Planos de las Dimensiones y la Evolución del Alma

 

 

La primera dimensión es la del Éter, o constante de fuerza gravitacional que existe en el cosmos.

La segunda dimensión es la de los partons.

La tercera dimensión es la de las partículas moleculares y células que vibran en frecuencias densas.

La cuarta dimensión es la de los átomos y moléculas que vibran en frecuencias astrales.

La quinta dimensión es la de las partículas subatómicas que vibran en frecuencias mentales.

La sexta dimensión es la de las mentes creadoras que construyen modelos de luz vivientes de todas las dimensiones de las estrellas que vibran en la armonía de las esferas.

La séptima dimensión es la de las esferas de luz crística que proyecta la conciencia Logos, que interpenetra como holograma de la luz viviente.

La octava dimensión es la de las consciencias Querubines, Sefarines, Tronos que, con su luz, interpenetran todos los mundos creados, como el ojo divino que lo ve todo.

La novena dimensión es la de las consciencias de luz que pulsan el interior de cada consciencia creando el Amor a partir de éter activo y del éter en éxtasis, generando el éter autoiluminado o Consciencia Yo Soy, la Macro Consciencia Padre o Divina que permea a todos los seres y a todo el Universo como el gran mar de luz, Yo Soy.

La cero dimensión es el Éter cósmico, gravitacional, que inunda el cosmos como el órgano sensorial del universo, de la Consciencia divina absoluta.

En los orígenes de la evolución de la vida, hace millones de años, muchas experiencias, muchas actuaciones, muchas transformaciones y muchos ajustes tuvieron que realizarse en los organismos hasta que fueron perfectos, con la misma perfección de sabiduría que contienen nuestros organismos vivos, hasta que estuvieron listos para ser instrumentos y vehículos para las almas en evolución. Cuando hablamos de almas en evolución nos estamos refiriendo a los seres que por primera vez trabajan en la cuarta dimensión o mundo astral, ayudando conjuntamente a la Naturaleza en la plasmación de la Vida de los organismos y ecosistemas de la Tierra.

De esta forma, los espíritus o seres de la quinta dimensión, plano mental, trabajan conformando cuerpos de luz bioeléctrica que se plasman como almas en la cuarta dimensión o plano astral, iniciando su evolución en un planeta a través del trabajo sobre los seres vivos de la Naturaleza.

LA EVOLUCIÓN DE LAS ALMAS

Un Alma es una consciencia en proceso de despertar de su individualidad, en proceso de integración de luz, de partículas, en proceso de integración de los “quantas de luz” que irán conformando sus propios cuerpos de luz individualizada. Las almas en su inicio de evolución son almas grupo, y al participar en los diferentes reinos de la naturaleza, aprenden de la sabiduría contenida en los propios organismos. Experimentan de este modo la forma y los mecanismos de cómo, se transforma la energía y materia, y a la vez participan unidos en la consciencia del Logos del planeta, el Cristos del Planeta, del cual reciben todas sus indicaciones y directrices sobre el trabajo que deben realizar en el cuerpo vivo de la superficie del planeta.

Podemos decir que hay diferentes tipos de almas que inician su evolución, y éstos corresponden a diferentes tipos de evolución. Una es la evolución de los elementales de la naturaleza. Estas son partículas vivientes del organismo planetario, los encargados de plasmar todas las transformaciones a través de los elementos que precisa el organismo planetario. Tenemos la evolución de las almas grupo que trabajarán sobre los organismos del reino vegetal en su primera fase de evolución, las cuales aprenderán la alquimia de la luz, de la materia, de la energía para generar Vida, los procesos de integración y desintegración de las sustancias en el interior de las células, los procesos de fotosíntesis; es decir, todo lo que significa aprender el funcionamiento de las Leyes del Universo y los ritmos de la Naturaleza plasmados en una célula y en un organismo. Tenemos diferentes tipos de almas grupo, al igual que tenemos diferentes especies de plantas, y ellas van pasando de un nivel de evolución al otro cambiando también el tipo de organismo vegetal en el que van tomando cuerpo: unas veces serán plantas, otras árboles, otras veces será, plantas y árboles, con procesos de desarrollo instintivos. No se puede decir que pasarán necesariamente de uno a otro y que tendrán que pasar por todos los tipos de plantas, sino que pasarán por distintos modelos de plantas, unos más pequeños y otros mayores en su nivel de complejidad celular y organizativa. Por eso, después de pasar por plantas, llegarán a ser árboles, y después plantas con instintos medio animales (plantas carnívoras).

Después las almas de las plantas no necesariamente tendrán que evolucionar como almas de animales. Podrán a partir de un cierto nivel, elegir, en su libertad, entre varias líneas evolutivas y de desarrollo que existen en el universo. Podemos decir que a partir del trabajo con las plantas, los seres individualizados aprenden a trabajar con la sabiduría contenida en los cuerpos de luz bioelectrónica, aprenden a comprender la respectiva integración y sintonía que se establece en los hologramas, los cuerpos de luz y las células de los organismos

Después tenemos las almas de los animales, las almas grupo que rigen el reino animal, divididas también según diferentes especies, diferentes niveles de desarrollo del instinto y de las capacidades sensoriales y cerebrales. Ellas van evolucionando, pasando de niveles instintivos mas rudimentarios a niveles más desarrollados en sus capacidades sensoriales y cerebrales, hasta llegar a los mamíferos que está en convivencia directa con el ser humano, y a través de esa convivencia despiertan su individualidad. A pesar de que los animales no trabajen con una inteligencia racional, sí tienen una inteligencia sensitiva, pero ésta no está diseñada para que utilicen el lenguaje físico; sin embargo, se podrían comunicar perfectamente a través de la telepatía. Especialmente, en vuestra realidad tienen animales muy sensitivos, como los gatos, los delfines, los perros. Todos los mamíferos ya poseen un nivel de desarrollo sensitivo en su cerebro, que está desarrollado. Se comunican a través del pensamiento, aunque sus impulsos sean instintivos y sus respuestas totalmente condicionadas; es una inteligencia primaria. Muchos de estos animales son sensitivos; ven las luces, los auras, sienten los pensamientos mucho antes que el ser humano y con mayor rapidez que éste. No perciben solamente los olores o la luz física, sino que tienen sentidos para percibir con el olfato las vibraciones, la armonía de la energía e incluso acontecimientos del pasado y del futuro.

Las almas de los animales, después de haber alcanzado su evolución como tales, también tienen opciones para seguir su camino evolutivo; no están determinadas ni a volver al planeta Tierra ni a reencarnar como seres humanos. Existen siempre muchas opciones diferentes. Los seres humanos que acompañan la evolución de estos reinos no son sus almas grupo, sino que se constituyen en hermanos espirituales, ayudando al desarrollo de todos los procesos de los reinos de la naturaleza y trabajando en ellos. De esa forma van aprendiendo a comprender mejor sus cuerpos, cómo funcionan y como transformarlos. En la etapa de la evolución en el reino animal aprenden sobre el instinto, sobre la parte sensorial, sobre la parte instintiva rudimentaria del cerebro y sus conexiones con todos los organismos de su cuerpo. Se puede decir que ellos acompañan a estos procesos evolutivos a través de diferentes reinos intercambiando energías que tienen en exceso, asimilando partículas y energía que produce la naturaleza, aprendiendo cómo en la partícula se plasma la sabiduría contenida en sus hologramas; y a la vez, crean muchos de los procesos que los organismos de la Naturaleza generan y aprenden a reproducirlos

Así, el ser humano es el constructor de su propio cuerpo, del cuerpo que va a plasmar en la materia, en su organismo físico cuando encarne en el grupo de seres primitivos que inician la evolución de las humanidades de los planetas. Cada ser preparó sus cuerpos de luz bioelectrónica y trabajó en ellos, estudió la forma en la que se acoplaban a su holograma, los mecanismos de asimilación, integración, desintegración, y transformación de este organismo, para después plasmarlo para la forma mas adecuada para su evolución. Es el organismo de luz el que después transforma la materia; es la genética contenida en ese organismo de luz la que después determina la culminación y la estructuración de los cromosomas y del organismo vivo que debe ser gestado en los cuerpos de los seres que serán madres.

En este sentido, podemos decir que acompañó y participó del reino mineral, conociendo como trabajan las fuerzas de la naturaleza, los diferentes elementos, los gnomos, las salamandras, los silfos, las ondinas. Aprendió como trabajar con ellos en organismos vivos y como servirse de ellos en todas las transformaciones que precisaba para preparar sus cuerpos de luz bioelectrónica. Aprendió en el reino de la naturaleza los procesos de la vida, la alquimia de la integración de la luz, de la energía, de todos los elementos que daban origen a las células, como transformarlas, conservarlas y generarlas. Aprendió, en el reino animal, los mecanismos sensoriales instintivos, como utilizarlos y ampliarlos, como servirse de ellos para ser instrumentos automáticos de la conservación de los organismos de los seres inteligentes. El instinto se transformó para él en la forma en que la sabiduría se iba plasmando de forma automática en la evolución de los organismos. Al descubrir esos secretos, él descubrió la alquimia del desarrollo de su cerebro y el sistema neurosensorial tuvo que pasar para transformarse de un organismo primitivo, de un cerebro rudimentario, en un cerebro con las suficientes circunvalaciones cerebrales capaces de albergar una mente y la inteligencia y la capacidad creadora de los seres humanos. Así cuando los antiguos homínidos tenían ya sus cuerpos en estado de transición para transformarse en lo que serían los hombres primitivos u homo sapiens, esos seres, ya con una consciencia totalmente individualizada, con una experiencia con los arquetipos preparados de sus cuerpos de luz bioelectrónica, comenzaron a plasmar en esos hombres primitivos genéticos de luz que posibilitarían la trasformación necesaria para un cerebro desarrollado, un cerebro capaz de desenvolver todas sus potencialidades creadoras, de aprender, de evolucionar, de comprender y de trabajar desde su centro de consciencia como un instrumento perfecto para el desarrollo de los seres humanos, de los seres inteligentes.

CANALIZADO POR ANTONIO CERDÁN

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