Vosotros creáis vuestra propia realidad. No hay otra regla

Después de celebrar la primera sesión para este capitulo, Jane escribió concentradamente Superalma 7 y trabajó un poco en un proyecto de gran envergadura que ella titula provisionalmente Psicología del aspecto. Después, antes de que pudiéramos reanudar el trabajo con el libro de Seth, tuvo lugar la gran inundación del viernes 23 de junio de 1972.

La peor inundación jamás registrada en esta zona se originó por la tormenta tropical Agnes, la cual había perdido su condición de huracán cuando emprendió su curso errático subiendo por la Costa Este desde Florida. La tormenta cambió de rumbo inesperadamente, y cuando se instaló sobre Nueva York y Pensilvania las inundaciones se hicieron inevitables.

Jane y yo decidimos quedarnos cuando, poco antes del amanecer, se nos pidió urgentemente que evacuáramos nuestra zona de Elmira. Nuestra decisión, naturalmente, tenía un significado profundamente simbólico que sólo comprendíamos en parte. El río Chemung pasa a menos de una manzana de nuestro bloque de pisos en su curso hacia el centro de la ciudad, pero, como vivimos en un segundo piso, creímos , que estaríamos a salvo. El edificio era sólido, pensamos. El vecindario se fue y sólo quedamos nosotros, estaba completamente tranquilo.

El agua, espesada por una capa superficial de escombros, rezumaba un hedor casi sofocante de residuos de petróleo, y pronto alcanzó treinta centímetros de profundidad en el patio, luego casi un metro, luego metro y medio… Jane y yo experimentábamos un drástico nuevo mundo, y, aunque Seth no lo ha dicho aún, creo que ésa fue una de las razones por las que nos quedamos. Bebíamos vino a sorbos y empleamos una autohipnosis suave para rebajar la tensión; pero, cuando el agua avanzó lentamente por el extremo de la vieja casa de ladrillo rojo junto a nuestro edificio, nuestra nueva realidad amenazó con convertirse en algo realmente aterrador. ¿Habíamos tomado la decisión correcta?

Para entonces ya era imposible escapar. Sugerí que Jane se «sintonizara» psíquicamente para ver qué podía sacar en claro de nuestra situación. «Es difícil serenarse cuando uno está aterrado», dijo, pero empezó a calmarse. Gradualmente, fue adquiriendo un estado muy relajado. Me dijo que el agua alcanzaría su nivel más alto esa misma tarde; increíblemente, se alzaría casi a tres metros desde el suelo y llegaría a estar a medio camino de las ventanas del primer piso en la casa contigua a la nuestra. Estaríamos a salvo siempre que nos quedáramos donde estábamos. Aun así, la voz de Jane sonó atemorizada cuando dijo que el puente de la calle Walnut se «derrumbaría». Yo también me sobrecogí, ya que el viejo puente de acero cruzaba el río Chemung a menos de media manzana de distancia de donde estábamos, si bien no podíamos verlo por las casas situadas al otro lado de la calle.

Tan pronto como Jane hubo «captado» esta información empezamos a sentirnos mejor. Pasaron varias horas, y al final el agua alcanzó el nivel pronosticado por Jane y en el plazo que había indicado. Esa noche dormimos sabiendo que el agua iba a descender con rapidez. A la mañana siguiente anduve hasta el puente de la calle Walnut. Estaba destruido; algunos arcos se habían derrumbado por la fuerza del agua.

Tuvimos suerte en comparación con muchas otras personas de la ciudad. Perdimos nuestro coche, pero teníamos un lugar donde vivir y conservábamos intactos todos nuestros cuadros, manuscritos y grabaciones, incluyendo los cincuenta y tres volúmenes del material de Seth. Ya que habitamos dos apartamentos a fin de tener suficiente espacio para vivir y trabajar, hicimos un hueco para acomodar a una pareja que se había quedado sin casa. El tiempo era frío y lluvioso. Nuestros días se volvieron una rutina de acciones dedicadas a la supervivencia, aunque Jane acabó Superalma 7 a principios de julio, y reemprendió sus clases. Este libro quedó relegado durante mucho tiempo.

En agosto Jane tuvo una sesión sobre la inundación -durante la cual Seth explicó someramente las razones por las que nos habíamos implicado en ella- y a finales de ese mismo mes y en septiembre tuvimos varios invitados en casa relacionados con el trabajo psíquico. Uno de ellos fue Richard Bach, autor del conocido libro Juan Salvador Gaviota.

Vuestra experiencia en el mundo de la materia física fluye hacia afuera desde el centro de vuestra psique interior. Entonces percibís esta experiencia. Los sucesos, las circunstancias y condiciones exteriores constituyen una especie de retroalimentación activa. Al alterar el estado de la psique se alteran automáticamente las circunstancias físicas.

No hay ninguna otra forma válida de cambiar los acontecimientos físicos. A modo de ayuda podéis imaginar una dimensión interna viva dentro de vosotros en la cual creáis -en forma psíquica y en miniatura- todas las condiciones exteriores que conocéis. Expresado en términos sencillos, esto es lo que hacéis. Vuestros pensamientos, sentimientos e imágenes mentales pueden llamarse acontecimientos exteriores incipientes, ya que de una u otra manera cada uno de ellos se materializa en la realidad física.

Cambiáis incluso las condiciones que parecen más permanentes de vuestra vida siempre a través de las diferentes actitudes que adoptáis hacia ellas.

No hay nada en vuestra experiencia exterior que no se haya originado dentro de vosotros.

Por supuesto, hay interacciones con los demás, pero no hay ninguna que no aceptéis o no hayáis atraído con vuestros pensamientos, actitudes o emociones. Esto ocurre en cada faceta de la vida. En términos vuestros, ocurre tanto antes de la vida como después de ella. De la forma más milagrosa, se os da el regalo de crear vuestra experiencia.

En esta existencia estáis aprendiendo a manejar la energía inagotable que tenéis a vuestra disposición. La condición del mundo en conjunto y la situación de cada individuo en él es la materialización del progreso del hombre a medida que forma su mundo.

La alegría de la creatividad fluye a través de vosotros de forma tan natural como la respiración. De ella surgen las facetas más minúsculas de vuestra experiencia externa. Vuestros sentimientos poseen realidades electromagnéticas que se expanden hacia afuera, y afectan el entorno. Se agrupan por atracción, y van conformando áreas de sucesos y circunstancias que finalmente se fusionan, por decirlo así, como objetos en la materia o como acontecimientos en el «tiempo».

Algunos sentimientos y pensamientos se traducen en estructuras que denomináis objetos y que, en vuestras palabras, existen en un medio que llamáis espacio. Otros se traducen en estructuras psicológicas llamadas sucesos, que parecen existir en un medio al que llamáis tiempo.

El espacio y el tiempo son suposiciones arraigadas, lo cual sólo significa que el hombre las acepta y presupone que su realidad está arraigada en una serie de momentos y en una dimensión espacial. De este modo vuestra experiencia interna se traduce en esos términos.

Incluso la duración de un suceso o de un objeto en el espacio o el tiempo está determinada por la intensidad de los pensamientos o emociones que lo originaron. La duración en el espacio no es la misma que la duración en el tiempo, a pesar de que así pueda parecerlo. Ahora hablo según vuestros términos. Un suceso u objeto que exista brevemente en el espacio quizás tenga una duración mucho mayor en el tiempo. Puede tener mucha más importancia e intensidad y persistir en la memoria, por ejemplo, mucho después de que haya desaparecido en el espacio. Este suceso u objeto no existe de una forma meramente simbólica en la mente o la memoria sino que, tal como lo entendéis, su verdadera realidad continúa como un suceso temporal. Tampoco se aniquila su realidad en el espacio mientras exista dentro de la mente. Pongamos un ejemplo muy sencillo. Se le dice a un niño que no juegue con una muñeca. Desobedece la orden. El niño, a sabiendas o no, rompe la muñeca, y al final la tira.

La muñeca existe vitalmente en el tiempo mientras el niño o el futuro adulto la recuerda.

Si la muñeca reposaba sobre un escritorio y esto también se recuerda vivamente, el espacion que ocupaba la muñeca todavía contiene la impresión de la muñeca, aunque ahora se hayan colocado otros objetos en ese lugar. Así pues, no sólo reaccionáis a lo que es visible a los ojos físicos en el espacio, o a lo que está directamente frente a vosotros en el tiempo, sino también a objetos y sucesos cuya realidad está todavía en vosotros, aunque pueda parecer que han desaparecido.

Básicamente creáis vuestra experiencia a través de vuestras creencias sobre vosotros y sobre la naturaleza de la realidad. Dicho de otra manera, creáis vuestras experiencias a través de vuestras expectativas.

Vuestro tono emocional lo conforman vuestras actitudes emocionales hacia vosotros mismos y hacia la vida en general, las cuales rigen los grandes campos de experiencia.

Estas actitudes proporcionan el color emocional general que caracteriza lo que os ocurre. Sois lo que os ocurre. Vuestros sentimientos emocionales son a menudo transitorios, pero por debajo de ellos existen ciertas cualidades de sentimiento únicamente vuestras, y que son como profundos acordes musicales. Mientras que vuestros sentimientos diarios pueden subir o bajar, este tono emocional característico permanece oculto.

En ocasiones emerge a la superficie, pero en ritmos muy largos. No puede decirse que sea negativo o positivo. Es el tono del ser, y representa la parte más íntima de vuestra experiencia. Esto no significa que sea desconocido, o que tenga que serlo; simplemente quiere decir que representa el núcleo desde donde formáis vuestra experiencia.

Si os asusta la acción o la expresión del sentimiento, o si os han enseñado que el ser interior no es más que un depósito de impulsos incivilizados, tal vez tengáis la costumbre de negar este profundo ritmo. Podéis tratar de vivir como si no existiera, o incluso tratar de refutarlo, pero representa vuestros impulsos más profundos y creativos; combatirlo es como intentar nadar a contracorriente.

Este tono emocional, pues, impregna vuestro ser. Es la forma que adopta vuestro espíritu cuando se une a la carne. A partir de él, de su núcleo, se erige la carne.

Todo lo que experimentáis posee conciencia, y cada conciencia está dotada de su propio tono emocional. Hay una estrecha cooperación en la formación de la tierra tal como la entendéis, y de este modo las estructuras vivas individuales del planeta crecen a partir del tono emocional de cada átomo y molécula.

La carne surge como respuesta a estos acordes internos del ser, y los árboles, rocas, mares y montañas surgen como el cuerpo de la tierra desde los profundos acordes internos de los átomos y las moléculas, que también viven. Debido a la cooperación creativa que existe, el milagro de la materialización física se lleva a cabo con tanta facilidad y de manera tan automática, que conscientemente no os dais cuenta de vuestra participación en ella.

El tono emocional, pues, es el movimiento y la fibra -la madera-, la parte de vuestra energía consagrada a vuestra experiencia física. Desemboca en lo que sois como seres físicos y os materializa en el mundo de las estaciones, del espacio, de la carne y del tiempo. Su origen, no obstante, es bastante independiente del mundo que conocéis.

Cuando aprendéis a sentir vuestro propio tono, entonces sois conscientes de su poder, fuerza y durabilidad, y hasta cierto punto podéis internaros con él en realidades más profundas de experiencia.

La increíble riqueza, variedad y esplendor emocionales de la experiencia física es el reflejo material de este tono emocional interno. Impregna los sucesos de vuestra vida, la dirección interna general, la cualidad de percepción. Llena e ilumina los aspectos individuales de vuestra vida, y determina en gran medida el clima subjetivo persuasivo en el que moráis.

Es vuestra esencia, pero a la vez es de amplio alcance. No determina, por ejemplo, sucesos específicos. Pinta los colores en el extenso «paisaje» de vuestra experiencia. Es el sentimiento de vosotros mismos, inagotable.

Dicho en otras palabras, representa la expresión de vosotros mismos en energía pura, aquello desde donde surge la individualidad, el Tú de ti, la inconfundible identidad que no tiene igual.

Esta energía procede del centro del SER (en mayúsculas), de «Todo Lo Que Es» (con nuestras habituales mayúsculas), y representa la fuente de la vitalidad interminable. Es Ser, Ser en cada uno. Como tal, toda la energía y el poder del Ser se enfoca y se refleja a través de vosotros hacia vuestra existencia tridimensional.

Aunque cada uno tiene su propio tono emocional, éste se expresa de una cierta manera compartida por todas las conciencias enfocadas en la realidad física. Así pues, por lo que a esto respecta, nacéis de la tierra al igual que el resto de las criaturas y estructuras vivas naturales. En cuanto sois físicos, sois parte de la naturaleza, no ajenos a ella.

Los árboles y las rocas poseen su propia conciencia, y también comparten una conciencia grupal, al igual que las partes vivas de vuestro cuerpo. Las células y órganos tienen sus propias conciencias, y una grupal. Igualmente, la raza del hombre posee una conciencia individual y una grupal, o conciencia de grupo, de la cual apenas sois conscientes como individuos.

La conciencia de grupo de la raza posee una identidad. Cada uno de vosotros es una parte de esa identidad a la vez que sigue siendo único, individual e independiente. Sólo estáis limitados en la medida en que habéis elegido la realidad física, y por tanto os habéis colocado dentro de su contexto de experiencia. En cuanto físicos, seguís leyes físicas, o supuestos, que conforman el marco para la expresión corporal.

Dentro de este marco gozáis de total libertad para crear vuestra experiencia, vuestra vida personal en todos sus aspectos, la imagen viva del mundo. Vuestra vida personal, y en cierta medida vuestra experiencia individual de la vida, contribuyen a crear el mundo tal como se conoce en vuestra época.

En este libro hablaremos del mundo subjetivo propio, y del papel de cada uno de vosotros en la creación de sucesos tanto privados como compartidos. Es importante antes de continuar que os deis cuenta de que la conciencia se encuentra en el interior de todos los fenómenos físicos, y es fundamental que comprendáis vuestro lugar dentro de la naturaleza. La naturaleza se crea desde dentro. La vida personal que conocéis surge desde vuestro interior, aunque os es dada. Puesto que sois parte del SER, en cierta manera os dais la vida que es vivida a través de vosotros.

Vosotros creáis vuestra propia realidad. No hay otra regla. Conocerla es el secreto de la creatividad.

He hablado de «vosotros», aunque esto no debe confundirse con el «vosotros» que a menudo creéis ser, es decir, sólo el ego, ya que el ego es únicamente una parte del Yo; es esa parte experta de la personalidad que trata directamente con los contenidos de la mente consciente, y se ocupa más directamente de los fragmentos materiales de la experiencia.

El ego es una parte muy especializada de vuestra identidad superior, una parte que emerge para tratar directamente con la vida que el Yo mayor está viviendo. No obstante, el ego puede sentirse aislado, solo y asustado, si la mente consciente deja que se escape a su control. El ego y la mente consciente no son lo mismo. El ego está compuesto de varios fragmentos de la personalidad; es una combinación de características siempre cambiantes que actúan como una unidad, y constituye la parte de la personalidad que trata más directamente con el mundo.

La mente consciente es un excelente atributo perceptor, una función que pertenece a la conciencia interna, pero en este caso se vuelve hacia afuera, al mundo de los sucesos. A través de la mente consciente el alma mira hacia el exterior. Si se la deja en paz, percibe con claridad.

En cierta manera, el ego es el ojo por el que la mente consciente percibe, el foco a través del cual observa la realidad física. Pero la mente consciente cambia automáticamente su foco a lo largo de la vida. El ego, aunque parezca igual, siempre cambia. Las dificultades surgen cuando la mente consciente adopta una dirección fija, o permite que el ego asuma algunas de sus funciones. En ese momento el ego permite a la mente consciente trabajar en ciertas direcciones y bloquea su conciencia en otras.

Así pues, desde vuestra identidad superior formáis la realidad que conocéis. Depende de vosotros hacerlo con alegría y vigor, despejando la mente consciente de modo que el conocimiento profundo de vuestra identidad superior pueda crear expresiones jubilosas en el mundo de la carne.

Fin del dictado.

El libro permitirá a los lectores educarse a sí mismos, y llegará a un público mucho más numeroso y ayudará a más personas de las que Ruburt podría reunir por sí solo, o más de las que yo podría ayudar con sesiones individuales.

Si tenéis preguntas, podéis hacerlas.

Pregunté a Seth su opinión acerca de la visita reciente de un joven científico de un estado de la Costa Oeste. Jane (como Seth y como ella misma) empezó con buen pie al sintonizar con cierta información técnica. Yo creía, no obstante, que Jane necesitaría una gran cantidad de tiempo y esfuerzo, regular y durante varios años posiblemente, hasta que hiciera pleno uso de sus facultades en un campo tan especializado.

El efecto de la visita fue bueno, particularmente para Ruburt. Llegaremos a sus preguntas científicas. Para la seguridad de Ruburt, quise que este libro empezara apropiadamente. En algunas sesiones prescindiremos del dictado de vez en cuando, pero el proyecto principal será el libro.

Más adelante, cuando comentemos los desastres naturales tomaremos como ejemplo el material sobre la inundación; de este modo otras personas podrán emplear y utilizar este material.

SESIÓN 613, II DE SEPTIEMBRE DE I972; 2I.IO LUNES

Extracto de Habla Seth III
A través de Jane Roberts

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Espejos perfectos el Uno del Otro

Servidores de los dioses en forma humana

Ramtha ~ 

Esta historia es producto de la actitud del hombre para perfeccionar el amor y de la forma como él mismo lo ha limitado. Cuando Duvall regresó, se había mejorado y perfeccionado gracias al acto de amor hacia Debra, pero en su búsqueda de una nueva vida, se involucró erróneamente con los celos y la posesión de su hermosa hija, no la posesión de su alma, sino de su forma física, olvidando incluso su independencia como el dios que ella era.

Cuando Duvall —el hijo de Arius y la encantadora— pereció en esta vida, ya en su vejez, lo hizo en la penumbra del presagio de que iba a tener que regresar. Cómo lloró. Y tuvo que esperar mucho tiempo después de que todos hubieron faltado, incluso su amada hija, como consecuencia de los actos de sus propios pensamientos y accidentes. Y su historia ha continuado y continúa hasta el día de hoy. ¿Y se ha perfeccionado él? Lo ha intentado con perseverancia. Sin embargo, se ha permitido la extravagancia de perderse en la pequeñez de la ilusión, que no hace desaparecer el sentimiento del momento, sino que lo entierra en un tiempo olvidado para que después éste regrese promiscuamente en el futuro. Él es el resultado directo en este plano de su deseo limitado. Y Duvall-Debra ha muerto y conocido más de diez mil muertes en total.

Y si todas las actitudes del hombre sumadas nos dan lo que llamamos celos, odio, envidia, guerra, desprecio, juicio… y todo lo que ha dado credibilidad a esto se hizo en nombre del amor, el hombre tendrá que morir diez mil vidas y más en manos de estas ilusiones y actitudes hasta alcanzar un nivel de amor total y deidad absoluta, y así poder regresar al Atrio e ir aun más lejos, hasta el pensamiento de la Fuente y el Padre, hasta la luz amada y siempre continua.

A las hijas no las creasteis con vuestros genitales y vuestro vientre, vosotros simplemente proveéis por medio de un acto de amor o lujuria —como lo queráis llamar—, la oportunidad para que un gran dios venga a completar cualquier cosa que se haya lanzado a perfeccionar o simplemente a ser una luz para el mundo. Pero vosotros no sois dueños de su Espíritu, nunca lo seréis. Ni tampoco lo perderéis, pues habéis estado juntos durante eones, una y otra vez. Nunca os habéis perdido. Duvall nunca perdió a su hija. Ella vendría a ser en vidas futuras su madre, su hermana, su abuela, su abuelo, su enemigo y su amigo, su mandatario y su sirviente, su amigo y señor. Vosotros nunca perdéis a nadie.

Si vosotros amáis en libertad, ganáis todo, incluyendo la oportunidad de distinguir entre vosotros y Dios dentro de vosotros mismos, que aprendéis las ilusiones y la medida del pensamiento limitado, y en la belleza de este proceso regresáis hasta Dios. Vosotros siempre seréis Dios, ésa es la verdad. Vosotros siempre seréis la Fuente. El científico dice que para ser alguien primero debes ser creado. Sin embargo, vosotros interrumpís vuestra vida constantemente, siempre lo habéis hecho, y a través de la amargura de vuestro ser os seguiréis desarrollando una y otra vez tratando de ser algo mejor. Nunca intentes ser algo mejor, sé algo mejor. Os aseguro que hay una gran diferencia entre estas dos declaraciones.

Esta historia se ha seguido repitiendo, una y otra vez hasta ahora. Siempre debemos pronunciar el ahora como el momento perfecto. Si alguna vez habéis contemplado y os habéis preguntado acerca de vuestro linaje, vuestro linaje nunca fueron los monos. Vuestro linaje nunca fue el hombre ignorante. Queridos maestros, vuestro linaje y vuestra herencia fueron los dioses, y sus primeros descendientes en este plano fueron seres maravillosos. Permitios la oportunidad, utilizando la pureza de la paciencia y prescindiendo del tiempo, de contemplar vuestros juicios y decisiones y evaluar en los términos más elocuentes y apropiados vuestra actitud hacia cualquier persona; determinad ahora, sabiamente, si para vosotros valen la pena más de diez mil vidas a cambio de conquistar esa obsesión en un momento. Si lo valen, ¡disfrutad la eternidad!

Yo soy Ramtha el Iluminado. Reflexionad y aprended de estos momentos tan elocuentes que os he ofrecido. Tenéis miles de libros que hablan de este tema infinitamente. Yo lo he expuesto de manera muy simple para que vosotros lo consideréis. Podéis iros en paz y con vuestro corazón reconfortado. Ha llegado la era de vuestro renacimiento. Celebrémoslo.

LA BÚSQUEDA DE LA UNIDAD, EL REGRESO A CASA

Yo sé con toda certeza que la búsqueda de la identidad del hombre se ha basado en la búsqueda de otra persona. Todos vosotros buscáis a otras personas para completaros. Estáis siguiendo el regreso natural hacia vuestro propio entendimiento. Todos vosotros tenéis un fin, todos vosotros poseéis un Dios.

Cuando el hombre encuentra su consumación en el vientre de su ser, la mujer, el hombre encuentra el término de ese mandato, pues sus órganos y sus glándulas han sido satisfechas, y también su alma. Y cuando el hombre se haya unido con su pareja, una vez más volverá a mirar a las estrellas. Y en el ruido y la conmoción de la ciudad, el graznido de los gansos, el relinchar de los caballos, el bramido de las vacas, los comerciantes y oportunistas, los funcionarios del gobierno, los príncipes y los impostores, los grandes edificios, los granjeros con sus aceitunas, su queso y su vino… cuando se haya entendido todo esto —y quizás ya hayas perdido tu deseo y ninguna de estas cosas te tiente—, ve caminando hacia el horizonte y busca un tronco donde sentarte, y desde allí mira al cielo en la medianoche y encuentra una de las joyas que cuelga de tus cielos. ¡Qué maravillosa es su luz!

Mira a la luna, la encantadora, que con su luz plateada y su belleza siempre te está tentando. Y mira al libro del infinito.(1) Observa la joya, cómo con su grandeza nunca eclipsa a las luces más pequeñas. La luna nunca sería tan tentadora si no tuviera de fondo al infinito, desde el cual puede brillar. Y mientras tú estás sentado en tu tronco viendo esa grandeza, te darás cuenta de que cuando el hombre sea completo de nuevo, él mismo se convertirá en ese ser que solía mirar hacia abajo y contemplar cómo poder mejorarse.

(1) La inmensidad del espacio.

Y cuando él llegue a este entendimiento, el hombre buscará su valía por sí mismo. ¿Qué es más grande en la retrospección de su historia que llegar hasta el mismo elemento que hizo a la estrella tan encantadora, a la luna tan grandiosa, a ese tronco tan robusto, y a su propio cuerpo tan hermoso? Y aunque él sea Dios, ¿cuál es la fuerza superior que lo hizo Dios? Él buscará la fuerza que le guíe, momento a momento, en su creatividad. Y tratará de descubrir el maravilloso elemento que produjo la medida y el florecimiento de su creatividad, el mismo que le permitió todas sus agonías y actitudes, sus ilusiones y desilusiones, su odio y su guerra, su rendición y su amargura.

Cuando el hombre busque el amor, en su jornada de regreso hacia su yo divino, encontrará a su Padre, su semilla, su eternidad. Y cuando el hombre busca a su Padre, su inmortalidad en el reino del siempre jamás está asegurada, yo os lo garantizo, pues cuando encuentre al Padre, éste no estará ahí simplemente esperándole. Él sabrá que una vez más lo único que tiene que hacer es reconocerse a sí mismo al margen de la tempestad de pensamientos que continuamente invaden la extensión de sus perímetros. Y una vez más se sentirá felizmente atrapado en el esplendor de Dios Todopoderoso, en su ser continuo y abundante.

¿Y qué le sucedió a la diosa Dove? Ella y sus descendientes no se convirtieron en hombres, sino en los seres de luz que serían los grandes creadores de las elusivas naves de luz y de la hermandad interestelar. Cuando el hombre sentado en el tronco se pregunte de nuevo dónde está la luz de Dios y mire a los cielos en busca de su divinidad —pues todos los hombres saben que allí se encuentra—, la diosa Dove y sus descendientes se reagruparán en el acto jubiloso de haber encontrado al Padre y haber sido uno con él una vez más.

Yo soy Ramtha el Iluminado, maestro extraordinario, tejedor de cuentos maravillosos y revelador de la verdad. ¿Y cómo sé yo estas cosas? Porque yo he sido todas estas cosas. Y en mi vida, la búsqueda de mi totalidad comenzó cuando me cuestioné la vida misma; de este modo, para convertirme en el Dios Desconocido, me convertí en las cosas que eran desconocidas para mí. Mi semilla nunca salió de mis genitales, nunca la he derramado. He tenido un cuerpo, pero no he tenido descendencia, no existe nadie que proceda de mi linaje.

Os amo enormemente, y a todos vosotros os he valorado en el lapso de tiempo que hemos pasado juntos, pues por vosotros y gracias a vosotros me he convertido en lo que soy. Todos esos lugares donde he estado, siempre os diré dónde están y cómo llegar a ellos. Y cuando otros os enseñen con acertijos y confundan a vuestra tierna alma, yo nunca haré eso, pues fue con mi propio esfuerzo como aprendí acerca del viento y del sol, la madre sol, y de los secretos de un gran árbol y la muerte de una anciana. Me convertí en todas estas cosas que yo aprendí en mi vida, pues lo desconocido para mí fue dónde se encontraba el Dios Desconocido. Y cuando otros traten de confundiros, podéis sentir la confusión si lo deseáis; pero, ¿cuántos sonetos, papiros, canciones, audiencias y cuanta pretensión hacen falta para poder apreciar esa estrella que cuelga de vuestro cielo? ¿Cuánta gente tiene que dedicarle todo su intelecto y complicarlo, cuando lo único que tenéis que hacer es salir ahí afuera y mirarla? Ella misma os hablará.
Así soy yo.

Yo estoy con todos vosotros, pues ahora soy el viento y la personalidad fugaz que vive en él. Yo soy la síntesis de la luz, pues vosotros, al no ver el viento, no podéis verme. Pero lo que yo he amado, vosotros podéis amar. Y el viento se mueve entre aquello que vosotros y yo hemos amado. Si queréis verme yo me convertiré en todas las cosas para vosotros, pues tengo el poder para hacerlo. Y me puedo convertir en verdad, en la anciana y el anciano, en una niña pequeña, y en el viento, pues yo ya no soy cautivo, ni estoy enamorado ni perdido en la limitación de un hombre pequeño sentado en un tronco; yo llevo conmigo las reflexiones de su corazón y su desesperación.

Yo, como el viento que soy, os puedo ayudar a todos. Si fuera simplemente lo que hay dentro de este cuerpo, haría muy poco por vuestra educación y conocimiento. ¿Por qué queréis verme? ¿Por qué queréis saber quién soy? Ahora, lo más importante no se encuentra en la delicadeza del cuerpo, sino en la delicadeza del Espíritu. Y todos aquellos que queréis verme, lo haréis, os lo aseguro, pues cuando lleguéis a mi reino yo estaré allí y me aseguraré de que hacéis vuestra transición. Y cuando sea el momento escucharéis mi voz y veréis el viento. ¿Y continuaré per-feccionándoos? En verdad lo haré, pues nunca seré lo que vosotros queréis que sea, de la misma manera que el viento nunca fue lo que yo quise que fuera; tuve que convertirme en él. Así es como voy a ser con todos vosotros.

Yo soy un señor virtuoso en mi inteligencia suprema. Yo he experimentado todas estas cosas, cada una de ellas. Y gracias a éstas he obtenido compasión y sabiduría y he desarrollado el amor. Vosotros sois mi familia, vosotros sois mi gran familia, pues yo nunca tuve descendencia a través de mi semilla. Y a cada uno de vosotros, y a vuestros suaves labios, manos y frentes, siempre os daré todo lo que el viento os pueda dar con su evasión y su atavío, pues ésa siempre ha sido mi promesa a todos vosotros.

Vivid vuestras vidas bajo el modelo de la paz absoluta, sin la complicación de las acciones que os puedan inculcar inteligencias ajenas. Vividlas con el propósito de aprender y saber, y cuando seáis sabios os convertiréis en cada faceta del honor y la sabiduría, y en el bien intencionado que se os ha enseñado, pues os elevaréis hasta el viento como yo lo hice. Y si aplicáis estos principios aunque sea una sola vez, y no surten efecto y decidís no continuar, entonces, queridos míos, ésa será vuestra pérdida desafortunada en ese momento, pero esperemos que sea la ganancia en el futuro. Todos estos principios funcionan, todos están gobernados por leyes precisas, con las cuales el Padre ha gobernado todas las cosas.

Ahora regresad a vuestros reinos, vuestras casas y vuestros mercados, y mirad de vez en cuando a vuestros cielos en la oscuridad. Dejad que ellos os recuerden quiénes sois. Nunca renunciéis a vuestro estandarte a causa de nadie, pues ya habéis visto las tragedias que esto ha causado en todos los tiempos. Recordar vuestra historia salvará vuestros mañanas. Aplicaos en las buenas obras. Y cuando miréis a vuestra estrella, vedla de cerca, y veréis que os sonríe. Ése soy yo.

Yo soy Ramtha el Iluminado, en verdad, sirviente de la Fuente, Dios Todopoderoso, vida maravillosa y fuerza del trueno. Yo soy el sirviente del Cristo que es el ideal perfecto del movimiento. Y yo soy vuestro sirviente, mis amados hermanos, pues vosotros sois todas estas cosas de las que os he hablado.

Ésta es mi despedida. ¡Que así sea!

Extracto de: Los orígenes de la civilización humana – Ramtha

Nuestras creencias dirigen el funcionamiento del cuerpo

Vuestras creencias conscientes dirigen el funcionamiento del cuerpo, y no a la inversa.

El ser interior utiliza la mente físicamente consciente, enfocada en lo físico, como un método para manejarse en el mundo que conocéis. La mente consciente está particularmente equipada para dirigir la actividad externa, tratar con las experiencias de vigilia y supervisar el trabajo físico.

Las creencias de la mente sobre la naturaleza de la realidad se transmiten luego a las partes internas del ser, las cuales confían en la interpretación que la mente consciente hace de la realidad temporal. La mente consciente establece los objetivos, y el ser interior los lleva a cabo haciendo uso de todas sus funciones y su inagotable energía.

El gran valor de la mente consciente reside precisamente en su capacidad para tomar decisiones y marcar pautas. Pero su función es doble: debe evaluar las condiciones tanto del interior como del exterior, y procesar la información que llega del mundo físico y de las partes internas del ser. No es, por tanto, un sistema cerrado.

Ser humano requiere un agudo discernimiento en la utilización de dicha conciencia. Muchas personas temen sus propios pensamientos. No los examinan. Aceptan las creencias de los demás. Estas acciones distorsionan la información que llega desde dentro y desde fuera.

No se libra ninguna batalla entre el ser intuitivo y la mente consciente. Sólo parece haberla cuando la persona se niega a afrontar toda la información que está disponible en su mente consciente. Algunas veces parece más fácil evitar los frecuentes reajustes de comportamiento que requiere un autoexamen. En estos casos una persona adopta muchas creencias de segunda mano. Algunas se contradicen entre ellas; las señales que se dan al cuerpo y al ser interior no son entonces claras y precisas, sino que constituyen una confusa mezcla de instrucciones contradictorias.

Esta confusión pone en funcionamiento alarmas de diversa índole: el cuerpo no funciona adecuadamente, o se perturba el entorno emocional general. En realidad, estas reacciones son una medida de precaución, el aviso de que se precisa un cambio.

Al mismo tiempo, el ser interior transmite a la mente consciente ideas e intuiciones con el fin de aclarar su visión. Pero, si alguien cree que el ser interior es peligroso y que no hay que fiarse de él, si teme los sueños o cualquier elemento psíquico indiscreto, rechaza esta ayuda y se aparta de ella.

Si, además, cree que debe aceptar sus dificultades, la sola creencia puede impedirle solucionarlas.

Repito: vuestras ideas y creencias forman la estructura de vuestra experiencia. Estas creencias y las razones que las originan se hallan en la mente consciente. Si aceptáis la idea de que las razones de vuestro comportamiento están para siempre enterradas en el pasado de esta vida, o de cualquier otra, no seréis capaces de alterar vuestra experiencia hasta que cambiéis esa creencia. Me refiero ahora a la experiencia más o menos normal. Más adelante comentaremos áreas más específicas, tales como las circunstancias de enfermedades que se remontan al nacimiento.

El simple hecho de comprender que conformáis vuestra propia realidad debería suponer una liberación. Sois responsables de vuestros éxitos y alegrías. Podéis cambiar las áreas de vuestra vida que no os complacen, pero debéis asumir la responsabilidad de vuestro ser.

El espíritu se unió con la carne, y participa de ella, para experimentar un mundo de increíble riqueza, para ayudar a crear una dimensión de la realidad llena de colores y formas. Vuestro espíritu nació en la carne para enriquecer un área maravillosa de conciencia sensorial, para percibir la energía convertida en forma corpórea. Estáis aquí para utilizar el cuerpo, disfrutar con él, y expresaros por su intermedio. Estáis aquí para ayudar en la gran expansión de la conciencia. No estáis aquí para llorar las miserias de la condición humana, sino para cambiarlas cuando no las encontréis de vuestro agrado, mediante la alegría, la fortaleza y la vitalidad que están dentro de vosotros; para que este espíritu encarnado sea lo más fiel y hermoso posible.

La mente consciente permite mirar hacia afuera, al universo físico, y ver el reflejo de la propia actividad espiritual, a fin de percibir y valorar las creaciones individuales y conjuntas.

Por decirlo de alguna manera, la mente consciente es una ventana a través de la cual miráis hacia afuera; y, al mirar al exterior, percibís los frutos de la mente interna. A menudo dejáis que creencias falsas empañen esa gran visión. Vuestra alegría, vitalidad y logros no provienen del exterior como resultado de los sucesos que «os ocurren»: provienen de acontecimientos internos que son el resultado de vuestras creencias.

Se ha escrito mucho sobre la naturaleza y la importancia de la sugestión. Una de las ideas actuales en boga afirma que toda persona está constantemente a merced de la sugestión. Vuestras creencias conscientes son las sugestiones más importantes que recibís. Toda idea se rechaza o se acepta según si creéis o no que son ciertas, de acuerdo con la constante charla consciente que ocurre dentro de la mente durante la mayor parte del día, que es el modo en que os hacéis sugestiones.

Sólo aceptáis una sugestión dada por otra persona si encaja con vuestras propias ideas sobre la naturaleza de la realidad en general, y sobre vosotros en particular.

Si utilizáis la mente consciente adecuadamente, por tanto, examináis esas creencias que os llegan. No las aceptáis a la fuerza. Si empleáis la mente consciente adecuadamente, también sois conscientes de las ideas intuitivas que os llegan del interior. Pero, si no examináis la información que os llega desde fuera, y no hacéis caso de los datos que os llegan desde dentro, sólo sois semiconscientes.

Así pues, aceptáis indiscriminadamente muchas creencias falsas porque no las habéis examinado, y de ese modo dais al ser interior una imagen defectuosa de la realidad. Como la evaluación de la experiencia física corre por cuenta de la mente consciente, el ser interior no puede llevar a cabo su labor de forma adecuada. Si dicha evaluación fuera responsabilidad de las partes internas del ser, éstas no necesitarían una mente consciente.

Cuando se alerta al ser interior, éste trata inmediatamente de remediar la situación mediante una serie de medidas correctivas. En ciertas ocasiones, cuando la situación se descontrole, evita esas áreas restringidas de la mente consciente, y soluciona el problema insuflando energía en otros campos de actividad.

Por ejemplo, se las arregla para trabajar en torno a los puntos ciegos de la mente racional. A menudo hace una criba de entre la mezcla de creencias contradictorias para escoger las más revitalizadoras, y las envía a la mente consciente en lo que parece una súbita revelación. Estas revelaciones dan como resultado nuevos patrones que cambian el comportamiento.

Debéis ser conscientes de los contenidos de vuestra mente racional, descubrir las ambigüedades. Sea cual sea la naturaleza de vuestras creencias, éstas son en realidad carne y materia. El milagro del ser no puede eludirse. Los pensamientos se convierten en hechos. Si creéis que el mundo es malvado, daréis con hechos que parecen malvados. No existen casualidades desde el punto de vista cósmico, o desde el punto de vista del mundo tal como lo conocéis. Vuestras creencias se desarrollan en el tiempo y el espacio tal como lo hacen las flores. Cuando lo comprendéis, podéis incluso sentir su crecimiento.

La mente consciente es básicamente curiosa, abierta. También está capacitada para examinar sus propios contenidos. Debido a las teorías psicológicas del último siglo, muchos occidentales creen que el propósito primordial de la mente consciente es inhibir el contenido «inconsciente».

No obstante, tal como hemos mencionado, la mente también tiene la capacidad de recibir e interpretar información que le llega del ser interior y no sólo eso, sino que lo hace muy bien. Recibe e interpreta impresiones. Pero al hombre le han enseñado a aceptar [sólo] la información procedente del mundo exterior, y a levantar barreras contra el conocimiento interno.

Esta situación despoja al individuo de todo su vigor, y lo aísla -conscientemente- de las fuentes importantes de su ser. Esto inhibe la expresión creativa en particular, e impide que el ser consciente tenga acceso a las revelaciones e intuiciones que surgen continuamente del ser interior y que podrían estar a su disposición.

El pensamiento y el sentimiento, por tanto, parecen separados. La creatividad y el intelecto no se muestran como los hermanos que son, sino a menudo como perfectos desconocidos. La mente consciente pierde sus frágiles fronteras, y aleja de su experiencia el amplio cuerpo de conocimiento interno del que dispone. Y así aparecen en el ser las ilusorias divisiones.

Por el contrario, el ser actúa espontáneamente como una unidad, pero como una unidad siempre cambiante. Si escucha las voces tanto del interior como del exterior, la mente consciente es capaz de dar forma a creencias que están en consonancia con el conocimiento del ser tal como se recibe de fuentes materiales e inmateriales. Entonces, junto con otras actividades, se examinan las creencias de forma natural y fácil, sin esfuerzo. No obstante, una vez que la mente consciente ha aceptado una serie de creencias en conflicto, se requiere un claro esfuerzo para organizarías y seleccionarlas.

Recordad que las creencias falsas parecen justificarse porque vuestra experiencia en el mundo exterior es la materialización de esas creencias. Así que debéis trabajar con la materia prima de vuestras ideas, aun cuando la información percibida os indique que una creencia determinada es una verdad obvia. Para cambiar la experiencia o un fragmento de ella, debéis pues cambiar vuestras ideas. Dado que desde un principio habéis dado forma a vuestra realidad, los resultados sucederán de modo natural.

Debéis estar convencidos de que podeis alterar vuestras creencias, y debéis estar dispuestos a intentarlo. Haced de cuenta que una idea limitadora es como un color sucio, y que vuestra vida es un cuadro multidimensional echado a perder. Debéis cambiar la idea como un artista cambiaría su paleta de colores.

El artista no se identifica con los colores que emplea; sabe que los elige él y que los aplica con un pincel. Del mismo modo, vosotros pintáis la realidad con vuestras ideas. No sois vuestras ideas, ni siquiera vuestros pensamientos. Sois el ser que las experimenta. Si un pintor ve sus manos manchadas con pigmento al final del día, puede lavarse y eliminar las manchas fácilmente, porque conoce su origen. Si creéis que los pensamientos limitadores son una parte de vosotros, y por tanto indisolublemente adheridos a vosotros, no se os ocurrirá lavaros y sacároslos. Actuaréis en cambio como un artista loco que declarara: «Mis pinturas son una parte de mí. Me han manchado los dedos, y no hay nada que pueda hacer al respecto».

No existe ninguna contradicción -aunque pueda parecer que la haya- entre ser espontáneamente consciente de los propios pensamientos, y examinarlos. No hay que actuar a ciegas para ser espontáneo. Ni sois espontáneos cuando aceptáis indiscriminadamente como un hecho cada pequeña información que os llega, como si fuera propia.

Muchas creencias desaparecerían automáticamente y de manera bastante inofensiva si fuerais verdaderamente espontáneos. Pero, en cambio, soléis conservarlas

Las ideas previas, restrictivas y aceptadas, conforman por así decirlo un dique de contención que retiene otras ideas parecidas, de modo que la mente se llena de material de desecho. Cuando sois espontáneos, aceptáis la naturaleza libre de la mente, y ésta toma decisiones espontáneamente respecto a la validez o no validez de la información que recibe. Cuando no permitís que la mente realice esta función, la mente se desbarata.

Ningún manzano trata de producir violetas. De forma casi automática conoce lo que es, y el marco de su propia identidad y existencia. Vosotros tenéis una mente consciente, pero ésta es sólo el fragmento «superior» de la mente. Hay mucho más de ella a vuestra disposición, y por tanto podríais ser conscientes de una parte mucho mayor de vuestro conocimiento; pero una creencia falsa y limitadora es tan desconcertante para vuestra naturaleza como lo sería la de un manzano que se creyera una violeta.

No podría producir violetas, ni tampoco sería un buen manzano mientras tratara de producirlas. Una creencia incorrecta es aquella que no se corresponde con las condiciones básicas de vuestro ser interior. Así que, si creéis que estáis a merced de los sucesos físicos, abrigáis una creencia falsa. Si creéis que vuestra experiencia presente quedó establecida en circunstancias fuera de vuestro control, albergáis una creencia falsa.

Vosotros participasteis en el desarrollo del entorno de vuestra infancia. Escogisteis las circunstancias. Esto no significa que estáis a merced de esas circunstancias. Significa que os fijasteis los retos que debíais superar, los objetivos que queríais alcanzar; establecisteis marcos de experiencia que os permitieran desarrollar, comprender y perfeccionar ciertas facultades.

El poder creativo para dar forma a vuestra propia experiencia se halla ahora dentro de vosotros, tal como lo ha estado desde el momento del nacimiento y aún antes. Podéis haber elegido un tema particular para esta existencia, una cierta estructura de condiciones, pero dentro de ello gozáis de libertad para experimentar, crear y alterar las condiciones y sucesos.

Cada persona elige las pautas individuales dentro de las cuales creará su realidad personal. Pero dentro de estos límites hay una infinita variedad de acciones y recursos ilimitados.

El ser interior se embarca en una emocionante aventura, en la que aprende a expresar su realidad en términos físicos. La mente consciente está, pues maravillosamente sintonizada con la realidad física, y a menudo está tan deslumbrada por lo que percibe que se siente tentada a pensar que los fenómenos físicos son una causa, en vez de un resultado. Las partes más profundas del ser siempre se encargan de recordarle que eso no es así. Pero, si la mente consciente acepta demasiadas creencias falsas, particularmente si considera peligroso a ese ser interior, se cierra a esos constantes recordatorios. Cuando se produce esta situación, la mente consciente se siente acosada por una realidad que parece mayor que ella y sobre la cual no tiene control. Pierde así la intensa sensación de seguridad que debería ser su sostén.

Es necesario eliminar las creencias falsas para que la mente consciente pueda hacerse consciente de nuevo de su origen, y abrirse a los canales internos de esplendor y poder que tiene a su disposición.

El ego es un retoño de la mente consciente, por así decirlo. La mente consciente es como una cámara gigante, cuya perspectiva y enfoque controla el ego. No sólo eso, sino que diversos fragmentos de la identidad pasan a constituir el ego, se separan y se transforman, a la vez que mantienen una maravillosa espontaneidad sin perder el sentido de unicidad.

El ego es la idea que tenéis sobre vuestra imagen física en relación con el mundo. Así pues, la imagen que tenéis de vosotros mismos no es inconsciente. Sois bastante conscientes de él, a pesar de que a menudo rechazáis ciertos pensamientos sobre él en favor de otros. Las creencias falsas pueden dar como resultado un ego rígido que insiste en emplear la mente consciente en una única dirección, lo que distorsiona aún más sus percepciones.

Con frecuencia decidís conscientemente enterrar un pensamiento o una idea que podría haceros cambiar de comportamiento, porque no parece encajar con ideas restrictivas que ya albergáis. Escuchad el flujo de pensamientos a medida que transcurren los días. ¿Qué sugerencias e ideas os dais a vosotros mismos? Recordad que se materializarán en vuestra experiencia personal.

Muchas ideas restrictivas pasan sin escrutinio bajo la apariencia de bondad. Quizás os sintáis bastante virtuosos, por ejemplo, por odiar el mal, o lo que os parece que es malo; pero, si os concentráis en el odio o en el mal, lo estáis creando. Si sois pobres quizás os sintáis orgullosos de vuestra situación económica, y miréis con desdén a quienes tienen dinero, diciéndoos que el dinero está mal, lo que reforzará la situación de pobreza. Si estáis enfermos tal vez penséis demasiado en lo penoso de vuestro estado, envidiéis amargamente a las personas sanas, y os quejéis de vuestra condición, y así perpetuéis esa situación a través de los pensamientos. Si pensáis demasiado en limitaciones, las encontraréis. Debéis crear una nueva imagen en la mente, una imagen que difiera de la que los sentidos físicos os muestran en determinado momento en esas áreas donde se requieren los cambios.

Otro ejemplo: el odio a la guerra no traerá la paz; sólo el amor a la paz llevará a buen término esas condiciones.

Extracto de Habla Seth III
A través de Jane Roberts

Zonas de Luz y Zonas de Sombra

ZONAS DE LUZ Y ZONAS DE SOMBRA

Ustedes se preguntarán quizás qué es lo que hay que entender por “zonas de luz” o por “zonas de sombra”, en relación con el tema que nos ocupa. Pues bien, aplicando la analogía, deberíamos hablar de posiciones planetarias, tal como lo hacen los astrólogos, y de los efectos que ellas determinan en relación con el planeta y con los seres humanos, es decir, en términos de cuadraturas, de trígonos, de sextiles, etc., posiciones éstas que tienen que ver con las formas geométricas que adoptan entre sí los cuerpos celestes y que, al parecer, tienen una total relación con las formas geométricas del aura etérica que constituye el campo magnético de un astro determinado.

Siempre hallaremos en la raíz de los movimientos celestes y de sus correspondientes tránsitos estelares, la actividad de una ley única de carácter absolutamente cósmico, la GRAVEDAD, y en el interior de su campo gravitatorio una Energía interna de tipo netamente “agravitatorio” que trata constantemente de liberarse, de proyectarse hacia el Cosmos espiritual y místico de donde realmente procede. Lo que trata de realizar el investigador esotérico es equilibrar dentro de sí ambos impulsos y dentro de tal equilibrio hallar la paz y el establecimiento de un verdadero ritmo de la acción.

Las determinantes de la acción universal afectando el minúsculo punto de vista presente en la Eternidad que llamamos hombre, tienen un carácter portentosamente místico y no son fácilmente reconocibles dado el atraso en que se mueve todavía la Ciencia Astrológica actual en relación con los profundos conocimientos que los antiguos sacerdotes Mayas, Egipcios y Caldeos poseían de la “Ciencia de los Cielos”, los cuales podían y sabían leer en los elevados firmamentos las posibilidades cíclicas de redención que podían convertir al ser humano en un verdadero Dios en manifestación física, de la misma manera que los verdaderos Alquimistas del pasado sabían cómo aprovechar las circunstancias cíclicas ambientales y el poder operante de ciertos definidos astros para transmutar los metales viles en oro puro.

Fue posible así añadir un dato positivo y afirmativo a la Ley del Karma que gravita sobre la humanidad desde el principio mismo de los tiempos, en el sentido de que “…los Astros inclinan, pero no obligan”, liberando la mente del hombre inteligente del estigma del “pecado original” y de la ciega sumisión a los datos históricos y religiosos suministrados por la tradición, condicionantes de los estados psicológicos del dolor, de la angustia, de la incertidumbre y del miedo…

Para comprender las Oportunidades cíclicas que originan el fenómeno de liberación o redención del alma humana, habríamos de reorientar todo el proceso científico actualmente enfocados en el movimiento particular y en la masa gravitatoria de los cuerpos, así como en el de las formas geométricas que adoptan en el espacio, hacia aquellas sutilísimas zonas “interespaciales” o “intermoleculares” donde el equilibrio y la armonía reinantes son como una ofrenda de los Dioses cósmicos para todos los hijos de los hombres que realicen el esfuerzo exigido y cuyas almas realmente anhelantes decidan solemnemente alcanzar la Liberación.

Bien, de acuerdo con lo que vamos exponiendo, será lógico comprender que el hombre superior deberá poseer una mente muy aguda y tremendamente despierta para poder intuir “los signos de los Nuevos Tiempos” y hacerse eco de las infinitas resonancias cósmicas dentro de su corazón ya que el Bien cósmico queda localizado dentro de este santuario del amor universal, en tanto que la mente supremamente expectante da una clara noción del Mal que debe ser evitado. Siendo así, vemos que los aspectos siderales, tanto de luz como de sombra, pueden ser fácilmente registrados y reconocidos. Ahí se halla también la explicación, para las mentes apercibidas, del axioma esotérico, anteriormente aludido, de “Los Astros inclinan, pero no obligan”.

Parece ser, pues, que la obra de KRISHNA, el Espíritu humano, se realiza preferentemente en aquellas zonas libres de tiempo y de masa gravitatoria que yo denomino “espacios intermoleculares”. De aquellos desconocidos centros de luz y de armonía se proyectan cada vez más frecuentemente sobre el ser humano, unas energías mucho más sutiles y dinámicas que las que hasta aquí han podido detectar los científicos y los psicólogos. Bien mirado, la Psicología actual, pese a sus tremendos avances en el estudio de la constitución psíquica del ser humano, no ha logrado penetrar todavía en aquellos sagrados retiros dentro del ser individual de donde emanan luz, paz y serenidad perfectas. Queda todavía un largo camino a recorrer antes de que la Psicología moderna se introduzca en aquellas zonas supraconscientes, como antaño lo hizo por las áreas más objetivas y con más poder gravitatorio que llaman subconsciencia y en donde al parecer se halla la raíz del karma humano.

El estadio objetivo de las zonas supraconscientes de la conciencia pertenecen a las Razas del futuro y podemos asegurar que es muy reducido el número de las selectas personalidades dentro de la gran familia humana, que lograron acceder a estas zonas misteriosas de luz dentro de su propio ser y descubrir allí que KRISHNA y ARJUNA, lo trascendente y lo inmanente del hombre, eran la misma cosa. El espacio y el tiempo dejan realmente de actuar dentro del corazón humano cuando se ha penetrado en estas zonas de elevada frecuencia vibratoria cósmica en donde los efectos de la Gravedad han dejado prácticamente de existir. El poder gravitatorio que condicionaba el proceso kármico dejó de actuar así sobre el Yo. Introducido éste en el espacio “intermolecular” de su propia vida en donde la luz y las sombras se hallan en un perfecto estado de equilibrio, asciende hacia las alturas de su propio ser y sabe entonces por la experiencia y no por los simples estudios y razonamientos que realmente “se puede triunfar de las estrellas” y de regir a voluntad su propio destino kármico…

Pregunta: Resulta sorprendente y al propio tiempo apasionante esta idea del karma tal como usted la ha presentado. Pero. .., ¿cómo actuar en nuestra vida para llegar a tales conclusiones acerca del simbolismo de KRISHNA y ARJUNA, o del Creador aparte de su Obra, tal como se expresa precisamente en el BAGAVAD GITA?

Respuesta: A mi entender el proceso es muy fácil de comprender, aunque muy difícil de ponerse en práctica, por cuanto ha de existir previamente una base de perfecto desapego en orden a los valores temporales, habida cuenta que son estos los que crean y perpetúan el karma. Bastará considerar al efecto el sentido de “mi” o de pertenencia, que aplicamos a todas las cosas que nos rodean y tendremos una idea muy gráfica de cómo hay que actuar en la vida para liberamos del peso agobiante de un aciago destino. Nuestra vida se halla en un estado de permanente tensión debido precisamente al increíble número de posesiones o pertenencias que van acumulándose en el interior del yo personal y que cristalizan en forma de karma. Me pregunta usted cómo hay que actuar para poder contemplar nuestra obra y sus consecuencias aparte de nosotros mismos. Pues bien, es dejando de acumular en el tiempo, olvidándonos completamente de nosotros mismos en la acción personal y social siendo consecuentes del proceso kármico que vamos generando, que iremos perdiendo progresivamente el peso de las seguridades que tan ardientemente anhela nuestro corazón y con él nuestra vida entera. Tengamos en cuenta al respecto que el paso que va del “mí” al “YO”, es decir, de ARJUNA a KRISHNA, es largo y fatigoso y que habrá que prescindir desde un buen momento del placer de los resultados espectaculares y del amor por el fruto de nuestras acciones. Observemos que la obra de KRISHNA en el corazón de ARJUNA, cuando éste se deja voluntaria y conscientemente “modelar” es lenta, callada, silenciosa y humilde. Es la Obra universal del Creador, el Cual, “…después de llenar el Universo con un pequeño fragmento de Sí Mismo, EL persiste… “, aparte por completo del resultado de Su cósmica Acción.

Pregunta: Me ha interesado muy particularmente cuanto ha dicho usted en relación con la Astrología Pero, ¿ cree usted realmente que el individuo puede liberarse de su destino sólo con proponérselo y romper así la cadena que lo ata inexorablemente al destino de los demás seres humanos con los cuales viene vinculado por efecto del karma?

Respuesta: Liberarse del personal destino no implica en manera alguna quebrantar los lazos de espiritual solidaridad que nos ligan a los demás seres, sino simplemente desligar nuestra conciencia de los hechos conforme estos se van produciendo en el incesante devenir de la vida. Es mirando el proceso “desde dentro y hacia arriba” y no “desde abajo y hacia afuera” que debe ser resuelta la incógnita de la acción. La idea de KRISHNA y ARJUNA está implícita en ambas actividades de la conciencia, la que se realiza en el nivel espiritual y la que se verifica en el nivel de las actividades físicas mediante la acción del Karma. KRISHNA contempla Su obra aparte de Sí mismo, tal como podemos apreciar en el BAGAVAD GITA, lo cual no quiere significar que se desentiende de su creación, o de ARJUNA, sino simplemente que la está observando desapasionadamente, con infinito desapego.

Con respecto a ARJUNA, pasa exactamente lo contrario; tan embebido se halla en su obra que ha perdido de vista el sentido de su infinita trascendencia y ha devenido material o sustancial, es decir, kármico. Por lo tanto, la idea de liberación del destino a la que usted se refiere, debe realizarse pensando más en KRISHNA que en ARJUNA, más en la Divinidad que en el Cesar. Tal como decía Cristo: “Hay que vivir en el mundo sin ser el mundo”. ¿Existe una frase mística que exprese tan gráficamente lo que debe hacer el individuo dentro de su corazón para liberarse de su destino kármico, de este destino que lo encadena irremisiblemente a un mundo irreal y caleidoscópico de sombras en movimiento?

Usted ha mencionado la Astrología.. . Pero, ¿qué sabemos realmente de esta Ciencia en lo que hace referencia a las almas fuertes, sinceras y audaces que adoptaron como divisa de su vida y como propósito de su existencia la Liberación? Tal como enseñaron los perfectos Astrólogos de Caldea, de Egipto, de la Atlántida… “Los Astros inclinan, pero no obligan”, poniendo en manos de los hombres inteligentes y de buena voluntad de todas las acciones el instrumento de liberación adecuado. Así nació evidentemente la casta de los Iniciados en la Ciencia del Desapego y de la verdadera Maestría en el Arte supremo de vivir, profundamente integrados dentro de las indescriptibles Leyes de la Necesidad Cósmica que creó el Destino perfecto de los Dioses y el de los propios seres humanos.

Pregunta: ¿Hay pues dos destinos a cumplir, el de Arjuna, el pequeño yo, y el de KRISHNA, que representa la vida espiritual del alma?

Respuesta: Un solo y único destino guía toda la Creación. KRISHNA, el Creador, envía constantemente a su reflejo ARJUNA, a cumplir el propósito permanente de Redención de la Vida de acuerdo con las sagradas Leyes de la Necesidad Cósmica. Así, ARJUNA, obra de KRISHNA, dotado de alma y de comprensión espiritual, pero ligado a las cosas temporales por efecto de aquella misma necesidad cósmica de expresión, reencarna cíclicamente para cumplir los propósitos de creación de KRISHNA. La parte de KRISHNA dotado de gravedad, de densidad y de peso kármico, o sea, ARJUNA, es la que se manifiesta en espacio y tiempo, es aquella parte de Sí mismo que va creando y al propio tiempo extinguiendo karma a través de las edades. Sin embargo, el propósito esencial de ambos aspectos del poder creador: KRISHNA y ARJUNA, es cumplimentar la Voluntad infinita de aquel supremo Logos cósmico (en el caso de nuestro planeta, el Logos solar)

que es causa de la Vida y que utiliza la obra de KRISHNA en el Espacio y la de ARJUNA en el tiempo para atender las leyes infinitas de la Necesidad Cósmica de Expresión a la que se sujetan todos los Logos creadores, sea cual sea su evolución dentro del Cosmos Absoluto. Quizás nos preguntemos todos el por qué del misterioso proceso de la incesante Creación. Podríamos decir únicamente, de acuerdo con la analogía, que nos es dado comprender la obra conjunta de KRISHNA y ARJUNA como el símbolo de las relaciones entre la Personalidad del hombre y su Alma superior, o las de Cristo con respecto al Maestro Jesús o las del Logos planetario en relación con SANAT KUMARA. Pero, no podemos introducimos todavía en el indescriptible Misterio de la Ley Cósmica de la Necesidad que está más allá y muy infinitamente por encima de lo que puede comprender nuestro humano entendimiento…

Pregunta: ¿Hay alguna fórmula concreta de resolución en nuestra vida para poder expresar el poder espiritual de KRISHNA?

Respuesta: Tal fórmula, caso de que existiese, debería estar condicionada por el grado de evolución de cada uno de nosotros. El fragmento de vida consciente, que es ARJUNA, debe lógicamente crecer hasta alcanzar la estatura espiritual de KRISHNA, o de CRISTO, si prefiere usted esta exaltada Entidad divina como guía de sus propósitos de redención solar. La tarea incesante de la evolución dentro de la humanidad ha creado a través del tiempo los sistemas de entrenamiento espiritual o de perfeccionamiento místico conocidos como el Yoga, o Ciencia de Unión con la Divinidad, o las disciplinas de carácter interno a que se sujetan muchos seres humanos para lograr la perfección de sus vidas psicológicas. Si llama usted “fórmulas concretas” a estos Yogas o a estas disciplinas, solamente tendrá que elegir la que le parezca más conveniente.

Pero ya, en alguna de nuestras conversaciones pasadas dijimos que la mejor fórmula espiritual de redención o de perfección, o sea, la que hace referencia al trabajo místico de ARJUNA dentro del propio corazón en su incesante búsqueda del aspecto superior de KRISHNA, es dejarse guiar única y exclusivamente por el propio KRISHNA, Quien sabe, mejor que nosotros cuál es el sendero que por vía de Evolución, de Rayo o de Temperamento nos corresponde. Pero, hay que decir también, una vez más, que debe vivirse muy atenta, profunda y silenciosamente para que KRISHNA, el Ángel Solar, se fije en nosotros, en el pequeño ARJUNA que sumergido en las aflicciones, dificultades y problemas del karma personal, intenta ascender a las Alturas en un sublime propósito de redención…

Vicente Beltrán Anglada