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¿Dónde está el Más Allá?

 
(Escalera al Cielo de William Blake)

El viaje de la Consciencia en el Más Allá no es solamente a través del sólido, el líquido y el gas que son los tres primeros subplanos de la creación: el viaje de la Consciencia es mucho más completo.

Se nos ha dicho que hay un Cielo y que hay una Tierra, que en el Cielo está Dios, que en la Tierra está el hombre, que con Dios todo es fantástico, que con el hombre todo es una desgracia, que la Tierra es un valle de lágrimas y que Dios en su misericordia nos envió a Jesús, que era su único Hijo para que nos salvara. Resultamos ser tan ciegos, que le sacrificamos a Él.

Esta siempre me pareció una historia fascinante, por los múltiples interrogantes que despertaba en mí, y la adivinaba muy incompleta, muy pueril. Con los años, la Teosofía ha ayudado a esclarecer muchas de aquellas preguntas. Lo que aprendí con estas enseñanzas es que entre Dios y el hombre no hay un espacio vacío sino un total de 49 subdimensiones ó estados de Consciencia: 7 Dimensiones de 7 capas cada una.

El cuerpo físico está en el subplano número 49, en el estado sólido de la materia.

El Alma “pone los pies” en el subplano número 18, el el Plano Mental Superior, Mental Abstracto o Causal, y “vive” en un total de 18 subplanos más, hacia el interior de la materia. El hombre, a medida que Evoluciona, a medida que toma Consciencia de lo mucho que hay además del cuerpo físico, va adentrándose en la realidad y cubriendo espacio hasta que, en un máximo de Evolución es capaz de identificarse con su propia esencia Divina: la Mónada.

La Mónada está en el Plano Monádico, también compuesto de siete subplanos. Cuando pasamos del lado de la Existencia que llamamos “vida”, al lado de la Existencia que llamamos “muerte”, normalmente perdemos Consciencia porque no hay Nivel de Evolución suficiente. Pero cuando un ser humano -en vida física- ha adquirido mucha Consciencia, mucha madurez de Alma, pasa al otro lado de la vida, y vuelve a entrar en ésta, vuelve a encarnar, sin perder memoria, sin perder Consciencia.

Esta es una de las ventajas, por decirlo así, que se obtiene tras haber ganando experiencia, tras haber ganando Evolución. Para este ser, la muerte no existe, y sabe que ¡¡siempre es un Alma!!, tanto en el lado que llamamos vida, como en el lado que llamamos muerte. ¡¡El Alma siempre está en el mismo sitio!!

Para poder estar en contacto con las cosas materiales necesitamos un Cuerpo Material, para poder sentir necesitamos un Cuerpo Emocional –Astral-, para poder pensar necesitamos un Cuerpo Mental, tenemos tantos vehículos, tantos Cuerpos como Planos o Dimensiones existen en este Sistema Solar.

Todo el Sistema Solar es el Cuerpo de manifestación, la Creación de una Divinidad. La Naturaleza Monádica, nuestra Chispa Divina, es lo que siempre se nos ha dicho que éramos: un Espíritu Inmortal y Eterno. Nuestra Mónada “se mueve muy adentro de la Creación”, “vive muy cerca de Dios”. Hay una naturaleza intermediaria entre el puro Espíritu y la pura Materia que es el Alma, -la memoria, el registro de las vidas que el ser humano ha vivido-, porque se trata de conocer el mundo concreto: Dios crea la Materia; Adán –masculino-, conoce a Eva –femenino-.

Para realizar esta “penetración” de los Planos más densos de la Creación, hacen falta varios vehículos materiales, más o menos densos, más o menos sutiles, que integren el ego: un Cuerpo Físico, un Cuerpo Emocional y un Cuerpo Mental Concreto.

Esta triple constitución es la que siempre ha defendido cualquier Escuela Psicológica o cualquier línea Filosófica, porque esta es nuestra naturaleza consciente y concreta. La Teosofía describe que después del vehículo Mental Concreto está el Mental Abstracto, el cual constituye “los pies del Alma” –que digo yo-.

El Alma, por su parte, también tiene una naturaleza triple, y estará constituida por: el Mental Abstracto (los pies del Alma), la Intuición (el corazón del Alma), y la Voluntad Impersonal (la cabeza del Alma).

Cuando desencarnamos no “vamos” hasta la Mónada, que es la Chispa Espiritual, situada en la Primera de las Dimensiones de la Creación, sino que vamos hasta la entidad intermediaria, que es el Alma, la cual ya hemos visto que no está en el Plano Físico (7 capitas), ni en el Emocional o Astral (7 capitas), ni en las primeras capitas del Plano Mental, que corresponden al pensamiento concreto. Lo más denso del Alma es la Mente Abstracta.

El Alma siempre está en el Más Allá, en “el Cielo”, muy “viva” y muy contenta, independientemente de que estemos encarnados o no.

páginas 36-40 del libro “Más allá de la Vida”)

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