: su acción conductual es el
equilibrio y el control de sí mismo. El equilibrio de las energías
físicas y mentales nos dará salud, belleza y armonía en todos los
aspectos.

Cuando
el hombre logre aquietar su mente, mantenerse equilibrado, aún sobre
sus propias pasiones naturales; cuando logre superar toda actitud de
separabilidad y tome las riendas de su propia vida y existencia, logrará
la verdadera belleza interna y externa, lo mismo que la salud física,
mental y espiritual.

La
cuarta es la línea electrónica NAUR: la acción conductual es la
creatividad y el discernimiento. Al aflorar de nuestro interior todo lo
mejor en cuanto a pensamientos, sentimientos, palabras y acciones,
redundará en una imaginación creadora y constructiva la cual permitirá
el flujo constante de la creatividad en el hombre, para unificar la
propia vida a través de todas las formas y expresiones como también, la
belleza y la propia naturaleza del padre.

La
quinta es la línea electrónica SELDI: tiene por acción conductual la
verdadera sensibilidad; controlando emociones y pasiones, evitaremos la
sensiblería y el sentimentalismo, alcanzando la verdadera sensibilidad,
que atraerá hacia nosotros este tipo de energías, que ayudan a elevar
nuestro nivel vibratorio y nuestro campo magnético.

La
sexta es la línea electrónica DISLE: su acción conductual es la
decisión; la toma de decisiones que permiten el cambio de actitud,
comenzando por nosotros mismos, atraerá esta radiación especial para
ayudar a equilibrar nuestro propio mundo, en forma mancomunada y en
perfecta comunión con nuestra mente y con el propio espíritu.

Generalmente
el ser humano, en la tierra, trata de autojustificarse para hallar una
explicación a todo lo que pasa y nos pasa, y el mejor indicador que nos
puede mostrar si estamos usando bien o mal energía, es precisamente la
vida que llevamos como las situaciones de nuestra naturaleza y de
nuestro propio cuerpo, las enfermedades, por ejemplo, nos pueden indicar
que algo está funcionando mal con relación a nuestros pensamientos,
sentimientos o acciones. Si nos enfermamos, antes de culpar a los
agentes externos, como sucede generalmente. Debemos analizar nuestras
propias actitudes en cuanto se refiere a nuestros pensamientos,
sentimientos, palabras y acciones, que es lo que realmente ocasiona
estos disturbios dentro de nuestra propia materia, nosotros nos
preguntamos porque Dios permite que un ser nazca ciego, pero lo que
ignoramos es que estos hermanos, aunque no lo recuerden, han creado
limitaciones a otros seres en épocas pasadas, son aquellos que a su vez
enceguecieron a otros y que muchas veces teniendo la sabiduría y el
conocimiento en sus manos se negaron a darlo a sus hermanos sedientos de
amor y luz.

Aquellos
que nacen sordomudos, simplemente fueron aquellos que en otras épocas,
se negaron a hablar para dar a conocer la luz que conocían en su interno
y cayeron por egoísmo. Por lo general, la mayoría de las personas mudas
son también sordas, porque además de negarse a hablar para dar la luz y
el conocimiento, se negaron a escuchar el clamor y la solicitaron de
muchos seres que trataban de encontrar en estos seres algo que les
revelara el misterio y les diera el consuelo, al mismo tiempo que
aclarara un poco su mente en medio de la ignorancia que vivían.

Los
llamados daños mentales o cerebrales como la epilepsia y los demás
tipos de daño cerebral, son vividos por aquellos seres que se dedicaron a
la práctica de la hipnosis, de poder mental mal dirigido, y de la magia
negra para inhabilitar a otros seres, impidiéndoles su propio
crecimiento espiritual. Aquellos hermanos a quienes llamamos locos, son
seres de gran evolución, de gran capacidad energética y de gran poder
mental que utilizaron su mente violentando la ley del libre albedrío y
obstaculizando a otros seres en su progreso. Los dementes, en muchos
casos, fueron falsos videntes, que a través de las falsas profecías, ya
fuese por medio de la lectura de las cartas, del té, la lectura del
tabaco, etc. Crearon grandes distorsiones internas en quienes los
consultaron. Fue ésta, una de las principales causas del hundimiento de
la Atlántida.

Las
enfermedades respiratorias como el asma y todo aquello que afecta
nuestros pulmones son experimentados por algunos seres, que teniendo el
conocimiento y la sabiduría se negaron a darlo. Negar el conocimiento y
la sabiduría un ser sediento de luz, es como quitarle el aire a alguien
para que puede respirar. Son igualmente aquellos, que convirtieron el
conocimiento en negocio, ya que los seres que no tenían poder económico
para pagar por esa sabiduría, se quedaron por fuera y no pudieron tener
acceso a la luz. En realidad, el pago por obligación, cierra la puerta
de inmediato, y esta es la razón principal por la cual la sabiduría no
tiene precio. Sin embargo tengamos en cuenta que aquel que la entrega
también está en el mundo.

También
es conveniente saber que muchas otras limitaciones no se dan
simplemente por el azar, ya que éste no existe. La llamada lepra, la
padecen aquellos que laceraron y torturaron a sus hermanos, cortando
muchas veces la carne viva, igualmente, aquellos que han cercenado
miembros a los seres en experimentos, torturándolos y produciéndoles
mutilaciones.

Aquellos
que padecen de problemas de la columna vertebral, son los mismos que
han utilizado mal energía sexual, ya que cuando esta energía se usa mal,
lo primero que entra a afectarse es nuestra vara mágica, la columna
vertebral.

A
su vez el homosexualismo, el lesbianismo, está causado por prácticas
fálicas y de mal manejo de la energía sexual, creando una dualidad en
los seres, lo cual les lleva a dudar en entender cuál es su verdadero
género y su verdadero sexo.

Las
anemias crónicas y algunas enfermedades de la sangre son consecuencia
de la realización de prácticas fetichistas, velaciones y rezos hechos
por medio de la necromancia o evocación de los muertos, así como a
través de la hechicería y los rituales en los cuales intervino la
sangre, utilizada de manera indebida, para manipular a otros seres con
los llamados “pactos de sangre“. La amputación de miembros ocurre
generalmente en aquéllos seres que han sido suicidas u homicidas.

El
cáncer es una consecuencia de todo tipo de represiones o emociones
contenidas, de angustias y resentimientos, así como por odios que él se
va generando y acumulando a lo largo de su vida e incluso de vidas
anteriores.

Los
siameses son aquéllos seres que se han odiado por múltiples
existencias, encontrándose en repetidas ocasiones como padres, hijos,
hermanos, esposos, yernos, nueras, suegros, etc. Sin llegar a
reconciliarse, ni ver en el otro, la perfección y el amor, que tras el
velo de la carne existe en toda chispa divina emanada del creador. En
este caso la ley divina los manda unidos, teniendo que compartir órganos
comunes para que así, se realice en ellos la ayuda y el verdadero amor.

El
sida además de ser un karma planetario, es una de las siete plagas, es
un control de la naturaleza para contrarrestar la promiscuidad y los
abusos sexuales.

Los
guerrilleros y terroristas son simplemente instrumentos del karma; su
misión consiste en equilibrar deudas contraídas anteriormente, a nivel
planetario, nacional y regional. Sin embargo, ellos a su vez están
generando sus propios karmas y muchas veces a través de remordimientos y
de sus sentimientos o de sentirse sumidos en una situación de la cual
le es muy difícil salir, están nivelando una deuda kármica.

No
hay nada que escape a ésta ley, sin embargo, así como el hombre ha
generando su propio dolor, también podrá liberarse de estas deudas
kármicas, si así lo desea.

http://universo-espiritual.ning.com/group/radianteespiritualidd/forum/topic/show?id=6410872:Topic:510191&xgs=1&xg_source=msg_share_topic

CUENTOS DEL TIBET.CONSECUENCIAS DEL KARMA

Era una mujer que nunca perdía nada y así lo hacía conocer a los
demás, diciendo jactándose: – La verdad es que yo nunca pierdo nada.

Esa es la verdad.

El hijo de esta mujer estaba un poco harto de escuchar la misma
aseveración de su madre, sobre todo cuando él, que era muy distraído,
perdía muchas cosas. La madre le repetía constantemente: – Hijo, sé más
atento. Yo no pierdo nada; nunca pierdo nada. El hijo pensó: “Si mi
madre alguna vez perdiera algo no tendría que estar siempre escuchando
que no pierde nada”.

Entonces cogió un anillo de oro de la madre y un día lo tiró a las
aguas de un río. Satisfecho se dijo: “Cuando mi madre descubra que ha
perdido el anillo, ya nunca podrá volver a decirme que no pierde nada.
¡Menos mal!” Unos días después, la mujer, que seguía fielmente las
enseñanzas de Buda, invitó a comer a algunos de los discípulos del
Iluminado. Antes había mandado a uno de sus criados a pescar al río.

Cuando empezaron a comer descubrieron, al abrir uno de los peces, que
allí estaba un anillo, que era, obviamente, el de la dueña de la casa.
La mujer entonces dijo: -Yo no pierdo nada; nunca pierdo nada. Cuando
los discípulos comieron y se dispusieron a regresar junto al Buda, el
hijo de la dueña de la casa insistió en acompañarlos. Quería hacer una
pregunta al Maestro. Ante el Buda, el joven comentó: – Señor, mi madre
nunca pierde nada. Estoy intrigado, porque cómo es posible que una
persona en toda su vida jamás pierda nada. Yo, en cambio, me paso los
días perdiendo cosas.

El Bienaventurado sonrió. Habló así: – Todo tiene su razón de ser,
amigo mío. Hoy vas a descubrir quién era tu madre en una
anterior existencia. Ella vivía en un pueblecillo en las montañas. Era
ya una mujer anciana y muy pobre, cuando los habitantes de la zona, al
llegar el crudo invierno, decidieron ir al valle para no tener que
soportar tan inclementes temperaturas. Pero la mujer tuvo que quedarse
allí y se refugió en la cueva de un asceta. Le dejaron a su cuidado las
escasas posesiones que cada uno tenía y ella durante los meses de
invierno las custodió cuidadosamente. Cuando volvieron las gentes, les
dio a cada uno lo suyo. Por tales acciones le ha correspondido a esa
mujer, en esta vida tu madre, no perder nunca nada.

EL SABIO DECLARA: A LAS CAUSAS SIGUEN SUS EFECTOS, A LAS ACCIONES SUS REACCIONES, A LOS ACTOS SUS CONSECUENCIAS.
http://senderodelmago.blogspot.com.es/2012/04/cuentos-del-tibetconsecuencias-del.html