La sangre

Varios/Otros ~ La sangre.

La sangre simboliza la vida. La sangre es el sustentador material de la vida y expresión de la individualidad. La sangre es «un jugo muy especial», es el jugo de la vida. Cada gota de sangre contiene a todo el individuo, de ahí la gran importancia de la sangre en la magia. Por eso los Pendler utilizan una gota de sangre como Mumia. Por eso basta una gota de sangre para hacer un diagnóstico completo.

La presión sanguínea es expresión de la dinámica del ser humano. Se deriva de la interacción del fluido sanguíneo y las paredes de los vasos que lo contienen. Al considerar la presión sanguínea, no debemos perder de vista estos dos componentes antagónicos: por un lado, el líquido que corre y, por el otro, las paredes de los vasos que los contienen. Si la sangre refleja el ser, las paredes de los vasos representan las fronteras a las que se orienta el desarrollo de la personalidad, y la resistencia que se opone al desarrollo.

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Una persona con la presión sanguínea baja (hipotenso) no desafía en absoluto estas fronteras. No trata de cruzarlas sino que rehuye toda resistencia: nunca va hasta el límite. Si tropieza con un conflicto, se retira rápidamente, y así se retira también la sangre, hasta que la persona se desmaya.«Por lo tanto, este individuo renuncia a todo poder (¡aparentemente!); él y su sangre se retiran y dimiten de su responsabilidad. Por el desmayo, el individuo pierde el conocimiento, se retira hacia lo desconocido y se desentiende de los problemas: se ausenta. La clásica escena de opereta: una señora es sorprendida por su esposo en una situación comprometida, ella se desmaya y todos los presentes se afanan por hacerle recobrar el conocimiento, salpicándola de agua, dándole aire y haciéndole oler sales, porque, ¿qué objeto puede tener el más bello de los conflictos si el protagonista se retira a otro plano renunciando bruscamente a cualquier responsabilidad?

El hipotenso, literalmente, se evade, por falta de ánimo y de valor. Se desentiende de todo desafío, y los que están a su alrededor le sostienen las piernas en alto, para que la sangre afluya a la cabeza, centro de poder, y él recupere el conocimiento y pueda asumir su responsabilidad. La sexualidad es uno de los temas que el hipotenso rehuye, pues la sexualidad depende en gran medida de la presión sanguínea.

En el hipotenso solemos encontrar también el cuadro de la anemia cuya forma más frecuente consiste en falta de hierro en la sangre. Ello perturba la transformación de la energía cósmica (prana) que absorbemos con cada aspiración en energía corporal (sangre). La anemia indica la negativa a absorber la parte de energía vital que a uno le corresponde y convertirla en poder de acción. También en este caso se utiliza la enfermedad como pretexto por la propia pasividad. Falta la presión necesaria.

Todas las medidas terapéuticas indicadas para el aumento de la presión están relacionadas con el desarrollo de energía, lo cual es en sí bastante revelador, y sólo actúan mientras son aplicadas: fricciones, hidromasaje, movimiento, gimnasia y curas de Kneipp. Aumentan la presión sanguínea porque uno hace algo y con ello transforma energía en fuerza. Su utilidad acaba en el momento en que uno interrumpe los ejercicios. El éxito permanente sólo puede conseguirse mediante la modificación de la actitud interior.

El polo opuesto es la presión muy alta (hipertensión). Por experimentos realizados, se sabe que la aceleración del pulso y el aumento de la presión sanguínea no se producen únicamente como resultado de un incremento del esfuerzo corporal sino ya con la sola idea. La presión sanguínea de una persona también aumenta cuando, por ejemplo, en una conversación se plantea un conflicto que le afecta, pero vuelve a bajar cuando la persona habla del problema, es decir, lo traslada al terreno verbal. Este conocimiento, obtenido experimentalmente, es una buena base para comprender los resortes de la hipertensión. Cuando, por la constante imaginación de una acción, la circulación se acelera sin que esta acción llegue a transformarse en actividad, es decir, se descargue, se produce una «presión permanente».

En este caso, el individuo es sometido por la imaginación a una excitación constante, y el sistema circulatorio mantiene esta excitación, con la esperanza de poder transformarla en acción. Si esto no se produce, el individuo permanece sometido a presión. Pero, y para nosotros esto es aún más importante, lo mismo ocurre en el plano de la acción en sí. Puesto que sabemos que el solo tema del conflicto produce un aumento de la presión y que, cuando hemos hablado de él, la presión vuelve a bajar, es evidente que el hipertenso se mantiene constantemente al borde del conflicto, pero sin aportar una solución. Tiene un conflicto, pero no lo afronta. El aumento de la presión sanguínea es una reacción fisiológica justificada: el organismo suministra más energía, a fin de que podamos acometer con vigor las tareas necesarias para resolver conflictos inminentes. Si esto se realiza, el exceso de energía es consumido y la presión vuelve a situarse al nivel normal.

Pero el hipertenso no resuelve sus conflictos, por lo que no consume la sobrepresión. Por el contrario, se refugia en la actuación externa y, con un derroche de actividad en el mundo exterior, trata de distraerse a sí mismo y a los demás de la invitación a afrontar el conflicto.

Hemos visto que tanto el que tiene la tensión muy baja como el que la tiene muy alta rehuyen los conflictos, aunque con tácticas diferentes: mientras el primero se retira al inconsciente, el segundo se aturde a sí mismo y al entorno con un derroche de actividad y dinamismo. Por consiguiente, lo normal es que la tensión baja se dé con más frecuencia en las mujeres y la tensión alta en los hombres. Además, la hipertensión es indicio de agresividad reprimida. La hostilidad permanece encallada en la idea, y la energía aportada no es descargada mediante la acción. El individuo llama a esta actitud autodominio. El impulso agresivo provoca un aumento de presión y de autodominio, la contracción de los vasos. Así el individuo puede mantener la presión controlada. La presión de la sangre y la contrapresión de las paredes de los vasos provocan la sobrepresión. Después veremos cómo esta actitud de agresividad reprimida conduce directamente al infarto.

Existe también la hipertensión de la vejez, provocada por la calcificación de los vasos. El sistema vascular tiene por objeto la conducción y la comunicación. Con la edad, se pierde flexibilidad y elasticidad, la comunicación se entorpece y la presión aumenta.

Extracto de LA ENFERMEDAD COMO CAMINO
THORWALD DETHLEFSEN y RUDIGER DAHLKE
Título original: Krankheit als Weg

Vegetarianismo. III

V.B. Anglada
Vegetarianismo. III

Interlocutor: ¿Qué implicancias espirituales tiene la alimentación con carne?

Vicente: Bueno, usted sabe que ésta es una de las grandes preocupaciones del discípulo. El discípulo o la persona espiritual se pregunta: ¿debo o no comer carne? Yo les digo a ustedes -y repito lo que dije en una charla anterior- que esto en cierta manera y hasta cierto punto no constituye una preocupación para el discípulo, porque hay una verdad, que todos ustedes habrán comprendido seguramente, que es aquélla cifrada en la siguiente frase: “Hay que buscar primero el Reino de Dios, lo demás vendrá por añadidura” ¿Qué hay que entender por Reino de Dios? El Reino de Dios está en nosotros y nosotros, cuando establecemos contacto con la Divinidad, sabemos lo que debemos hacer, porque imprimimos un nuevo ritmo a nuestros vehículos: la mente, el cuerpo astral y el cuerpo físico; y entonces, si nos saturamos de la Vida de Dios, habrá una purificación de los vehículos.

Entonces, el vehículo preparado por haber establecido contacto con la Vida de Dios, será el que nos dirá exactamente lo que necesita, no lo que nosotros, siguiendo una disciplina más o menos ética o más o menos moral, tratamos de infundirle. Nosotros no somos el cuerpo, nosotros no somos el deseo, nosotros no somos la mente, somos algo más que todo esto, por lo tanto, si siguiendo un proceso de expresión interna y siguiendo esta línea de luz que conduce a lo Eterno nos dejamos llevar por ella, imprimiremos un ritmo a los vehículos físico, astral y mental, que dará como consecuencia la purificación celular.

Si nosotros no hemos alcanzado la purificación celular en nuestros cuerpos kármicos, el hecho de que comamos carne o que comamos vegetales no tiene importancia alguna, porque no seremos nosotros sino el cuerpo quien exigirá por pureza aquello que debemos comer, cómo debemos comer, cómo debemos respirar, cómo debemos pensar, cómo debemos sentir. No son los cuerpos sino la vida espiritual que nosotros infundimos a los cuerpos la que obtiene de los cuerpos la respuesta sensible a las verdaderas necesidades espirituales.

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La programática espiritual para la Nueva Era no se basa en tradiciones, no se basa en algo que está prefijado, preestimable ya o preestablecido, sino que contiene algo nuevo, algo esplendente, algo luminoso que puede ser muy distinto de todo cuanto hasta aquí hemos venido sosteniendo. La pureza se halla en la intención, si la intención es pura, lo cual significa que habremos establecido un contacto con el Reino de Dios, lo demás vendrá por añadidura:

lo que hay que comer, lo que hay que hacer… Interesa más, entonces, establecer contacto con ese supremo Reino de la Divinidad y después dejar que la divinidad en nosotros exija de los cuerpos la necesaria respuesta.

-Cristo en Ti, Esperanza es de Gloria – RA1

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Interlocutor: Has hablado de las velas que ponen a los Santos en las Iglesias, nosotros sabemos que el Cristo es el intermediario entre la Humanidad y los Ángeles. No podemos saber si somos Santos porque no sabemos si los hechos los han hecho ellos o los han hecho los hombres, en este caso, ¿no necesitaríamos nosotros más luz que los Santos, para saber si ellos fueron Santos?

Vicente: ¿Quién es Santo? Vamos a ver, es decir, que si una persona se ha portado bien en su vida dentro de una religión, será Santo dentro de aquella religión, pero, ¿cuántas personas, hablando socialmente, son santos en la vida y no son reconocidos por nosotros?

¿Cuántos Santos existen en las distintas Iglesias que nada tienen que ver con el Reino de Dios?, no son aceptados como Santos, ¿y cuántas personas humildes a las cuales nadie hace caso, son Dioses allí?

Hay que ser muy consecuentes. ¿Se dan cuenta ustedes, solamente anecdóticamente, qué sucedía en Semana Santa con las bulas? ¿Se dan cuenta? Está prohibido comer carne, no sé por qué razón, porque el hombre come carne desde hace siglos y siglos, pero pagando cierta cantidad puedes comer carne, y los demás no pueden comer carne si no pagan, entonces es un pecado.

Hay Santos que han sido grandes pecadores, y les citaría unos cuantos, que se han convertido, y entonces la Iglesia los ha llevado a los altares. ¿Y qué vemos en los altares?

Una serie de momias deformadas que no tienen ningún aspecto espiritual, es como mantener dentro de urnas sagradas, brazos, piernas, uñas y demás cosas físicas de cualquier Santo, es que se necesita ser poco inteligente para creer la verdad de ciertos argumentos, cuando vemos la vida en su esplendor ante nosotros, la vida que constantemente está sonriendo, más allá de las pruebas de la muerte a que nos someten estas arbitrariedades.

Por esto digo que si somos consecuentes, si nos damos cuenta del valor interno, lo que llamamos religión organizada no tiene ningún valor; que la Jerarquía, la Gran Fraternidad, tiene dentro de las Religiones algunos Iniciados para que no se deformen más de lo que está, es lógico, porque se vio el peligro.

-La Creación de las Razas y las Religiones – MS2

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Bueno, hay una cosa que esotéricamente, se puede analizar el asunto desde el ángulo de la misma forma. Si analizamos el asunto desde el ángulo de la forma, entonces hay la lucha entre dos reinos: El reino animal y el reino humano. Se nos dice esotéricamente por qué el hombre come carne: es el karma que está pagando el reino animal con respecto al reino humano, porque hay una lucha oculta entre el Ángel o el Arcángel que está dirigiendo la evolución dévica con todos sus componentes atómicos del reino animal y el Ángel que lleva cada persona humana que, digamos, constituye el plano cósmico, debido a que hay unas fricciones en el pasado entre ambos ángeles -no es que vayan a pelear-, simplemente son diferentes vibraciones de una diferencia de potencial entre el reino animal y el reino humano.

No nos comemos ningún gato, ningún perro, ningún elefante, ningún animal superior, pero cogeremos animales inferiores: los pescados, por ejemplo, porque estos aún están pagando la deuda kármica. En cambio, los animales superiores han pagado su deuda kármica con el ser humano y están cerca de él. Y el hombre está iniciando a los animales, (y) como los maestros que somos, sus perritos están iniciándonos a nosotros. Ahora bien, veamos una cosa, desde el ángulo de vista esotérico, la persona se da cuenta, por ejemplo, de que está buscando la perfección y, claro, para buscar la perfección se encuentra imperfecto, y claro, le han dicho a él: hay que hacer esto, hay que hacer lo otro, y se carga de disciplinas.

Una de las disciplinas favoritas es la alimentación, pero no hay peor especie de persona que sea, por ejemplo, contraria a la ley esotérica, que los naturistas acérrimos, dogmáticos, que no saben hablar nada más que en términos del estómago, yo digo hablar un poco más con el cerebro: “¡coméis!”, “¡no coméis!”, “¡que si las compatibilidades!”, y no piensan en otras cosas. Yo si hay que comer prefiero comer lo que me den. Además, acabo de comer cualquier cosa, lo que me den. Sobre el Yoga y las Disciplinas en la Nueva Era – AY1

Ahora estamos siendo invadidos por los gurús, que nos están marcando las reglas de la evolución, pues siempre veremos la contraparte. ¿Por qué el hombre ahora come carne de los animales? Porque durante siglos y siglos los animales se comieron a los hombres y crearon un karma de reino. Solamente cuando se comprenda a través de la Iniciación que el hombre debe comer puro, lo más puro posible, entonces, se saldará la gran deuda, y ya el animal no tendrá que matar nuevamente al hombre, ni el hombre tendrá, en justa correspondencia con la ley, de tener que comerse a los animales, o matando salvajemente a los animales, más salvajemente que los propios animales salvajes, porque están alterando la ley, en tanto que el animal sigue el principio de la ley, de la propia supervivencia.

Es solamente para que veamos que el proceso, que estamos llevando a cabo conjuntamente, puede ser un proceso bueno o malo de acuerdo con nuestros actos, de acuerdo con nuestros sentimientos, de acuerdo con nuestra propia ley, porque todo cuanto hagamos dentro del círculo-no-se-pasa de nuestra propia conciencia, unido a lo que ocurre dentro del círculo-nose-pasa de todas las demás conciencias humanas, constituyen el círculo-no-se-pasa de la conciencia de la Humanidad y, por lo tanto, el karma está ahí, que estamos encerrados dentro de unos límites estrechos como es la propia condición egoísta del hombre que es y actúa dentro de sus propios límites, dentro de sus propias esferas, está prisionero dentro de la jaula que él mismo se ha fabricado.

-El Libre Albedrío en el Hombre y el Plan de Dios – CE6

Por Vicente Beltrán Anglada
Recopilación Sabiduría Arcana 2016

Vegetarianismo. II

V.B. Anglada
Vegetarianismo. II

Pregunta: Sr. Anglada, si usted me permite quiero hacerle una pregunta, pues nos toca muy de cerca… (no se escucha)… si no sería bueno para poder evolucionar más rápido que dejáramos de comer tanta carne, matar tantos animales, para poder desarrollar el amor verdadero, primero desde abajo, para después ir hacia arriba, porque si no amamos lo pequeño…

Vicente: Solamente voy a decirle una cosa a usted, y a todos ustedes naturalmente, y es que el Maestro jamás me ha dicho “tienes que comer esto o lo otro”, pero sí que ha tenido interés en decir: “SIRVE Y AMA”. Usted me dirá: “es que no hay que matar a los animales”, yo le digo a usted que el carro, esta maquinaria inmensa de la Humanidad, está siguiendo unas tradiciones que vienen de la época Lemur. Le hablo a usted de egregores que tienen millones y millones de años, a una velocidad tremenda se precipitan en nuestro mundo y en el momento actual, en este momento actual no podemos frenar de golpe la máquina kármica del pasado e imponer leyes sobre la alimentación o sobre disciplinas de cualquier especie, porque cuando llega el momento en que la persona comprende y cuando sus vehículos están sutilmente preparados, entonces, la ley, el orden, el equilibrio dicen: “esto no pasa más”.

No podemos crear un sentido de valores basado en disciplinas, pero sí que hay que apoyar toda la luz, todo el fuego de la verdad en el amor humano, no tener en cuenta los pequeños detalles de nuestra vida, pues yo les hablo de algo inmenso, dentro del cual las pequeñas disciplinas, sean las de la alimentación, las del yoga o las de meditación propiamente dicha, no tienen valor cualitativo como para merecer la atención de los Grandes Seres. Ustedes amen mucho. Les digo a ustedes: “amen mucho”, y ese es un término que adquiere a través del tiempo una responsabilidad tremenda porque es la base del Universo. Amen mucho, sientan mucho el afecto a los demás, siéntanse unidos y lo demás vendrá por añadidura. No creemos situaciones distintivas entre grupos, relaciones entre grupos que hacen esto o hacen lo otro, cada cual inspirado por motivos muy serios y muy espirituales.

Yo he estado comiendo con Alice Bailey, y Alice Bailey tenía la 3ª Iniciación señores, y ha estado a mi lado y ha comido carne, y jamás el Maestro se ha impuesto a Alice Bailey, o a Vicente Beltrán, o a nadie, por razones que Él solamente kármicamente sabe y conoce. Y otra cosa voy a decirles, el cuerpo de un Iniciado está dispuesto de tal manera que todo cuanto penetra en su interior se santifica, es la Ley.

¿Por qué Cristo tomaba carne de cordero? ¡Y Cristo tenía la 7ª Iniciación cuando estaba en Galilea! Pues entonces, ¿por qué nosotros discutimos por pequeñas razones que no conducen más que a separatividad? Yo me acuerdo de que en ciertas ocasiones he estado con grupos naturistas y ha habido una desunión, unos que comen carne aquí y otros naturistas acá y han hecho una separación dentro de grupos aparentemente dichos esotéricos.

Ahora bien, la persona que por razones morales, por razones éticas, por razones hereditarias, por razones de costumbre, o por razones kármicas, hace una vida vegetariana, yo le doy mi completa enhorabuena porque está de acuerdo con la ley moral. Pero hay muchas razones morales que desconocemos dentro de nuestro pequeño Esquema Planetario, y hay que reconocer que la santidad, la paz, la pureza tienen niveles que desconocemos.

Otra cosa voy a decirles: “Donde hay disciplina no hay pureza, y donde hay pureza no hay disciplina”, naturalmente. Quiere significar algo esta razón, para que ustedes no luchen por razones de lo que ustedes lo hacen con muy buena fe, porque para mí esto tiene una razón de ser muy loable, yo lo admito, y si voy a comer con vegetarianos comeré lo que me den, no tengo razones en estos momentos de dejar de comer una cosa u otra, siempre y cuando yo pueda decir la verdad de lo que siento, de lo que he aprendido de los labios de mi Maestro, de lo que he sentido dentro del Ashrama, de la fecundidad del propósito creador.

Estamos tratando de cosas cósmicas, pues cuando les hablo de serena expectación les hablo de algo cósmico, pues los Logos Creadores están serenamente expectantes, de ahí la pureza de sus creaciones, ¿o pueden ustedes imaginar un Universo sin que esté dentro de la atención del Creador? ¿Y cómo puede concebirse una atención del Creador sin que dentro de Su grande y omniabarcante Vida no esté serenamente expectante, trayendo la Luz Cósmica a Su Sistema Solar de la misma manera que el Logos Planetario está trayendo la Luz Solar al Sistema Planetario, aquí donde vivimos, nos movemos y tenemos el Ser?

Es decir, ustedes deben ser muy analíticos y juzgar a los demás, no por ustedes sino por el juicio de la razón pura, por esto les digo que tendrán que tener mucho cuidado cuando estén en contacto con grupos de diferente ideología o procedencia espiritual, de querer hacer prevalecer sistemas solamente porque nos gustan o porque son los que estamos educiendo o practicando, sino que hay que aceptar la visión de los demás, sabiendo que cada cual es su propia razón y así es de ley, como es de ley que cada Logos tenga su propia razón, y esta propia razón es la que ha creado el Universo, o ha creado Su Universo, no el Universo de otro Logos. No creemos más fronteras por cuestiones pequeñas, por cuestiones de principios ideológicos o por principios tradicionales, o incluso por principios éticos, porque ¿qué sabemos realmente lo que es la ética?, ¿qué sabemos lo que es la moral realmente desde el ángulo esotérico, desde el ángulo de la Gran Fraternidad Blanca? ¡Es esto lo que trato de decirles a ustedes, siempre!

En la Revista Conocimiento, en mis libros, siempre he hablado de lo mismo y siempre me han preguntado por qué esto, por qué lo otro; yo siempre he dicho la respuesta instantánea:

“porque tú tienes tu propia razón y, dentro de esta propia razón está la voluntad de llevar esta razón a cabo”, pero, naturalmente, no podemos llevar una razón a cabo y a cambio crear una meta, y que esta meta nos separe de los demás por cuestiones de principio, un principio que desde el punto de vista del Maestro no tiene importancia alguna. Usted señora, si usted siente la inclinación de hacer una vida auténticamente vegetariana, usted está en su derecho y el Maestro la bendecirá por ello, pero deje que los demás hagan lo que su razón les inspire, porque usted entonces caería en el “karma” del juicio, y hay que saber que existe un “karma” de juicio cuando el juicio va contra el juicio de otro juicio. ¿Se dan cuenta de la responsabilidad y del tremendo desafío que implica lo que les estoy diciendo?

El desafío a ustedes, a su condición de Pensador, a su condición espiritual y a su condición humana.

-El Trabajo Jerárquico en Sudamérica – RA1
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Interlocutor: Qué cuerpos hay que ir purificando primero y si hay necesidad de purificarlos?

Porque hay muchos casos, por ejemplo, el de Madame Blavatsky que era carnívora y que fumaba, y como Alice Bailey que decía que una vez que el hombre ha dejado de comer carne, se ha hecho vegetariano, ya no importaba que comiera o no carne. O sea, ¿la purificación tiene que ser de abajo hacia arriba o de arriba hacia abajo?

Vicente: Mire usted, el asunto de las disciplinas de los cuerpos ha constituido la preocupación de todos los discípulos de todos los tiempos. Yo, por sistema, nunca me comparo ni trato de comparar a nadie, porque cada cual tiene su propia singularidad y es a través de la singularidad propia que uno va adentrándose por este camino infinito de la Paz.

Importa muy poco si Madame Blavatsky comía carne y fumaba, o si esto sucedía igualmente con otros grandes e ilustres Adeptos de la Jerarquía, o grandes Iniciados, desde el ángulo de vista de la Vida y no de la forma. Ellos cumplieron una misión importante, fue la de presentar al mundo esto que estamos recogiendo como frutos de beatitud y de suficiencia, nos trajeron el aliento de la Gran Fraternidad Blanca.

Lo que hicieron en sus vidas personales es tan poco importante, vista su obra tremendamente creadora, que no tiene mucha importancia su consideración, pero, yo les diría a ustedes que primero hay que buscar el Reino de Dios y después lo demás, lo que se nos da por añadidura. Pero, sucede una cosa extraordinaria en el ser humano, y es que primero busca lo que se nos da por añadidura y después, si hay tiempo, vamos a buscar el Reino de Dios y, naturalmente, esto siempre trae como consecuencia una alteración de la Ley. Es como si dijésemos que una persona se hace vegetariana para purificar sus cuerpos y conquistar la Verdad; pero, si conquistamos la Verdad, entonces purificaremos todos los cuerpos porque estaremos en contacto con la pureza de la Creación.

Yo les hablo siempre desde el punto de vista del propósito espiritual y no de la forma, cómo el espíritu se manifiesta en cada uno, pues esto sería alterar en cierta manera las Leyes de la Creación que le dan a cada cual su medida. Existe un principio único de jerarquía entre todos los seres que constituyen la Humanidad, pero, cada uno de estos seres se debe a su propia jerarquía, no existe una lucha de jerarquías y, sin embargo, hay luchas dentro de los pequeños grupos, dentro de las pequeñas estructuras, dentro de la pequeña mente del hombre; es aquí donde está el peligro, porque cuando la mente es pequeña no puede captar lo cósmico de la Creación, se basa siempre en retazos de ideas, nunca abarca la idea total, y esto es debido singularmente a que toda la conciencia ha sido construida sobre los recuerdos del pasado.

-La Paz en el Corazón – RA1

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Interlocutor: Si el hombre es el causante del desequilibrio en la Ecología, por lo tanto, también y hablando esotéricamente, decimos que las enfermedades son entidades. ¿No es el hombre también el causante de transgredir las leyes de la Naturaleza, en la alimentación, y provocar que esas entidades se acerquen porque tienen campo propicio?

Vicente: Sí, pero verá usted, hay un sentido muy íntimo dentro del individuo que yo le resumiría en las palabras: “Que el hombre es tal como piensa en su corazón”. Extendiendo más la idea, podríamos decir que cuando el hombre busca más el Reino de Dios que el Reino del César, cambia su conducta fundamentalmente. Nosotros queremos variar el “César” sin tener en cuenta la vida de Dios, que es más importante y, naturalmente, entonces nacen las disciplinas, los ejercicios, las dietas alimentarias y todas estas cosas.

Yo podría decirles que desde el ángulo de vista de la Jerarquía, es más importante un hombre que trabaje con buena voluntad para el mundo, que una persona que se autootorga el título de vegetariano, por ejemplo. No es que desdiga el vegetarismo, muy al contrario, sino que la gente se cree que será más puro comiendo cosas puras. Yo digo, y afirmo, que el hombre será puro cuando piense con pureza, cuando vea el Reino de Dios no como una perspectiva lejana sino aquí y ahora. Entonces, surge un nuevo conocimiento, un nuevo examen de valores, una nueva vitalidad espiritual que hace que haga aquello que debe hacer.

Dense cuenta que he hablado de un código genético físico, y que este código genético físico no es sólo de la última encarnación, si es que ustedes aceptan la encarnación, sino que viene desde el principio de los tiempos cuando surgió el hombre como entidad autoconsciente.

Entonces, todos los vicios y, también todas las virtudes de la raza, han llegado aquí en nuestro código genético actual, y este código genético que crea alteración ecológica no ha sido purificado todavía. ¿Qué significa esto? Que antes de purificar el código, que es el karma, por decirlo de alguna manera, hay que ver aquello con lo cual, con su apoyo, podemos destruir la base del karma, que es Dios en nosotros, el corazón, la vida íntima, este poder interno que nos ha traído acá a todos, y que entonces, cuando tenemos establecido un puente muy bien construido entre nosotros y Dios, y no el César que somos nosotros, entonces puede haber una reorientación total de la conducta, pero, no antes.

Interlocutor. – Pero, a veces se nota un desequilibrio, y siempre vemos que los grandes Maestros, los consejos fueron ayuno y oración, y siempre hubo una pureza en la parte física para acompañar este desarrollo espiritual, nada más porque se nota a veces un desequilibrio personal en personas sumamente espirituales, se destrozan físicamente, se ve un deterioro que avanza y da pena, ¿no es cierto?

Vicente. – Sí, sí, de acuerdo… Pero, yo no hablo del cuerpo de los Maestros, hablo del cuerpo nuestro que tenemos ahora. Nos aconsejan que busquemos el Reino de Dios y lo demás se nos dará por añadidura. ¿Y qué es esto de añadidura? Todo lo que no tiene una importancia capital. Yo he estado en contacto con la Sra. Alice Bailey, y esa señora tenía la 3ª Iniciación y comía carne porque la necesitaba para su salud, porque tenía un código genético físico que tenía que cumplirlo. Solamente los grandes Adeptos están libres porque están gravitando por encima de todos nosotros y son los Maestros de los tres mundos donde nosotros somos pequeños aprendices.

Ahora bien, cuando se altera el código genético, cuando la persona no está completamente desarrollada espiritualmente y pasa brutalmente de una alimentación carnívora, o normal, habitual, a una dieta vegetariana, causa a veces tal trastorno que le puede producir la muerte, porque está alterando no un código genético de esta vida, sino un código genético que constituye el karma de todas las vidas que se han cristalizado en el momento presente en este cuerpo que tenemos. ustedes deben comer aquello que su Alma les indique, pero, no porque ustedes crean que tomando aquella comida el Alma se acerca más a ustedes Si ustedes son el Alma, entonces ustedes, dentro de ustedes, cuando estén completamente desarrollados, o hasta cierto punto, se darán cuenta si realmente aquel código genético exige una reorientación total, entonces ustedes cumplen el destino de la ley, pero, no antes, porque pueden producir trastornos.

Interlocutor: En un desarrollo natural.

Vicente: Exacto.

Interlocutor: Creo que a veces el proceso se ha dado al revés, que a través de una preocupación por el plano físico ha surgido como consecuencia luego, un comienzo quizás al menos, de la evolución en el plano espiritual. ¿Usted descarta esto?

Vicente: Bueno, pero, yo le digo a usted que aparentemente ha sido el resultado de una decisión en esta vida, pero, puede que el cuerpo estaba preparado. Yo estoy hablando de una preparación para los cuerpos de la nueva raza, que no han de ser construidos según códigos genéticos anteriores, pero, que no podemos avanzar un código genético más allá de lo que el código genético puede desarrollar.

Hay personas que han tomado la vida espiritual a través de una técnica de conducta como, por ejemplo, la alimentación, pero, es que dentro de ellos ha habido ya el principio, entonces, todo ha sido un conjunto de cosas que los han llevado quizás a una mayor perfección física y, por lo tanto, a un vehículo mejor apropiado para poder desarrollar la vida espiritual. Pero, son excepciones, yo hablo siempre en un sentido muy genérico, porque todas las personas que estamos aquí y, lo repito, nos debemos físicamente a un código, no lo podemos alterar si no es a base de un gran equilibrio constante mental y emocional.

Entonces, como primero es el Reino de Dios, si empezarnos por ser, por ejemplo, vegetarianos en la mente, entonces, luego pasamos al cuerpo emocional y finalmente al cuerpo físico sin resistencia es vegetariano, porque es la ley, porque viene impuesto por la vida de Dios que está en la mente, es decir, que no porque me diga una estructura social, religiosa o política: “Usted coma esta cosa” y yo lo hago porque me lo están aconsejando, no voy a conseguir alterar el código genético mental, ni el código genético emocional, sino que voy a crear una perturbación física, más que un equilibrio, porque el cuerpo celular está todavía dispuesto en su engranaje magnifico a un código anterior, a un código que crea dificultades.

¿Qué mejor sería que la Humanidad no tuviese que sacrificar los pobres animales para tener que alimentarse? Pero, les voy a decir algo que me comunicó la Sra. Bailey en cierta ocasión estando con los amigos de la Sede de Ginebra, dijo textualmente –hablando porque había una persona que se escandalizó porque comía carne ella y el Sr. Cansen–: “Usted no sabe lo que es esotéricamente la lucha entre los reinos, y ahora el reino animal como alma grupal, está pagando su deuda al reino humano por las espantosas mortandades que el reino animal infringió al reino humano en los primeros tiempos lemures, cuando había aquellos animales gigantescos que ustedes conocen.”

Y esto es una cosa que no se dice, pero, me lo dijo Alice Bailey, por lo tanto, yo se lo transmito a ustedes. Así que es muy difícil dar una orientación exacta para cada caso, porque cada caso es distinto y no podemos basarnos nosotros en excepciones que son las personas rectamente orientadas en los tres códigos o en los tres niveles, sino que hablamos a la familia humana con un karma tremendo sobre sus espaldas y que tiene que comportarse de acuerdo con la ley que le marca la mente y la emoción, antes de que pase al cuerpo y no al revés, porque se queda circunscrito el código en su propia luz, en su propio entendimiento, o en su propio cuerpo físico, y esto produce una alteración, un desequilibrio, muchas veces.

Yo conozco amigos vegetarianos que tuvieron graves lesiones y enfermedades por cambiar radicalmente de un régimen carnívoro a un régimen vegetariano, son casos, cada persona es un caso, yo hablo, no a las excepciones, hablo a las generalidades, que es donde hay mayor cantidad de personas que se encuentran afectadas por este aspecto.

Interlocutor: Perdón, voy a ampliar ahora un poco la pregunta o el planteo. Coincido con usted porque justamente ayer le decía a una persona que nosotros somos naturistas –voy a aclarar, desde hace treinta años–, yo era partidario del cambio gradual, refiriéndome a la carne, y que de todas maneras de nada servía que el individuo dejara de comer la carne si la añoraba, es decir, mientras no resuelva mentalmente el problema. Por eso siempre pongo como ejemplo que la milanesa de soja es para los que con la mente están comiendo la milanesa de vaca…

Vicente: …lo que decía anteriormente, es la mente, entonces, claro.

Interlocutor: …pero, como considero que la alimentación que generalmente se hace no es la más natural o la más racional o la más razonable, pienso que retornar lentamente siquiera a la que sería la lógica no puede hacernos daño pienso o no debiera al menos, ¿no? O sea, sería simplemente volver a la situación natural, o lógica, o primitiva.

Vicente: Exacto, claro, usted se ha contestado a su propia pregunta, porque usted ha reconocido que la cosa viene en forma gradual, igual que la inspiración espiritual viene por fases. No se convierte un discípulo en un Adepto en un solo día, tampoco una persona ávida de carne se puede convertir en un vegetariano perfecto, tendrá como se dice la añoranza, esta añoranza es que no hay integración todavía, porque no se ha comido todavía a través del cerebro, sino que se come a través del cuerpo, y el cerebro Dios sabe dónde está, en aquel momento, ¿verdad? Es un fenómeno conexo, yo diría consustancial, el comer, el desear y el pensar.

Cuando se piensa bien se siente bien y cuando se piensa bien y se siente bien, entonces, el cuerpo debe responder porque es un autómata, el cuerpo no tiene vida propia, tiene la vida que le da la mente y la emoción, si no, es un amasijo de células más o menos perfectas. Así que yo creo que ustedes habrán comprendido que no se puede racionalizar lo que se llama alimentación, sin racionalizar correctamente nuestro pensamiento, entonces se produce una alteración de principio dentro de la mente, luego como hay una relación entre los átomos mentales –si ustedes me permiten esta expresión– y los átomos astrales, y del producto de estos dos átomos cuando están equilibrados surge una conciencia física correcta y entonces ustedes pueden alimentar su cuerpo, hago esta distinción, ustedes y su cuerpo, para producir un nuevo organismo, el que el Alma necesita para integrarse plenamente dentro de la Naturaleza.

-La Labor del Hombre Actual ante las Crisis y Dificultades – RA1

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La mutación principal que ha de realizarse en la mente y el corazón, en las neuronas del cerebro o en las células del corazón, es aquel sentido de adaptación que nace de la comprensión profunda de las ideas esotéricas, dejando a un lado el romanticismo y acogiéndonos siempre a la realidad práctica; y esto es un desafío actual, es una opción a la cual tenemos que hacer frente y decidir si continuaremos asistiendo a las reuniones esotéricas, si vamos a continuar leyendo libros esotéricos sin vivir una vida esotérica, y al decir renuncia, no les digo por favor que se hagan vegetarianos, o que hagan ustedes este yoga o esta otra meditación, sino que estén muy atentos al devenir de las circunstancias, a todo cuanto está ocurriendo, sea bueno o malo.

No podemos hacer distinción entre lo bueno y lo malo, porque lo bueno y lo malo forma parte de la misma cadena de hechos y circunstancias que componen el karma de la Tierra, pero sí podemos desvincularnos por completo del aspecto negativo de cualquier situación creada en el mundo, barriendo por completo todas aquellas zonas dentro de nosotros que aparezcan como sombrías o negativas, y esto exigirá una gran atención, ¿verdad? Porque a través del tiempo nos hemos hecho tan indulgentes con nosotros mismos, que todo cuanto hacemos nos parece bien, pero toda indulgencia que guardarnos en nuestro corazón para nosotros es de intolerancia con respecto a los demás, y la intolerancia, esto lo dice también el Maestro Tibetano, es una prueba de ignorancia o de incomprensión. Una cosa que no ha sido totalmente comprendida se convierte automáticamente en una trinchera que nos aparta de nuestros hermanos.

-El Concilio del Año 1885 y el Impacto del 1º Rayo – MOP3

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Es muy difícil la vida del discípulo, pero también un proceso es finito, una cosa va en proporción con la ley. En cambio la vida de las personas que no tienen contacto, digamos, interno, será una vida, digamos, desde el punto de vista espiritual, sin importancia, serán como pequeñas larvas que se arrastran por el suelo, por los campos, no serán las gigantescas estructuras de la sensibilidad y del conocimiento superior, es una distinción muy profunda entre ambos aspectos. Y el Maestro tiene mucho interés en decir a los discípulos que se armen no contra el mundo sino frente a sí mismos, por aquel apego que puedan tener del mundo, cuando se sienten incapaces, sin capacidad de resistencia.

Ahí está el proceso. Por eso cuando hablamos del comer carne, no comer carne, tener una vida más o menos natural, dejar de fumar o dejar de hacer no sé qué. Hay que fijarse bien en la pequeña medida de cada cual, lo que puede hacer, porque en la medida de lo que puede hacer, sacaremos la consecuencia de lo que podemos aportar a la vida del ashrama, naturalmente, o a la vida de la Humanidad. Y no pasar el tiempo como pasa, sucede muy frecuentemente, que estamos pensando cuál va a ser nuestro campo específico de servicio, qué es lo que vamos a hacer en el mundo con una línea específica de nuestra vida evolutiva.

Y no hay que preocuparse de esto, como tampoco hay que preocuparse de comer carne o de no comer carne, de fumar o de no fumar. Cuando el individuo se hace inocuo, y aquí hay que llegar, entonces el fumar no tiene importancia, es algo que no estamos apegados a esta máquina del mundo, o al comer, o al beber, o a estas cosas; y desaparecen de nosotros muchas nociones de las que consideramos importantes. Más importante que el propio yo somos nosotros, y tiene que desaparecer esta noción de yo, para dar paso al grupo, a la conciencia, digamos, a esta participación activa dentro de un grupo, al contacto con el grupo selectivo en el plano causal. Ahí está el trabajo a realizar.

-El Discípulo y las Crisis Ashrámicas – CE6

Por Vicente Beltrán Anglada
Recopilación Sabiduría Arcana 2016

Vegetarianismo. I

V.B. Anglada
Vegetarianismo. I

El vegetarianismo siempre ha sido un tema que ha inquietado a los aspirantes y discípulos espirituales de esta época. La necesaria y equilibrada alimentación vegetariana a veces se convierte en un problema más que en una ayuda, en algo inoportuno en ciertas etapas. Esta recopilación apunta a ver qué dijo Vicente Beltrán Anglada en sus libros y conferencias sobre este tema. Esperamos que después de su lectura podamos tomar decisiones al respecto sin imponerlas a los demás. Se incluyen los enlaces a las conferencias por si alguien desea investigar en un contexto mayor.

El karma es un efecto de la ley de gravitación y la liberación es el movimiento de retorno a las fuentes que es el movimiento de agravitación. La sustancia se compone para formar los cuerpos, cualquier cuerpo geométrico conocido, y la liberación es la descompresión de la sustancia. Pues bien, la iniciación es siempre esto. Queremos llegar a la iniciación…, perdamos peso; no se trata de ir a una sauna, naturalmente, me refiero a los aspectos psicológicos del individuo. Estoy hablando de cosas espirituales. Podemos pesar mucho y ser muy ligeros por dentro y viceversa, y de ahí viene ya, y nos llevaría muy lejos, el asunto del vegetarianismo y del naturismo y de estas cosas para buscar a Dios.

Y yo digo que la búsqueda del Reino de Dios es algo psicológico, interno, y de alta trascendencia, y no tiene nada que ver con el yoga conocido o de cualquier tipo de ejercicio o de mortificación personal, se trata de ver qué es lo que puedo hacer para mis hermanos y no cómo puedo purificarme a mí mismo. Las reglas han pasado, ya no son las mismas. Ya ha pasado la época en la cual se le exigía al discípulo disciplinas y ciega obediencia al Maestro.

Ahora, cuando hay contacto con algún Maestro de la Jerarquía te dicen “sirve y compórtate como un buen ciudadano, no te preocupes”. “Quien me sirve a Mí”, como decía Krishna a Arjuna, “es aquel que se sacrifica edad tras edad por la humanidad, por sus hermanos”.

Así que no seamos de los que se ejercitan mucho, y de aquellos que utilizan cilicios todavía para llegar a Dios, sino aquella persona que es responsable de todos y cada uno de sus pensamientos, de sus deseos y de sus palabras. ¿Se dan cuenta? Y estamos aquí para esto, para investigar estas cosas, y que cuando hablamos de los ángeles sepamos que hablamos de energías que están viviendo, que están aquí y ahora, y que motivan esta interdependencia, esta interpenetración que tenemos los unos con los otros, constituyendo, permítanme decir, un gran elemento químico que pesa menos que el aire y que, por lo tanto, se va elevando hacia Dios. Solamente se trata de esto, es fácil de comprender y muy difícil de realizar, pero hay que hacerlo.

-El Estudio de los Ángeles [1ª Parte] – RD

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Interlocutor: …de comer carne.

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Vicente: No tengo nada contra la persona que come carne ni la persona que es vegetariana o que practica un régimen naturista. Solamente les voy a decir una cosa, si la gente cree que dejando de comer carne van a alcanzar el Reino de Dios sin practicar el bien, están listas.

Ahora bien, si hay una persona que ama el bien por encima de todas las cosas y come carne, estoy seguro de que Dios dirá: “Éste es mi hijo muy amado en quien tengo puestas todas mis complacencias”. El comer o el no comer no tiene importancia esotéricamente hablando, ahora bien, el sentido del bien y del servicio esto sí que es importante. También hay algo que considerar, y es que la persona que atormente a los animales, igual que los animales que atormenten a una persona caen bajo la ley del karma. Durante siglos el reino animal se comió al hombre; la ley del que siembra vientos recoge tempestades se aplica a todos los reinos de la naturaleza. Entonces, el hombre se come a los animales, yo pregunto: ¿Cuándo el animal dejará de comerse a los hombres y cuándo el hombre dejará de comerse a los animales? Éste es el proceso. No sé si me explico, pero es que es tan sutil y hay tanto fanatismo en estas cosas que cae la persona en el error de creer que para ser puro hay que simplemente dejar de comer carne.

¿Y la mente, y la emoción?

Es decir, se trata de ser muy analítico en esta cuestión. Yo digo, repito, practiquemos el bien por encima de todas las cosas, es decir, busquemos primero el Reino de Dios, que lo demás nos será dado por añadidura, pero nosotros queremos primero la añadidura y si aún queda tiempo buscaremos el Reino de Dios. De ahí el error, y este error, ustedes lo saben, es el error que cometemos todos, y todos estamos aquí llenos, henchidos de aspiración espiritual, pero, ¿podremos mantener esta armonía? Aquí hay una armonía de grupo en estos momentos, ¿podremos mantener esta armonía al llegar a casa o en nuestras profesiones o en nuestro ambiente profesional? Seamos sinceros.

Lo principal es ahora y aquí, ¿para qué esperar el mañana? Si lo hacemos de esta manera, estoy completamente seguro que el problema de la religión, que el problema de si comemos o no comemos carne o si bebemos o no bebemos alcohol, dejará de tener una importancia capital, porque si la persona practica el bien, sin darse cuenta está limpiando su aura etérica, está convirtiendo todo su organismo en átomos de hidrógeno, lo cual no se consigue solamente dejando de comer carne.

Estamos traficando con estados de conciencia, no con porciones de materia que llamamos cuerpo físico.

-La Ley de la Atractividad Cósmica – CE3

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Interlocutor: Pero discutía con usted que decía que esto ya estaba superado, que ya la comida no influenciaba para nada en la espiritualidad del hombre o en la evolución de esa espiritualidad, pero yo creo que sí, que debe influenciar. Una persona que no coma nada más que carne, charcutería y tal, no puede tener la misma evolución espiritual que una persona que come una alimentación más equilibrada, ¿o no es así y está realmente superado?

Vicente: Bueno, es que resulta una cosa, que una de las presentaciones de la Jerarquía para esta nueva era no da importancia a lo trascendido, a lo que se considera trascendido en el discípulo. Por ejemplo, antes era obligado que el discípulo fuese estrictamente vegetariano, que se sujetase a ciertas disciplinas, y obedeciese finalmente al Maestro, entonces tenía que hacer los votos, que todavía están imperando en las religiones. ¡Qué duda cabe!, son el testimonio de que aquello se acepta como una virtud para la persona, pero la presentación para la nueva era, exige otra cosa; exige una adaptación al ritmo incesante de la vida porque vienen energías cósmicas que jamás vinieron al planeta.

Precisamente se habla de una estrella de la cual solamente se sabe en los registros akásicos, y solamente se sabe, precisamente, en las reuniones jerárquicas de los ashramas de la Jerarquía, de una estrella capital para la evolución de nuestro mundo que proviene precisamente de la constelación de Acuario, de una estrella definida que entrará dentro de nuestro sistema. Es decir, que es el Logos que dirige esa estrella, y que puede tener una vinculación kármica con nuestro Logos Solar y con nuestro Logos Planetario.

-Sobre el Yoga y las Disciplinas en la Nueva Era – AY1

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Interlocutor: Sabes qué decía… ¿por qué Hans Küng, el famoso teólogo alemán y disidente, porque no se sumaba a la Iglesia? Porque decía que Jesucristo comía y bebía y era un…

Vicente: …y el cordero, ya ves tú, el pan, el vino. Bueno, todo eso es simbólico y todo lo que queráis, pero fijaos bien, no nos damos cuenta de que el hombre ha tenido un pasado y mientras la persona tenga los caninos es que todavía no ha dejado de ser una especie de animal, y como lleva todo ese lastre del pasado que está impregnado de todo lo que ha sido, y todo lo que no ha podido ser más que aquello… No podemos dar un golpe y coger la máquina y frenar a gran velocidad y matarnos. No podemos quitar muchas cosas y hasta puedo deciros que muchas personas que queriendo ascender espiritualmente se han pasado haciendo un esfuerzo o una disciplina han cogido enfermedades incurables, sobre todo en la alimentación.

Interlocutor: Viviendo en una ciudad como Madrid o Barcelona, después de un estricto régimen vegetariano, y después de siete años, casi puedes estar seguro que tendrá alguna enfermedad.

Vicente: Un cáncer seguramente.

Interlocutor: Lobsang Rampa dice que el vegetarianismo es ideal en una sociedad ideal.

Vicente: Ahora …lo dice.

Interlocutor: El Maestro Tibetano lo define al final del libro “La Curación Esotérica”…

Interlocutor: En “Tratado Sobre Magia Blanca”.

Interlocutor: Pues dice que: “Y voy a aclarar definitivamente una cosa” -donde aclara por ejemplo lo de las manos: derecha positiva, izquierda negativa-, dice, “el hombre debería dejar de prestar atención a su elemental físico, es decir, técnicas o disciplinas tales como la abstinencia o el vegetarianismo y todo esto no sirve de nada para su desarrollo espiritual”.

Vicente: Exacto, ahí vamos. La gente se disciplina en cosas que no tienen valor.

Aparentemente, tienen un valor bueno. Pero desde el ángulo esotérico, desde el ángulo de las energías no tiene más importancia. Además, vamos a buscar el asunto científicamente. Si la carne de un animal cualquiera de los que solemos comer pasa al estómago de cualquier persona involucionada, aquella carne adquiere una evolución porque todo componente atómico tiene que pasar por la transformación alquímica en el cuerpo que está sujeto a una evolución menor, o del mismo nivel casi, porque el hombre es un animal también. El que come carne, come solamente carne del animal; pero, ¿qué pasará si un iniciado come carne?

¿Qué pasará con aquella carne? Hay una liberación de energías que ascienden, porque el hombre es la carne de los Dioses. Ellos se alimentan de nosotros, y nosotros nos alimentamos del reino inferior. El reino mineral da su vida al reino vegetal, el animal come al vegetal, también hay carnívoros, las rapaces, pero el hombre ha tenido que comer todo lo que se le presentaba, y se ha establecido primero, que como que el… (Se produce un corte de sonido)…hay que vivir en paz.

El reino animal, el vegetal, el mineral, el humano y el dévico, entonces, el hombre empieza a pensar en grandes proporciones, no le preocupa ni le importa la disciplina física. Tampoco se esfuerza en ser vegetariano o dejar de serlo, depende de las circunstancias. Una persona que trabaja hoy día en un trabajo fuerte, por espiritual que sea, si desea ser vegetariano no puede porque no hay… Primero, que la contaminación ambiental ha contaminado a los vegetales, está contaminado también el animal, así es que tenéis que comer lo que hay, si tú quieres…prana, como el prana también está adulterado…

Así es que te encuentras en un conflicto tan potente que dices: “Que sea lo que Dios quiera, y lo que interesa es que vea clara la verdad”. Y cuando la persona ve clara la verdad entonces lo otro no tiene importancia, y es cuando reconoce que se le presenta una oportunidad que necesita para su propia evolución. Y estamos aquí, por ejemplo, estamos en la meditación, y estoy seguro que en las meditaciones que tenemos aquí estamos protegidos por los devas superiores y por elementos de la Jerarquía. Tenéis que daros cuenta de estas cosas y estar con la mente clara y serena, que no estamos solos, porque Cristo decía: “Cuando estén dos o tres en mi nombre, yo estoy con ellos”. Y es la verdad. Es una profecía que se puede extender a todos los grupos del mundo, siempre que tengan buena voluntad.

Ahora, si se reúnen los de la Logia Negra para matar a gente no estará Cristo allí o la presencia de Dios. Pero teniendo todas esas cosas llega un momento en que no se debe preocupar de lo que se coma o lo que se beba. Dirá: es tu problema, es tu karma. Si estamos entrando en un peldaño superior, tú ya eres responsable de tus propios actos. Ahora bien, hace cien años, ciento cincuenta o doscientos años, todavía imperaba la tesis cristiana de que el hombre, el discípulo, debía estar sujeto a la disciplina del Maestro. El Maestro le desarrollaba los poderes y le estaba diciendo lo que tenía que comer, de lo que tenía que hacer, y estaba dirigido a distancia, y ahora, al entrar en la nueva era, cuando la mente empieza a funcionar correctamente, entonces el hombre ha de estar trabajando para adueñarse del secreto de su propia historia.

Por lo tanto le digo: “Haz lo que quieras, pero haz una cosa solamente: sigue tus propios pasos”. Hablo del reino humano, no hablo del reino vegetal o mineral, hablo del reino humano, porque si tú estableces armonía, habrá armonía en los demás reinos porque son los escalones o los peldaños de la Escalera de Jacob ascendiendo hacia arriba, además se dice otra cosa: “El discípulo asciende a la liberación, pisando los cadáveres de sus “yos” muertos”. Y tenemos un pasado muy animal… Porque el hombre se comporta de una manera antisalvaje, porque el animal salvaje debe seguir un ritmo natural, el hombre no es natural. Y hablo de la masa humana…. Todavía hay naciones que se llaman cultas y civilizadas y están luchando por un pedazo de territorio o se meten con otras naciones, que quieren imponer allí su modo de ver las cosas, lo cual es antinatural, lo cual no te lo hará ningún animal salvaje.

Éste se limita a decir, aquí estoy yo. Darán sus voces, el rebuzno, el rugido… y al final, esas voces serán importantes para los demás. Dirán: aquí hay uno que dice que es su territorio, nadie se meterá en aquel territorio. Hay leyes en la naturaleza. El hombre no, con las armas y cuanto más evolucionadas sean técnicamente, mejor para destruir, ¿verdad? Pues todas estas cosas las está provocando el hombre civilizado. El hombre, que mantiene todavía a los negros en la esclavitud, y aún (lo) están en América, ya lo sabéis; y hay muchas cosas que podríamos decir de otras naciones, pero no nos vamos a meter en política, pero lo estamos viendo aquí.

-Sobre el Yoga y las Disciplinas en la Nueva Era – AY1

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Interlocutor. – Pero hay que concretar el trabajo de la mente concreta, también puede llegar el trabajo en el plano físico porque tú sabes que esto también va muy bien, quiero decir que en líneas generales hay que concretar el trabajo en el plano etérico, que se hace muchísimo.

Vicente. – Otra declaración de El Tibetano, no soy yo, hablando ya de la inutilidad del régimen vegetariano en las personas que no tienen nociones espirituales. Están tomando el estómago como si fuese su mente, están constantemente ateniéndose al estómago, por lo tanto, esta gente no avanza nada; el discípulo cuando llega a ese momento llega a decir que ciertas cosas no le interesan, lo va dejando, porque la disciplina es un arma de dos filos, porque no sabes tú exactamente por donde navegas hasta que no tienes alguna iniciación, cuando tienes una iniciación sabes exactamente lo que debes hacer y lo que puedes hacer, no es el mismo caso de cualquier persona que corrientemente conocemos en la calle, sin afán peyorativo, porque no puedes poner a un mismo nivel a un aspirante que a una persona de tal promedio, ni puedes situar en un mismo nivel a un iniciado que a un discípulo.

-La Eficacia de los Grupos Espirituales – AY1

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Hay que considerar atentamente esto, e insistiremos sobre esto siempre que sea necesario porque constituye uno de los defectos graves del discípulo, como el de la alimentación; hay personas que no pueden concebir que se esté en el discipulado y no sea vegetariana la persona, porque ven las cosas desde el ángulo de vista de la forma y no del espíritu, no se pierde ninguna forma, el espíritu no se pierde tampoco. Entonces, ¿por qué tanta importancia a las cosas? Es decir, que si la persona fuese buena por el hecho de ser vegetariana, todos seríamos vegetarianos, ¿no les parece? ¿Qué es más cómodo o más bueno para la salud, o mejor para el organismo? ¡Qué sabemos nosotros! Sabiendo, como sabemos, que un reino se apoya sobre el inferior para crecer. Hay un aforismo oriental que dice: “El hombre es la carne de los Dioses”, y el reino animal es la carne del hombre y nuestro cuerpo está constituido de carne.

Interlocutora: Una cosa, Vicente: una cosa sería matar para comer y otra cosa es matar por matar, por deporte.

Vicente: Por deporte, exacto. De todas maneras, no quiero decir que no sea agradable la vida vegetariana, o la vida natural, hablo de la situación ambiental, porque viendo el precio de los vegetales, cuando comes no tienes que ser carnívoro por fuerza. No se cómo decirlo, hay cosas que pueden compensar.

-Las Vinculaciones Kármicas entre los Reinos – CE5

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La persona que se siente amada, ama; es una efusión, la mente no interviene en el proceso, sigue un impulso, este impulso creador que ha hecho todo cuanto vemos, la creación se trata de crear, se trata de estructurar con materiales nuevos, y también con una toma de conciencia nueva, y de esta manera volver a surgir constantemente del ser o el yo hasta el ser Absoluto o el Yo divino.

No sé si la idea es clara. Todos tenemos problemas y, naturalmente, cuando vamos a un tipo determinado de religión, o de idea, en el trasfondo siempre hay aquel deseo de buscar una superación de los propios problemas. Una persona, por ejemplo, que tenga enfermedades se hace vegetariano, y el vegetariano se convierte en una religión. Esto lo vemos en un dogma, ¿por qué?, porque le ha ido bien y que, por lo tanto, todo el mundo tendrá que ser vegetariano, y esto es una cosa que nos encontramos con estas cosas absurdas, de cristalizaciones dentro de esta idea. Otras personas la cristalización la tienen en ideas definidas, la idea de Dios, digamos, creada a imagen y semejanza del hombre, y que, por lo tanto, no es el Dios de la creación, sino que es una representación del hombre a gran escala, y a esto también le llaman religión, y quien dice religión, todo el contexto psicológico de todo cuanto nos rodea, de todas las situaciones, de todos los cambios políticos, sociológicos y religiosos a través del tiempo.

-El Aspirante Espiritual frente al Caos Social – CE5

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Interlocutor: Hay unos escritos del Maestro Tibetano a este respecto que dicen: “Cuando el discípulo nota que no tiene ninguna precipitación kármica debe buscarla, debe intentarla dentro de su propio círculo no se pasa, dentro de su propio e inmediato quehacer diario”.

Entonces, el problema de saber exactamente cuál es el próximo paso a dar, indudablemente viene por el propio discernimiento, la propia evolución, o el propio rayo, etc., del discípulo; pero, ¿cuál habría de ser, por decirlo así, el proceso inmediatamente anterior a esta provocación de karma? Uno puede ser consciente o inconsciente de ello, pero, me refiero, a medida que se va adelantando uno es muy consciente de cuáles son los próximos pasos a través de los cuales su personalidad se verá obligada a pasar y, entonces, viendo esta proyección espacio-temporal de la personalidad ante los acontecimientos, en ciertos aspectos, el Maestro Tibetano dice de meditar profundamente, dice también, si lo ves necesario, que haya ciertos tipos de vegetarianismo, abstinencia de tabaco, de alcohol, etc., aunque dice que no son imprescindibles. ¿Cuáles serían tus consejos al respecto?

Vicente: Yo no doy consejos nunca, porque el que da consejos suele equivocarse. Pero, hay unas reglas generales; por ejemplo, ¿cuándo un guerrero debe dejar la espada? Cuando se ha vuelto inofensivo ¿verdad? Entonces, el hecho de dejar las cosas, para mí es una equivocación. Hay que volverse radioactivo de tal manera que no tenga que abandonar las cosas sino que sean las cosas que le abandonen a él, lo cual es invertir el proceso normal, es el proceso de las grandes disciplinas, no hay que comer, no hay comer carne, no hay que beber, hay que ser vegetarianos, lo cual a veces ofusca la mente y obstruye la mente en direcciones superiores tratando de buscar una vida física equilibrada.

Cuando la vida del hombre se hace invocativa, entonces, está tratando ya sin darse cuenta de precipitar sobre su vida, ya no el karma sino la inspiración superior, que le tendrá que decir a su debido tiempo que lo que hace es correcto o no es correcto; es decir, que sus vehículos no aceptarán aquello. Habrá controlado tan bien a sus tres elementales: el mental, el astral y el físico, que no tendrá problemas de disciplina. Creo que hay una frase muy inductiva, si podemos decirlo así, de Krishnamurti, que dice que “donde hay pureza no hay disciplina y que donde hay disciplina no hay pureza”.

-El Discípulo y las Crisis Ashrámicas – CE6

Por Vicente Beltrán Anglada
Recopilación Sabiduría Arcana 2016

La polarización del Bien y del Mal

La polarización del Bien y del Mal.

La polarización del «Bien» y del «Mal» como opuestos condujo también a la contraposición, atípica en otras religiones, de Dios y el diablo como representantes del Bien y del Mal. Al hacer al diablo adversario de Dios, insensiblemente, se hizo entrar a Dios en la polaridad, con lo que Dios pierde su fuerza salvadora. Dios es la Unidad que reúne en sí todas las polaridades sin distinción —naturalmente, también el «Bien» y el «Mal»— mientras que el diablo, por el contrario, es la polaridad, el señor de la división o, como dice Jesús, «el. príncipe de este mundo». Por consiguiente, siempre se ha representado al diablo, en su calidad de auténtico señor de la polaridad, con símbolos de la división o de la dualidad: «cuernos, pezuñas, tridentes, pentagramas (con dos puntas hacia arriba), etc.». Esta terminología indica que el mundo polarizado es diabólico, o sea, pecador. No existe posibilidad de cambiarlo. Por ello, todos los guías espirituales exhortan a abandonar el mundo polar.

Aquí vemos la gran diferencia que existe entre religión y labor social. La verdadera religión nunca ha emprendido la tentativa de convertir este mundo en un paraíso, sino que enseña la forma de salir del mundo para entrar en la unidad. La verdadera filosofía sabe que en un mundo de polaridades no se puede asumir un único polo. En este mundo, hay que pagar cada alegría con el sufrimiento. Por ejemplo, en este sentido, la ciencia es «diabólica», ya que aboga por la expansión de la polaridad y alimenta la pluralidad. Toda aplicación del potencial humano a un fin funcional tiene siempre algo de diabólico, ya que conduce energía a la polaridad e impide la unidad. Éste es el sentido de la tentación de Jesús en el desierto: porque, en realidad, el demonio sólo insta a Jesús a aplicar sus posibilidades a la realización de unas modificaciones inofensivas y hasta útiles.

Por supuesto, cuando nosotros calificamos algo de «diabólico» no pretendemos condenarlo sino tratar de acostumbrar al lector a asociar conceptos como pecado, culpa y diablo a la polaridad. Porque así puede calificarse todo lo que a ellos se refiere. Haga lo que haga el ser humano, fallará, es decir, pecará. Es importante que el ser humano aprenda a vivir con su culpa, de lo contrario, se engaña a sí mismo. La redención de los pecados es el anhelo de unidad, pero anhelar la unidad es imposible para el que reniega de la mitad de la realidad. Esto es lo que hace tan difícil el camino de la salvación: el tener que pasar por la culpa.

En los Evangelios se pone de relieve una y otra vez este viejo error: los fariseos representan la opinión de la Iglesia de que el ser humano puede salvar su alma observando los preceptos y evitando el mal. Jesús los desmiente con las palabras: «El que de vosotros se halle limpio de pecado que tire la primera piedra.» En el Sermón de la Montaña hace hincapié en la ley mosaica, que había sido deformada por la transmisión oral, señalando que el pensamiento tiene la misma importancia que el acto externo. No hay que perder de vista que, con esta puntualización contenida en el Sermón de la Montaña, los Mandamientos no se hicieron más severos sino que se disipó la ilusión de que pudiera evitarse el pecado viviendo en la polaridad. Pero la doctrina ya había resultado tan desagradable dos mil años antes que se trató de hacer caso omiso de ella. La verdad es amarga, venga de donde venga. Destruye todas las ilusiones con las que nuestro yo trata una y otra vez de salvarse.

La verdad es dura y cortante y se presta mal a los ensueños sentimentales y al engaño moral de uno mismo.

En el Sandokai, uno de los textos básicos del Zen, se lee:

Luz y oscuridad
están frente a frente.
Pero la una depende de la otra
como el paso de la pierna izquierda
depende del paso de la derecha.

En el «Verdadero libro de las fuentes originales» podemos leer la siguiente «Prevención contra las buenas obras». Yang Dshu dice: «El que hace el bien no lo hace por la gloria, pero la gloria es su consecuencia. La gloria no tiene nada que ver con la ganancia, pero reporta ganancia. La ganancia no tiene nada que ver con la lucha, pero la lucha va con ella. Por lo tanto, el justo se guarda de hacer el bien.»

Sabemos qué gran reto supone cuestionar el principio, considerado ortodoxo, de hacer el bien y evitar el mal. También sabemos que este tema forzosamente suscita temor, un temor que el individuo conjura aferrándose convulsivamente a las normas que han regido hasta ahora. A pesar de todo, hay que atreverse a detenerse en el tema y examinarlo desde todos los ángulos.

No es nuestro propósito hacer derivar nuestras tesis de tal o cual religión, pero la mala interpretación del pecado que hemos expuesto más arriba ha determinado el arraigo en la cultura cristiana de una escala de valores que nos condiciona más de lo que queremos reconocer. Otras religiones no han tenido ni tienen forzosamente las mismas dificultades con este problema. En la trilogía de las divinidades hindúes Brahma–Vishnú–Shiva, corresponde a Shiva el papel de destructor, por lo que representa la fuerza antagónica de Brahma, el constructor. Esta representación hace más difícil al individuo el reconocimiento de la necesaria alternancia de las fuerzas. De Buda se cuenta que cuando un joven acudió a él con la súplica de que lo aceptara como discípulo, Buda le preguntó: «¿Has robado alguna vez?» El joven le respondió: «Nunca.» Buda dijo entonces: «Pues ve a robar y cuando hayas aprendido, vuelve.»

good-n-evil

El versículo 22 del Shinjinmei, el más antiguo y sin duda más importante texto del budismo Zen, dice así: «Si queda en nosotros la más mínima idea de la verdad y el error, nuestro espíritu sucumbirá en la confusión.» La duda que divide las polaridades en elementos opuestos es el mal, pero es necesario pasar por ella para llegar a la convicción. Para ejercitar nuestro discernimiento, necesitamos siempre dos polos pero no debemos quedarnos atascados en su antagonismo, sino utilizar su tensión como impulso y energía en nuestra búsqueda de la unidad. El ser humano es pecador, es culpable, pero precisamente esta culpa lo distingue, ya que es prenda de su libertad.

Nos parece muy importante que el individuo aprenda a aceptar su culpa sin dejarse abrumar por ella. La culpa del ser humano es de índole metafísica y no se origina en sus actos: la necesidad de tener que decidirse y actuar es la manifestación física de su culpa. La aceptación de la culpa libera del temor a la culpabilidad. El miedo es encogimiento y represión, actitud que impide la necesaria apertura y expansión. Se puede escapar del pecado esforzándose por hacer el bien, lo cual siempre tiene que pagarse con el repudio del polo opuesto. Esta tentativa de escapar del pecado por las buenas obras sólo conduce a la falta de sinceridad.

Para alcanzar la unidad hay que hacer algo más que huir y cerrar los ojos. Este objetivo nos exige que, cada vez más conscientemente, veamos la polaridad en todo, y sin miedo, que reconozcamos la conflictividad del Ser, para poder unificar los opuestos que hay en nosotros. No se nos manda evitar sino redimir asumiendo. Para ello es necesario cuestionar una y otra vez la rigidez de nuestros sistemas de valoración, reconociendo que, a fin de cuentas, el secreto del mal reside en que en realidad no existe. Hemos dicho que, por encima de toda polaridad, está la Unidad que llamamos «Dios» o «la luz».

En un principio la luz era la Unidad universal. Aparte de la luz no había nada, o la luz no hubiera sido el todo. La oscuridad no aparece sino con el paso a la polaridad, cuyo fin es única y exclusivamente el de hacer reconocible la luz. Por consiguiente, las tinieblas son producto artificial de la polaridad, para hacer visible la luz en el plano de la conciencia polar. Es decir, la oscuridad sirve a la luz, es su soporte, es lo que lleva la luz, y no otra cosa significa el nombre Lucifer. Si desaparece la polaridad, desaparece también la oscuridad, ya que no posee existencia propia. La luz existe; la oscuridad, no. Por consiguiente, las tantas veces citada lucha entre las fuerzas de la luz y las fuerzas de las tinieblas no es tal lucha, ya que el resultado siempre se sabe de antemano. La oscuridad nada puede contra la luz. La luz, por el contrario, inmediatamente convierte la oscuridad en luz— por lo cual la oscuridad tiene que rehuir la luz para que no se descubra su inexistencia.

Esta ley podemos demostrarla hasta en nuestro mundo físico porque «así abajo como arriba». Vamos a suponer que tenemos una habitación llena de luz y que en el exterior de la habitación reina la oscuridad. Por más que se abran puertas y ventanas para que entre la oscuridad, ésta no oscurecerá la habitación sino que la luz de la habitación la convertirá en luz. Si abrimos las puertas y ventanas, también esta vez la luz transmutará la oscuridad e inundará la habitación.

El mal es un producto artificial de nuestra conciencia polar, al igual que el tiempo y el espacio, y es el medio de aprehensión del bien, es el seno materno de la luz. El mal, por lo tanto, es el pecado, porque el mundo de la dualidad no tiene finalidad y, por lo tanto, no posee existencia propia. Nos lleva a la desesperación, la cual, a su vez, conduce al arrepentimiento y a la conclusión de que el ser humano sólo puede hallar su salvación en la unidad. La misma ley rige para nuestra conciencia. Llamamos conciencia a todas las propiedades y facetas de los que de una persona tiene conocimiento, es decir, que puede ver. La sombra es la zona que no está iluminada por la luz del conocimiento y, por lo tanto, permanece oscura, es decir, desconocida. Sin embargo, los aspectos oscuros sólo parecen malos y amenazadores mientras están en la oscuridad. La simple contemplación del contenido de la sombra lleva luz a las tinieblas y basta para darnos a conocer lo desconocido.

La contemplación es la fórmula mágica para adquirir conocimiento de uno mismo. La contemplación transforma la calidad de lo contemplado, ya que hace la luz, es decir, conocimiento, en la oscuridad. Los seres humanos siempre están deseando cambiar las cosas y, por ello, les resulta difícil comprender que lo único que se pide al hombre es ejercitar la facultad de contemplación. El supremo objetivo del ser humano —podemos llamarlo sabiduría o iluminación— consiste en contemplarlo todo y reconocer que bien está como está. Ello presupone el verdadero conocimiento de uno mismo. Mientras el individuo se sienta molesto por algo, mientras considere, que algo necesita ser cambiado, no habrá alcanzado el conocimiento de sí mismo.

Tenemos que aprender a contemplar las cosas y los hechos de este mundo sin que nuestro ego nos sugiera de inmediato un sentimiento de aprobación o repulsa, tenemos que aprender a contemplar, con el espíritu sereno, los múltiples juegos de Maya. Por ello, en el texto Zen que hemos citado se dice que toda noción acerca del bien y el mal puede traer la confusión a nuestro espíritu. Cada valoración nos ata al mundo de las formas y preferencias. Mientras tengamos preferencias no podremos ser redimidos del dolor y seguiremos siendo pecadores, desventurados, enfermos. Y subsistirá también nuestro deseo de un mundo mejor y el afán de cambiar el mundo. El ser humano sigue, pues, engañado por un espejismo: cree en la imperfección del mundo y no se da cuenta de que sólo su mirada es imperfecta y le impide ver la totalidad.

Por lo tanto, tenemos que aprender a reconocernos a nosotros mismos en todo y a ejercitar la ecuanimidad. Buscar el punto intermedio entre los polos y desde él verlos vibrar. Esta impasibilidad es la única actitud que permite contemplar los fenómenos sin valorarlos, sin un Sí o un No apasionados, sin identificación. Esta ecuanimidad no debe confundirse con la actitud que comúnmente se llama indiferencia, que es una mezcla de inhibición y desinterés. A ella se refiere Jesús al hablar de los «tibios». Ellos nunca entran en el conflicto y creen que con la inhibición y la huida se puede llegar a ese mundo total que quien lo busca realmente no alcanza sino a costa de penalidades, puesto que reconoce lo conflictivo de su existencia, recorriendo sin temor conscientemente, es decir, aprehendiendo, esta polaridad, a fin de dominarla. Porque sabe que, más tarde o más temprano, tendrá que aunar los opuestos que su yo ha creado.

No se arredra ante las necesarias decisiones, a pesar de que sabe que siempre elegirá mal, pero se esfuerza en no quedarse inmovilizado en ellas.

Los opuestos no se unifican por sí solos; para poder dominarlos, tenemos que asumirlos activamente. Una vez nos hayamos impuesto de ambos polos, podremos encontrar el punto intermedio y desde aquí empezar la labor de unificación de los opuestos. El renunciamiento al mundo y el ascetismo son las reacciones menos adecuadas para alcanzar este objetivo. Al contrario, se necesita valor para afrontar conscientemente y con audacia los desafíos de la vida. En esta frase la palabra decisiva es: «conscientemente», porque sólo la conciencia que nos permite observarnos a nosotros mismos en todos nuestros actos puede impedir que nos extraviemos en la acción. Importa menos qué hace la persona que cómo lo hace. La valoración «Bueno» y «Malo» contempla siempre qué hace una persona. Nosotros sustituimos esta contemplación por la pregunta de «cómo una persona hace algo». ¿Actúa conscientemente? ¿Está involucrado su ego? ¿Lo hace sin la implicación de su yo?

Las respuestas a estas preguntas indican si una persona se ata o se libera con sus actos.

Los mandamientos, las leyes y la moral no conducen al ser humano al objetivo de la perfección. La obediencia es buena, pero no basta, porque «también el diablo obedece». Los mandamientos y prohibiciones externos están justificados hasta que el ser humano despierta al conocimiento y puede asumir su responsabilidad. La prohibición de jugar con cerillas está justificada respecto a los niños y resulta superflua cuando los niños crecen. Cuando el ser humano encuentra su propia ley en sí mismo ésta lo desvincula de todas las demás. La ley más íntima de cada individuo es la obligación de encontrar y realizar su verdadero centro, es decir, unificarse con todo lo que es.

El instrumento de unificación de opuestos se llama amor. El principio del amor es abrirse y recibir algo que hasta entonces estaba fuera. El amor busca la unidad: el amor quiere unir, no separar. El amor es la clave de la unificación de los opuestos, porque el amor convierte el Tú y el Yo en Tú. El amor es una afirmación sin limitaciones ni condiciones. El amor quiere ser uno con todo el universo: mientras no hayamos conseguido esto, no habremos realizado el amor. Si el amor selecciona no es verdadero amor, porque el amor no separa y la selección separa. El amor no conoce los celos, porque el amor no quiere poseer sino inundar.

El símbolo de este amor que todo lo abarca es el amor con el que Dios ama a los hombres. Aquí no encaja la idea de que Dios reparte su amor proporcionalmente. Y, menos aún, los celos porque Dios quiera a otros. Dios —la Unidad— no hace distinciones entre bueno y malo, y por eso es el amor. El Sol envía su calor a todos los humanos y no reparte sus rayos según merecimientos. Únicamente el ser humano se siente impulsado a lanzar piedras: que no le sorprenda, por lo menos, que siempre se apedree a sí mismo. El amor no tiene fronteras, el amor no conoce obstáculo, el amor transforma. Amad el mal, y será redimido.

Extracto de LA ENFERMEDAD COMO CAMINO
THORWALD DETHLEFSEN y RUDIGER DAHLKE
Título original: Krankheit als Weg

La jerarquía espiritual humana

V.B. Anglada ~ La jerarquía espiritual humana.

En nuestra conversación del pasado mes analizamos la vida del hombre desde el ángulo de vista de su vinculación con el Cosmos y siguiendo, como de costumbre, el principio hermético de analogía. Vimos así que en su composición etérico-física, o aspecto objetivo de su vida psicológica, era un universo en miniatura dentro del cual se expresaban idénticas leyes y principios que en el dilatado esquema universal y que, con matemática precisión, se correspondían los centros etéricos y las glándulas endocrinas del ser humano con el sol, los planetas y todo el contenido estelar que en su conjunto constituyen el Cosmos manifestado.

Dejamos entrever, dentro de esta infinita corriente de analogía, que el entero proceso estructurador de sus vehículos y todas aquellas infinitas correspondencias cósmicas se sucedían por efecto de las leyes soberanas de la evolución y de la espiritual jerarquía, y que la perfecta sintonía de los centros etéricos con sus correspondientes glándulas endocrinas y la armonía de sus funciones fisiológicas eran el espejo mágico que nos permitía observarle, catalogarle y situarle En uno u otro peldaño de esta inmensa “Escalera de Jacob” que constituye la referencia psicológica de la propia evolución y se extiende desde los Reinos inferiores de la Naturaleza hasta la expresión cumbre de la vida espiritual de la propia Divinidad.

Nuestra intención en esta conversación de hoy es tratar de investigar al ser humano en el devenir de su intento creador, o de su progresivo ascenso por esta Escalera de Jacob simbólica, a partir de la evolución mística de cada uno de los centros etéricos por efecto del enaltecimiento de sus cualidades psicológicas y de ver cómo van introduciéndose paulatinamente en la vida del ser humano aquellos elementos espirituales que producen o determinan la Iniciación. Nuestro intento, como verán, será una continuidad de la idea de jerarquía espiritual tal como lo hicimos hasta aquí, pero aplicándola directamente a la entidad psicológica humana y siguiendo las absolutas directrices que marcan la actividad espiritual de los Siete Rayos y las corrientes astrológicas que provienen de las altas zonas zodiacales del Universo.

* EL HOMBRE, EL CENTRO DE LA EVOLUCIÓN PLANETARIA

Se nos dice esotéricamente que la humanidad es el centro místico de la evolución planetaria, ya que se halla situada en medio de las grandes expansiones de vida que proceden de los tres primeros Reinos de la Naturaleza, el mineral, el vegetal y el animal y de los tres excelsos Reinos superiores al humano, reconocido uno de ellos como Reino de los Cielos y los otros dos de carácter tan profundamente oculto que sólo pueden ser revelados en los procesos místicos de las más elevadas iniciaciones planetarias.

El Reino humano, el Cuarto Reino de la Naturaleza, es también una expresión del Cuarto Rayo definido esotéricamente en relación con la humanidad como el Rayo de “la Armonía a través del Conflicto”. La característica individual y psicológica de los seres humanos viene absolutamente matizada por el Quinto Rayo de la Mente el cual, a su debido tiempo, produjo el fenómeno iniciático de la INDIVIDUALIZACIÓN. En la unificación del Cuarto Reino humano con el Quinto principio creador de la Mente se inicia el misterio esotérico velado por aquellas enigmáticas palabras de alto significado oculto: “… el 9 es el número del hombre”, las cuales explican el por qué de aquel periodo de nueve meses que son necesarios para una correcta y natural construcción del vehículo físico del ser humano dentro del claustro materno.

Otras consideraciones de base en la línea de nuestro estudio, aparte de ésta que acabamos de exponer, serán sin duda aquellas que tienen absolutamente que ver con el principio de jerarquía espiritual expresado en “los doce trabajos de Hércules”, el gran Iniciado, símbolo de la perfección que debe alcanzar el hombre en cada uno de los signos del Zodíaco y también en cada uno de los siete Rayos. Este símbolo de la perfección que debe ser consumada al pasar el ser humano por los doce signos del Zodíaco y por cada uno de los siete Rayos, nos demuestra las complejidades y dificultades que tal perfección entraña y el por qué en los altos estudios esotéricos, revelados por la Kábala, se considera “el 10 como número de la perfección” que le corresponde a la humanidad.

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En efecto, la suma de las 12 Constelaciones y de los 7 Rayos nos da el número 19 el cual, transformado en número dígito, se convierte en el 10 que simboliza dicha perfección humana y en el 1 que corresponde a la propia Divinidad creadora, un misterio que si se analiza profundamente nos muestra una armoniosa relación entre los cuerpos físicos, las fuerzas psíquicas y los poderes mentales y las elevadas energías espirituales que condicionan el proceso universal de la evolución.

* EL GRAN INICIADO HÉRCULES Y EL CORAZÓN HUMANO

Prestémosle una especial atención dentro del proceso jerarquizador de la Vida o evolución mística del ser humano, al centro de irradiación espiritual que es el chacra cardíaco. Cuando anteriormente hicimos referencia a “los 12 trabajos de Hércules”, símbolos de la actividad interna de los verdaderos discípulos, teníamos en cuenta la composición mística de dicho chacra el cual, tal como analizamos en nuestra conversación precedente, consta de 12 pétalos, estando misteriosamente vinculados cada uno de ellos con una u otra de las 12 Constelaciones del Zodíaco y también con los 12 planetas que constituyen el Esquema Solar del Señor del Universo. No obstante, y para una mejor comprensión mental del tema de la jerarquía espiritual que estamos examinando, concretaremos tales ideas en el sentido de que existe una misteriosa vinculación entre los doce planetas y las doce Constelaciones.

En algunos casos se conocen objetivamente tales vinculaciones, en otros persiste todavía el velo de un gran Secreto y de un absoluto misterio que el devenir del tiempo y el proceso de la evolución espiritual cuidarán de revelar. Tales son las Constelaciones que en la presente Era constituyen nuestro Cielo sideral: Aries, Tauro, Géminis, Cáncer, Leo, Virgo, Libra, Escorpio, Sagitario, Capricornio, Acuario y Piscis. Los planetas deben seguir lógicamente la evolución espiritual de sus correspondientes Logos regentes y se dividen en: planetas sagrados, planetas no-sagrados y planetas desconocidos. Los planetas sagrados, es decir, aquellos cuyos Dioses creadores pasaron ya por la prueba de la Quinta Iniciación Cósmica, son los siguientes: Vulcano, Mercurio, Venus, Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno. Los planetas no-sagrados, que se hallan en Iniciaciones inferiores son: la Tierra, Marte y Plutón.

Hay dos planetas desconocidos todavía en sus aspectos objetivos, pero que ocultamente deberán ser tenidos cada vez más en cuenta en los estudios astrológicos. De estos dos planetas sólo sabemos que su descubrimiento en las postrimerías de la Raza Aria constituirá la perfección de la Ciencia Astrológica, o Astrología Esotérica. Estos dos planetas están velados, tal como místicamente se asegura, por el Sol y la Luna, muy importantes ambos para el desarrollo espiritual de los seres humanos y para la estructuración de sus vehículos expresivos y, según han podido observar algunos profundos investigadores esotéricos, tales planetas pertenecen a los Rayos Segundo y Cuarto, datos muy interesantes desde el ángulo oculto ya que el segundo Rayo es el Rayo del Señor del Universo y el Cuarto es el que le corresponde a la humanidad como Reino.

Hay una afirmación esotérica proveniente del más remoto pasado relacionada con el destino espiritual del hombre aquí en la Tierra, digna de ser tenida en cuenta por el profundo investigador de las leyes ocultas de la Naturaleza: “Tu debes cumplir, como HÉRCULES, los doce trabajos designados por el Señor”. Dicha afirmación halla su punto de expresión más concreta en lo que al ser humano se refiere en la evolución mística del Centro etérico del Corazón, es decir, de cada uno de sus pétalos constituyentes los cuales, de acuerdo con la analogía, están relacionados con las doce corrientes de energía que proceden de las Constelaciones zodiacales. De ahí la importancia que en la mística cristiana se le asigna al “Corazón de Jesús”.

Tal imagen mística concuerda perfectamente con las enseñanzas esotéricas de Oriente que le asignan al Corazón, en su función vitalizadora de todas las actividades del organismo físico y de regulador de las leyes evolutivas de la Naturaleza, el más psicológico, profundo y elevado de los significados. Así fueron creadas a su debido tiempo las grandes avenidas del AGNI YOGA, el Yoga de Síntesis, que le asignaron al CORAZON una nueva dimensionalidad y una más profunda significación por encima de todos los demás Yogas conocidos.

La relación del corazón humano con el Segundo Rayo de Amor Universal, con el planeta Júpiter(3) y con la esplendente estrella SIRIO fue tratada en conversaciones anteriores. Existen, no obstante, otras poderosas motivaciones que hacen del corazón el más importante Centro del ser humano en la presente Ronda planetaria. Esta motivación puede hallar una adecuada explicación en el significado místico de la composición de la Gran Fraternidad Crística con doce Apóstoles y un centro de irradiación solar, el propio Cristo, Quien, en nuestro corazón, ocupa el dorado centro denominado esotéricamente “la Joya e el Loto”, cuyo despertar se inicia con el pleno desarrollo de cada uno de los doce pétalos de esta sagrada Flor que es el chacra cardíaco. ¿Se dan ustedes cuenta de la maravillosa relación existente entre el Cristo y los doce Apóstoles, entre la Joya en el Loto y sus doce pétalos, entre el sol central del Universo y los doce planetas y entre estos planetas y cada una de las Constelaciones del Zodíaco?

Bien, estas consideraciones esotéricas que pueden ser fácilmente seguidas mediante la utilización del principio de la analogía, van informándonos progresivamente de cuál ha de ser nuestro verdadero destino creador. Nuestra próxima meta, aunque para una inmensa mayoría de la humanidad quizás sea todavía la meta más lejana, es la Iniciación. Pero, ¿qué es exactamente la Iniciación? Podríamos decir que es un estado de conciencia espiritual en el que la mente y el corazón se hallan plenamente integrados. Dicho equilibrio permite que en el interior del centro coronario, o Loto de Mil pétalos, se ilumine aquel compartimento sagrado o Sancta Santorum constituido por una flor de doce pétalos, cada uno de los cuales se halla vinculado con una u otra de las doce cualidades del Corazón y constituye el símbolo precioso de que HÉRCULES, el perfecto Discípulo espiritual, se ha convertido en un Adepto, en un Maestro de Compasión y de Sabiduría.

Hay entonces una muy directa relación mística entra el trabajo realizado por HÉRCULES en cada uno de los Signos del Zodíaco y la obra en cada uno de los Siete Rayos. El resultado de la misma constituye, tal como anteriormente señalamos, el número 10 de la perfección humana. El Adeptado constituye obviamente la gloria de la Liberación, hasta donde nuestra mente puede concebirla de acuerdo con su propia potencialidad natural, es decir, de acuerdo con el quinto gran principio cósmico de revelación, cuya expresión natural en la vida humana es la mente superior o trascendente.

Insistiendo nuevamente sobre el chacra cardíaco, contenedor del propio aliento espiritual monádico, vemos que su actividad es netamente liberadora por cuanto constituye no solamente el centro vitalizador del esquema físico del ser humano, sino también el centro de irradiación de las más elevadas aspiraciones de su alma. Tal como esotéricamente se nos dice el corazón es el centro de irradiación del propósito espiritual, el factor que dinamiza todas las actividades superiores de la conciencia. La mente, recipiente natural de actividades concretas, adquiere la capacidad esotérica de abstracción cuando el fuego del corazón la ha dinamizado con sus místicas proyecciones. De ahí las profundas palabras de Pablo de Tarso: “El hombre es tal como piensa en su corazón”, dándonos con ellas razón de la verdadera estatura espiritual del hombre, la cual ha de ser medida siempre en términos de corazón y no, tal como corrientemente se piensa, de capacidades mentales.

El corazón, hasta donde nos sea posible comprenderlo, es la balanza de la Justicia situada entre el rigor del karma y las posibilidades infinitas de Liberación. Es, por tanto, el centro de Síntesis, total y universal. Situado dentro del esquema individual entre los tres chacras superiores y los tres inferiores, ocupa dentro del organismo la posición de equilibrio y armonía asignada al Cuarto Rayo y al Cuarto Reino de la Naturaleza y, en una esfera más elevada y trascendente, refleja la posición de nuestro planeta, el Cuarto dentro de la Cuarta Ronda de una Cadena de Mundos dentro del Sistema Solar. Sólo el mágico equilibrio del Corazón hace que un hombre pueda acceder al Misterio Iniciático; el balanceo más o menos armonioso de sus movimientos hace que un hombre sea sensato o estúpido, sabio o ignorante, responsable o irresponsable…

La importancia del Corazón, el lugar que ocupa en el centro del cuerpo físico y de su contraparte etérica y las maravillosas oportunidades que le ofrece al ser humano en sus infinitas posibilidades de acción social y comunitaria, lo convierten en el centro esotérico de la más elevada trascendencia en el devenir de nuestra Cuarta Ronda planetaria y dentro del Universo de Segundo Rayo “en donde vivimos, nos movemos y tenernos el ser”.

(3) La analogía es todavía más perfecta si se tiene en cuenta que este planeta, el mayor de todos los que forman parte de nuestro Sistema Solar, tiene doce satélites girando a su alrededor.

Vicente Beltrán Anglada

¿Qué Sucede Después de la Muerte?

¿Qué Sucede Después de la Muerte?

¿A qué se parece la vida después de la muerte? La diferencia principal entre este mundo y el otro es que después de la muerte el mundo exterior es un reflejo directo de nuestro mundo interior. En la tierra, esto no es tan obvio. La gente llena de odio y enojo puede estar rodeada de belleza y abundancia, mientras las personas sensitivas y evolucionadas pueden estar vagando en barrios bajos desolados. En la vida posterior, nuestro entorno refleja hasta donde estamos en contacto con nuestro sol interno. Mientras más amor, verdad y belleza sostengamos dentro de nosotros, más radiante y luminoso es nuestro entorno.

El sol interno es quienes somos en nuestra esencia: es la parte eternal y atemporal de nosotros. Al momento de la muerte comenzamos el viaje de vuelto a esa parte más profunda. Para entender como es esta experiencia, pueden visualizar la tierra rodeada por dos reinos: la esfera astral y la esfera espiritual. Estas esferas se dividen además en muchas sub-esferas. La esfera espiritual es la esfera de nuestro origen, el dominio de nuestra alma. Es una esfera atemporal, de unidad, luz, belleza y amor sin fin. Todo lo que es de valor elevado en los humanos tiene su origen aquí Este es el sitio donde vive nuestra alma; es nuestro hogar. Nunca hemos dejado de hecho la esfera espiritual. Todavía estamos allí. Cuando morimos comenzamos lo que experimentamos como un viaje de regreso a ese lugar. Pero esencialmente, es un proceso de volvernos conscientes de quienes somos realmente: un despertar del sueño de la vida terrenal.

Este despertar toma tiempo. No podemos liberar todas las ilusiones y sentimientos oscuros sobre nosotros mismos, sobre ser humanos, y sobre el universo, que hemos acumulado en la tierra. Nos hemos identificado con nuestra personalidad terrenal y esta identificación puede persistir tozudamente. Nuestras ilusiones e identificaciones se reflejan en la atmósfera astral a la que arribamos después de nuestra muerte.

La Esfera Astral

Después de la muerte el ser humano es libre, libre de regresar a la esfera espiritual de su origen, libre de crear su propia realidad. Pero esa realidad es también una trampa, porque muchas personas no tienen libertad interna. Ellos se han encerrado dentro de creencias firmes de cómo funciona la vida, lo que es bueno y lo que es malo, y lo que sucederá después de la muerte. Y hay otros que no están esclavizados por creencias, sino por deseos y sentimientos, tales como adicciones, o sentimientos de ira o inferioridad.

La mayoría de los pensamientos y fantasías humanas tienen su origen en el temor. Todos esos pensamientos y fantasías basadas en el temor crean un estado interno que después de la muerte, se traduce en la forma externa de la esfera astral. En correspondencia, la esfera astral se basa fundamentalmente en el temor y en la falsedad mientras la esfera espiritual se basa en el amor y la verdad. Pero debido a que la gente no comprende que sus pensamientos se reflejan hacia fuera en la esfera astral, ellos creen que sus pensamientos son ciertos. Esta es la gran trampa de la esfera astral, la gente queda firmemente convencida de las falsas creencias porque ellos ven esas creencias confirmadas a su alrededor.

Después de su muerte la gente sigue usualmente cuatro senderos asociados con cuatro sub-regiones de la esfera astral.

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1. El sendero del alma

Este sendero lo sigue cada ser humano que ha experimentado un contacto claro con su alma en ciertos momentos durante su vida. Esos son los momentos en los que ustedes se sienten realmente vivos e inspirados. Sienten alegría y un sentido de propósito, saben quiénes son y lo que quieren hacer con su vida. Sienten amor por la vida en la tierra y por sus semejantes, y saben que el universo es esencialmente bueno. Si han experimentado esto a veces durante su vida, este sentimiento solamente se fortalece después de la muerte. En la vida posterior a la muerte comienza un proceso de crecimiento durante el cual se convierten gradualmente en uno con su alma: ustedes experimentan esto como una continuación de ser más de quienes son. Sus temores terrenales y ansiedades desaparecen y dejan espacio para la felicidad y la intuición. A la vez que su luz interior crece, su entorno también se vuelve más hermoso.

Ustedes se elevan a través de esferas hasta que finalmente terminan en la esfera espiritual, la esfera del alma que no se puede describir con palabras y que no se puede captar con la mente humana.

El reino de la esfera astral donde comienza su viaje de experiencia se puede llamar la Tierra de Verano. Se parece a las áreas hermosas de la tierra, pero todavía mucho más paradisíaca. Afortunadamente, hay más y más personas que siguen este sendero. Es el sendero abierto a todos los que están involucrados en el desarrollo de la conciencia, para quienes desean crecer y aprender. Este sendero es para quienes no se han congelado en creencias rígidas y sentimientos negativos. Realmente, está abierto para cada ser humano que es todavía capaz de reírse de sí mismo.

2. El sendero de la personalidad

Las personas que permiten que sus vidas sean guiadas por eventos e impulsos externos siguen este sendero. No son malas personas, pero no escuchan la voz de su alma y en su lugar, viven de acuerdo con las normas sociales. No tienen opiniones rígidas y sus vidas las viven generalmente de manera no obstruida. Después de la muerte, entran a la esfera astral en un entorno muy similar a su entorno terrenal. Se refiere como ‘el área realista’ de la esfera astral porque es similar a la tierra. Algunas ciudades terrenales están aquí, casi intactas excepto por los muchos edificios antiguos que ya no existen en la tierra, pero donde aquí existen todavía. En general este reino es hermoso, con paisajes verdes llenos de villas y pueblos amistosos. La gente que termina aquí a veces no entiende que están muertos, porque todo es similar a la tierra y porque no tienen la creencia de una vida después de la muerte.

Sin embargo hay guías presentes que gradualmente tratan de abrir a estas personas a lo espiritual. A veces tienen éxito porque las personas que vienen aquí no son dogmáticas en sus creencias. Típicamente, la gente que viven en áreas rurales pueden ser mejor guiados que los que viven en las ciudades. Las ilusiones de la realidad material son más fuertes en las ciudades.

La estancia en este reino eventualmente termina. O se hace una conexión con el alma y la personalidad se eleva a la esfera spiritual o el alma toma la decisión de encarnar de nuevo y la energía de esa personalidad es llevada a una próxima vida. La partida de la esfera astral es a veces llamada ‘segunda muerte’. Las entidades superiores explican a la personalidad que ha llegado el momento de decir adiós a la existencia actual. Ellos se van con una despedida ritual a sus amigos, sabiendo que se encontrarán de nuevo. A veces esta partida se experimenta como una tragedia por parte de la personalidad, esto se debe al hecho de que todavía ésta no posee una buena conexión con su alma. Entonces se abren al rayo de luz que viene de su alma y que forma la semilla de una nueva encarnación.

3. El sendero de la ilusión

Este sendero lo siguen las personas que no tienen una buena conexión con su alma, pero tienen fuertes creencias religiosas. Piensen en fundamentalistas religiosos por ejemplo. Ellos son personas con una visión fuertemente dualista del mundo, están convencidos de que tienen razón y consideran a todos los que no concuerdan como malos o perdidos. Mientras más una creencia se base en el temor, más fuerte, determinista y dualista será la visión correspondiente. Después de la muerte estas personas terminan en un cielo que es exactamente como lo han imaginado. Pero debido a que no existe aquí el contacto con el alma, estas personas se sienten más desafortunadas. En la tierra eran infelices pero allí al menos tenían la ilusión de que en el cielo sería diferente.

A este reino se le denomina el ‘falso cielo’. Es una de las regiones más bajas de la esfera astral. Debido a que las personas aquí están fuertemente convencidas de que tienen la razón, es difícil que los guías lleguen a ellas. Permítanme un ejemplo, en algunos círculos cristianos se cree que después de la muerte no vamos inmediatamente al cielo, sino que esperamos en la tumba hasta el juicio final. Como resultado se pueden encontrar ‘cementerios’ en la esfera astral donde los fallecidos en su forma astral están en sus tumbas. Por supuesto que están tristes. Los guías que quieren ayudarlos se ven como diablos que quieren convencerlos de que se vayan al infierno.

En la esfera astral hay muchos tipos de ‘cielos’ resultado de todos los tipos de creencias rígidas. Aquí la gente se siente muy infeliz, pero sin embargo rechazan soltar sus creencias. Ellos experimentan cada intento amoroso para ayudarlos como tentaciones del diablo. Les preocupa ser malos, porque son infelices y no se arriesgan a admitir esto abiertamente.

A veces sucede que surgen líderes dentro de tales ‘cielos’ astrales. Estos son personas fallecidas que han estado y todavía están, totalmente absortos en sus roles y por ejemplo creen que son el Cristo o algún gran maestro. Adicionalmente, también se les ve como tales por parte de otros en su cielo. El líder de una secta que durante su vida terrenal era visto como un maestro iluminado, a veces continúa en este papel después de la muerte. Debido a que este reino está muy cercano a la tierra en términos de vibración, los psíquicos y los médiums a veces captan energías e información de este reino. Es una fuente de muchas profecías falsas e información mal canalizada.

La información distribuida desde estos ‘cielos’ a veces es muy dualista, moralista, juiciosa y llena de predicciones lamentables que prueban no ser ciertas. Las palabras de los ‘maestros’ desde esta esfera son un reflejo de su propia personalidad sin alma. Desafortunadamente, hay muchas personas en la tierra que quedan atrapadas por estos maestros, debido al poder de esta esfera de ilusión sobre la humanidad que es muy grande. Pero al final, siempre será el caso que la verdad lleva a la felicidad y la falsedad a la ilusión, la verdad tiene más poder y prevalecerá eventualmente. Sin embargo puede tardar mucho para que las personas perciban esto, especialmente si están en el plano astral donde ustedes son libres de crear tanta ilusión como quieran. No obstante, la gente eventualmente se preguntará cómo sus creencias pueden ser ciertas, ya que parecen provocar tanta infelicidad.

Entonces comenzarán a dudar de sus atesoradas creencias y dogmas, así que al final, su suave voz interior ganará por sobre las ilusiones. Y cuando eso ocurra, comienza el camino de vuelta a la luz.

4. El sendero de la soledad

Entonces hay personas que no están asociadas a ideas fijas y falsas sino a sentimientos negativos de odio, ira y resentimiento. Generalmente le han causado a sus semejantes gran dolor y sufrimiento. Alguien que ha rechazado su luz interior durante la vida se encuentra en una parte de la esfera astral que es oscura y solitaria. Debido a que la luz que trae belleza y armonía no existe aquí, la gente a veces adopta formas monstruosas. Sin embargo, debido a que todo aquí es oscuro y miserable, la redención también es posible. Si solamente tienen monstruos y oscuridad a su alrededor, está claro que algo anda mal. Las emociones negativas que los ocupaban eventualmente comienzan a perder su poder porque solamente pueden causar más oscuridad.

Gradualmente surge el conocimiento de que todas las cosas que parecían importantes durante la vida terrenal, tales como el poder, el dinero, la propiedad y el prestigio no poseen ninguna luz. La pequeña luz que había ahí ahora se hace más obvia. La gente recuerda un único momento hermoso de su vida terrenal, una palabra amable, una flor hermosa. Comienzan a revaluar estas cosas y al hacerlo se crea una apertura, estas personas se vuelven asequibles a los guías. De nuevo comienza el largo camino de regreso. A menudo se elige una nueva vida en la tierra, una vida que apunta a más luz interior.

El Castigo y el Karma

Nuestro pensamiento respecto a la muerte y lo que viene después, lo determinan todavía conceptos tales como el castigo y el karma. En casi todas las culturas, existe la idea de una autoridad superior que castiga. Si somos malos terminamos en el infierno o tenemos que enfrentar un karma pesado. Generalmente, estas ideas se crean por regentes terrenales que quieren mantener su poder y que están contra cada forma de libertad. A veces su doctrina es así: “hemos sido colocados sobre ustedes por Dios y si ustedes no pueden aceptar eso y no cumplen con nuestras reglas, Dios los castigará con el fuego eterno”. O algo más sutil: “hemos sido virtuosos en una vida previa y es por eso que ahora somos ricos y poderosos, ustedes han sido malos en una vida pasada y es por eso que ahora son pobres e infelices. Pero si aceptan pacientemente el papel que se les ha asignado, las cosas serán mejores en la próxima vida”.

Lo que siempre funciona mejor al menos desde el punto de vista de tal regente es provocar temor en la gente respecto a las tendencias naturales de estos, por ejemplo la sexualidad. El objetivo es convencer a las personas de que son inherentemente malas y merecen un castigo. Los que piensan que son malos y se sienten culpable son fáciles de controlar por parte de una organización que reclama tener un monopolio sobre la verdad. Si se lleva a las personas a un estado en el cual ellos piensan que son malos, y ellos creen en usted como redentor, usted tiene poder sobre ellos. Comparado con estas ideas, el ateísmo – desde un punto de vista espiritual – es un enorme paso de avance.

En el universo, no hay tal cosa como una figura de autoridad que impone penalizaciones. No hay un Dios que castiga, ni Señores del Karma que nos envían a una vida miserable. Pero las acciones tienen consecuencias. Cuando en el invierno hay mucho frío y estoy afuera sin un abrigo entonces me resfrío. Eso no es un castigo, es el resultado de mi acción.

Cada vez que lastimamos a un ser humano durante nuestra vida, apartamos la luz de nuestro sol interno. Ese sol interno no es sólo responsable de nuestra luz interior y nuestros sentimientos de belleza, bondad y verdad, sino que también nos conecta con el sol interno de los demás y con el sol interno del propio universo. Lastimar a otro es decir ‘no’ a la unidad interna de la vida. Es decir ‘no’ a nuestra alma y a nosotros mismos. El resultado es una profunda soledad y vacío que se llena con sentimientos negativos. En los ojos de un criminal – especialmente si nunca aparecen ante una corte – nunca vemos alegría o felicidad. Esto no es un castigo, sino resultado directo de las elecciones que hicieron. Simplemente dijeron ‘no’ a su fuente interior de alegría y felicidad.

Después de la muerte esa oscuridad interna se refleja en la esfera astral que nos rodea. En el reino astral, lo externo refleja lo interno muy directamente. Cuando no hay luz interior tampoco hay luz exterior. Para un extraño esto pudiera parecer como si las personas que viven allí fuesen castigadas por su vida en la tierra, pero visto desde el interior, no hay ningún cambio. Estas personas se sintieron vacías e infelices en la tierra y ahora se siguen sintiendo igual. La única diferencia es que ahora están directamente confrontadas con su oscuridad interior, a través de un entorno externo que la refleja fielmente.

El Camino de Vuelta a la Luz

La vuelta a la luz viene desde el deseo por la luz. Hasta un ser humano envuelto en la oscuridad más profunda nunca está totalmente separado de su alma. Siempre hay fragmentos de memorias de belleza y felicidad. Gradualmente surge la comprensión de que la violencia y el poder no son el camino para descubrir la luz, sino para alejarse de ella. El amor no se obtiene por la fuerza. Todas esas pequeñas memorias ahora forman las semillas de un deseo creciente de felicidad, amor y belleza, su mundo interior se suaviza y la persona se abre a los guías. Estos guías comienzan a explicarle que el camino de regreso a la luz puede encontrarse a través de la compasión, el amor y la gentileza.

Sin embargo, mientras más se hayan alejado de su Fuente interna, más tiempo necesitarán para regresar. ¿Cuál es exactamente ese camino de regreso? Es un viaje de experiencia de recordar y redescubrir quienes fueron verdaderamente, hasta que toda falsedad se disuelva y se reemplace con la verdad. En su núcleo, la falsedad significa división, la creencia de que el universo está separado en un número infinito de partes – pequeños egos – en conflicto unos con otros. La falsedad es la idea de lucha de ‘todos contra todos’ en la cual el reconocimiento de la unidad interna tras todas las cosas se ha perdido completamente. ¿Cuál es la solución a esta división? Es el entendimiento de todos estos egos desde el nivel interno y el comienzo de abrazar todas la partes contra las que hemos luchado. Por ejemplo, una persona que ha discriminado a otras de raza diferente elegirá vivir una vida en la cual sufra discriminación. De esta forma su entendimiento evolucionará.

El resultado es la realización de que todos los ‘egos’ separados están conectados. Entonces el amor y la luz del alma comienzan a fluir de nuevo.

La elección de tener ciertas experiencias en la tierra la toma el alma. Cuando la percepción de la personalidad terrenal está muy lejos del alma, las elecciones del alma serán experimentadas como un tipo de poder proveniente del exterior: Dios o el karma. Pero el karma no es más que las lecciones que la conciencia necesita para crecer y estas lecciones las elije la propia alma. Todo tipo de las denominadas enseñanzas espirituales que tratan de eliminar su karma quemándolo, son tonterías. El propósito del karma es sanar y restaurar la conexión con su alma. En cuanto abran su luz interior a quienes realmente son, su karma termina, la lección se ha aprendido.

Una vez tuve un cliente, una mujer que se aferraba a una relación que la hacía muy infeliz, porque ella pensó que ese era su karma. Pero cuando me sintonicé con su alma, sentí que el universo – su alma – quería enseñarla que tenía que erguirse sola. Ella pensaba que tenía que sufrir con paciencia, cuando en realidad su propósito era erguirse por sí misma y divorciarse. Una vez que lo hizo, resolvió su karma. El propósito del karma es por tanto no hacernos sufrir nunca, sino hacernos crecer. El sufrimiento surge solamente cuando nos resistimos al crecimiento. Si nos resistimos a hacer elecciones que sostengan nuestro crecimiento y bienestar, el dolor que experimentamos se siente sin objetivo ni esperanza, y eso es esencialmente lo que significa el sufrimiento.

A medida que nuestra conciencia crece, gradualmente comprendemos que nuestra resistencia a lo que la vida nos ofrece es el problema real. En lugar de karma, comenzamos a reconocer nuestros desafíos como el propósito de nuestra alma. Entendemos que las experiencias difíciles no están ahí para causarnos sufrimiento o hacer que nos sacrifiquemos, sino para hacernos conscientes de quienes somos realmente y para restaurar nuestro sentido de conexión interna con todo. En la próxima etapa, en la cual la conciencia coincide aún más con el alma, todo lo que ocurra en su vida es visto como su libre albedrío. Su viaje de regreso a la luz está casi terminado.

Traducción: Fara González
Gerrit Gielen -www.jeshua.net