El Nacimiento de Jesus. Doc. 122

Durante toda esa noche María estaba inquieta, de manera que ninguno de los dos durmió mucho. Al alba los dolores de parto ya se habían evidenciado, y al mediodía del 21 de agosto del año 7 a. de J.C., con la ayuda tierna de otras viajeras, María dio a luz un niño varón. Jesús de Nazaret había nacido en el mundo, se le envolvió en ropas que María había traído por precaución, y se le puso en el pesebre cercano.

Así nació el niño prometido; es decir, de misma manera que todos los niños que antes y desde entonces han llegado al mundo. Y al octavo día de su nacimiento y de acuerdo con la práctica judía, fue circuncidado y se le llamó formalmente Josué (Jesús).

Al día siguiente del nacimiento de Jesús, José fue a registrarse. Se encontró con un hombre con el que ellos habían conversado dos noches antes en Jericó, y éste lo llevó a ver a un amigo rico de él, y éste tenía una habitación en la posada, y dijo que con placer intercambiaría las habitaciones con la pareja de Nazaret. Esa misma tarde se mudaron a la posada, donde permanecieron casi tres semanas hasta que consiguieron hospedaje en la casa de un pariente lejano de José.

El segundo día después del nacimiento de Jesús, María envió un mensaje a Elizabeth diciéndole que había llegado su hijo; Elizabeth respondió invitando a José a ir a Jerusalén para hablar de todos sus asuntos con Zacarías. A la semana siguiente José fue a Jerusalén para encontrarse con Zacarías. Tanto Zacarías como Elizabeth estaban sinceramente convencidos de que Jesús estaba destinado a ser el liberador judío, el Mesías, y que el hijo de ellos, Juan, sería con el tiempo el jefe de sus ayudantes, el hombre de destíno y su brazo derecho. Como María compartía esas opiniones, no fue difícil convencer a José de que se quedaran en Belén, la Ciudad de David, para que Jesús eventualmente pudiera llegar a ocupar el trono de Israel como sucesor de David. Por consiguiente, permanecieron más de un año en Belén, dedicándose José a su oficio de carpintero.

     
Ese mediodía en que naciera Jesús, los serafines de Urantia, reunidos bajo sus directores, verdaderamente cantaron himnos de gloria sobre el pesebre de Belén, pero estos cantos de gloria no fueron detectados por oídos humanos. No hubo pastores ni otras criaturas mortales que vinieran a rendir homenaje al niño de Belén hasta el día de la llegada de ciertos sacerdotes de Ur, que habían sido enviados desde Jerusalén por Zacarías.
A estos sacerdotes provenientes de la Mesopotamia, se les fue contado tiempo atrás por un extraño maestro religioso de su país, que él había tenido un sueño en el cual se le informaba que la «luz de la vida» estaba a punto de aparecer sobre la tierra en forma de niño, en el pueblo judío. Los tres sacerdotes partieron pues en búsqueda de esta «luz de la vida». Después de muchas semanas de búsqueda infructuosa en Jerusalén, estaban por volverse a Ur cuando conocieron a Zacarías, quien les trasmitió su creencia de que Jesús era el objeto de su búsqueda y los envió a Belén, donde encontraron al niño y dejaron ofrendas junto a María, su madre terrenal. El niño tenía casi tres semanas al tiempo de esta visita.

Ninguna estrella guió a estos hombres sabios a Belén. La hermosa leyenda de la estrella de Belén se originó de esta manera: Jesús nació al mediodía del 21 de agosto del año 7 a. de J.C. El 29 de mayo del año 7 a. de J.C. hubo una extraordinaria conjunción de Júpiter y Saturno en la constelación de Piscis. Y es un hecho astronómico notable el que conjunciones similares ocurrieran el 29 de septiembre y el 5 de diciembre del mismo año. Sobre la base de estos acontecimientos extraordinarios, pero totalmente naturales, los creyentes bien intencionados de las generaciones sucesivas construyeron la atractiva leyenda de la estrella de Belén y de los Reyes Magos adoradores conducidos por la estrella al pesebre para contemplar y adorar al recién nacido. La mente oriental y del cercano Oriente se deleita en las fábulas, e inventa constantemente bellos mitos sobre la vida de sus dirigentes religiosos y de sus héroes políticos. En la ausencia de la imprenta, cuando la mayor parte del conocimiento humano se trasmitía oralmente de una generación a la otra, era muy fácil que los mitos se tornaran tradiciones y que las tradiciones finalmente se aceptaran como hechos.

Dto. 74. Adan y Eva

ARRIBARON Adán y Eva a Urantia, contando hacia atrás del año 1934, hace 37.848 años. Llegaron, cuando el Jardín estaba en plena flor. Hacia el mediodía y sin previo aviso, se posaron suavemente sobre la superficie del planeta giratorio en las inmediaciones del templo del Padre Universal los dos transportes seráficos, acompañados por el personal de Jerusem encargado de trasladar a los bioelevadores a Urantia. Se llevó a efecto toda la labor de la rematerialización de los cuerpos de Adán y Eva dentro del recinto de esta capilla recién creada. Transcurrieron diez días desde el momento de su llegada hasta que se volvieron a crear en forma humana dual para presentarse como los nuevos soberanos del mundo. Volvieron en sí simultáneamente. Siempre los Hijos e Hijas Materiales prestan servicio juntos. La esencia de su servicio estriba en no estar separados en ningún momento y en ninguna parte. Se concibieron para actuar en parejas; rara vez funcionan solos.

1. ADÁN Y EVA EN JERUSEM

El Adán y la Eva del planeta de Urantia formaron parte del cuerpo decano de Hijos Materiales en Jerusem; a los dos se les había asignado el mismo número 14.311. Pertenecían a la tercera serie física y medían alrededor de dos metros y medio.

Al ser Adán seleccionado para venir a Urantia, prestaba servicio, con su pareja, en los laboratorios de física de pruebas y ensayos de Jerusem. Llevaban más de quince mil años de directores de la división de aplicación de la energía experimental a la modificación de las formas vivientes. Mucho tiempo antes de esto habían sido maestros en las escuelas de ciudadanía para los recién llegados a Jerusem. Se debe tener presente todo lo anterior en relación con la narración de su conducta subsiguiente en Urantia.

Cuando se emitió la proclamación que pedía voluntarios para la misión de aventura adánica en Urantia, se ofreció todo el cuerpo principal de Hijos e Hijas Materiales sin excepción. Los examinadores Melquisedek, con la anuencia de Lanaforge y los Altísimos de Edentia, finalmente seleccionaron a Adán y Eva quienes, posteriormente, llegaron a funcionar como los elevadores biológicos en Urantia.

Adán y Eva habían quedado leales a Micael durante la rebelión de Lucifer; no obstante, a la pareja, se la emplazó para comparecer ante el Soberano del Sistema y su gabinete entero para interrogarla e instruirla. Se hizo una presentación completa y detallada de los asuntos de Urantia; se les instruyó minuciosamente acerca de las directrices a seguir al aceptar las responsabilidades del reinado en un mundo tan trastornado por conflictos. Se les tomó en conjunto juramentos de lealtad a los Altísimos de Edentia y a Micael de Salvington. Se les dio debido aviso para que se consideraran supeditados al cuerpo de síndicos Melquisedek de Urantiahasta tanto dicho órgano directivo estimara conveniente renunciar al mando del mundo al cual se le había adscrito.

Esta pareja jerusemita dejó atrás en la capital de Satania y en otras partes, a cien descendientes —cincuenta hijos y cincuenta hijas— magníficas criaturas que habían salvado los escollos de la progresión y que, en el momento de la partida de sus padres para Urantia, estaban todos en comisión, como fieles gestores, disfrutando de confianza de un universo. Todos estaban presentes en el bello templo de los Hijos Materiales para los actos de despedida relacionados con las últimas ceremonias de aceptación del autootorgamiento. Estos hijos acompañaron a sus padres a la sede de la desmaterialización de su orden y fueron los últimos en despedirse de ellos y desearles éxito divino al dormirse en el lapso de conciencia de la personalidad que precede a la preparación del transporte seráfico. Los hijos pasaron un tiempo juntos regocijándose en la reunión familiar porque sus padres pronto habían de convertirse en las cabezas visibles, en realidad los gobernantes exclusivos, del planeta número 606 del sistema de Satania.

De este modo Adán y Eva dejaron Jerusem entre la aclamación y el beneplácito de sus ciudadanos. Salieron en pos de sus nuevas responsabilidades adecuadamente provistos y con amplia instrucción acerca de cada deber y peligro con que habían de enfrentarse en Urantia.

2. LA LLEGADA DE ADÁN Y EVA

Durmieron Adán y Eva en Jerusem, y despertaron en el templo del Padre en Urantia en presencia de la imponente multitud reunida para recibirlos, se encontraron frente a dos seres de los que mucho habían oído hablar: Van y su fiel asociado Amadón. Fueron estos dos héroes de la secesión de Caligastia los primeros en darles la bienvenida en su nueva residencia jardín.

La lengua de Edén fue el dialecto andónico que hablaba Amadón. Van y Amadón habían mejorado marcadamente esta lengua creando un nuevo alfabeto de veinticuatro letras, y esperaban que se convirtiera en la lengua de Urantia a medida que la cultura de Edén se difundiera por el mundo. Adán y Eva habían adquirido total dominio de este dialecto humano antes de salir de Jerusem a fin de que este hijo de Andón oyera al eminente gobernante dirigirse a él en su propia lengua.

En aquel día hubo gran alborozo y júbilo por todo Edén; se apresuraron los corredores a buscar las palomas mensajeras reunidas de todas partes, mientras voceaban: «Soltad los pájaros que difundan la nueva de que ha llegado el Hijo prometido». Cientos de colonias de creyentes, año tras año, habían mantenido fielmente las reservas de estas palomas de crianza doméstica justamente para tal ocasión.

A medida que se propagaba la noticia de la llegada de Adán por todas partes, miles de miembros de las tribus cercanas aceptaron las enseñanzas de Van y Amadón, mientras que, durante muchos meses, los peregrinos continuaron entrando a raudales en Edén para recibir a Adán y Eva y para rendir homenaje a su Padre invisible.

Poco después de despertarse, Adán y Eva fueron escoltados al recibimiento formal en el gran promontorio al norte del templo. Se había abultado y aprestado este montículo natural para la instalación de los nuevos gobernantes del mundo. Aquí, a mediodía, la comisión urantiana de recepción acogió a este Hijo e Hija del sistema de Satania. Amadón era el presidente de esta comisión, que estaba compuesta de doce miembros que englobaba un representante de cada una de las seis razas sangik; el jefe interino de los seres intermedios; Annán, una hija leal y vocera de los noditas; Noé, el hijo del arquitecto y constructor del Jardín y ejecutor de los proyectos de su padre difunto; y los dos Portadores de Vida residentes.

El próximo acto fue la entrega del cargo de custodia planetaria a Adán y Eva por el Melquisedek decano, el jefe del consejo de los síndicos en Urantia. El Hijo y la Hija Materiales prestaron juramento de lealtad a los Altísimos de Norlatiadek y a Micael de Nebadon y fueron proclamados gobernantes de Urantia por Van, quien, por este medio, renunció a la autoridad titular que venía desempeñando desde hacía más de ciento cincuenta mil años en virtud de la acción de los síndicos Melquisedek.

A Adán y Eva se les atavió con ropajes reales en esta ocasión, la instalación formal en la autoridad mundial. No se habían perdido del mundo todas las artes de Dalamatia; aún se practicaba la tejeduría en la época de Edén.

A continuación, se escuchó la proclamación de los arcángeles, y decretó la voz de Gabriel por transmisión el segundo juicio de Urantia y la resurrección de los supervivientes durmientes de la segunda dispensación de gracia y perdón en el planeta 606 de Satania. Ha pasado la dispensación del Príncipe; la edad de Adán, la tercera época planetaria, se inicia entre escenas de grandiosidad sencilla; y los nuevos gobernantes de Urantia comienzan su reinado bajo condiciones aparentemente favorables, a pesar de la confusión mundial ocasionada por la falta de cooperación de su antecesor en cuanto a la autoridad del planeta.

3. ADÁN Y EVA ADQUIEREN CONOCIMIENTOS SOBRE EL PLANETA

Ahora, tras su instalación formal, y con gran pesar, Adán y Eva tomaron conciencia del aislamiento del planeta. Calladas estaban las transmisiones conocidas y ausentes estaban todos los circuitos de comunicación extraplanetaria. Sus semejantes jerusemitas se habían ido a mundos que marchaban bien, con un Príncipe Planetario bien establecido y un séquito de personal experto dispuesto a recibirlos y capaz de cooperar con ellos durante su primera experiencia en estos mundos. En Urantia, sin embargo, lo había cambiado todo la rebelión. Aquí se hacía sentir mucho la presencia del Príncipe Planetario y, aunque se le había despojado de la mayor parte de su poder para hacer el mal, a Adán y Eva aún les podía dificultar la labor y, hasta cierto punto, hacérsela peligrosa. Aquella noche, bajo el resplandeciente plenilunio, iban deambulando por el jardín, serios y desilusionados, un Hijo y una Hija de Jerusem hablando de los planes del día siguiente.

Así llegó a su fin el primer día de Adán y Eva en la aislada Urantia, confuso planeta de la traición de Caligastia; se pasearon y conversaron hasta muy avanzadas horas de la noche, su primera noche en la tierra —y ¡qué solos se sentían!

Adán pasó su segundo día en la tierra en sesión con los síndicos planetarios y el consejo de asesoría. De los Melquisedek y de sus asociados, Adán y Eva supieron más acerca de los detalles de la rebelión de Caligastia y el efecto que aquella sublevación hizo al progreso del mundo. Fue, en general, una historia desalentadora, este dilatado relato del desgobierno de los asuntos mundiales. Llegaron a su conocimiento todos los hechos relativos al desplome total de la trama caligastiana para acelerar el proceso de la evolución social. También se dieron cuenta cabal de la locura de intentar lograr el avance planetario independientemente deldesignio divino de la progresión. Así, pues, llegó a término un día triste, pero ilustrativo —su segundo día en Urantia.

El tercer día se dedicaron a una inspección del Jardín. Desde las enormes aves de pasaje —los fándores— apreciaron las vastas extensiones del Jardín al surcar los aires por encima de éste, el paraje más hermoso de la tierra. Se remató este día de inspección con un colosal banquete en honor a todos los que habían laborado para crear este jardín de belleza y grandiosidad paradisiacas. Nuevamente, hasta altas horas de la noche de su tercer día, el Hijo y su consorte dieron un paseo por el Jardín y hablaron de la inmensidad de sus problemas.

En el cuarto día pronunciaron un discurso Adán y Eva ante la asamblea del Jardín. Desde el promontorio inaugural dirigieron la palabra al pueblo acerca de sus proyectos para la rehabilitación del mundo y bosquejaron los métodos por los cuales pretenderían redimir la cultura social de Urantia de los ínfimos niveles a los que había caído como resultado del pecado y la rebelión. Éste fue un gran día, y concluyó con un festín para el consejo de hombres y mujeres que habían sido seleccionados para asumir las responsabilidades en la nueva administración de los asuntos mundiales. ¡Fijaos bien! Tanto mujeres como hombres formaron parte de este grupo, y ésa fue la primera vez que ocurrió tal cosa en la tierra desde los tiempos de Dalamatia. Constituyó una innovación pasmosa observar a Eva, una mujer, compartir los honores y responsabilidades de los asuntos mundiales con un hombre. De este modo terminó el cuarto día en Urantia.

En el quinto día se ocuparon de la organización del gobierno interino, la administración que habría de funcionar hasta que los síndicos Melquisedek se marcharan de Urantia.

El sexto día se dedicaron a una inspección de los numerosos tipos de hombres y animales. A lo largo de las murallas del este de Edén, Adán y Eva anduvieron escoltados todo el día, observando la fauna del planeta y llegando a comprender mejor lo que se debía hacer para convertir en orden la confusión de un mundo habitado por tanta variedad de criaturas vivientes.

En esta excursión, a los acompañantes de Adán, les sorprendió sobremanera cuán a fondo entendía él la naturaleza y función de los millares de animales que le mostraban. Luego de echar una mirada a un animal, indicaba su naturaleza y conducta. Adán podía dar a primera vista los nombres y descripciones del origen, la naturaleza y la función de todas las criaturas materiales. Sus guías en la gira de inspección no sabían que el nuevo gobernante del mundo figuraba entre los anatomistas más expertos de toda Satania; y Eva era igualmente experta. Adán asombró a sus asociados describiendo multitudes de entes vivientes demasiado pequeños para verse a simple vista.

Al finalizar el sexto día de su estadía en la tierra, Adán y Eva reposaron por primera vez en su nuevo hogar del «este de Edén». Los seis primeros días de la aventura de Urantia habían sido muy ajetreados, y esperaban ansiosamente un día entero libre de toda actividad.

Mas no lo permitieron las circunstancias. A causa de la experiencia del día anterior en que Adán había tratado con tanta inteligencia y tanta minuciosidad de la fauna de Urantia, juntamente con su magistral discurso inaugural y sus modales encantadores, se había granjeado los corazones de los moradores del Jardín y se había sobrepuesto a sus intelectos de tal modo que no sólo estaban incondicionalmente dispuestos a aceptar al Hijo y a la Hija recién llegados de Jerusem como gobernantes, sino que además estaba casi la mayoría dispuesta a postrarse ante ellos y rendirles culto como dioses.

4. LAS PRIMERAS DIFICULTADES

Esa noche, la que siguió al sexto día, mientras Adán y Eva dormían, acontecían cosas raras en las inmediaciones del templo del Padre, en el sector central de Edén. Allí, bañados por los rayos de una luna suave, cientos de hombres y mujeres entusiastas y emocionados escucharon durante horas los apasionados argumentos de sus dirigentes. Éstos tenían buenas intenciones, pero no alcanzaron a comprender la sencillez del comportamiento fraternal y democrático de los nuevos gobernantes. Mucho antes de despuntar el alba, los nuevos administradores interinos de los asuntos mundiales llegaron a una conclusión casi unánime de que Adán y su consorte eran modestos y recatados en demasía. Decidieron que la Divinidad había descendido a la tierra en forma corporal, que Adán y Eva eran en realidad dioses, o bien, tanto se aproximaban a tal estado que ameritaban una adoración reverente.

Los extraordinarios sucesos de los seis primeros días de Adán y Eva en la tierra resultaron excesivos para las mentes no preparadas incluso de los mejores hombres del mundo; estaban confundidos; se dejaron llevar por la propuesta de trasladar a la noble pareja al templo del Padre a mediodía a fin de que, ante ellos, todos se inclinaran en respetuosa adoración y se postraran en humilde sumisión. Y esto, lo proyectaron todo los moradores del Jardín, con toda sinceridad.

Protestó Van. Se encontraba ausente Amadón, por estar a cargo de la guardia de honor que se había quedado con Adán y Eva durante la noche. Se rechazó contundentemente la protesta de Van. Se le dijo que asímismo era demasiado modesto, demasiado recatado; que tampoco él mismo distaba mucho de ser un dios, si no, ¿cómo podía haber vivido tanto tiempo en la tierra, y cómo había causado un acontecimiento tan magno como el advenimiento de Adán? En tanto que los alborotados edenitas estaban a punto de apresarlo y subirlo al montículo para adorarlo, Van se escabulló abriéndose paso entre la muchedumbre y, como podía comunicarse con los seres intermedios, se apresuró a enviar a su jefe con Adán.

Casi al amanecer de su séptimo día en la tierra supieron Adán y Eva la alarmante noticia de la propuesta de estos mortales bienintencionados, si bien descarriados; y entonces, mientras que las aves de pasaje aún se preparaban para llevarlos al templo, los seres intermedios, que son capaces de realizar incluso tales cosas, transportaron a Adán y Eva al templo del Padre. Temprano por la mañana de este séptimo día, desde el montículo de su reciente recepción, dio Adán una explicación de las órdenes divinas de la filiación y aclaró a estas mentes terrenales que no se puede adorar sino al Padre y a quien él designe. Puso a las claras Adán que aceptaría cualquier honor y recibiría todo respeto, pero jamás la adoración.

Fue un día importantíssimo, y antes del mediodía, a la hora de la llegada del mensajero seráfico que llevaba el reconocimiento jerusemita de la instalación de los gobernantes del mundo, Adán y Eva, apartándose de la multitud, señalaron al templo del Padre y dijeron: «Id ahora al emblema material de la presencia invisible del Padre e inclinaos para adorarle que nos hizo a todos y nos mantiene vivos. Que este acto sea la promesa sincera de que jamás volveréis a tentaros a adorar a nadie más que a Dios». Hicieron todos tal como ordenó Adán. El Hijo y la Hija Materiales se quedaron solos en el montículo con las cabezas inclinadas mientras que la gente se postraba en torno al templo.

Éste fue el origen de la tradición del día de descanso del sábado. Desde ese momento en adelante en Edén, el séptimo día se dedicó a la reunión del mediodía en el templo; durante mucho tiempo fue costumbre dedicar este día a la autosuperación. Se dedicaba la mañana al mejoramiento físico, el mediodía al culto espiritual, la tarde, al cultivo de la mente, y las primeras horas de la noche al regocijo social. Lo antedicho nunca fue ley en Edén, sino que fue costumbre mientras prevalecía la administración adánica en la tierra.

5. LA ADMINISTRACIÓN DE ADÁN

Durante casi siete años después de la llegada de Adán, los síndicos Melquisedek quedaron de servicio, pero finalmente llegó el momento en que entregaron la administración de los asuntos mundiales a Adán y retornaron a Jerusem.

La despedida de los síndicos ocupó todo un día, y durante la tarde cada Melquisedek, de su parte, les dio a Adán y Eva sus consejos finales y expresó sus mejores deseos. En varias ocasiones había pedido Adán que sus asesores permanecieran con él en la tierra, pero se denegaron las peticiones una y otra vez. Había llegado el momento en que los Hijos Materiales tenían que asumir plena responsabilidad de la conducta de los asuntos mundiales. De modo que, a la medianoche, salieron del planeta los transportes seráficos de Satania con catorce seres rumbo a Jerusem, produciéndose el traslado de Van y Amadón a la vez que la partida de los doce Melquisedek.

En Urantia todo marchó relativamente bien por un tiempo, parecía que Adán, a la larga, podría desarrollar algún plan para promover la expansión gradual de la civilización edénica. Conforme a los consejos de los Melquisedek, fue fomentando las artes de la manufactura con ánimo de desarrollar relaciones comerciales con el mundo exterior. Cuando se trastornó Edén, existían más de cien fábricas manufactureras primitivas en funcionamiento y se habían establecido extensas relaciones comerciales con las tribus cercanas.

Durante muchas edades, se había instruido a Adán y Eva en la técnica para mejorar un mundo preparándolo para sus contribuciones especializadas al avance de la civilización evolucionaria; sin embargo, en este momento, arrostraban problemas apremiantes, tales como el establecimiento del orden público en un mundo de salvajes, bárbaros y seres humanos semicivilizados. Aparte de la flor y nata de la población de la tierra, que estaba reunida en el Jardín, sólo un número reducido de grupos dispersos estaban siquiera preparados para recibir la cultura adánica.

Hizo Adán un esfuerzo heroico y decidido para establecer un gobierno mundial, pero se topaba con resistencia obstinada a cada paso. Ya había puesto en funcionamiento un sistema de control de grupo por todo Edén y había confederado todas estas unidades en la liga de Edén. No obstante, sobrevinieron dificultades graves cuando salió del Jardín a fin de aplicar estos conceptos a las tribus remotas. Tan pronto comenzaron a operar los asociados de Adán fuera del Jardín, afrontaron la resistencia directa y bien organizada de Caligastia y Daligastia. El Príncipe caído había sido destituido en su calidad de gobernante mundial, pero no se lo había eliminado del planeta. Aún estaba presente en el planeta y capaz, por lo menos hasta cierto grado, de resistir a todos los planes adánicos de rehabilitación de la sociedad humana. Adán quiso advertir a las razas sobre los males de Caligastia, pero se dificultó mucho esta tarea puesto que su archienemigo era invisible a los ojos de los mortales.

Incluso entre los edenitas había mentes confusas que se inclinaban a la enseñanza caligastiana de la libertad personal sin tasa ni medida; y a Adán le causaron contratiempos sin fin; constantemente daban al traste con los proyectos mejor trazados para la progresión ordenada y el desarrollo sustancioso. Finalmente se vio obligado a retirar su programa para la socialización inmediata; revirtió al método de organización de Van, dividiendo a los edenitas en compañías de cien miembros con un capitán al mando de cada una y con un teniente al cargo de un grupo de diez miembros.

Adán y Eva habían venido a instituir un gobierno representativo en lugar de monárquico, pero no hallaron ningún gobierno digno de aquella denominación en la faz de la tierra entera. Por el momento, Adán abandonó todo esfuerzo para establecer un gobierno representativo, y antes del desplome del régimen edénico, logró establecer casi cien centros comerciales y sociales fronterizos donde individuos fuertes gobernaron en su nombre. La mayoría de estos centros habían sido organizados anteriormente por Van y Amadón.

Data de los tiempos de Adán el envío de embajadores de una tribu a otra. Éste fue un gran paso adelante en la evolución del gobierno.

6. LA VIDA HOGAREÑA DE ADÁN Y EVA

La tierra de la familia adánica englobaba una superficie un tanto superior a mil trescientas hectáreas. En lo contiguo a esta sede familiar, se había dispuesto la vivienda para más de trescientos mil descendientes de la línea directa. Solamente se construyó el complejo de los edifícios proyectados. Más antes de que la creciente familia de Adán ocupara estas provisiones, todo el plan edénico fue interrumpido y el Jardín fue desocupado.

Fue Adansón el primogénito de la raza violeta, y fue seguido por su hermana y Evasón, el segundo hijo de Adán y Eva. Eva engendró a cinco hijos antes de marcharse los Melquisedek —tres hijos y dos hijas. Los dos siguientes fueron gemelos. Alumbró a sesenta y tres vástagos, treinta y dos hijas y treinta y un hijos, antes de la falta. Cuando Adán y Eva dejaron el Jardín, su familia consistía en cuatro generaciones que ascendían a 1.647 descendientes de pura cepa. Tuvieron cuarenta y dos hijos después de abandonar el Jardín además de dos descendientes de procreación mixta con la raza mortal de la tierra. Lo anterior no comprende la descendencia de Adán con las razas nodita y evolucionarias.

Los hijos de Adán no tomaban leche de animales al cesar de amamantarse de su madre a la edad de un año. Eva tenía acceso a la leche de una gran variedad de nueces y a los jugos de muchas frutas y, conociendo a fondo la composición química y capacidad energética de estos alimentos, los combinaba debidamente para alimentar a sus hijos hasta que les aparecieran los dientes.

Aunque la cocción se empleaba universalmente por las inmediaciones del sector adánico de Edén, no se cocinaba en casa de Adán. Recolectaban sus alimentos —frutas, nueces y cereales— listos para comerse al madurarse. Comían una vez al día, poco después del mediodía. Adán y Eva también absorbían «luz y energía» directamente de ciertas emanaciones espaciales conjuntamente con el ministerio del árbol de la vida.

Despedían los cuerpos de Adán y Eva una luz trémula, pero siempre vestían ropa en conformidad con la costumbre de sus asociados. Si bien usaban muy poca por el día, vestían una capa a partir del atardecer. Data de los días de Adán y Eva el origen de la aureola tradicional que rodea las cabezas de los supuestos hombres sagrados y dignos de alabanzas. Puesto que se opacaban en gran parte las emanaciones de luz de sus cuerpos debido a la ropa, no se distinguía sino el resplandor radiante en torno a su cabeza. Los descendientes de Adansón siempre retrataban de este modo su concepto de los individuos que se tenían por seres extraordinarios en cuanto al desarrollo espiritual.

Adán y Eva podían comunicarse uno con otro y con sus hijos inmediatos hasta una distancia de unos ochenta kilómetros. Se efectuaba este intercambio de pensamientos mediante delicadas cámaras de gas ubicadas muy cerca de sus estructuras cerebrales. Por este mecanismo podían trasmitir y recibir las ondas del pensamiento. Pero se suspendió este poder inmediatamente en cuanto se rindió la mente a la discordia y el trastorno del mal.

Los hijos de Adán asistieron a escuelas independientes hasta los dieciséis años de edad; los mayores impartían clases a los menores. Los niños cambiaban de actividad cada treinta minutos, los mayores cada hora. Era realmente una novedad en Urantia observar a estos hijos de Adán y Eva jugar, realizando actividades de regocijo y alborozo por puro gusto. De los adanitas se deriva gran parte de los juegos y el humor de las razas de hoy en día. Los adanitas tenían gran apreciación por la música así como un agudo sentido del humor.

Se solía contraer esponsales a los dieciocho años de edad; luego, estos jóvenes ingresaban en un curso de dos años de instrucción que los preparaba para asumir las responsabilidades maritales. A los veinte años de edad eran aptos para el matrimonio; y después del casamiento comenzaban su oficio o bien iniciaban la preparación específica para éste.

En algunas naciones subsiguientes, existió la usanza de permitir que las familias reales, presuntamente descendidas éstas de los dioses, se casaran entre hermanos, lo cual procede de las tradiciones de la prole de Adán —que procreaban, conforme a su deber y necesidad, unos con otros. Adán y Eva oficiaban en todas las ceremonias de matrimonio de la primera y segunda generación del Jardín.

7. LA VIDA EN EL JARDÍN

Con excepción de haber asistido durante cuatro años a las escuelas del oeste, los hijos de Adán vivieron y trabajaron en el «este de Edén». Recibieron su formación intelectual hasta la edad de dieciséis años de acuerdo con los métodos en las escuelas de Jerusem. Desde los dieciséis hasta los veinte años se les dio instrucción en las escuelas de Urantia del otro extremo del Jardín, desempeñándose en ellas también como maestros de los niveles más bajos.

La socialización era el entero propósito del sistema escolar del oeste del Jardín. Los períodos matinales de recreo eran destinados a las prácticas hortícolas y agrícolas, los períodos vespertinos, a los juegos competitivos. Se aprovechaban las primeras horas de la noche para el trato social y el cultivo de las amistades personales. Se consideraba la preparación religiosa y sexual como incumbencia de la familia, el deber de los padres.

La enseñanza de estas escuelas comprendía instrucción acerca de:

1. La salud y el cuidado del cuerpo.

2. La regla de oro, la norma del trato social.

3. La relación de los derechos del individuo a los del grupo y a las obligaciones comunitarias.

4. La historia y cultura de las distintas razas de la tierra.

5. Los métodos para hacer progresar y mejorar el comercio mundial.

6. La coordinación de deberes y emociones contrapuestos.

7. El cultivo del juego, el humor y alternativas competitivas a la lucha física.

Siempre estaban abiertas para las visitas las escuelas así como todas las actividades del Jardín. Se admitían observadores inermes libremente en Edén para visitas breves. Un urantiano tenía que ser «adoptado» para residir temporalmente en el Jardín. Recibía instrucciones sobre el designio y propósito del autootorgamiento adánico, expresaba su intención de adherirse a esta misión, y luego prestaba una declaración de lealtad al régimen social de Adán y a la soberanía espiritual del Padre Universal.

Las leyes del Jardín se fundamentaron en los códigos más antiguos de Dalamatia y se promulgaron de conformidad con siete apartados:

1. Las leyes de salud y sanidad.

2. Las ordenanzas sociales del Jardín.

3. El código de intercambio y comercio.

4. Las leyes de la honra en los juegos y concursos.

5. Las leyes de la vida familiar.

6. Los códigos civiles de la regla de oro.

7. Los siete mandamientos de régimen moral supremo.

Difirió muy poco la ley moral de Edén de los siete mandamientos de Dalamatia. Pero los adanitas predicaban muchas razones más para reafirmar estos mandamientos; pongamos por ejemplo el interdicto del asesinato; el hecho de que el Ajustador del Pensamiento morara dentro de uno se aducía como otro motivo por el cual no se debía destruir la vida. Enseñaron que «él que derrame la sangre del hombre, por el hombre su sangre será derramada, pues a imagen de Dios él hizo al hombre».

El mediodía era la hora de la adoración pública en Edén; el atardecer era la hora de la adoración familiar. Adán hizo lo que pudo para desalentar el uso de oraciones preestablecidas, enseñando, más bien, que la oración efectiva tiene que ser totalmente personal y que tiene que ser «el deseo del alma»; pero los edenitas continuaron usando las oraciones y formas que heredaron de los tiempos de Dalamatia. Adán también se empeñó en sustituir los sacrificios sangrientos en las ceremonias religiosas por las ofrendas del fruto de la tierra, pero había hecho pocos progresos al respecto antes del trastorno del Jardín.

Adán se esforzó por enseñarles a las razas la igualdad de los sexos. A todos los moradores del Jardín, les dejó profunda huella la forma en que Eva laboró a la vera de su esposo. Adán les enseñó concretamente que la mujer, a partes iguales con el hombre, contribuye a aquellos factores de la vida que se unen para formar un nuevo ser. Hasta ese momento, la humanidad había supuesto que toda la procreación estribaba en los «lomos del padre». Habían considerado a la madre meramente como un mecanismo para nutrir al feto y amamantar al neonato.

Adán enseñó a sus contemporáneos todo cuanto pudieron comprender, lo cual, sin embargo, no fue gran cosa en términos relativos. No obstante, las razas más inteligentes de la tierra aguardaban ansiosamente el momento en que se les permitiría casarse con los hijos y las hijas superiores de la raza violeta. ¡En qué mundo más diferente se habría convertido Urantia, si se hubiera llevado a efecto este gran proyecto de la elevación de las razas! Así y todo, resultaron grandes ventajas de la reducida cantidad de sangre proveniente de esta raza importada que consiguieron de paso los pueblos evolucionarios.

Así trabajó Adán para el bienestar y perfeccionamiento del mundo de su estadía. Pero le costó mucho trabajo conducir a estos pueblos mezclados y mestizos por un camino mejor.

8. LA LEYENDA DE LA CREACIÓN

La historia de que duró seis días la creación de Urantia se basó en la versión tradicional de que no habían pasado Adán y Eva más que seis días realizando el estudio preliminar del Jardín. Esta circunstancia confirió sanción cuasisagrada alplazo de la semana que, en un principio, había sido introducido por los dalamatianos. El hecho de que Adán pasara seis días inspeccionando el Jardín y formulando los proyectos preliminares para su organización no ocurrió premeditadamente; más bien, fue una decisión tomada día a día. La elección del séptimo día para la adoración no fue más que una consecuencia de los hechos aquí narrados.

La leyenda de la creación del mundo en seis días fue un concepto posterior que, de hecho, se produjo más de treinta mil años después. Un aspecto del relato, la aparición repentina del sol y la luna, posiblemente tenga su origen en la versión tradicional de que, cierta vez, había el mundo surgido repentinamente de una densa nube espacial compuesta de materia diminuta que, durante mucho tiempo, había oscurecido tanto al sol como a la luna.

La historia de la creación de Eva a partir de la costilla de Adán es una confusa versión abreviada sobre la llegada de Adán y la cirugía celestial relacionada con el intercambio de sustancias vivientes que se le había practicado al séquito corpóreo del Príncipe Planetario más de cuatrocientos cincuenta mil años antes.

En la mayoría de los pueblos del mundo ha influido la versión tradicional de que Adán y Eva disponían de formas físicas creadas para ellos al llegar a Urantia. La creencia en que se había creado el hombre del barro casi fue universal en el hemisferio oriental; se puede remontar el origen de esta versión tradicional desde las Islas Filipinas y, dándole casi media vuelta al mundo, hasta la África. Muchos grupos aceptaron esta versión de que el hombre se originó del barro mediante alguna forma de creación especial en lugar de las anteriores creencias en la creación progresiva —la evolución.

Apartada de las influencias de Dalamatia y Edén, la humanidad tendía a la creencia en el ascenso gradual de la raza humana. El hecho de evolución no es un descubrimiento moderno, los antiguos comprendían el carácter lento y evolucionario del progreso humano. Los griegos primitivos poseían conceptos claros al respecto a pesar de su proximidad a la Mesopotamia. Aunque las distintas razas de la tierra, lamentablemente, se enredaron en sus nociones de la evolución, no obstante, gran parte de las tribus primitivas creyeron y enseñaron que eran los descendientes de varios animales. Los pueblos primitivos solían seleccionar los animales de su presunto origen para sus «tótemes». Ciertas tribus de indios norteamericanos creyeron que descendían de castores y coyotes. Ciertas tribus africanas enseñan que son descendientes de las hienas, una tribu malaya, del lémur, un grupo neoguineo, del loro.

Debido a su contacto inmediato con los restos de la civilización de los adanitas, los babilonios magnificaron y adornaron la narrativa de la creación del hombre; enseñaron que había descendido directamente de los dioses. Se atuvieron a un origen aristocrático de la raza, el cual era incompatible incluso con la doctrina de la creación a partir del barro.

El relato del Antiguo Testamento sobre la creación data de tiempos muy posteriores a los de Moisés; él nunca enseñó a los hebreos una historia tan tergiversada. Pero sí presentó a los israelitas un relato sencillo y condensado de la creación, con la esperanza de que éste realzara su llamado a la adoración del Creador, el Padre Universal, que llamaba el Señor Dios de Israel.

En sus enseñanzas tempranas, Moisés, inteligentemente, no intentó remontarse más allá de los tiempos de Adán; puesto que Moisés era el maestro supremo de los hebreos, las historias de Adán llegaron a relacionarse estrechamente con las de la creación. Consta que las tradiciones más tempranas reconocieron una civilización preadánica, por el hecho de que los redactores posteriores, con ánimo de borrar toda referencia a los asuntos humanos antes de los tiempos de Adán, olvidaron borrar la referencia reveladora a la emigración de Caín a la tierra de «Nod», donde aquél tomó mujer.

Tras su llegada a Palestina, los hebreos no contaron durante mucho tiempo con ningún lenguaje escrito que hiciera eco entre el grueso de su población. Aprendieron a valerse del alfabeto de los filisteos vecinos, quienes eran refugiados políticos de la civilización superior de Creta. Los hebreos escribieron muy poco hasta alrededor del año 900 a. de J.C.; y como no disponían de un lenguaje escrito hasta esta fecha tan tardía, circularon varias versiones distintas de la creación; pero, después del cautiverio en Babilonia, se inclinaron más a aceptar una versión mesopotámica modificada.

La versión tradicional judía se cristalizó en torno a Moisés. Debido a que se esforzó éste por atribuir el origen de la descendencia de Abraham a Adán, los judíos dieron por sentado que Adán había sido el primero de la raza humana. Yahvé fue el creador y ha de haber hecho el mundo justamente antes de hacer a Adán, ya que se supone que Adán fue el primer hombre. Entonces la versión tradicional de los seis días de Adán se intercaló en la historia y, casi mil años después de la estadía de Moisés en la tierra, resultó que la versión tradicional de la creación en seis días se asentó por escrito y, posteriormente, a aquel se le atribuyó el mérito.

Cuando los sacerdotes judíos retornaron a Jerusalén, ya habían terminado su relato escrito sobre el principio de las cosas. Pronto afirmaron que esta narración era una historia recién descubierta sobre la creación, escrita por Moisés. Pero los hebreos contemporáneos de alrededor de 500 a. de J.C., no consideraron que estas escrituras fueran revelaciones divinas; las consideraron de forma muy similar a como los pueblos posteriores consideran las narraciones mitológicas.

Este documento espurio, las presuntas enseñanzas de Moisés, vino a conocimiento de Ptolemeo, el rey griego de Egipto, quien lo mandó traducir al griego por una comisión de setenta eruditos para su nueva biblioteca en Alejandría. Así se integró este relato a aquellas escrituras que, posteriormente, llegaron a formar parte de las colecciones ulteriores de las «escrituras sagradas» de las religiones hebrea y cristiana. Y estos conceptos durante mucho tiempo influyeron profundamente en la filosofía de muchos pueblos occidentales que se identificaron con estos sistemas teológicos.

Los maestros cristianos perpetuaron la creencia en la creación de la raza humana por un acto de volición, lo cual influyó directamente en la formación de la hipótesis de una edad de oro pasada de arrobo utópico y en la teoría de la caída del hombre o superhombre que explicara la condición menos utópica de la sociedad. Estas perspectivas sobre la vida y sobre el lugar que ocupaba el hombre en el universo fueron, en el mejor de los casos, desalentadoras puesto que estaban basadas en la creencia de un retroceso, más bien que una progresión, además de implicar una Deidad vengativa, quien había descargado su ira sobre la raza humana en retribución de los errores de ciertos administradores planetarios pasados.

La «edad de oro» es un mito, pero Edén fue un hecho, y la civilización del Jardín fue de hecho derrocada. Adán y Eva llevaban ciento diecisiete años en el Jardín cuando, por la impaciencia de Eva y los errores de juicio de Adán, se atrevieron a desviarse del camino ordenado, buscándose el desastre y ocasionando el ruinoso retraso de la progresión del desarrollo de toda Urantia.

[Narrado por Solonia, la «voz seráfica en el Jardín».]

http://www.librodeurantia.org/lu/main.html

El libro de Urantia; Un pasaporte al infinito???

Vivimos tiempos en los que, al hallar consenso entre las aparentemente diferentes cosmovisiones, no resulta difícil -a la luz de la “nueva ciencia”- ver más allá de lo que la razón parcial y finita comprende. Dicha correlación está metamorfoseándose en un imperativo de sorprendente universalidad y validez funcional, acaso en exceso uniforme. Por ello, quienes se sienten impulsados a promover iniciativas especialmente arriesgadas y/o generosas requieren al menos de una pequeña dosis de fe para lanzarse a la empresa de desarrollar conciencia. Éste podría acabar siendo el único camino para ir más allá de lo que sabemos, para tener mayores argumentos de los que la filosofía se propone fundamentar.

REVELACIÓN TRASCENDENTAL

El Libro De Urantia es un titánico esfuerzo de 2,097 páginas, dividido en 196 documentos temáticos autoproclamados como una revelación hecha por seres espirituales/celestiales. La versión original en inglés, The Urantia Book, fue “transcrita” entre 1922 y 1955, e inicialmente publicada por la Fundación Urantia en 1955. Es ésta una obra científica, teológica y filosófica acerca de Dios, la ciencia, la religión, la filosofía y el Destino; un texto ciertamente controversial en su contenido y en su interpretación: mientras para algunos es un escrito filosófico, para otros sólo es ciencia ficción.

El Libro De Urantia-01

En cualquier caso, no es necesario creer que El Libro De Urantia sea auténtico para beneficiarse enormemente de su lectura. Según esta fuente,todos los seres humanos somos una familia, hijos e hijas de un solo Dios, el Padre Universal. El libro nos presenta, así, una visión integrada del universo, de la realidad fundamental, que responde a los principios del holismo sinergético. También pretende abrir nuevas perspectivas del Tiempo y de la Eternidad, y revelar (¿qué tan?) nuevas ideas sobre la interminable aventura ascendente de encontrar al Padre de nuestro universo -un Dios amoroso/amigable que mantiene directa relación con Sus criaturas. La naturaleza y atributos de Dios son, entonces, argumentados en la medida en que se vinculan al universo y al individuo. Se afirma que el reino de Dios es una familia espiritual invisible destinada a convertirse en un organismo viviente que trascienda las instituciones sociales. Las instituciones religiosas contemporáneas, en ese sentido, pueden servir como una fuente adecuada de administración religiosa para nuestra sociedad.

El centro material y gravitacional de todo el universo, el Paraíso, es referido como el lugar de origen de todas las formas de realidad: espiritual, de energía mental y material, vida y personalidad -algo así como la raíz genética de un universo jerárquico estupendamente organizado, que incluye billones de planetas habitados en todas las etapas de evolución física, mental y espiritual. De esta percepción totalizada se deduce que la ciencia, la filosofía y la religión son vistas como aspectos parciales de un cosmos mucho más grande y unificado.

El Libro De Urantia-02

Pero El Libro De Urantia no preconiza una nueva religión organizada. Sus puntos de vista se sustentan en el legado religioso pretérito y de nuestros días, fomentando una creencia personal y viviente basada en la fe en Dios y en el servicio sincero a nuestros semejantes. Personas de todo el mundo han descubierto, una y otra vez, que el libro les conmueve en lo más profundo, cambia sus vidas, inspirándolas y alentándolas a lograr nuevos niveles de crecimiento espiritual. El texto tiene la facultad de contribuir significativamente al pensamiento religioso y filosófico de todas las gentes, el potencial necesario para transformar el destino del mundo.

¿LA BIBLIA CÓSMICA?

El Libro De Urantia traza una de las más realistas/detalladas cosmologías materiales-mentales-espirituales en el campo integrado de la filosofía y la religión, ya que ofrece una figura coherente de las condiciones y naturaleza de la inmortalidad. La supervivencia depende del estado de realidad espiritual de la personalidad -determinándosele por las decisiones de libre albedrío del individuo hacia Dios, por nuestra lealtad a la verdad, la belleza y la bondad (conforme estos valores supremos van siendo sinceramente entendidos). En esta realidad universal, el error, el pecado y la iniquidad son actitudes necias, soberbias y suicidas.

Las relaciones entre cuerpo, mente, alma y espíritu son explicadas con mucha profundidad y originalidad. El principal reto para el hombre moderno es hacer un esfuerzo balanceado y sano por lograr la conciencia hacia Dios. El crecimiento hacia la perfección del propósito y de la naturaleza espiritual ontológica se presenta como la motivación fundamental de la vida.

El compendio de Urantia esclarece el origen y la evolución de sucesos en nuestro planeta. Además del desarrollo físico, incluyendo la evolución biológica de plantas, animales y humanos; estudia el progreso de la civilización, la cultura, las formas de gobierno, la religión, la familia y otras instituciones sociales. La sección que versa concretamente sobre el matrimonio y la familia tiene una apreciación histórica muy rica y realista de las relaciones entre hombres y mujeres, y un apartado acerca de las contribuciones de la naturaleza y la crianza en formar la vida humana y el hogar. Los documentos que tratan de la naturaleza y función de la religión, el propósito y práctica del rezar y venerar, y del lugar de la religión personal e institucional en la vida y la sociedad; están entre las mejores discusiones que se hayan impreso de estos temas.

La cuarta sección de El Libro De Urantia se compone de setecientas páginas dedicadas a la vida y enseñanzas de Jesús (dieciséis veces más que la Biblia), en consonancia con el Nuevo Testamento. Esta magnífica presentación de la vida de Jesús aviva la imagen bosquejada en ese documento histórico. Su atracción universal persiste aunque se le vea solamente como una novela histórica. Dicha versión de la vida de Jesús llena los llamados “años ocultos” -de los doce a los treinta- y además escudriña las experiencias jesuíticas de encarnación y post-encarnación.

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Aún cuando sus raíces ontológicas y evolutivas se hallan ancladas en un pasado histórico verificable, El Libro De Urantia se orienta metodológicamente hacia el porvenir, tal como las teologías contemporáneas de esperanza. Las ilusiones de secularismo, reduccionismo y utopía son desafiadas con una visión del futuro que corta el aliento, basada en las duras realidades del desarrollo evolutivo condicionado del espíritu.

A diferencia de muchas escrituras “canalizadas”, el libro rechaza las enseñanzas sobre la reencarnación y la astrología. Más, a pie juntillas con otras revelaciones ocultistas, contradice algunas doctrinas cristianas, incluyendo la eficacia de las Sagradas Escrituras, la simple Trinidad, la Caída del Hombre, el pecado original, la expiación sustituta de Jesucristo, fe y arrepentimiento para la salvación, la resurrección de la carne y el castigo eterno. El Jesús de Urantia denuncia categóricamente esta idea errónea de la absoluta perfección de las Escrituras y la infalibilidad de sus enseñanzas. Al final del libro, leemos: “Todo este concepto de la expiación y la salvación mediante el sacrificio está enraizado por el egoísmo… La salvación debe ser concedida para aquellos que creen en la paternidad de Dios”.

NUEVA VISIÓN DE LA REALIDAD UNIVERSAL

Este libro fue dictado hace 60 años a un grupo de norteamericanos por un conjunto anónimo de entidades que se autopresentaron como “Reveladores Celestiales”. El suceso se conoce como la entrega de la “Quinta Revelación Divina” a la Humanidad, desde que ésta apareció sobre la Tierra. Semejante procedencia no debería sorprendernos en absoluto, puesto que, desde la más remota antigüedad hasta nuestros días, la Humanidad viene siendo objeto de esta clase de revelaciones, denominadas actualmente “canalizaciones” por la subcultura norteamericana de la New Age. La misma Biblia es, parcialmente, fruto de estas revelaciones atribuidas a la Divinidad, como en el caso del Libro de San Juan, pero hoy son centenares las obras recibidas mediante estos procedimientos, donde lo único cierto es la identidad del receptor o de los receptores -a excepción de El Libro de Urantia, cuyo grupo transcriptor permanece en el anonimato, representado ahora por The Urantia Foundation, con sede en Chicago (Estados Unidos).

Todo comenzó allí, en 1934, cuando tres norteamericanos empezaron a recibir mensajes, aparentemente en forma telepática, que fueron transcribiendo hasta completar las cuatro partes de que consta la obra, depositada inicialmente en la caja fuerte de un banco:

1.- El Universo Central y los Superuniversos.

2.- El Universo Local.

3.- La Historia de Urantia (La Tierra).

4.- La Vida y las Enseñanzas de Jesús.

El Libro De Urantia-07 En 1950, un grupo de personas instruidas creó la Fundación Urantia y extrajo los documentos para hacerlos públicos. La primera edición del libro vio la luz en 1955; la primera versión en castellano, en 1993. Las enseñanzas de tipo universal que contiene pueden resumirse en la realidad de un Ser Supremo autosostenido, razón de la Humanidad, creador y sostenedor de todo lo que existe. Este Dios-Padre envió a su hijo y a su espíritu a residir entre nosotros para guiarnos hacia la verdad y la realización suprema -que consiste en hacernos uno con Él en su presencia una vez superado el camino de la perfección. Sean quienes sean los seres que dictaron o introdujeron la obra en nuestro mundo, insisten en señalar nuestra simple condición de mortales, tratamiento que utilizan a menudo en contraste con las jerarquías extrahumanas que gobiernan el universo (con las cuales ellos se identifican continuamente a lo largo de los 196 documentos).

Según un trabajo extraído de Internet (Factores Históricos Asociados con la Materialización de los Papeles de Urantia), no ha habido ni habrá nunca una autoría humana adjudicable a estos textos. Siempre de acuerdo al citado texto, tampoco ha habido ninguna interpretación “oficial” de los papeles: “Las comunicaciones que han sido escritas, o que hemos tenido la oportunidad de oír, fueron hechas por un vasto orden de supuestos seres que afirman provenir de otros mundos en visita a éste en plan de estudio y observación, mientras se desplazaban de un universo a otro, o de un planeta a otro”. Estas comunicaciones posteriormente se atribuyeron a supuestos seres espirituales que, según se dio a entender, habrían sido asignados a este planeta para cumplir diversas misiones. Los testimonios coinciden en que nadie sabe, a ciencia cierta, quién transcribió y cómo los 196 capítulos originales de esta obra extraordinaria, enfatizándose así su total anonimato.

UN LEGADO METACIENTÍFICO

La naturaleza de esta obra que da cuenta de un universo infinito, de las jerarquías que representan su inteligencia espiritual, de los principios éticos que se conjugan con los aciertos y los errores de los pobladores de los mundos creados, dentro del juego representado por el libre albedrío en la vida de los mortales y de los inmortales; es, a ratos, muy intimidante. De pronto, evoca las genealogías de H.P. Lovecraft, igualmente sobrecogedoras… ¿Qué puede uno sentir si alguien le dice que hace mil millones de años la Tierra ya había alcanzado su tamaño de hoy, que está ubicada dentro de un universo local que, a la vez, es una pequeña partícula perteneciente al universo central y los superuniversos, que contienen unos diez millones de mundos habitados?

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Pueden citarse aportes hechos por la obra en forma de anticipaciones de naturaleza científica referidas antes de que la propia ciencia hiciera tales descubrimientos, como en el caso de las condiciones de algunos planetas de nuestro Sistema Solar -o como la afirmación, no constatada aún, de que el electrón no sólo es divisible, sino que cada uno está compuesto por cien micropartículas de alta energía denominadas “ultimatones”.

“Este libro habla largo y tendido sobre el universo” -dice Antonio Moya Cerpa- “sus estructuras, su forma, sus límites, cómo surgen sus energías, cómo se transforman, cómo nacen las nebulosas, los soles, los planetas, etc. El libro es impresionante, y hay mucha sabiduría en él, como en la Biblia, pero pensamos que no debe ser mistificado, sino analizado, y que debemos tratar de extraer lo mejor de su contenido en bien del espíritu humano, de nuestra inteligencia y nuestra libertad”.

El texto incluye temas como historia, sociología, paleontología, arqueología, evolución y otros muchos que dan forma a su marco conceptual total. Al sostener la existencia de una vastísima organización universal creada para fomentar la evolución de las criaturas materiales hasta el nivel de perfección paradisíaca, basando fundamentalmente esa evolución en la experiencia personal de la criatura; como mínimo, incluso los escépticos deberían reconocer que se trata de un libro admirablemente efectivo en estimular el pensamiento creativo en filosofía, religión y cultura. El consenso general entre miles de personas que lo han leído es que rebosa conocimiento universal. Sus ramificaciones son muy extensas, derramándose  su   sabiduría   sobre   casi  cualquier   área  del  espíritu   humano -constituyéndose así no sólo en una fuente documental para el desarrollo y crecimiento espiritual personal, sino además en una de los surtidores de información más importantes, desde la Reforma, para la revitalización de la Iglesia Cristiana y la reestructuración de la teología. Dentro del Nuevo Testamento de Urantia, brilla por sí misma la figura de Jesús de Nazaret, un arquetipo de perfección humana que bien podría orientar mejor nuestras vidas. El Libro De Urantia dedica 77 documentos a la vida y las enseñanzas del Maestro, a quien llama Micael.

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La elevación y espiritualización de la criatura material es el propósito primordial de nuestro superuniverso y es el tema central de la revelación de Urantia. Cada ser humano en este planeta cuya mente sea normal -esto es, capaz de decisión moral- y haya cumplido los seis años de edad, está habitado por un fragmento absoluto cualificado del Padre Universal. Dios mismo reside en la mente de cada persona compartiendo todos sus pensamientos, sentimientos, alegrías, tristezas, temores y ansiedades; como guía inspiradora de la personalidad, pero actúa únicamente cuando la criatura -haciendo uso de su libre albedrío- la busca por propia iniciativa. Este fragmento residente realiza una copia de toda experiencia de la criatura que sea de valor espiritual y la mantiene para que sea parte integral de la criatura al despertar tras la muerte física. Se define el pecado como la oposición consciente y volitiva a la voluntad del padre. Por ello, vivir buscando hacer la voluntad de Dios es equivalente a esforzarse por vivir cada vez más en armonía con los más altos ideales de cada uno. La remisión de los pecados debe entenderse como el restablecimiento de las relaciones leales entre la criatura y su creador.

Como se ve, es un camino muy largo de perfeccionamiento y espiritualización para transformar a la criatura material en un espíritu exaltado -más de quinientos niveles pre-espirituales y mil millones de escalas antes de alcanzar al Padre. Una vez andada esta senda, la criatura material se habrá convertido en la única del universo que conoce todos los posibles niveles de existencia por experiencia vivencial propia.

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En relación a las críticas, que las hay y muchas, los seguidores de El Libro De Urantia adoptan diversas actitudes. Los lectores más fieles confían en que, con el tiempo, todas las afirmaciones contenidas en el libro se demuestren como verdaderas, aún contradiciendo lo que el mismo libro dice. Otros lectores aceptan muchos de estos errores y rechazan la utilización del libro como fuente de saber científico. Por otra parte, algunos avances científicos producidos entre 1925 (fecha supuesta de la primera redacción) y 1955 (fecha de la primera edición), que sí tienen cabida en el libro, son presentados por sus seguidores como prueba de su carácter profético, mientras que los incrédulos afirman que son retazos añadidos durante el largo proceso de revisión y edición.

RELACIÓN CON LAS SAGRADAS ESCRITURAS

El Libro De Urantia no se basa en la Biblia, pero es consistente con sus enseñanzas espirituales. Contiene, de hecho, muchísimos más detalles acerca de la vida de Jesús. Los estudiosos estiman que el Nuevo Testamento describe solamente 29 días separados de la vida de Jesús, mientras que la descripción de Urantia llena 775 largas páginas con la historia, día a día, del Hijo de Dios, quien vivió en la Tierra casi ¿36 años? como hijo del Hombre.

Ambas fuentes están completamente de acuerdo en la defensa de las realidades espirituales de esperanza, fe, amor, gracia y vida eterna. Sin embargo, quisiera destacar tres doctrinas donde El Libro De Urantia discrepa completamente de ciertas interpretaciones bíblicas comunes, a saber: la infalibilidad de las escrituras, el pecado original y la doctrina de la expiación. Con respecto a la doctrina de la infalibilidad de las escrituras, se indica que todas las cosas que pasan a través de las mentes y manos de los hombres llegan a ser en mayor o menor grado humanas, y que ningún libro, incluido El Libro De Urantia, contiene la Verdad Final. Las revelaciones de la verdad proceden de Dios, pero ninguna revelación se acerca a la del mismo Padre, que sí sería completa. Más aún, Dios no detuvo la revelación de Sí mismo a sus hijos terrenales en la primera centuria de nuestra era. Deberíamos honrar las escrituras sagradas de todas las religiones, sin cometer el error de cuasi-idolatría, de hacer de ellas objeto virtual de adoración, algo que Dios nunca intentó hacer. Dios es la fuente de la verdad -no el libro, la tinta sobre el papel, ya sea la Biblia, El Libro De Urantia o cualquier otro escrito. Un libro puede ser una fiel representación de las más altas realidades, pero no la realidad misma. El mapa de ruta no es el camino.

El Libro De Urantia rechaza las doctrinas del pecado original y la expiación como una equivocada representación del amor del Padre Celestial. Esas doctrinas  sostienen que, como resultado del pecado de Adán, toda la humanidad llegó a quedar maldita con la herencia de culpabilidad. Aún los bebés recién nacidos eran “hijos del demonio”. Según esto, Dios deseaba perdonar al hombre, pero no podía hacerlo hasta que alguien completamente inocente pagara el precio del pecado de Adán. Traducido: la justicia de Dios requería que se vertiera sangre para que Él pudiera olvidar el pecado y rescatara a la Humanidad de las garras del demonio. Por esta razón, Dios arregló todo para que Jesús fuera sacrificado en la cruz. El Libro De Urantia, por el contrario, establece que fue la maldad del Hombre, no Dios, la que llevó a Jesús a la cruz. También enseña que Dios siempre tiene amor para sus hijos en la Tierra y que nada puede separar a un individuo de Dios, excepto su propia y personal maldad -Jesús murió por la Humanidad tal como vivió para ella, pero Dios no requirió que Jesús muriera en la cruz. Jesús no necesitó conmover el corazón divino del Padre Celestial para que amara y perdonara a sus hijos terrenales.

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En un análisis final, El Libro De Urantia puede hablarte o no. Si resultara no ser para ti, sólo habrás arriesgado un poco de tiempo con tan fascinante trabajo. Y si sus verdades encuentran respuesta en tu corazón, tu vida podría cambiar para siempre. No es necesario decidir por anticipado si lo que lees en el libro es verdadero o falso. Simplemente toma el tema y léelo como una ficción. El libro encierra algo para cada persona que esté dispuesta a examinar sus páginas buscando un criterio relativo a la verdad. Las palabras del mismo Jesús aseveraron que muchos profetas y grandes hombres de la antigüedad hubiesen deseado comprender esta sabiduría que no estuvo a su alcance. En palabras del poeta, ensayista y traductor Jenaro Talens: “Pero vivir es siempre la aventura a que nos mueve el otro, un riesgo impune donde apostar con ganas a un destino más favorable que la muerte…”.

Jorge Antonio Buckingham

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