Creación y Evolución

«Dios, el Padre, es el pensamiento compulsivo y contemplativo llamado vida, una continuidad que nunca puede detenerse, así como tampoco vuestros pensamientos pueden hacerlo. Para que el pensamiento, o la vida, sea una expansión siempre continua hasta el infinito, debe tener una razón para continuar. La razón sois vosotros. Cada uno de vosotros se convirtió en una parte de la mente de Dios, para que a través de vosotros, la vida pudiera continuar extendiéndose hasta el infinito, el cual, de hecho, no tiene medida en el tiempo, porque el infinito existe en este momento, es la continuidad y eternidad del ahora.”

Ramtha

¿Quién puso las luces en los cielos? ¿Quién diseñó el encanto de las flores y la magnificencia de los árboles? ¿Y quién creó el enigma y la maravilla llamada hombre? No fue Dios, la totalidad de la vida. Fuisteis vosotros, los dioses, los maravillosos hijos de un Padre amante de todo, quienes crearon todo lo que existe. Todo. El Padre es la sustancia, la masa de pensamiento de la cual vienen todas las cosas. Pero vosotros, que poseéis la capacidad de pensar y la capacidad de sentir, y la divina esencia del libre albedrío, sois los supremos creadores en la vida.

Dios es, en verdad, la totalidad del pensamiento, la fuente de todo lo que existe. Pero sois vosotros quienes habéis tomado del pensamiento que el Padre es, y habéis creado todo el esplendor y el encanto de la forma creada. A través de vuestro poder creativo y vuestra soberanía de dioses, tenéis la capacidad de aceptar, mantener, y contemplar el pensamiento; y a través de esa inteligencia habéis formado cada cosa que existe.

Imagina por un momento alguna fantasía, una fantasía que sea excitante, emocionante, volátil para tu ser. Ahora siente toda la emoción de esa fantasía. Es así como vuestro universo fue creado, así fue creado el hombre, y así es como se crea cada cosa.

Mis amados maestros, vosotros sois, en verdad, los creadores de toda la vida. Vosotros sois quienes fabricaron las espectaculares estrellas que veis en vuestros cielos. Vosotros sois quienes crearon las realidades de color, diseño, textura y olor. Vosotros sois, en verdad, las magníficas criaturas de un Padre magnífico que es verdaderamente todo lo que existe. No sois los bastardos del universo, sois sus creadores. Sois la suprema inteligencia de Dios expresándose en vuestra propia creación llamada hombre; y toda la vida está ahí, esperando vuestra presencia, vuestro pensamiento, vuestro sentimiento.

Vosotros, mis amados hermanos, sois criaturas eminentes de proporciones divinas, que guardan latente dentro de sus seres la inteligencia y el poder de crear todas las cosas… y ni siquiera lo sabéis. Sois más que criaturas de carne; sois entidades extraordinarias expresándose a través de la forma, para así continuar con las capacidades creativas que existen dentro de vosotros.

Sin vuestros procesos creativos de pensamiento, vuestra soberbia inteligencia, y la profunda emoción dentro de vuestras almas —sin todo lo invisible que existe en vosotros— no seríais nada. Y sin vuestras capacidades creativas la vida tampoco sería nada, porque el pensamiento no podría propagarse para convertirse en los valores de vida o en la eternidad que aún tiene que ser vivida.

Sin vuestros valores creativos, nada sería reconocido por lo que es. ¿Cual sería el sentido de la vida y la belleza de una flor si no hubiera nadie que apreciara su encanto? No tendría significado sin vosotros.

Sin vosotros, este lugar vuestro sería sólo un planeta sin forma revolcándose en los espermas de la creatividad. Sin vosotros, nunca habrían existido las estaciones ni brotado las flores. Y el sol nunca hubiera salido, ni soplado los vientos; pues vosotros creasteis este reino de acuerdo con vuestros propios designios y propósitos, y todas las cosas nacieron gustosamente para glorificar al Dios que yace dentro de todos vosotros.

¿Quién diseñó este magnífico lugar para que habitarais, sino vosotros?

¿No sois acaso las criaturas de suprema inteligencia? Realmente lo sois. Vosotros no evolucionasteis hasta ese punto, siempre lo habéis sido.

Ahora, yo estoy aquí para enseñaros a convertiros en seres ilimitados, pero primero os voy a enseñar lo preciosos que sois y lo mucho que valéis. Para saber que sois seres divinos, para entender la suprema inteligencia y el impresionante poder que poseéis, es importante que entendáis cuál es vuestra herencia. Es importante que entendáis cómo os convertisteis al principio, en chispas de luz de increíble poder, y cómo habéis evolucionado hasta convertiros en el enigma llamado hombre. Así pues, empezaré a explicar.

En vuestro Libro de los Libros dice: «En el principio fue el Verbo y todo estaba en el Verbo». ¡De lo más inexacto! La palabra no era nada sin el pensamiento, pues el pensamiento es la base y el creador de todo lo que es.

En el principio, —en lo que tú llamarías el principio— sólo existía la infinitud del pensamiento; ahora, a la infinitud del pensamiento yo la llamaré Dios, el Padre. Lo que tú llamas Dios es, en un entendimiento más ilimitado, el pensamiento, la causa principal y el fundamento de toda la vida. Todo lo que es, siempre ha sido y siempre será, se deriva del pensamiento, la inteligencia que es la mente de Dios.

Por lo tanto, en el principio existía el espacio infinito del pensamiento. Y Dios siempre habría permanecido como pensamiento sin forma si no se hubiera contemplado a sí mismo, si no hubiera volcado y replegado hacia dentro, hacia sí mismo, el pensamiento que él era. Cuando el Padre contempló el pensamiento que él era, se extendió en una forma única de sí mismo, porque cada vez que se contempla un pensamiento, la acción del razonamiento puro expande el pensamiento; éste se convierte en algo más, se magnifica. De esta manera, el Padre, que nunca antes había extendido su ser, se contempló a sí mismo hasta convertirse en una mayor grandeza.

¿Qué produjo en el Padre el deseo de comprenderse a sí mismo y ampliar su existencia? El amor. La pura esencia, el puro propósito del pensamiento contemplativo, es el amor. Fue el amor de Dios por sí mismo lo que le dio el deseo de contemplarse y convertirse en una forma única y extendida de sí mismo.

A raiz de aquel movimiento del amor nacisteis todos vosotros. Porque cuando Dios se abrazó a sí mismo y se amó hasta una mayor grandeza, todos vosotros os convertisteis en aquello en lo que Dios se había extendido. Cada uno de vosotros se convirtió, en aquel mismo momento maravilloso, en una parte ilustre del primer pensamiento contemplado y extendido.

Siendo la primera unidad engendrada por Dios Padre, cada uno de vosotros se convirtió en un dios de Dios, en un hijo del Padre, y en una parte de la divina inteligencia, la mente de Dios. Vosotros, los dioses, sois la única creación que viene directamente de Dios. Sois la única creación que siempre será un duplicado exacto de lo que el Padre es, porque sois el Padre en una forma ampliada de sí mismo. Todo lo que el Padre es, él lo es infinitamente en el conjunto de sus amados hijos.

Dios, el Padre, es el pensamiento compulsivo y contemplativo llamado vida, una continuidad que nunca puede detenerse, así como tampoco vuestros pensamientos pueden hacerlo. Para que el pensamiento, o la vida, sea una expansión siempre continua hasta el infinito, debe tener una razón para continuar. La razón sois vosotros. Cada uno de vosotros se convirtió en una parte de la mente de Dios, para que a través de vosotros, la vida pudiera continuar extendiéndose hasta el infinito, el cual, de hecho, no tiene medida en el tiempo, porque el infinito existe en este momento, es la continuidad y eternidad del ahora.

Con el propósito de avanzar, el Padre os dio a cada uno de vosotros la única cosa que siempre existió y siempre existirá: la totalidad del pensamiento, o sea, la totalidad de Dios. A cada uno de vosotros os fue dado, por el Padre y para el Padre, todo lo que vosotros sois: una inteligencia divina y una voluntad creativa y soberana. A través de esa inteligencia y de la voluntad libre, se os dio el poder de tomar el pensamiento que el Padre es y extender lo que sois de acuerdo con vuestros propios procesos de pensamiento contemplativo.

Dios, la mente divina, se extiende continuamente y aumenta a través de cada uno de vosotros. El Padre se convierte instantáneamente en todo aquello en lo que vosotros os convertís al extenderos. Y todo aquello que el Padre llegue a ser—a través de la expansión de todos sus amados hijos— en eso os convertiréis al momento, porque cada hijo es el receptor de todo lo que el Padre es. Así, a través de vuestros propios pensamientos contemplativos siempre podéis ser lo que Dios es: un reino continuo, expansivo, extraordinariamente maravilloso.

En vuestro comienzo, cuando el pensamiento se contempló a sí mismo, se extendió en el principio de pensamiento llamado luz. La luz fue lo primero que se creó, porque siempre que el pensamiento se contempla y se expande, baja a una frecuencia vibratoria que emite luz. La luz es, por lo tanto, la primera forma a la que desciende el pensamiento contemplado y expandido.

Vuestra herencia original se remonta al nacimiento de la luz; pues cada partícula de luz nacida del primer pensamiento contemplado, se convirtió en un individuo, un dios, un hijo. Así, en el momento de la creación, todos os convertisteis en lo que se llama seres de luz.

Todos fueron creados como seres en ese mismo momento. Todas las entidades que han existido o existirán, fueron creadas del pensamiento hasta convertirse en luz cuando Dios se contempló a sí mismo. La luz, que emanaba del espacio de pensamiento, se convirtió en parte adyacente de la mente de Dios, el flujo de todo pensamiento o «río de pensamiento».

La luz en la que os convertisteis cada uno era y es la inteligencia que vosotros sois; es Dios en su forma extendida de luz. Esa luz divina, que es vuestro cuerpo original y permanente, es el espíritu de vuestro ser, o lo que yo llamo el Dios de vuestro ser, porque vuestro espíritu es Dios, la mente de Dios en forma individual. Hasta este día aún poseéis vuestro espíritu original, el Dios-yo original, el cuerpo de luz original en el que os convertisteis en toda vuestra gloria cuando el pensamiento, vuestro amado Padre, se contempló y extendió hasta convertirse en la luz.

Ahora, en vuestros comienzos, cuando el pensamiento, o Dios, pasó a través del espíritu de vuestro ser, se creó una emoción, pero era efímera. Así que vuestra alma se creó a través de vuestra fuerza creativa, para absorber el río de amor que salía de Dios el Padre. Se creó con el propósito de capturar el flujo continuo del río de pensamiento y llevarlo a un estado de quietud -lo que se llama memoria— en forma de emoción.

Tu alma, que vive dentro de tu espíritu, es lo que te permite ser un principio creativo. Porque para crear debes poseer la capacidad de retener la imagen del pensamiento clara y firme en la memoria. De esta manera, puedes templar el pensamiento y expandirlo hasta formar los valores creativos que llamas realidad.

Por ejemplo, para crear una flor nueva y única, tiene que emerger el pensamiento de una flor. El pensamiento de la flor se toma del flujo de pensamiento siempre continuo, que es uno con el espíritu o la luz de tu ser. El pensamiento, entonces, se mantiene claramente en el alma como una imagen, en forma de emoción. A través del deseo, puedes recobrar ahora la imagen del pensamiento «flor», contemplarla y extenderla en cualquier forma única, color, o tamaño que desees. Ahora puedes de manera única, crear una flor, la que tú quieras y en el momento en que tú lo desees. Manteniendo el pensamiento perfectamente inmóvil en la memoria, puedes dibujar su retrato perfectamente.

Sin tu alma, no podrías extender al Padre hasta la forma creada, pues no podrías mantener el pensamiento inmóvil para contemplarlo y extenderlo hasta la creación.

Ahora, lo que tú llamas creación es realmente el valor de la vida que siempre ha existido. La creación no tiene un principio y, ciertamente, no tiene fin. Y los creadores a partir de la sustancia del pensamiento sois todos vosotros, las entidades de luz, los dioses. Todas las cosas han sido creadas por los hijos a partir del pensamiento que el Padre es. Y todo cuanto los hijos crean, se convierte en el yo extendido del Padre.

Todo lo que ves a tu alrededor se llama materia. El Padre es la materia, porque todas las cosas son Dios. Pero los creadores y diseñadores de la materia son los maestros artesanos que todos vosotros sois, los dioses que sois; pues tuvisteis, desde un principio, el propósito inteligente de crear en materia cualquier ideal que pudierais visualizar a través del pensamiento.

Todas las cosas nacen del pensamiento, todas. Cada objeto material tuvo como punto de partida un pensamiento que fue abrazado en emoción para formar un ideal de creación. Antes de que algo fuese creado, el alma primero visualizó ese pensamiento como un ideal. Todo lo material fue creado y formado por los dioses mediante un ideal de pensamiento visualizado, utilizando la materia que es el Padre.

Ahora, toda la materia está rodeada de luz. Vuestros científicos empiezan a sospechar —y han acertado en su suposición— que si se toma la luz y se disminuye o reduce su frecuencia vibratoria, se convierte en materia bruta. ¿Y de dónde vino la luz? Del pensamiento, de Dios.

Siempre que contemplas el pensamiento y lo abrazas emocionalmente. éste se extiende hasta la frecuencia vibratoria de la luz. Si reduces el movimiento de las partículas de la luz y lo condensas, creas el electrum, un campo electromagnético que contiene polos positivo y negativo, lo que tú llamas electricidad. Si reduces y condensas el pensamiento más aún, más allá de campos electromagnéticos, el electrum se coagula en materia bruta. La materia bruta se agrupa entonces en la estructura molecular y celular llamada forma. Y la forma se mantiene unida debido al pensamiento que el alma visualizó como ideal de creación.

Todas las cosas se crean tomando lo que no tiene velocidad —el pensamiento— y extendiéndolo hasta aquello que sí la tiene —la luz— y luego reduciendo la velocidad de la luz hasta que creas esto y aquello y todo lo que hay a tu alrededor.

Amados maestros, sois vosotros quienes habéis creado, a través de vuestros propios procesos de pensamiento, la belleza y el esplendor de todo lo que existe. Sois vosotros quienes habéis creado todas las cosas —desde el pensamiento hasta la luz, el electrum, la materia y la forma— simplemente pensándolas y sintiéndolas hasta darles vida. Pues vosotros, que erais pensamiento reducido a luz, contemplasteis esa luz en la que os habías convertido, y la amasteis; al hacer esto, redujisteis la luz otro escalón para crear el electrum. Al contemplar el electrum en el que Dios se había convertido a través de vuestros procesos de pensamiento, lo redujisteis nuevamente hasta la materia bruta, o «pensamiento coagulado», la forma más baja de pensamiento y a la vez otra dimensión del Padre en sí mismo.

Por lo tanto, vuestro primer movimiento fue el reconocimiento de lo que se llama «la ciencia del pensamiento transformado en materia». Y esta ciencia nunca se os enseñó; fue simplemente entendida, porque era un proceso de vida en el cual estabais envueltos. Fue a partir de esta ciencia, de este entendimiento, que empezaron las formas creadas.

En el principio de las formas creadas, los dioses se contemplaron a sí mismos —las luces que eran— y crearon el ideal de luz en materia al crear lo que se llama soles. Y había trillones de billones de ellos. Innumerables. Todos los soles fueron creados gracias al enfoque o la fusión de materia gaseosa que resultaba de la reducción del electrum. Y a partir de los grandes soles —las chispas centrales de la vida— fueron creadas y lanzadas a sus órbitas las esferas rotativas llamadas planetas. Y sobre las esferas, los dioses crearon diseños; y os llevó eones aprender a diseñar.

¿Quién creó este universo y todos los universos que rodean un ciclo solar incluso mayor? Vosotros lo hicisteis, en verdad. Vosotros los diseñasteis simplemente. Cada cosa que creasteis, a través del pensamiento contemplado, aumentó vuestra experiencia, permitiendo que los sentimientos —el tesoro más auténtico del pensamiento— se originaran en vuestra alma. Y fue a través de los sentimientos como se creó el plano de la materia.

Vuestra divinidad yace en que vosotros sois, de hecho, las primeras chispas de luz. Y en que vosotros, los creadores, habéis creado desde el Padre con vuestra voluntad soberana todo lo que existe. ¡Todo! Dios no creó los universos: él es los universos. Vosotros los creasteis a partir de vuestros procesos de pensamiento sintiéndolos en vuestras almas.

LA MAYORÍA DE VOSOTROS estaba entre los dioses que vinieron a este lugar vuestro llamado Tierra hace muchos eones, y aquí creasteis toda la vida y la hicisteis evolucionar. Durante millones de años, tal como vosotros conocéis el tiempo, tomasteis del pensamiento que el Padre es y, con vuestra suprema inteligencia y poder creativo, diseñasteis vuestros ideales de creación.

Vosotros, las entidades de luz, formulasteis aquí organismos vivos a partir de la bacteria que se formó por la reacción de la materia gaseosa con el agua. Ese fue el barro con el cual creasteis los diferentes valores de vida. Y al principio, vuestras creaciones eran meramente materia agrupada expresándose como «un montón de algo». Vuestra creatividad era muy simple, porque apenas empezabais a entender la realidad de la materia y cómo crear a partir de ella. Pero tras eones de tiempo, creasteis las plantas y los animales, y cada criatura viviente sobre este plano.

Las criaturas fueron concebidas por vosotros como una expresión de vuestra emoción creativa, como una expresión de vida creativa; formas de vida que poseían movilidad y podían expresarse por sí mismas. La flor fue creada por un grupo de vosotros. Se introdujo el color. Se añadió el aroma. Y más tarde surgieron varios aspectos de la flor en diferentes diseños.

Debéis entender que vosotros no trabajasteis para crear estas cosas, pues como seres de luz no teníais un cuerpo con el que trabajar. Cualquier cosa que deseabais crear, simplemente os convertíais en ella. Para dar sustancia a la materia, para darle personalidad, para darle inteligencia y diseño, os convertíais en una parte de cada cosa que creabais. Una vez que cada creación se convertía en parte viviente de la inteligencia de su creador, os separabais de vuestras creaciones, siempre en busca de creaciones mayores.

Ninguna de las cosas que creasteis aquí seria tan hermosa y sublimé tendría un significado con propósito, si no tuviera dentro de sí el «aliento vida» de su creador. Vosotros sois quienes infundieron en vuestras creaciones la inteligencia, o patrones de memoria genética llamados instinto. Es lo que dio a vuestras creaciones un propósito de ser y los medios —-a través de procesos de reproducción y del intercambio de genes— para que evolucionaran nuevas especies. Con todo, las nuevas especies aún llevarían dentro la inteligencia del instinto, el aliento de vida de los grandes dioses creativos que pusieron en marcha los patrones de la evolución. Por eso todas las cosas vivientes tienen dentro de sí la divina esencia que es la chispa de vida, que viene de vosotros, los dioses, sus creadores.

No fue hasta que una cadena de alimentación hubo sido claramente establecida, que los dioses decidieron crear un vehículo de materia a través del cual pudieran experimentar sus creaciones y continuar expresando su creatividad, pero como ellos mismos más que como sus creaciones. Y por esto, crearon la encarnación llamada hombre.

Ahora, el pensamiento es una frecuencia penetrante, una esencia que pasa a través de la materia. Por eso los dioses, que eran pensamiento en forma de luz, podían convertirse en la flor y sin embargo nunca olerla, nunca conocer su esencia. Ellos eran como la brisa que soplaba entre los árboles, pero nunca podían sentir o abrazar al árbol. Ellos podían pasar a través de la piedra, pero no podían sentirla porque el pensamiento no es afectado por la materia que la piedra es, pues le falta sensibilidad para sentir la esencia de una vibración más baja.

Para que los dioses pudieran oler la flor, sostenerla, adornarse con ella, para que pudieran conocer su belleza y experimentar su viveza, tenían que crear un vehículo de materia que vibrara a la misma velocidad que la flor. De este modo, la encarnación llamada hombre, se creó después de que se hubieran creado todas las demás cosas, para que los dioses pudieran sentir y experimentar sus propias creaciones, y expresar su capacidad creativa a través de a materia bruta, o lo que llamáis «masa solidificada», el pensamiento llevado a su forma más baja.

El hombre fue creado según un ideal de pensamiento, para ser un vehículo que los dioses pudieran conducir desde adentro. Era el cuerpo perfecto un dios, pues podía contener el alma y estar envuelto por el espíritu del dios. A través de un cuerpo, los dioses podían tocar la flor y oler su esencia; y la experiencia de aquello sería grabada para siempre en sus almas como setimientos, el tesoro de sus acciones. Ahora podían mirar realmente un árbol y contemplarlo, saborear su olor y tocar su belleza. Ahora los dioses podían verse tocarse, abrazarse y hablarse el uno al otro. Ahora podían alimentarse y observarse y ser completamente volátiles el uno para el otro. Y ahora los dioses, como hombres, tenían una aventura en materia totalmente nueva con la que jugar, para adquirir la esencia invisible llamada sentimientos.

De esta manera, los dioses, seres de luz sin densidad material, crearon una densidad apropiada para su ideal. A través de la masa del cuerpo ellos podían expresarse en una nueva realidad: pensamiento manifestado en la forma llamada materia. Con eso se convirtieron en Dios, pensamiento divino manifestado en la inteligencia de la masa celular llamada humanidad. Y así se convirtieron en Dios-hombre, hombre-Dios: Dios expresándose en la maravilla de la forma humana; hombre expresando al Dios dentro de sí mismo para continuar la expansión de su Padre hacia la eternidad.

Los primeros hombres surgieron después de muchos experimentos hechos por un grupo de dioses. Al principio, sólo fueron creados del género masculino, y ni siquiera tenían genitales. Los genitales estaban en su interior, de manera que pudieran reproducirse por sí mismos a través del proceso llamado clonación. Por esto, todos los cuerpos masculinos se parecían mucho al principio de su creación. Y eran criaturas bastante humildes, que te parecerían muy grotescas hoy en día. Pero para los dioses, en aquellos tiempos, eran muy hermosas. Por desgracia, no eran muy sigilosas y continuamente eran devoradas por los animales de los alrededores. Así, los dioses las probaron y modificaron durante mucho tiempo hasta que fueron merecedoras de posesión completa. Una vez que el cuerpo hubo sido perfeccionado, muchos de los dioses, con gran júbilo, tomaron posesión de los cuerpos para emprender una nueva aventura en la exploración de la vida.

Los cuerpos que habitaban los dioses fueron diseñados para albergar una estructura de fuerza que capacitara a los seres de luz para mejorar continuamente sus cuerpos, de modo que éstos pudieran vivir y coexistir en un medio muy peligroso. El cuerpo fue diseñado para que la memoria de cada pensamiento que el dios abrazara emocionalmente fuera grabada en cada célula y así transferida a través del proceso de clonación.

Cuando la matriz del hombre,[1] o mujer, se creó mucho después como una forma de hombre más perfeccionada, ello permitió la singularidad y el mayor refinamiento del cuerpo a través de la división de los genes.

[1] (N.T.) Aquí Ramtha hace un juego con las palabras en inglés womb of man (matriz del hombre), y woman (mujer).

El hombre llevaría en su semilla los patrones del entendimiento que había alcanzado hasta ese punto, y la mujer los llevaría en su óvulo. A través del acto de copulación, los patrones genéticos de ambos se juntarían para crear una entidad incluso más avanzada, basada en el aprendizaje y las realizaciones de sus padres. Sin embargo, a través de este proceso estaban creando solamente un cuerpo mejor, no un mejor espíritu.

A medida que el entendimiento de los dioses viviendo como hombres empezó a crecer —por necesidades de supervivencia— el cuerpo fue continuamente perfeccionado desde su forma primitiva o, como vosotros decís «evolucionó», un proceso que ha continuado durante más de diez millones y medio de años, según vuestro cómputo del tiempo. Eso es lo que ha tomado que vosotros os convirtierais en lo que sois en este momento.

Vuestro cuerpo es joven. El hombre, en su verticalidad y movilidad, sólo tiene diez millones y medio de años. Pero vosotros, los seres de luz, siempre habéis existido. Porque, ¿cómo se puede determinar el principio del pensamiento contemplativo basándose en el tiempo, cuando éste no existía? De modo que sois antiguos, y durante billones de años, tal como los llamáis en vuestra manera de medir el tiempo, creasteis con el electrum. Después, bajar el electrum hasta la materia se convirtió para vosotros en una aventura nueva y diferente. Y a través de billones de años de diseño y exploración, el hombre llegó finalmente a ser una criatura viviente y con aliento, de pensamiento coagulado y materia densa.

Todo lo que existe en este plano lo creasteis vosotros. Es por eso que la realidad no estaría aquí si no fuera por todos vosotros. Los animales son amados porque han recibido el aliento de vida a través de vosotros, sus creadores. Las flores son amadas, porque llevan en ellas los patrones de vuestra belleza… Toda la vida lo lleva. Y todo es gracias a vosotros.

¿Quiénes sois vosotros? Vosotros sois los grandes dioses de luz, los grandes creadores de toda la vida. Sois el pensamiento grande e infinito, ampliado y rebajado hasta la materia creativa. Sois Dios, el pensamiento eterno, experimentando la forma llamada humanidad. Sois Dios manifestado como hombre para continuar la expansión del pensamiento hasta la eternidad.

Extracto de: El libro blanco – Ramtha

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Elevar nuestra energía evita enfermedades

¿Muchas de las personas que reciben canalizaciones, nos están comunicando que elevando nuestra energía evitaremos enfermedades que surgirán en el futuro, inclusive “EL SER UNO” nos dice que dejando de comer carne roja podremos tener más salud y con ello impediremos la entrada de bacterias, gérmenes y virus? ¿Cómo podemos resguardarnos de estas enfermedades? (Luís Felipe – España) 

En primer lugar tienen que entender que las enfermedades se producen siempre por procesos químicos mal efectuados o pésimamente mezclados. La química comienza en el cerebro, es allí donde el laboratorio energético origina y combina los elementos químicos del pensamiento. Como el pensamiento no es correcto, claro y diáfano, el cual debería funcionar con una base verdadera, mejor dicho con una formula exacta, entonces produce pensamientos incorrectos, consecuentemente estarán “enfermos”, queremos decir que ustedes producen, emanan y se retroalimentan de pensamientos que pululan en el ambiente, cuyas estructuras y fórmulas están totalmente distorsionadas. El entendimiento de la enfermedad, ustedes la analizan de afuera hacia adentro y la atacan cuando ya proliferó y se desenvolvió. Este es la gran equivocación de los investigadores y científicos referente al conocimiento de las enfermedades.

Nosotros podemos decirles que no coman carne roja o que los productos y alimentos que ingieren están químicamente saturados de elementos dañinos a la salud, hasta aquí nuestro consejo es eficaz y correcto. Pero lo que nosotros queremos que ustedes entiendan es: El comienzo y degeneración química de lo que ustedes llaman: Enfermedad. Nosotros: Los Seramitas de la Ciudad Interna y todas LAS ENERGÍAS DE LUZ, encargados de ustedes y del planeta, estamos comunicando a todos nuestros Mensajeros de La Luz que ELEVEN LA ENERGÍA DE SUS PENSAMIENTOS…porque es la única manera que ustedes tienen de protegerse y evitar la entrada de: bacterias, gérmenes y virus en sus sistemas. Porque la energía elevada se encuentra alrededor de LOS ÁTOMOS, PARTÍCULAS Y DE LAS CÉLULAS. La LUZ o mejor dicho LA LUMINOSIDAD del FOTÓN que se encuentra en el centro del Núcleo del Átomo resguardarán sus células y preservará sus cuerpos de cualquier interferencia o ataque masivo de las criaturas-cinabrias. 

Todos ustedes están proclamando la entrada de una NUEVA CONSCIENCIA a partir del año 2,012… ¿Qué significa? Muchos de ustedes creen que entrar al conocimiento y entendimiento de una nueva consciencia es: Transformar mágicamente la energía y después de ello les esperará EL PARAÍSO donde ustedes elevarán y se encarnarán en otros planetas porque serán llevados en las naves interplanetarias de los hermanos mayores… ¿verdad? Como quisiéramos que todo fuera así. Entrar a formar parte de una NUEVA CONSCIENCIA UNIVERSAL, significa primeramente…RESPONSABILIDAD y para tenerla y adquirirla, ustedes deberán pasar por una DEPURACIÓN cerebral y material y éstas por lo general se obtienen por las experiencias y vivencias dolorosas que el planeta y los seres tendrán que experimentar.

Esta enseñanza, éste aprendizaje maduro, prudente, juicioso y equilibrado no lo conseguirán de la noche a la mañana, ustedes tendrán que formarlo, construirlo y hacerlo parte de su realidad. La entrada al 2,012 es el primer paso a tener esta consciencia, pero para poseerla ustedes tienen que asumir…LA RESPONSABILIDAD DE SU CAUSA Y EFECTO y después de asumirla deberán mantenerla, en sí mismos y en el planeta, de esta forma atesorarán los fundamentos del nuevo cambio, el cual primero comenzará en las energías-pensamientos de ustedes y después abarcará todo el planeta.

Al elevar las energías-pensamientos a través de la ACCIÓN, OBRA Y PENSAMIENTO ustedes formarán alrededor de sus cuerpos un CAMPO DE LUZ su nombre es: CAMPO GRAVITACIONAL. Este campo los protegerá de todo mal, pero para construirlo, emanarlo y cimentarlo, ustedes deberán construir primero las bases de una vida de: CONOCIMIENTO, ENTENDIMIENTO Y AMOR. 

Ustedes y el planeta efectivamente cambiarán, pero no será por un milagro o por magia, o porque el Astro Sol los alimentará, o debido a los Ovnis o a los hermanos mayores que se encuentran alrededor del planeta, o a nosotros los Seramitas, o a la ayuda de la Hermandad Blanca etc. La magia consistirá en que ustedes entenderán a través del sufrimiento, de las propias experiencias y vivencias que aún faltan por experimentar, ustedes llegarán a entender el por que de todo lo que se avecina y solo comprendiendo en carne propia…USTEDES, SOLO USTEDES REALIZARÁN EL MILAGRO Y LA TRANSFORMACIÓN. Nosotros estamos junto a ustedes ayudándolos, transmitiéndoles y apoyándolos en todo el esfuerzo que están haciendo de sus vidas y del planeta. Les enseñamos a entender, explicándoles el por que de las cosas…pero son ustedes, hermanos…los que construirán un nuevo mundo y una nueva realidad.

(El Ser Uno – 2/5/09)
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Krishnamurti ~ Descubran qué se entiende por palabras como Vida, Dios, …

Hemos estado hablando acerca de los factores deteriorantes en la existencia humana y dijimos que el miedo es una de las causas fundamentales de este deterioro. También dijimos que el seguimiento de cualquier forma de autoridad, ya sea impuesta por uno mismo o establecida desde fuera, así como de cualquier forma de imitación o copia, destruye la iniciativa, la creatividad y bloquea el descubrimiento de lo verdadero.

La verdad no es algo que pueda seguirse; tiene que ser descubierta. Ustedes no pueden encontrar la verdad por medio de ningún libro, de ninguna acumulación de experiencias. Como lo discutimos el otro día, cuando la experiencia se convierte en un recuerdo, ese recuerdo destruye la comprensión creadora. Cualquier sentimiento de malicia o envidia, por leve que sea, es también destructivo de esta comprensión creadora sin la cual no existe la felicidad. La felicidad no puede comprarse, ni llega cuando uno la persigue; está ahí cuando no hay conflicto.

Ahora bien, ¿no es muy importante, especialmente cuando todavía estamos en la escuela, comenzar a comprender la significación de las palabras? La palabra, el símbolo, se ha vuelto para todos nosotros una cosa extraordinariamente destructivo y no nos percatamos de esto. ¿Saben qué entiendo por símbolo? El símbolo es la sombra de la verdad. El disco fonográfico, por ejemplo, no es la voz real; pero la voz ha sido registrada en el disco y eso es lo que escuchamos. La palabra, el símbolo, la imagen, la idea no es la verdad; pero adoramos la imagen, veneramos el símbolo, asignamos una gran significación a la palabra, y todo esto es muy destructivo, porque entonces la palabra, el símbolo, la imagen se vuelve sumamente importante. Así es como los templos, las iglesias y las distintas religiones organizadas con sus símbolos, creencias y dogmas se convierten en factores que impiden a la mente ir más allá y descubrir la verdad. 

De modo que no queden presos en las palabras, en los símbolos, que automáticamente cultivan el hábito. El hábito es un factor extremadamente destructivo, porque cuando quieren pensar creativamente, el hábito se pone en medio.

Quizás ustedes no comprendan la plena significación de lo que estoy diciendo, pero lo harán si piensan al respecto. Salgan de vez en cuando a pasear solos y reflexionen sobre estas cosas. Descubran qué se entiende por palabras como “vida”, “Dios”, “deber”, “cooperación”, todas esas palabras extraordinarias que usamos con tanta prodigalidad.

¿Se han preguntado alguna vez qué significa “deber”? ¿Deber hacia qué? Hacia los ancianos, hacia lo que dice la tradición: que ustedes deben sacrificarse por sus padres, por su país, por sus dioses. Esa palabra “deber” se ha vuelto extraordinariamente significativa para ustedes, ¿verdad? Está cargada de mucha significación que se les impone. Se les enseña que tienen un deber hacia su país, hacia sus dioses, hacia su prójimo; pero mucho más importante que la palabra “deber” es que descubran por sí mismos cuál es la verdad. Sus padres y la sociedad usan esa palabra “deber” como un medio de moldearles, de ajustarles conforme a las idiosincrasias particulares de ellos, a sus hábitos de pensamiento, a sus agrados y desagrados, esperando de ese modo garantizar su propia seguridad. Así que tómense tiempo, sean pacientes, analicen, investiguen y descubran por sí mismos qué es verdadero en todo esto. No acepten meramente la palabra “deber”, porque donde hay “deber” no hay amor.

Del mismo modo, tomemos la palabra “cooperación”. El estado quiere que ustedes cooperen con él. Si cooperan con algo sin comprenderlo, están meramente imitando, copiando. Pero si comprenden, si descubren la verdad de algo, entonces al cooperar están viviendo, moviéndose con ello y ello forma parte de ustedes.

Es, entonces, muy necesario percatamos de las palabras, de los símbolos e imágenes que mutilan nuestro pensar. Percatarnos de eso y descubrir si podemos ir más allá es esencial, si hemos de vivir creativamente sin desintegrarnos.

¿Saben?, permitirnos que la palabra “deber” nos mate. La idea de que tienen un deber hacia sus padres, hacia sus relaciones, hacia el país, los sacrifica, Hace que salgan y vayan a pelear, a matar y a ser muertos o lisiados. El político, el líder dice que es necesario destruir a otros para proteger la comunidad, el país, la ideología o el estilo de vida; así, el matar se vuelve una parte de nuestro deber y pronto nos vemos envueltos en el espíritu militar. El espíritu militar les vuelve obedientes, hace que sean físicamente muy disciplinados; pero en lo interno sus mentes son destruidas poco a poco porque están imitando, siguiendo, copiando. Se convierten en una herramienta de los mayores, del político, en un instrumento de la propaganda. Llegan a aceptar la matanza para proteger a su país como algo inevitable, porque alguien dice que es necesaria. Pero sin importar quién lo diga, ¿no deberían examinarlo muy claramente por sí mismos?

Matar es, obviamente, la más destructiva y corrupta de las acciones en la vida, especialmente matar a otro ser humano, porque cuando uno mata está lleno de odio, por mucho que pueda racionalizarlo, y crea también antagonismo en los demás. Podemos matar con una palabra igual que con una acción; y matar a otros seres humanos jamás ha resuelto ninguno de nuestros problemas. La guerra jamás ha curado ninguna de nuestras enfermedades económicas o sociales, ni ha dado origen a una comprensión mutua en las relaciones humanas; no obstante, todo el mundo está preparándose perpetuamente para la guerra. Son muchas las razones que se exponen para explicar por qué es necesario matar gente; y también hay muchas razones para no matar. Pero no se dejen arrastrar por ningún razonamiento, porque hoy pueden tener una buena razón para no matar y mañana podrán tener una razón mucho más fuerte para matar.

Primero vean la verdad de ello, perciban lo esencial que es no matar. Sin tener en cuenta lo que puedan haber dicho otros, desde la más alta a la más baja de las autoridades, descubran por sí mismos la verdad de la cuestión; y cuando estén internamente claros al respecto, entonces podrán analizar los detalles. Pero no empiecen razonando, porque cada razón puede ser enfrentada por una razón contraria y quedan atrapados en la red de los razonamientos. Lo importante es que vean directamente por sí mismos cuál es la verdad, y entonces pueden empezar a usar la razón. Cuando perciben por sí mismos lo verdadero, cuando saben que matar a otro no es amor, cuando internamente sienten la verdad de que no debe haber antagonismo en la relación con otro, ninguna cantidad de razonamientos puede destruir esa verdad. Entonces no hay político ni sacerdote ni padre que puedan sacrificarles por una idea o por la propia seguridad de ellos.

Los viejos siempre han sacrificado a los jóvenes. Cuando ustedes sean mayores, ¿sacrificarán a su vez a los jóvenes? ¿No quieren poner fin a este sacrificio? Porque ésta es la más destructivo forma de vivir, es uno de los mayores factores de deterioro humano. Para terminar con ello, cada uno de ustedes, como individuo, tiene que descubrir por sí mismo la verdad. Sin pertenecer a ninguna organización, tienen que descubrir la verdad que hay en no matar, en sentir amor, en no tener antagonismo. Entonces, ninguna cantidad de palabras, de agudos razonamientos podrán persuadirles para que maten o sacrifiquen a otro ser humano.

Es muy importante, pues, mientras son jóvenes, que examinen, que examinen estas cosas por sí mismos, y de ese modo echen los cimientos para el descubrimiento de la verdad.

Interlocutor: ¿Cuál es el propósito de la creación?

K.: ¿Estás realmente interesado en eso? ¿Qué es lo que entiendes por “creación”? ¿Cuál es el propósito del vivir? ¿Por qué existen ustedes, por qué leen, estudian, dan exámenes? ¿Cuál es el propósito de la relación, la relación de padres e hijos, de marido y mujer? ¿Qué es la vida? ¿Es eso lo que quieres decir cuando preguntas: “¿Cuál es el propósito de la creación?”. ¿Cuándo formulas una pregunta así? Cuando internamente no ves con claridad, cuando te sientes confundido, desdichado, cuando estás a oscuras, cuando no percibes ni sientes por ti mismo la verdad de ello; entonces quieres saber cuál es el propósito de la vida.

Y bien, hay muchas personas que te dirán cuál es el propósito de la vida, te dirán lo que dicen los libros sagrados. Personas ingeniosas seguirán inventándole diversos propósitos a la vida. El grupo político tendrá un propósito, el grupo religioso tendrá otro y así sucesivamente. ¿Y cómo vas a descubrir cuál es el propósito de la vida cuando tú mismo estás confundido? Ciertamente, en tanto estés confundido, sólo podrás recibir una respuesta también confusa. Si tu mente está perturbada, si no se halla realmente quieta, cualquier respuesta que recibas lo será a través de esta pantalla de confusión, de ansiedad, de temor; por lo tanto, la respuesta llegará desnaturalizada. Lo importante, pues, no es preguntar cuál es el propósito de la vida, sino aclarar la confusión que hay dentro de uno. Es como un ciego que pregunta: “¿Qué es la luz?”. Si trato de decirle qué es la luz, él escuchará de acuerdo con su ceguera, con su oscuridad; pero en el instante en que pueda ver, jamás preguntará qué es la luz. La luz está ahí.

De igual modo, si puedes aclarar la confusión dentro de ti mismo, descubrirás cuál es el propósito de la vida; no tendrás que preguntar por él, no tendrás que buscarlo. Para estar libres de la confusión tenemos que ver y comprender las causas que originan la confusión; y las causas de la confusión están muy claras. Se hallan arraigadas en el “yo”, que está deseando constantemente expandirse mediante la posesión, mediante el devenir, el éxito, la imitación; y los síntomas son los celos, la envidia, la codicia, el temor. En tanto exista esta confusión interna, estarás siempre buscando respuestas externas; pero cuando la confusión interna se haya aclarado, entonces conocerás el significado de la vida.

EL ARTE DE VIVIR
J. Krishnamurti

Seth ~ El Presente es el punto de Poder

Me gustaría que la frase que os voy a dictar se colocara centrada en la página, con letra más grande para que resalte, y subrayada.

EL PRESENTE ES EL PUNTO DE PODER

Esta oración es una de las más importantes de este libro, desde el punto de vista práctico, y funciona dentro del marco temporal tal como lo entendéis. Como mencioné anteriormente, hacéis realidad los sucesos en la intersección presente de espíritu y carne, eligiendo de entre las probabilidades según vuestras creencias.

Todas vuestras facultades físicas, mentales y espirituales están enfocadas juntas en la brillante concentración de experiencia «presente». No estáis a merced del pasado, ni de convicciones previas, a menos que creáis que lo estáis. Si comprendéis completamente vuestro “poder” en el presente, os daréis cuenta de que la acción en ese punto altera el pasado, las creencias pasadas y vuestras reacciones.

En otras palabras, vuestras creencias actuales, por decirlo así, son instrucciones que se dan a la personalidad entera, que organizan y reorganizan simultáneamente la experiencia pasada según vuestros conceptos actuales sobre la realidad.

El futuro -el futuro probable- se altera de la misma manera, por supuesto. Mirar hacia atrás hasta el origen de los problemas actuales puede habituaros a buscar sólo los episodios negativos del pasado, e impedir que lo experimentéis como una fuente de placer, logro o éxito.

Si estructuráis vuestra vida anterior mediante las insatisfacciones del presente, no hacéis sino reforzar vuestros problemas.

Es como si estuvierais leyendo un libro de historia dedicado “sólo” los fracasos, crueldades y errores de la raza, y pasara por alto todos los éxitos. Estas prácticas “pueden” llevaros a emplear vuestra «historia» de modo que resulte un retrato muy distorsionado de quiénes y qué sois, un retrato que luego representa vuestras circunstancias actuales.

Los más propensos a estas prácticas -de examinar constantemente el pasado para descubrir lo que hay de malo en el presente- suelen pasar por alto lo más importante. En cambio, refuerzan constantemente la experiencia negativa de la que tratan de escapar, ya que sus problemas iniciales fueron causados “precisamente” por ese mismo tipo de pensamientos. Esto genera condiciones insatisfactorias porque las personas temen algunas etapas de sus vidas, dudan de sí mismas, y se concentran en aspectos «negativos».

Partes importantes de la vida pueden no verse afectadas por ciertas actitudes, y otras sí. Una persona puede estar muy bien físicamente y gozar de excelente salud, y, debido a ciertas experiencias, empezar a dudar de su capacidad para relacionarse con los demás. Así que, “con esa creencia en mente” -que es incapaz de relacionarse-, observará su pasado y hallará en su conducta pasada todo tipo de razones que apoyen esa idea.

Si recorriera sus recuerdos intentando descubrir una clase distinta de pruebas, en ese mismo pasado descubriría ejemplos de buenas relaciones con los demás. Vuestras creencias actuales estructuran los recuerdos que desfilan por la memoria, “y lo que recordáis parece justificar las creencias”.

Cuando intentéis alterar vuestras creencias, observad el pasado con las nuevas ideas en mente. Si estáis enfermos, recordad cuando no lo estabais. Buscad en vuestra vida pruebas de vuestra salud. Vuestra vida misma es una prueba muy sólida de que la salud “está” en vosotros. En “casi” todos los casos de limitaciones en el presente, existe un tema principal en ese campo en particular: la persona ha aprendido a reforzar los aspectos «negativos», por las razones “que sean”.

He repetido una y otra vez que las creencias determinan la realidad, y que ningún síntoma desaparecerá a menos que la «razón» lo determine, pero esta razón va mucho más allá de vuestras concepciones actuales de causa y efecto ya que implica un juicio personal de valor filosófico. Por debajo de las causas “aparentes” de limitaciones en la vida personal, hay otras creencias de gran alcance, y cada persona utiliza estos elementos en su experiencia privada para respaldarlos. Esto se aplica a cualquier clase de carencia o impedimento lo suficientemente grave para constituir un problema.

Os han enseñado que estáis a merced de sucesos anteriores, de modo que pensáis que para buscar el origen de las dificultades personales debéis examinar el pasado, para descubrir en qué os equivocasteis, qué errores cometisteis, o qué interpretaciones erróneas hicisteis.

Pero, sea lo que sea lo que os hayan enseñado, el punto de poder está en el presente; y “repito” que son vuestras creencias presentes las que estructurarán vuestros recuerdos.

Estos recuerdos pueden emplearse para llegar a cualquier conclusión, tal como ocurre con las estadísticas. A lo largo de este proceso quizás aceptéis uno o dos recuerdos, y los juzguéis causantes de vuestra conducta actual. De ser así, ya estáis preparados para cambiar vuestras creencias actuales y modo de acción, y simplemente emplear esos hechos o hábitos del pasado como estímulo o motivación.

La pregunta «¿Qué hay de malo en mí?» sólo lleva a generar más limitaciones y a reforzar las que ya tenéis, pues exageráis esas actividades en el presente y las proyectáis en el futuro.

¿Qué yo? ¿Qué mundo? Estas preguntas han de responderse en el «ahora», tal como lo entendéis, comprendiendo que vuestro poder de acción está en el presente y no en el pasado. El único punto eficaz para cambiar cualquier aspecto de vuestro mundo se halla en esa milagrosa conexión instantánea de espíritu y ser a través del impacto neurológico.

Así pues, amigos míos, para deshaceros de limitaciones molestas, “reestructurad vuestro pasado desde el presente”. Sean cuales sean vuestras circunstancias personales, utilizad el pasado como una fuente abundante, buscad en él vuestros logros, y reestructuradlo. Cuando buscáis lo que estuvo mal no veis lo que estuvo bien, de modo que el pasado sólo acaba reflejando las dificultades a las que ahora os enfrentáis.

Hay otros sucesos que os resultan invisibles. Como, básicamente, el pasado y el futuro existen a la vez, al mismo tiempo estáis dando forma peligrosamente al futuro siguiendo esas mismas líneas.

Cuando una persona va de psicólogo en psicólogo, de una terapia del ser a otra, siempre con la pregunta «¿Qué está mal?», la propia pregunta es una estructura a través de la cual se mira la experiencia, y constituye una de las principales razones de todas las limitaciones físicas, psíquicas o espirituales.

En uno u otro momento el individuo dejó de centrarse en lo que iba “bien” en ciertas áreas personales, y empezó a centrarse en las «carencias» específicas, y a magnificarlas. Con su mejor intención, busca diversas soluciones, pero todas se basan en la premisa de que algo anda “mal”.

Si se persiste en tal práctica, la concentración en lo negativo va incidiendo gradualmente en otras áreas de experiencia en las que no había problemas.

Por tanto, no estáis a merced de las creencias pasadas. Por otro lado, cuanto más pronto empecéis a actuar de acuerdo con otras nuevas, mejor. De lo contrario no confiáis en ellas en el presente. Si sois pobres y queréis tener más dinero, y os esforzáis por creer en la abundancia -aunque sigáis enfrentados a la realidad de la pobreza-, debéis hacer algún movimiento simbólico que demuestre que estáis dispuestos a aceptar un cambio.

Tal vez parezca absurdo, pero quizá deberíais donar algo de dinero o hacer algo parecido, como si tuvierais más dinero del que tenéis físicamente. Debéis responder a vuestras nuevas creencias, de modo que neurológicamente llegue el nuevo mensaje.

Os comportáis normalmente de una manera determinada como resultado de vuestras creencias. Ahora bien, si cambiáis voluntariamente algunos de esos hábitos, también estáis haciendo llegar el nuevo mensaje. La iniciativa debe proceder de vosotros, y en el presente. Literalmente, esto significa “cambiar” vuestro punto de vista, la perspectiva particular con la que observáis vuestro pasado y vuestro presente e imagináis vuestro futuro.

Debéis encontrar en vosotros mismos las pruebas de lo que queréis como una experiencia positiva. Examinad el pasado con esta idea en mente. Imaginad el futuro desde el punto de poder del presente. De este modo, al menos, no estáis utilizando el pasado para reforzar vuestras limitaciones, ni proyectándolas hacia el futuro. Es muy natural contrastar lo que queréis con lo que “teneis” y es muy fácil desalentarse al hacerlo, pero buscar los errores del pasado no os va a ayudar. En cambio, cinco minutos bien utilizados pueden ser de mucha ayuda. Durante este tiempo, concentraos en el hecho de que el punto de poder es ahora. Meditad sobre la certeza de que vuestras facultades emocionales, espirituales y psíquicas están enfocadas a través de la carne, y durante cinco minutos dirigid toda vuestra atención hacia lo que queréis. Utilizad la visualización o el pensamiento verbal, según os resulte más fácil; pero durante ese período no os concentréis en ninguna carencia, sólo en vuestro deseo.

Utilizad toda vuestra energía y atención, y “luego” olvidadlo. No os preocupéis por comprobar si va bien. Simplemente aseguraos de que durante ese período vuestras intenciones sean claras. Después, de una u otra forma, según vuestra propia situación individual, haced un gesto físico o un acto acorde a vuestra creencia o deseo. Al menos una vez al día haced algo físicamente que muestre que tenéis fe en lo que estáis haciendo. Este acto puede ser muy sencillo. Si estáis solo y no os sentís queridos, simplemente puede consistir en que le sonriáis a alguien. Si sois pobres, quizá bastará con algo tan simple como comprar algo que queréis y que cueste un poquito más de lo habitual, confiando en que esa pequeña diferencia de precio se os devolverá u os llegará a vuestra experiencia; pero actuad “como si” tuvierais más dinero del que tenéis.

Por lo que se refiere a la salud, ese acto implica comportaros una vez al día como si no estuvierais enfermos. La creencia en el presente, reforzada durante cinco minutos y ayudada por una acción física, os traerá unos resultados verdaderamente asombrosos.

Pero estos efectos sólo ocurrirán si dejáis de mirar en el pasado «lo que está mal», y no reforzáis más vuestra experiencia negativa. Estos mismos principios pueden utilizarse en cualquier campo de la vida, y en cada uno de ellos elegís de entre una variedad de sucesos probables.

Quienes creáis en la reencarnación, podéis cometer el error de culpar a las vidas «pasadas», y organizarías por medio de vuestras creencias actuales. Ya es bastante malo que creáis estar a merced de un pasado, pero consideraros indefensos ante innumerables errores anteriores de otras vidas os coloca en una situación terrible pues la voluntad consciente pierde su poder para actuar. Estas vidas existen simultáneamente. Son otras expresiones de vosotros mismos que interactúan, pero cada ser consciente posee el punto de poder en su propio presente.

La «información de las vidas pasadas» suele usarse para reforzar situaciones sociales y personales actuales porque, como ocurre con el pasado de esta vida, estos recuerdos se elaboran mediante las creencias presentes.

Si esa información os la proporciona otra persona, un psíquico, por ejemplo, esa persona tenderá a captar las «vidas» que tienen sentido para vosotros ahora, e -inconscientemente, desde luego- las estructurará de acuerdo con vuestras creencias, aunque esto no resulte evidente. Si una persona cree básicamente que no vale nada, recordará las vidas que justifiquen esa idea, o le hablarán sobre ellas. Si cree que ahora debe pagar por sus pecados, esa creencia atraerá recuerdos de vidas que la apoyen; será un recuerdo sumamente organizado, pues dejará a un lado todo lo que no parezca pertinente.

Si una persona cree que la gente se aprovecha de ella, que está atrapada en una existencia trivial, y que es poco valorada, es probable que reciba información que le indique que en otras vidas gozó de muchos horrores, y refuerce así su creencia de que “ahora” la gente no la tiene en consideración, o incluso algo peor.

Estas afirmaciones mías son de carácter general, ya que cada individuo tiene su propia manera de reforzar las creencias. Si creéis que estáis enfermos, lo más probable es que la información de las vidas pasadas os muestre que cometisteis crímenes por los cuales ahora pagáis. Sea cual sea el tema que elijáis, siempre encontraréis algo que refuerce vuestra creencia.

Pero la verdad es la siguiente:

FORMÁIS VUESTRA REALIDAD “AHORA”, mediante la intersección del alma en la carne, y el presente es vuestro punto de poder.

Cada una de las encarnaciones de vuestro ser nace como criatura en la carne, como vosotros. Cada una posee su propio «punto de poder», o momentos sucesivos en los que materializa la existencia diaria a partir de las probabilidades que tiene disponibles.

Aunque este tema se explicará en otro libro, digamos que hay una especie de coincidencia entre todos estos puntos de poder presentes que existen para vosotros y vuestros seres «reencarnados». Incluso hay relaciones biológicas con respecto a la «memoria» celular. Mediante vuestras creencias actuales podéis atraer a vuestro propio espació y tiempo ciertas experiencias compartidas por los otros seres. Hay una interacción constante en este punto de poder multidimensional, de modo que un ser reencarnado atrae de los demás las facultades que quiera, según sus creencias específicas.

Estos seres son homólogos vuestros en cuanto a condición de criaturas, y a su experiencia de la realidad corporal; pero, al mismo tiempo, vuestro organismo rechaza la naturaleza simultánea de las experiencias. Esto no significa que no la percibáis en ciertos niveles, pero en general la realidad parece ocurrir en series sucesivas.

Desde el punto de vista personal y racial, el pasado aún está ocurriendo, pues lo creáis desde el presente según vuestras creencias. Si os quitan el apéndice, éste no reaparecerá físicamente. Hay ciertas estructuras aceptadas intrínsecas a vuestra condición de criaturas. Pero a nivel celular la libertad es mayor.

Nota: mi impresión es que hay una estrecha relación entre los puntos de poder, la memoria celular y los puntos coordenados a los que se refiere en el capítulo 5 de Habla Seth I” «Estos puntos de coordenadas actúan como canales a través de los cuales fluye la energía, y son como urdimbres o caminos invisibles que van de una realidad a otra. También actúan como transformadores y suministran mucha de la energía generadora que hace que la creación sea continua […]. Estos puntos afectan a lo que vosotros llamáis tiempo, y también al espacio».

SESIÓN 657
Extracto de Habla Seth III
A través de Jane Roberts

El Hombre y el Karma I

Hablar del Karma y de la ley de Causa y Efecto (otro principio hermético), en lo que a nuestro orden personal se refiere, es una cosa, hablar de un sistema de relaciones kármicas que van de lo individual a lo cósmico, es otra. No obstante, para una mayor clarificación de este tema, tendremos que atenernos a esto último pues la raíz del Karma no está en lo individual, en lo particular que nos atañe en el presente ciclo de vida, sino que hay que buscarlo más allá de las orillas o fronteras de nuestro universo.

Existe una relación perenne entre la pequeña vida de un ser humano, condicionado por las leyes del espacio y del tiempo y la Vida esplendente e indescriptiblemente magnífica que crea, condiciona y rige un sistema Solar. Las relaciones de esta Vida Solar, con las Grandes Vidas de otros sistemas solares y cósmicos, deben ser estudiados con mucha atención, pues nos darán la clave de nuestro pequeño esquema personal, familiar y social, condicionado por un particular sistema de relaciones.

En la augusta paz del Ashrama y con la visión lejana que facilita el contacto con un elevado Ser cuya consciencia gravita más en lo universal que en lo humano, hemos tenido oportunidad de comprobar algunas de las relaciones que en forma de conjunciones magnéticas, establece el Señor del Mundo con los augustos Señores de otros mundos de nuestro Sistema. Estas conjunciones llevadas al más allá trascendente de nuestras más elevadas concepciones, nos dieron siempre la idea y el convencimiento de la existencia perpetua de una Hermandad Cósmica de la que participan grupos de Logos, constituyendo familias y un ilimitado campo de relaciones, dentro y más allá de nuestro Sistema Solar.

La mente se me ha perdido, particularmente hablando, cuando impulsado por la ley de analogía universal he intentado profundizar algo más en la ley de Karma, tomando como punto de partida mi relación con el Maestro y el Ashrama y siguiendo adelante tratando de establecer anteriores y futuras relaciones, desde el centro de mi vida espiritual y extendiéndola hasta trascender el limitado campo de percepciones impuesto en mi mente, corazón y ánimo, por el círculo-no-se-pasa, de mis capacidades actuales de percepción.

Y el resultado ha sido siempre el retorno a mí mismo con una sola convicción: Mi Yo superior está kármicamente enlazado a mi yo inferior o personal, por ciertas leyes definidas que utilizan el tiempo como meros puntos de referencia y contacto, pero que se extienden en ondas espirales concéntricas hasta el propio Corazón de Dios. Sólo al llegar a este punto, descansa la inquietud angustiosa de mi yo que busca y es consciente de una fraternidad más allá de las fronteras de mí mismo. Y entonces empiezo a comprender y amar más a todos cuantos me rodean y hacerles partícipes de mi hallazgo. Bien mirado, una comprobación del yo, más allá del yo, de una experiencia tan interesante y ofrece tanta paz y seguridad, que bien vale la pena compartirla con los demás.

– La singularidad del Karma

El estudio de las leyes soberanas del Karma empezó poco después de nuestra experiencia en el Devachán. El Maestro nos dijo “que si bien todo estaba indisolublemente relacionado: hombres, planetas y las más lejanas estrellas, el hecho de participar como grupo en un estudio jerárquico de las leyes de la vida, nos daría la oportunidad de resolver de una vez para siempre la terrible incógnita de nuestra existencia: quiénes somos, de dónde venimos y adónde vamos”. Pues -nos decía-, “sólo cuando la mente halle dentro de su propio destino investigador, algo tan grande que le libere de ulteriores inquietudes, es cuando empieza la verdadera investigación interna”.

“Por ello -seguía diciendo-, fuisteis testigos de la labor que realiza el mundo dévico en relación con el reino humano, cuando visteis y comprobasteis experimentalmente la relación kármica de ambos mundos o corrientes evolutivas que hacen posible que las energías de los mundos internos y las fuerzas que operan en los mundos externos, hallen un adecuado cauce de expresión dentro de la existencia. El hecho mismo de que reconozcáis y que apliquéis la ley de analogía, es un hecho kármico de la más elevada trascendencia. Por la sola acción de reconocerla y aplicarla, tenéis derecho a un lugar en el Ashrama y a una constante sucesión de conocimientos superiores dentro de vuestra conciencia. Reconoced, si no, lo mucho que ha cambiado vuestra vida y las situaciones que se crean en vosotros y a vuestro alrededor desde que ingresasteis en el mismo. 

El hecho que me reconozcáis como centro del Ashrama y como vuestro mentor espiritual, es una prueba de la relación kármica, forjada, mantenida y expresada sin desviaciones a través de las edades. Cada uno de vosotros sabe internamente cuándo, dónde y cómo dentro de las infinitas oquedades del tiempo y de las inescrutables profundidades del espacio, empezó esta relación kármica que nos mantiene juntos aquí y ahora participando algo más conscientemente que la mayoría de los seres humanos del destino, gloria y Vida del Bienaventurado Ser que utiliza el planeta tierra como Cuerpo de expresión”.

Yo, personalmente, recuerdo fragmentos de esta historia del pasado que la “memoria” de Dios trae a nuestro recuerdo, a través de la luz astral que se filtra del archivo akáshico de la Naturaleza, de cómo y cuándo establecí contacto por primera vez con mi Maestro. Se asombrarían ustedes si les hablara de los enormes ciclos de tiempo transcurridos desde entonces. Pero si me atengo a mis propias percepciones actuales, aunque operando en el seno del pasado, podría hablarles de razas extinguidas y de civilizaciones perdidas o enterradas bajo el polvo de los siglos, aún antes de Lemuria y Atlántida, hasta llevarles a cierto punto cíclico, pero siempre en presente para mí, en que ESTABLECÍ contacto por primera vez con mi Maestro.

En las primeras etapas de la humanidad “los que serían hombres más adelante y los devas” vivían en fraternal armonía. Fue precisamente aquí en este punto y en cualquier remoto lugar del planeta donde a través de los registros akáshicos y fundida mi conciencia con la de mi Maestro, fui consciente de mi relación Kármica con ÉL. El día que tuve tal experiencia de contacto con los hechos de este pasado que trasciende los límites impuestos a la conciencia por el espacio y el tiempo, me di cuenta del valor del término Karma. El Karma trasciende el tiempo de nuestra conciencia aunque lo condiciona dentro de sus inteligentes leyes de relación, pero utilizando un género de percepción especial de indescriptible sutilidad, el más remoto pasado adquiere para uno caracteres de ACTUALIDAD. En tal tipo de percepción, recordar es vivir de nuevo un hecho con toda la intensidad que fue vivido en el momento mismo de producirse. Por ello puedo hablarles del pasado con tanta seguridad como les hablo del presente. 

Esta es una de las singularidades del Karma.

– Karma y perfección

Esto que vengo diciendo no tendría en realidad valor alguno, por tratarse de una experiencia muy particular que atañe mayormente a las relaciones kármicas de mi yo personal con mi Ángel Solar y en última instancia con mi Maestro, en el Ashrama; pero sí lo tendrá, si analizando esta experiencia como dato de referencia se dan cuenta ustedes, de que el Karma es una expresión de la necesidad del propio Dios de manifestar la intensidad infinita de su Vida espiritual, a través de nuestro universo, y a través de éste con otros Universos o Sistemas Solares. Pues Karma es ante todo relación. Se inicia desde el mismo momento en que existe necesidad de expresión. Un Universo es siempre hijo de la Necesidad. Expresión de esta Necesidad es, desde otro ángulo de vista, auto reconocimiento y punto de partida de la Gran meditación cósmica que crea estrellas, galaxias, sistemas solares, planetas, hombres y átomos. 

Pues, el Universo, tal como lo entendemos, es decir, como un conjunto formado por un Sol central y un grupo de planetas oscilantes, nos habla de la fricción constante entre una vida central y un cuerpo de relaciones, dentro y fuera del entero Sistema de Expresión. Esta fricción engendra una especie particular de energía cósmica -del cual la electricidad tal como la conocemos, es una débil expresión- que permite la estabilidad y permanencia de cualquier cuerpo Universal de expresión con todo su contenido dentro de un impulso infinito, de constante y permanente perfección de todas las cosas creadas. Es esta estabilidad y permanencia de un Universo y en el Impulso de Perfección eterna, que subyace la raíz o fuente del Karma.

Vienen después los Señores del Karma, Registradores y Contenedores del indescriptible Archivo de los Hechos que se producen dentro y fuera del ámbito planetario que regulan, dirigen y llevan a su máximo y total cumplimiento todas las acciones y reacciones, todos los impulsos eléctricos y todas las fricciones que se producen y realizan en el interior de la vasta esfera del Universo, con sus planos de evolución, las infinitas Vidas condicionantes, y distintas evoluciones, reinos, razas, y humanidades… a un implacable destino de perfección.

La perfección de todo lo existente “dentro y fuera del universo” es el destino final del Karma. El bien y el mal que se producen, como causa y como efecto de fricciones, adoptan para el esoterista un término clave: “energía”, la potencialidad de un propósito divino espiritual venciendo la resistencia de la sustancia material que le sirve de vehículo, llevándola progresivamente al estado de pureza virginal. Pues, tal como se nos dice en los textos sagrados de los libros de consulta de los Iniciados de la Jerarquía, “…el Universo viene teñido de Karma, desde un proceso anterior, en el que la Entidad que le dio vida, realizó “una de sus vastísimas experiencias de contacto”.

Así pues, ustedes serán conscientes de que las encarnaciones o ciclos de vida de los seres humanos en busca de la perfección, tienen su analogía superior en la Vida de los Grandes Seres Solares y Cósmicos que llenan de mundos los espacios siderales. En grandeza imposible de describir, pero siguiendo idéntico Impulso de Perfección, o sea, de llevar la materia a un estado virginal en que no se distinga de la Pureza del Espíritu que la engendró se halla implícito el misterio del Karma, y de todas las relaciones que produce y suscita esta Ley, por doquier y en todos los seres.

Permítanme, pues, repetir que Karma es relación o vinculación de Vida y Forma, de Espíritu y Materia, de Energía y Fuerza, de Alma y Personalidad… El dolor que produce la fricción o relación, queda compensado en cada ciclo de vida, o en cada nueva encarnación, por el infinito placer y el gozo supremo de la vinculación. De ahí que la vida de todo ser es de alegría o de tristeza, de gozo o de inquietud, de placer o de dolor, dependiendo estos estados, de las etapas específicas en que predomine la relación en forma de dolor o de fricción o del gozo producido por vinculación e identificación del aspecto material cada vez más sensible con el aspecto espiritual cada vez más incluyente.

Partiendo de aquí, tendrán quizás ustedes una idea más clara de lo que representa implícitamente el Karma como ley, en su doble vertiente de dolor y gozo, simbolizados estos dos estados en un ciclo de existencia o encarnación y en otro de descanso en el Devachán, en el que se realizan los grandes sueños de la personalidad humana, que simbolizan, en tal estado, el permanente anhelo o SUEÑO de la materia, de identificarse con el Espíritu que la engendró.

Este trabajo tendrán que analizarlo quizás varias veces, antes de entresacarle sus profundos significados universales y adquirir aquella visión que debe elevar las mentes y corazones a considerar el Karma como una oportunidad cíclica de vida, conducente al gozo supremo y no como un castigo de determinadas actitudes adoptadas durante el proceso de la existencia.

Hay que tener en cuenta que: “…Karma no es premio ni castigo, sino una oportunidad renovada de vida”.

– Otras consideraciones esotéricas respecto al Karma

Si han seguido atentamente el hilo de mis ideas, serán conscientes de que el enigma del Universo se halla implícito en la actividad de aquellas misteriosas Entidades Cósmicas que llamamos los Señores del Karma. La liberación del Karma humano se realiza en el momento en que el hombre penetra conscientemente en el plano búdico después de la desintegración de su cuerpo causal. Pero, esta intensidad de vida que llamamos liberación y que consideramos desde un ángulo meramente analítico, y para la mayoría muy hipotético, conduce a un estado de conciencia, en que el hombre se da cuenta de su vinculación con la fuente kármica de la Vida y que su misión desde este momento ha de tener una expresión singularmente ideal: colaborar conscientemente en el destino kármico de la humanidad, por identificación con el proceso liberador del principio mental emanado de los Señores del Karma.

El Karma es ante todo “necesidad de manifestación”, es decir, “necesidad de un proceso activo de purificación a través de los distintos tamices de la materia”. Esta necesidad de “manifestación”, abarca el entero sistema del cosmos y más allá del mismo, teniendo presente constantemente que allí donde existe “objetividad” o manifestación, allí está actuando la ley del Karma. Ello podrá parecer como una limitación de las augustas facultades de las Grandes Entidades de nuestro Sistema Solar y allende el mismo que llenan con su vida esplendente y misteriosa, las augustas oquedades del eterno e infinito espacio. Pero, por otra parte, no hay que olvidar que el Universo objetivo tiene por finalidad reflejar la Gloria Pura de Dios, una necesidad de autoexpresarse o autorreconocerse en un aspecto inferior, como ocurre cuando nos contemplamos en un espejo. 

Lo que hay en la imagen del espejo es irreal, un reflejo, una distorsión de la realidad, desde el punto de vista puramente analítico, pero si tenemos en cuenta que sólo el reflejo de nuestra imagen, puede hacernos conscientes de aquello que permanece todavía MACULADO, nos daremos cuenta de la necesidad objetiva del reflejo y de la actividad consecuente del deseo de liberación de toda la entidad consciente y de la actividad que nace de este reconocimiento interno, que llamamos la acción del Karma.

Karma es pues una necesidad que abarca todos los planos del Sistema y empieza a ser objetiva, en forma de propósito, en el plano mental que es donde se fragua todo sistema de relación kármica y en donde se inicia la misteriosa actividad de los factores dévicos en sus infinitas jerarquías y gradaciones.

Los Señores del Karma y los cuatro Grandes Señores de la Llama o Grandes Kumaras que canalizan el Karma cósmico, trabajan con los hijos de los hombres en los tres mundos por medio del principio mental y a través de la evolución dévica. Así se va produciendo el necesario reajuste que debe convertir al ser humano en un factor realmente consciente en el gran drama de la evolución planetaria, para poder contribuir con su inteligente esfuerzo a la actividad liberadora que a través de la ley del Karma se va realizando en el Universo.

Cuando hablo por ejemplo de los factores dévicos que van implícitos en el gran misterio de la electricidad, mi intención no es otra que tratar de clarificar la mente en el sentido de las grandes verdades que podrían ser reveladas a través del estudio del mundo de los devas y de la participación de los mismos, en sus distintas jerarquías, al desarrollo del gran karma de resolución de la Vida de los grandes Seres que vitalizan a los planetas del Sistema Solar en donde vivimos, nos movemos y tenemos el Ser, del propio Sol central y de todos aquellos sistemas relacionados con el nuestro, dentro del Gran Misterio de la Fraternidad Cósmica.

Puede parecer extraña o muy nebulosa esta descripción, pero deben ustedes tener presente una cosa muy importante al estudiar esotéricamente cuánto ocurre en el universo y a nuestro alrededor, y muy especialmente al tratar de estudiar las leyes del Karma y la acción de los Señores del Karma en lo que respecta a nuestra vida particular, y es que a través de la analogía hermética -clave de todo posible conocimiento y enlace entre lo conocido y lo desconocido- hay que considerar que un universo es realmente una familia, con un padre central, el Sol, y una madre, los éteres de sustancia eléctrica, que en su íntima unión de amor o de conjunción magnética, dan vida a unos hijos, los planetas, constituyendo así la representación universal de todo cuanto se refleja después en el mundo manifestado de los hombres, el reino humano. Al hablar de Karma y de Aquellas Gloriosas Entidades que lo dirigen sabiamente, debemos tener en cuenta los siguientes factores en orden a relaciones y vinculaciones:

1. La relación del alma superior humana o Ángel Solar, con un Logos planetario.

2. La relación de la personalidad humana con aquella gran Personalidad que llamamos Sanat Kumara.

3. La relación del cuerpo humano con sus distintos sistemas condicionantes, el nervioso, el circulatorio y el vegetativo, sus centros etéricos y glándulas endocrinas, con los distintos centros planetarios, por medio de los cuales, Sanat Kumara, distribuye y ordena el Plan infinito del Logos planetario y se ajusta voluntariamente a la ley de Karma.

Karma, pues, representa la posibilidad infinita de redención de la Vida por medio de la Sustancia, es decir, de la Vida a través de la forma, y si queremos profundizar algo más en el misterio del Karma y de la actividad de los Grandes Señores que lo dirigen, sólo hay que elevar el razonamiento de lo particular a lo universal, que es la regla a que se ajusta el esoterista y el verdadero discípulo, y ver el universo, en donde se realiza la total evolución de la Entidad Solar, desde el punto de vista de lo que es realmente particular, es decir, desde sí mismo, y ampliar su pequeña vida hasta el área de lo Cósmico. 

Veremos así un sinnúmero de factores que nos ilustrarán acerca del orden cósmico en que se desenvuelve todo cuanto existe, desde el Sol físico hasta el propio corazón, desde la Voluntad de Dios hasta nuestra pequeña voluntad y desde el infinito sistema de circulación de la energía universal hasta su microcósmica asimilación de estas desconocidas corrientes de vida dentro de su humilde, pero perfecto sistema de circulación sanguínea, de respiración, de las energías emocionales y del pensamiento.

Pues, aplicar la ley de analogía, es empezar a comprender a Dios. Cuando el gran Hermes decía que “igual es arriba que abajo, igual es abajo que arriba”, nos daba para siempre la clave de la ordenación esotérica de la vida, o sea, nos permitía establecer un enlace directo entre la verdad y el buscador, entre el realizador y la obra, entre el constructor y el Universo, entre Dios y el hombre.

Al hablar pues, de nuestro Karma personal o familiar, con su complejo sistema de relaciones sociales, debemos tener en cuenta también la vinculación logoica, el grupo de familias logoicas, las relaciones de simpatía infinita entre distintos grupos de Logos para llegar así a ser más conscientes de la Ley del Karma, que hasta aquí ha venido siendo únicamente mostrada dentro de su dimensión humana.

Las vinculaciones de nuestro planeta con los demás planetas del Sistema Solar, y las de nuestro Logos Solar con las Constelaciones de la Osa Mayor y de las Pléyades, así como la misteriosa relación con Sirio y otras Constelaciones más poderosas y lejanas todavía a que refieren los tratados esotéricos, nos hablan asimismo, de una Ley de atracción “familiar” que agrupa a Constelaciones Cósmicas y Sistemas Solares, como nosotros vivimos agrupados en familias y en relaciones particulares, desde el punto de vista social.

Todo es lo mismo. El orden en que viene estructurado todo y las necesidades esenciales dentro de este orden son idénticas, solamente varía el grado de expresión, su infinita magnificencia cuando nos referimos a Entidades Cósmicas. Únicamente es apreciable dentro de la infinita oquedad de un espacio virgen o de éter radiante, la amplitud del “círculo-no-se-pasa”, que lo condiciona todo, desde la humilde radiación de un átomo de materia física densa, hasta la del más esplendente Sol…

EL HOMBRE Y EL KARMA
V.B.Anglada

La expresión del corazón

“… Existe una parte de ti que requiere sanación, existe una parte que requiere la expresión de aquello que existe en el corazón. 
Ambas se deben unir para permitir la disolución de todo. 
Y esto sucede siempre con la Luz y con Nuestra ayuda.
La expresión requiere un gran compromiso, una profunda humildad, a veces mucho esfuerzo, y la acción personal. 
Sanar con la Luz requiere el abandono, la fe, y encomendarse. 

Pedir lleva siempre a un crecimiento en humildad.
La expresión del corazón requiere de abrir totalmente la puerta del corazón. 
Todo esto permite luego permanecer abiertos.
Es como quitar la llave a una puerta para impedir que se pueda cerrar nuevamente. 
La expresión del corazón lleva a una humildad aún más profunda: aquella de aceptarse y aceptar todo, incluso aquello que no se querría contactar más, sobre todo cuando se van a tocar heridas del pasado y del Antiguo.
El valor de la expresión del corazón está en el ser un gran medio de crecimiento en la humildad, en la abertura, en la aceptación, en el abandono, en el encomendarse.

Es por ello que permite grandes sanaciones. 
Se puede medicar una herida con todos los ungüentos y las sustancias mejores, pero si antes no se quitan los granos de polvos que dentro contiene, a veces invisibles, aquella herida nunca podrá sanar.
Mientras, si se tiene el coraje de abrirla, de limpiarla profundamente, incluso haciéndola de nuevo sangrar, luego ella se cerrará para siempre.
Para comprender la importancia de la expresión observa un cubo lleno de agua: si estuviera vacío y lo quieres llenar con agua límpida, suficiente con que se la viertes dentro. 

Pero si ya está lleno de agua no límpida, si contiene arena y no quieres vaciarlo antes, tienes que verter mucha más agua para hacer salir toda la arena. 
En todo caso puede existir el riesgo que algún grano de arena quede, y que por lo tanto aquella agua no será completamente pura.
La mente no quiere abrir nunca las puertas del corazón, ni vaciar los ‘cubos’.
El corazón a menudo teme esto, sin embargo el Alma siempre impulsa para hacer esto, para conducir a la libertad, a la alegría, a la paz, para permitir las sanaciones.
He aquí porque a veces es necesario ir más allá de lo que el corazón siente, y, con coraje y determinación, elegir ante todo de seguir al Alma.”

“… La expresión del corazón prepara la tierra para que puedan brotar las flores más bellas.
Cuándo inicias a romper un terrón, a menudo sólo después de haberla rota, te percatas que junto a ella existen otros terrones que remover. 
Y muchos terrones creados en el pasado de este viaje, pueden tener origen en lo Antiguo.
Por ello el Alma elige de recrearlos en este viaje, para ir más allá, para cerrar o superar eso Antiguo que en otras vidas no ha sido cerrado o superado.

Un desafió se puede presentar muchas veces, en muchas vidas, hasta que no sea superado. 
Por lo tanto, con serenidad, rompes el terrón que tienes entre las manos, sabiendo que es la expresión y la consecuencia de un algo sucedido o hecho. 
Y no importa si es del pasado de esta vida, o de otras vidas.
He aquí porque es bien difícil, a veces imposible, comprender todo, dar una explicación a todo. 
Aquello que es necesario, es abandonarse y decir: 

– Elijo sanar lo que recuerdo, elijo transformar lo que sabré reconocer, y permito que esto ocurra, incluso teniendo raíces en lo Antiguo – .
Luego, pídeMe ayuda para hacer todo.
Y está segura que con esta tu elección, con éste permitir, con el pedido de ayuda, todo ocurrirá.
Naturalmente si harás que esta elección vaya acompañada por las acciones y los pasos necesarios. 
Y todo en ligereza, sabiendo que Yo concluiré aquello que inicias, también lo que no comprendas o no recuerdes, o está bien que no recuerdes.”

* Compartir, donar, recibir

“… Y recordando que el temor a sufrir todavía, oscurece a veces la visión total de la causa de una disonancia, elige con alegría compartir tus sensaciones, las emociones, las comprensiones y la concientización adquirida.
Las puedes escribir primero: esto puede ayudarte a esclarecerlas, a desarmar mucho gran parte de lo que requiere ser desarmado, y confirmarás tus sentimientos, tus intuiciones.
Cuando las compartes, das espacio a tu Niña interior: ella lo hará con la sencillez y la ligereza que la expresión requiere, sin temer ningún juicio.
Haz esto con quien sientes que puede escuchar con Amor.
En el momento en el que dirás: 

– Siento esto, experimento esto… – 
estarás en el presente, y no podrás estar en el pasado o en el futuro.
Así desarmarás aquello que existe en ese momento, iluminarás aquello que no es claro en ese momento. 
Esto permitirá de desarmar e iluminar incluso el pasado y lo Antiguo que detrás pueda esconderse. 

Si por temor llevas tu atención hacia el pasado o el futuro, no actuarás en el presente.
Solo en el presente existe la acción, la comprensión que lleva a la sanación. 
Y la expresión continua del presente, abre el corazón al Amor, atrae al Amor. 
Recuerda de llevar solo la niña en cada expresión tuya, porque los niños saben mirar el presente y luego indican el Cielo.”

“… Para compartir no busques a quién ha sido sanado, a quién es sabio, a quién tiene muchos conocimientos, busca un ‘Corazón’ simple que te sepa escuchar con Amor, sin nada que juzgar.
Mientras compartes piensa que estás donando, porque cada cosa que expresarás puede ser una ofrenda de Amor, un medio de comprensión, una conciencia, para ese ‘Corazón’ que está escuchándote.
Pidiendo ayuda, donas al otro la posibilidad de ser un medio de la Luz para llevarte en ese momento lo que necesitas.
Recordando esto, la expresión, el compartir, puede ser fluido, sereno y simple.
Y sentirás todos los encuentros como encuentros de Almas que se ayudan recíprocamente.
Es solo la mente que complica las cosas, es sólo el ‘ego’ que impide la simplicidad de los niños en el abrir el corazón, en pedir, en dar.”

* Embriagar la mente

“… Con Amor llevo a tu corazón flores de primavera, flores con colores y perfumes intensos.
Regocíjate mirando los colores, embriagados con los perfumes que llevan alegría al corazón: así la mente poco a poco se adormecerá.
Y con la mente adormecida será más fácil abandonarte.

El abandono te hará crecer más rápidamente, caminar más segura por tu Sendero Luminoso.
Con el corazón lleno de flores perfumadas, con la mente adormecida, será más fácil sentir el llamado de tu Alma, comprender su lenguaje: de esta manera alcanzarás tu meta serenamente. 
El corazón cuando está herido, o sobrecargado por aquello que contiene de no amor y de no luz, puede opacar tus sentimientos, porque él está condicionado por aquellas heridas, por aquella sobrecarga.

Pero nunca esto puede crear aquellas grandes dificultades que una mente despierta crea, porque ella habla así en voz alta tanto que ahoga la voz del corazón y del Alma.
He aquí porque, para lograr las sanaciones del corazón, del Antiguo, para tener la comprensión real de las disonancias del cuerpo, es indispensable adormecer la mente. 
Y puedes hacerlo oliendo el perfume intenso de una flor que te gusta y pidiéndole:

– Embriágame, haz dormir mi mente – .
Hacer este juego puede ayudarte en la elección de adormecer la mente.
Y diMe: 

– Ayúdame a sentir los perfumes de las flores que Tú me donas, para que puedan embriagarme – .
Y luego, continúa feliz tu camino, con la certeza que así es mucho más simple caminar y crecer, es mucho más fácil ir de prisa hacia tu meta.”

Pregunta:

¿Cómo puedo hacer con estos pensamientos que ya no quisiera tener?

Respuesta:

“Dándole espacio a ellos.
Expresa a quien sientes que puede escucharte con Amor, aquello en tu corazón existe.
Luego, detente, siéntate, y en el silencio observa tus pensamientos que pasan y vuelven a pasar.
Da espacio a ellos, sin juzgarlos: poco a poco saldrán de tu mente y se alejarán de ti. 
Con estas dos cosas puedes incluso limpiar aquello Antiguo que has traído.

He aquí porque no tienes que juzgar los pensamientos: no sabes de dónde llegan.
Puede ser que en otras vidas tú hayas actuado por la Luz, haya cumplido sólo acciones de Luz, sin embargo en otras vidas, tal vez tus acciones no siempre hayan sido tales.
A menudo son aquellas que empujan todavía más a buscar la Luz nuevamente, a actuar en la Luz y por la Luz.
Por lo tanto, no juzgues ni el pasado, ni lo Antiguo, siente sólo la alegría de la limpieza, de la transformación, de la disolución, que estás haciendo.

Quizás, puedas haber iniciado a hacer esto en algo Antiguo, y ahora tienes la posibilidad de completarlo.
He aquí porque no puedes comprender nada de otros ‘Corazones’, cuánta fuerza es requerida para hacer esto y cuanto grande sea su dificultad.
La única cosa que cuenta es permitir al Alma de vivir lo que ha elegido vivir, de cerrar, de sanar, de transformar, de limpiar.
Por lo tanto, no juzgues y no temas tus pensamientos ni las partes que tienen necesidad de ser iluminadas.
Observa todo en silencio, expresa todo con quien puede comprenderte: sólo así tus pensamientos se alejarán, no te pertenecerán más, y se transformarán en la Luz.”

Pregunta:

¿No logro de ningún modo desarmar las tensiones que siento en la cabeza por mí continuo pensar, puedes darme una ayuda?

Respuesta:

“Como siempre esto te donaré con Amor. 
Pero es indispensable que tú escuches tu corazón y des espacio a ello.
No pienses de echar los pensamientos, de alejar la mente, sino de ampliar el corazón, de aumentar la escucha del corazón, de sentir y percibir lo que en él existe.
Cuando sientas estas tensiones, estos pensamientos, respira intensamente, lleva la mirada al corazón, detente a escucharlo, y pídeMe: 

– Ayúdame a entrar en mi corazón – .
Luego, visualízate niña que entras en un corazón grande, y allí escuchas sus latidos. 
Poco a poco, percibirás así el lenguaje del corazón, luego el lenguaje del Alma: en esos momentos no existirá lugar para la mente ni espacio para tus pensamientos.
Como ves, también aquí existe la necesidad de tus pasos y acciones, de tu elección, y de pedirMe ayuda.
Esto Me permitirá de hacer todo junto a ti, y de completar lo que tú inicies.
Sé siempre humilde para aceptar un consejo, cualquiera sea su fuente, porque, que tú lo sientas justo o no para ti, te ayudará a aclararte.

Ser humilde conduce a la verdadera grandeza. 
Está siempre atenta y preparada para aprender de las situaciones, de los hechos que ocurren, de todo lo que vives.
Debes de estar preparada para el crecimiento escuchando los ‘Corazones’ que ya han vivido experiencias parecidas a las tuyas, escuchando los ‘Corazones’ más simples que encuentras, porque todo y todos puedan ser maestros para ti.
Esto requiere de prestar atención al presente que estás viviendo, a lo que en ese momento estás haciendo, y observar conscientemente todo.
Esta atención a tus gestos, a tus sensaciones, emociones, conciencias, quita inevitablemente la atención al pasado, al futuro, a la mente.

Y no habrá espacio para otros pensamientos.
Así se disolverán todas las tensiones.
La ausencia de la mente, de los pensamientos del pasado o del futuro y el corazón abierto, permiten las grandes sanaciones, la sanación total.”

Pregunta:

¿Por qué sigue volviéndome a la mente esta parte de mi pasado?

Respuesta:

“Cuando esto ocurre tan intensamente, puede ser una ayuda para hacer enseguida aquello que en ese momento es necesario hacer, o un estímulo para actuar con alguien.
Muy a menudo es también el desafío de quien elige llevar sanaciones al pasado, al Antiguo, de quitar la mirada al pasado y al futuro, de vivir el presente.
Cuando un recuerdo aflora por un perfume, por una música, por una imagen, por una palabra que lo atrae nuevamente, sonríele y deja ir con serenidad ese recuerdo.

Cuando el pasado vuelve, puede ser una ocasión para aumentar la sabiduría que aquel pasado ha escrito en el corazón: ésta es la sabiduría de la vivencia.
Puede ocurrir que el pasado vuelva porque le tememos a eso Nuevo que está llegando, tememos de convertirnos en lo nuevo que hemos elegido: es como buscar un punto de apoyo o de seguridad conocida.
He aquí porque es necesario estar muy atentos a no hacer entrar la mente cuando esto ocurre, dejar hablar sólo al corazón y nada más. 

El corazón nos hará comprender si allí existe una herida abierta o no completamente cerrada, hará intuir todo lo necesario.
Cuando suceda esto, llámaMe y di: 
– Estoy preparada para dar enseguida y sin ningún temor los pasos necesarios y realizar las acciones necesarias, ayúdame a comprenderlas – .
Y luego deja correr todo con serenidad, segura de que, con Mi ayuda, todo ocurrirá.
Tú debes de estar solo atenta a que no existan necesidades que intentas reprimir, que hacen aflorar los pensamientos del pasado, que no son más que las necesidades del presente.”

Pregunta:

Cada noche me asaltan las pesadillas de un trauma del pasado…

Respuesta:

“Habéis elegido en este viaje un cuerpo que nadie conoce totalmente, un cuerpo que está unido a lo invisible.
El pasado marca sobre lo invisible líneas que no siempre podéis borrar.
Los dolores, los sufrimientos, las heridas profundas, crean inscripciones sobre lo invisible que no siempre podéis quitar completamente.
Y ocurre que, por algo que pasa inobservado, volvéis allí, sobre esas líneas, sobre esas inscripciones.

No temas que esto requiera sanaciones especiales. 
Sé sencillamente consciente de lo que puede ocurrir.
Tú continúa tu crecimiento en todas las formas que sientes e intuyes necesario.
Luego, como una niña, pídeMe ayuda: sabes que te tomo en brazos, que te acaricio cada vez que Me lo pides, cada vez que cierres los ojos.

Así, sintiéndote entre Mis brazos, pídeMe de llevar Mis manos sobre tu corazón, Mi Luz sobre estas líneas, sobre estas inscripciones, Mi manto blanco sobre ti, y luego duérmete serena, imaginándome así, sintiendo todo esto, y ya no pienses en nada.
Esto también lo puedes hacer por la mañana, para transmitir aún más tu Esencia y Mi Esencia en lo cotidiano, en el mundo. 
Y visualízaMe sonriente, porque para Mí es dulce velar por ti día y noche.”

Pregunta:

¿Cómo puedo vencer los ataques de pánico?

Respuesta:

“En esos momentos detente, respira profundamente, llámaMe y pídeMe de ayudarte.
SiénteMe a tu lado, con la seguridad de que juntos podemos superar todo.
Con esta seguridad haz silencio y presta atención a la respiración, al corazón. 

Sentirás que te envuelvo con Mi Amor, sentirás que Conmigo a tu lado no hay nada que temer, sentirás que con la respiración entra la Luz en tu corazón y en tu cuerpo, y que tu Alma se une al Cielo, a la Luz. 
En el silencio te encontrarás y encontrándote todo pasará. 
El silencio te permitirá siempre de encontrarte, renovarte, alimentarte, reforzarte, y Me permitirá de infundir dentro de ti todo lo que en ese momento es necesario.”

Extraído del libro: Sanarse y ayudar a sanar
Autora: Satya

Ramtha ~ Muerte o Ascensión

«La muerte no es una regla necesaria en este reino. Es mucho más fácil llevarte el cuerpo contigo, entonces no tienes que nacer de nuevo a través del canal del nacimiento en una conciencia que, lamentablemente, no acepta tu memoria.”

Ramtha

Estudiante: Recientemente me he dado cuenta de que voy a tener un bebé, y me gustaría saber, antes que nada, por qué este bebé eligió venir a mí, y cómo elegimos a nuestros padres.

Ramtha: ¿Cómo elige cada uno a sus padres para tener un vehículo de expresión? Hay muchas razones, muchas respuestas. Pero todos los que se han ido de este plano y quieren volver a este nivel, están esperando a entidades que vayan a tener niños. Todos aquellos que tuvieron descendencia en vidas pasadas, siempre poseen patrones genéticos de vida —lo que tú llamas padres— a través de los cuales pueden volver.

La mayoría elegirá padres que le son familiares, entidades que han sido sus padres o sus hijos en otras vidas. Sin embargo, hay entidades que eligen padres que no conocen sólo porque les proveen de un vehículo a través del cual expresarse en este plano. Para algunos, muchas veces no hay un vehículo través del cual venir cuando quieren regresar, y tal vez tienen que esperar cientos de años hasta que encuentran disponible una encarnación adecuada para ellos.

Nadie es realmente el padre o la madre de ningún otro. Todos somos hijos e hijas del principio Madre/Padre de la vida llamado Dios. Todos aquí somos hermanos y hermanas uno del otro. Tus hijos y tus padres son en realidad tus hermanos, y partes iguales de la mente de Dios.

Cada entidad sabe antes de venir aquí que no está volviendo para ser la más bella, el más rico o el más desgraciado de los pobres. Vuelve aquí porque quiere vivir aquí y emprender el aprendizaje emocional de este nivel, para obtener entendimientos emocionales que quiere satisfacer dentro de su ser. Ese es el verdadero tesoro de las experiencias de tu vida, tanto aquí como en otros planos o dimensiones, pues eso es lo único que permanece contigo a través de la eternidad.

La entidad que te ha elegido a ti, maestra, fue lo que llamas el padre del padre de tu padre. Va a volver a través del linaje que él empezó hace más de un siglo. Tu deseo de engendrar hermanos le permite su regreso, porque ahora tiene un vehículo a través del cual poder volver. Esta entidad espera «en fila», por decirlo de alguna manera, el fruto que vas a traer. Hay muchas entidades en esta audiencia que tienen entidades a su alrededor, en su campo luminoso, que están ahí «esperando en la fila» a que ocurra la concepción.

Estudiante: ¿Quiere decir eso que, si es el padre del padre de mi padre, es un muchacho?

Ramtha: Efectivamente. ¿Te parece bien?

Estudiante: Oh, sí ¡Muchísimo! Ramtha, tengo otra pregunta. ¿Siempre tenemos que atravesar el canal del nacimiento para volver aquí?

Ramtha: Para contestar tu pregunta, maestra, deseo que entiendas que este es el plano de la percepción tridimensional. Es el plano donde el pensamiento es visible en la forma tridimensional llamada materia. Este plano es la densidad de la materia porque el pensamiento se ha extendido hasta una frecuencia vibratoria llamada luz, que luego se ha reducido para convertirse en electrum, del electrum pasar a materia sólida y de la materia sólida convertirse en la solidez de este plano. Por lo tanto, la materia de este plano es luz cuya frecuencia vibratoria se ha reducido hasta tomar su forma más densa.

Para que todas las cosas tengan aquí la misma densidad tienen que vibrar en la misma frecuencia. Por lo tanto, tu cuerpo está vibrando en la misma frecuencia que la silla en que te sientas. Este nivel existe para ti porque los sentidos de tu cuerpo han sido diseñados para percibir las frecuencias de luz más lentas, llamadas materia.

Como tú eres, en esencia, una energía de luz cuya frecuencia vibratoria es mayor que la densidad de la materia, si no poseyeras un cuerpo material, pasarías a través de la materia de este plano. Por eso el cuerpo es lo que te permite, a través de su densidad y sus órganos sensoriales, percibir, experimentar, e interactuar con la materia de este plano.

Por lo tanto, si deseas ser parte de esta frecuencia, debes habitar y formar parte de un cuerpo manifestado. Una manera de poseer un cuerpo es nacer a través del canal del nacimiento. La única otra manera de tener un cuerpo para experimentar este plano es: nacer a través del canal del nacimiento, conservar totalmente la integridad del Yo, y activar la totalidad del órgano llamado cerebro. Una vez que has abierto plenamente la capacidad de tu cerebro, puedes, voluntariamente, ordenar al cuerpo que aumente su frecuencia vibratoria hasta pasar del nivel de la materia al nivel de la luz. Esto se llama «ascensión».

La ascensión es simplemente la manera de llevar la totalidad de tu ser a otra dimensión de tu conciencia aceptada. La muerte es ciertamente una manera de llegar ahí, pero eso significa permitir que la estructura del cuerpo envejezca, se desmorone, y deje de ser. Entonces ya no tienes tu cuerpo. La ascensión es llevarte el cuerpo contigo.

Todos aquellos que han ascendido en este plano, conquistaron lo máximo, que es la muerte. Ellos aprendieron a elevar, mediante el poder de su pensamiento, la frecuencia vibratoria de las estructuras moleculares de su cuerpo, hasta el punto en que pudieron llevárselo con ellos hasta la existencia de la luz, pasando así por encima de la muerte para siempre.

Estudiante: No estoy segura de entender de qué forma la ascensión te capacita para volver a este plano.

Ramtha: Verás, maestra: cuando llevas tu cuerpo contigo, puedes aumentar o disminuir su frecuencia a cualquier nivel que elijas. Así, si eliges volver a esta frecuencia, nunca más tienes que buscar otro cuerpo, con otro ego, para experimentar otra vida, con otra familia, en otro lugar. No es necesario nacer otra vez en este plano de pensamiento limitado, sólo para experimentar la programación de la conciencia social y tener que luchar por la expresión del Yo para recobrar tu saber interior. No necesitas aprender de nuevo que el cuerpo puede restablecer su forma de luz pura, aquella de la cual procede. No tienes que aprender otra vez que esto es simplemente una ilusión y un juego.

Cuando domines la ascensión, conservarás tu cuerpo para siempre, y podrás ir y venir cuando quieras con tu propio cuerpo. Entonces, en cualquier momento que desees ser parte de este plano otra vez, todo lo que tienes que hacer es bajar la vibración del cuerpo hasta que vibre en la misma frecuencia que este plano, y aquí estás.

Todos los que están aquí son capaces de ascender, porque aquello que se esconde detrás de la ilusión de la carne es el creador de todos los universos; y tú, por decisión propia y a través del pensamiento ilimitado, puedes hacer que ocurra esta manifestación. Cuando aprendes a dominar el juicio en contra de tus propios pensamientos y te permites recibir todo el pensamiento, tienes el poder y la capacidad de convertirte en cualquier ideal que imagines. Entonces puedes hacer o convertirte en cualquier cosa con el pensamiento. puedes tomar tu pensamiento, concentrarlo en el cuerpo, y ordenarle a éste que vibre más rápido. El cuerpo, entonces, se elevará hasta el ideal que el pensamiento está manteniendo firmemente. La totalidad del cuerpo empezará a vibrar a una velocidad mucho mayor. Mientras hace esto, la temperatura del cuerpo aumentará y el cuerpo empezará a brillar. Al continuar vibrando más rápidamente, la materia del cuerpo pasará a luz pura, y de ahí a pensamiento puro. 

Entonces, aquello que era visible deja de ser visto.

Estudiante: Parece que la ascensión es una cosa difícil de alcanzar, pues no se habla mucho de gente que haya ascendido.

Ramtha: Al contrario, maestra, la ascensión es muy fácil de alcanzar. En verdad, es mucho más simple que morir. Lo que es difícil de conseguir es superar el juicio en contra de tus propios pensamientos. Lo que es realmente difícil de conseguir es superar la ilusión del tiempo para permitirte a ti mismo la paciencia de hacerlo. Pero una vez lo consigues, la ascensión es simplemente un pensamiento más. Entonces has conservado tu cuerpo para el resto de los tiempos, y puedes ser un viajero en cualquier plano y en cualquier momento que lo desees.

Estudiante: ¿Y nunca experimentas la muerte?

Ramtha: Nunca. ¿Cómo podrías cuando estás por encima de ella? Sabes, la muerte es una gran ilusión. La muerte es una realidad aceptada en este plano, la cual todos piensan que debe existir, por eso, se ha convertido en una realidad. Entidad, la única realidad es la vida, todo lo demás es una ilusión. Las ilusiones son pensamientos, que a su vez son juegos que se convierte en realidades.

La muerte no es una regla necesaria en este reino. Es mucho más fácil llevarte el cuerpo contigo, entonces no tienes que nacer de nuevo a través del canal del nacimiento en una conciencia que, lamentablemente, no acepta tu memoria.

Estudiante: Entonces, ¿no tenemos que morir?

Ramtha: Nadie tiene que morir. Tú morirás sólo si crees que lo harás. Pero el cuerpo no necesita morir. Los dioses que lo diseñaron no lo hicieron para que durara sólo un breve instante en el tiempo. Diseñaron el cuerpo para que viviera de sus glándulas, no de sus órganos; y a través del flujo de hormonas de sus glándulas, el cuerpo fue diseñado para vivir cientos de miles de años y nunca envejecer. Así fue como se programó en sus estructuras celulares. Hasta hace poco tiempo en vuestra historia, las entidades vivían durante miles de años.

La muerte es sólo el fin del cuerpo, no de la personalidad-yo. Pero es a través de las actitudes de la personalidad-yo que la fuerza vital del cuerpo se degrada, y el cuerpo provoca lo que se llama muerte.

Tu cuerpo responde sólo a lo que se le dice que haga. Tu alma, que está junto a tu corazón, gobierna la totalidad del cuerpo a través de su estructura emocional. El alma es lo que hace que las hormonas se repartan por todo el cuerpo para mantener la vida en él. El alma no hace esto por sí misma, sino bajo la dirección de tus actitudes y tus procesos de pensamiento. A causa de tus actitudes aquí, las hormonas dejan de crearse en el cuerpo después de la pubertad. Cuando éstas dejan de ser creadas, la hormona de la muerte se activa en el cuerpo y éste, en su totalidad, comienza a descomponerse, a envejecer y a morir. La hormona de la muerte se activa en el cuerpo porque tú vives bajo el sentimiento de culpabilidad y el juicio de ti mismo, y el miedo a la muerte. Y para ti, la belleza se basa totalmente en la apariencia de la juventud, no en el carácter del ser de alguien. Anticipas tu muerte al pagar la póliza de seguros de tu propio entierro. Pagas otra póliza para proteger tus tesoros si enfermas. 

Estás haciendo todo lo posible para acelerar la enfermedad y la muerte de tu cuerpo porque la esperas totalmente.

El cuerpo es sólo un sirviente, un instrumento del pensamiento colectivo. Es una creación magnífica, el instrumento más refinado que existe. Pero no fue creado para tener una mente por sí mismo. Fue creado específicamente para ser un sirviente, y vivirá sólo el tiempo que tú le permitas vivir. Si tú aceptas los pensamientos de envejecimiento, esperando que el cuerpo se deteriore y muera, o te niegas a ti mismo amor, felicidad y alegría, tu cuerpo gradualmente descenderá hasta la corrupción de la muerte.

Sabes, maestra, en este preciso momento tú puedes parar el tiempo por completo y vivir en la eternidad de este ahora, si así lo eliges. Porque, ¿no es el tiempo una ilusión? ¿Quién lo ha visto? Existe aquí una gran hipocresía, te niegas a creer en lo invisible pero adoras totalmente al tiempo y estás esclavizado por él.

Tú tienes el poder exactamente dentro de ti, exactamente donde estás, de retroceder la edad de tu cuerpo que tu cuerpo envejezca y muera, cambia tu actitud. Deja que tu actitud diga que el cuerpo vivirá para siempre y así será. Suprime todas las cosas en tu vida que han reconocido el final de ella, y así ésta nunca tendrá fin. Nunca incluyas la palabra «viejo» en tu entendimiento del vocabulario; incluye «para siempre» en tu entendimiento. Cesa la celebración de tus cumpleaños, porque eso aún le da más credibilidad al proceso de envejecimiento. Si te complace reconocer tu nacimiento, hazlo, pero retrocede la cuenta de tus años y vuélvete más joven. Si no estás esperando tu muerte, nunca la conocerás.

Vive siempre en el presente. Nunca aceptes otro futuro más que este ahora. Tu ahora será la eternidad si tú se lo permites ser. Nunca contemples cuánto tiempo vas a vivir, pues vivirás para siempre. Contempla la eternidad de tu cuerpo, y en eso se convertirá. Así de simple es.

Ámate a ti misma, maestra. Bendice tu cuerpo. Hablale a tu alma, que es el señor de tu ser, y ordénale que produzca las enzimas de la juventud, y eso hará. Sabe que el cuerpo puede vivir para siempre. ¿Y cómo vive para siempre? Diciéndoselo.

La inmortalidad se alcanza sólo cuando uno acaba con el concepto de la mortalidad. Esta parodia llamada muerte podría ser eliminada por la totalidad de la humanidad si ellos vivieran no en el pasado o en el futuro, sino en la continuidad de este ahora y si la actitud de vivir fuera más grande que la perspectiva de morir. Esto será eliminado en los años venideros, pues el tiempo dejará de existir y este entendimiento se habrá convertido en una realidad viva dentro de cada uno sobre vuestro plano. Entonces la muerte se habrá convertido en algo sin sentido.

Estudiante: ¿Es la ascensión algo que tú puedas prever que muchos de nosotros alcancemos en esta vida?

Ramtha: Muy pocos ascenderán en esta vida, pues pocos se darán cuenta y apreciarán verdaderamente lo que se ha enseñado aquí. Muchos morirán porque reconocen la vejez y el deterioro, y se preocupan por la espléndida máquina que los lleva sólo hasta el punto en que se vea bonita. Por lo tanto, ellos envejecerán, y el cuerpo caerá en la corrupción. Entonces, el espíritu y el alma serán liberados de su unión con el cuerpo. De todos modos, para poder volver a este plano de densidad de la materia, necesitarán un vehículo a través del cual expresar; de este modo funciona el renacimiento de los maestros.

La mayoría aquí morirá. Pero eso no significa que eso sea todo para ellos. Simplemente significa que la máscara del cuerpo se separa, y deberán tomar otra. Pero si realmente eligen volver aquí, volverán a una conciencia que les facilitará la ascensión, pues ésta pronto será una realidad comprendida y aceptada.

Estudiante: ¿Hay alguna cosa que pueda hacer o darle a mi cuerpo que ayude a mi bebé?

Ramtha: La única cosa que necesitas hacer con respecto a tu cuerpo, maestra, es no preocuparte del aspecto que tenga. Sabe que es hermoso a todas horas y tu bebé sentirá lo mismo cuando salga. No importa cuánto hayas engordado, él será un alma feliz. ¿Has aprendido?

Estudiante: Mucho, gracias.

Ramtha: Y maestra, cuando críes a tu hermano, nunca le digas que la vida será más dulce cuando crezca. Hacerle eso a otra entidad es algo muy limitado. Crea el entendimiento de que cada momento de su vida es importante. Permite a tu niño crecer despacio, y déjale ser un niño tanto tiempo como él lo desee. Entonces serás una maravillosa bendición para uno de tus amados hermanos, y podrás compartir su alegría de estar en este plano. Que asi sea.

Extracto de: El libro blanco – Ramtha